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Los maestros, las TIC en la escuela y la Sociedad del Conocimiento

 

 

Gustavo Aprea  

 

 

Resumen: En la Argentina se han implementado varios planes para incorporar las TIC a la escuela pero se reconocen numerosas dificultades en su implementación. Para detectar algunos de estos problemas se puede analizar la posición que los maestros adoptan frente a estos cambios. Comparando las representaciones sobre las TIC y su lugar en la escuela construidas por los maestros y por quienes planificaron e implementaron los planes se pueden detectar algunos de los obstáculos existentes para un aprovechamiento de las posibilidades que la computación e Internet tienen en la educación.  

 

1. Introducción

En los últimos años se ha insistido desde diversas instancias (medios de comunicación, instituciones académicas, administración pública, organismos internacionales, fundaciones) en el rol fundamental que tienen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)[1] para la  construcción de una sociedad en la que el “conocimiento y la información se han convertido en la base de los procesos productivos y el tiempo para que un conocimiento científico se traduzca en aplicaciones es significativamente más corto que en el pasado” (Tedesco, 2002: 71).

Dentro de este marco las mismas instancias han propugnado la necesidad de la integración de las TIC  - reducidas a la informática e Internet -  en el contexto de los procesos educativos formales. Es por eso que desde mediados  de la década de 1990 se vienen implementando en la Argentina planes para la incorporar la computación e Internet al trabajo en las escuelas. Basados en la financiación de organismos internacionales,  los planes de inclusión de la informática en diversos niveles del sistema escolar coinciden con una reestructuración general de este sistema producida a partir de la Ley Federal de Educación. Más allá de la llegada de equipos a un conjunto amplio de escuelas y el desarrollo de materiales didácticos y portales cuyos contenidos  se relacionan con el currículum escolar, se pueden observar serios problemas para el uso de la computación e Internet en los mismos establecimientos que reciben  estos insumos informáticos. Son varios los factores que se suelen relacionar con este fracaso: el proceso de empobrecimiento y disgregación social que vive la Argentina, fallas técnicas en la implementación de los planes, la redefinición del rol de los docentes y las escuelas en el marco de las transformaciones que vive el sistema escolar público a partir de la aplicación de la Ley federal de Educación, la  crisis de la escuela en su conjunto.

Vale la pena consignar en este punto que muchos de los que impulsan la utilización de las TIC con fines didácticos - especialmente los organismos internacionales y las instancias de planificación de la administración pública - parten de un supuesto según el cual las TIC son agentes fundamentales para una “transformación productiva con equidad” (CEPAL, 1992) en la que la que el progreso técnico articula el crecimiento económico y la equidad social. Estas propuestas coinciden con algunos de los objetivos básicos que el imaginario social atribuye al sistema escolar argentino: la preparación para el mundo del trabajo junto con la garantía de igualdad de oportunidades  o la vía más amplia para el ascenso social. Sin embargo son varios los autores - Castels; 1997;  Wolton, 1997 o Tedesco, 2002, entre otros -  que destacan que las nuevas tecnologías son tanto generadoras de nuevas posibilidades de crecimiento económico como creadoras de inequidad social. Sobre la base de estas consideraciones puede plantearse que las dificultades para la utilización de las TIC en los procesos educativos formales  corren el peligro de generar resultados contrarios a los que se plantearon aquellos que impulsaron su utilización con fines didácticos.

Para el análisis de esta situación problemática hay un elemento que por lo general no ha sido tenido en cuenta: la posición que adoptan los maestros frente a la aparición de estas nuevas tecnologías y su aplicación (más supuesta que efectiva) en el ámbito escolar.  Esto implica considerar los usos  que los maestros realizan  de las TIC en la actualidad  y las representaciones que tienen en torno a dichas tecnologías, su relación con el ámbito escolar y sus posibilidades didácticas. Dentro de esta indagación se incluye la propuesta del presente trabajo que se propone analizar el modo en que un grupo de maestros interpreta las propuestas de incorporación de las TIC a la escuela, el lugar que le otorgan a las TIC en los procesos educativos  formales  y  su posición frente a  lo que se denomina la “Sociedad del conocimiento”. Creemos que sobre esta base se pueden elaborar pautas para el diseño de planes de capacitación más efectivos que los se han realizado hasta el momento.  

 

2. Contexto de la investigación

Entre los años  2001 y 2003 realizamos en la Universidad Nacional  de General Sarmiento la investigación Usos y representaciones sobre las tecnologías de la información y la comunicación y sus posibilidades en el ámbito educativo  Contribuciones para el diseño de planes de capacitación docente, dirigida por Roxana Cabello. En ella abordamos una problemática relacionada con la inserción de  las TIC  en la escuela elemental y nos propusimos  establecer bases para el desarrollo de proyectos de capacitación docente a partir las representaciones y expectativas generadas por la irrupción de las nuevas tecnologías en la sociedad y en la escuela.

La investigación cumplió con diferentes etapas. Junto con la revisión bibliográfica de rigor analizamos diversas manifestaciones del discurso sobre la aparición de Internet junto con la relación entre las TIC y la escuela tal como aparecía en: la prensa diaria, las publicaciones especializadas en educación, el discurso del Ministerio de Educación de la nación y las propuestas de organismos internacionales de planificación y evolución económica (PNUD, CEPAL) y educativa (UNESCO). Luego nos abocamos a un relevamiento de las condiciones en que se insertan las TIC en las escuelas públicas de la Educación General Básica en el área donde nos propusimos desarrollar nuestra investigación[2]. Además realizamos una serie de encuestas con el objetivo de conocer los modos en que los docentes de uno de los distritos escolares de la zona describen sus usos y  consideran las competencias necesarias para  utilizar las TI C.   Posteriormente se realizaron focus group  con maestros que trabajan en escuelas  en las  que las computadoras no se usan  y con maestros de establecimientos en las que sí dicen utilizar esta tecnología. Para finalizar realizamos una serie de entrevistas en profundidad  entre los docentes de una de las escuelas en las que existe un gabinete de computación.

Con el objetivo de considerar las características distintivas de las representaciones sociales[3] que se generan en torno a la relación entre las TIC y los procesos educativos formales  realizamos una comparación entre el discurso generado por las instancias que diseñan políticas educativas sobre este tema con la lectura que hacen de esta relación los maestros de la zona donde emplazamos nuestra investigación.  En el fragmento de la investigación que exponemos ahora  damos cuenta de la constitución de las representaciones  - en ciertos aspectos contradictorias - que se construyen sobre la relación TIC / procesos educativos  y marcamos ciertos obstáculos que deben ser contemplados para el desarrollo de  proyectos de capacitación.  

 

3. Algunos conceptos involucrados en esta problemática

La aparición de las TIC  se relaciona con varias series de discursivas. A través de ellos se perfilan parte de los presupuestos  sobre los que se basa su incorporación  a los procesos educativos formales  Analizando algunos de los componentes centrales de estos discursos se pueden determinar condicionamientos  que operan tanto en la difusión de las TIC como en el modo en que los docentes interpretan sus relaciones posibles y  efectivas con las nuevas tecnologías. De los múltiples aspectos involucrados en esta problemática vale la pena  centrarse en dos: la relación entre las TIC  y las transformaciones sociales,  y el papel que las nuevas tecnologías adquieren  en los nuevos procesos educativos.

3.1.  La sociedad del conocimiento

La emergencia y el afianzamiento de las TIC  han generado una abundante cantidad de estudios, comentarios y análisis que pretenden dar cuenta de los efectos (posibles o comprobados) que la presencia de este tipo de dispositivos genera dentro de la sociedad. Entre diferentes posibilidades optamos  por trabajar sobre: los discursos  de los organismos internacionales  que impulsaron la incorporación de las TIC, los medios de comunicación y los discursos políticos y técnicos  educativos oficiales que  recogen buena parte de lo propuesto por propagandistas, y analistas de las nuevas tecnologías.

Todas estas posiciones coinciden en señalar  que las  muevas tecnologías  de la información están íntimamente ligadas - cuando no determinan -  a una serie de  transformaciones sociales y culturales  que permiten hablar de  una  Sociedad del  conocimiento[4] cualitativamente diferente a la conocida hasta su aparición. Estas tecnologías tienen un impacto notable tanto en la producción de bienes y servicios como en el establecimiento de nuevas formas de relaciones sociales.  Una acumulación de información inédita hasta el momento, la velocidad de la circulación de esta misma información, la superación de las limitaciones espaciales en la circulación y la posibilidad de articular simultáneamente varios medios de comunicación provocan una serie de cambios que trascienden lo cuantitativo y llevan a hablar de una sociedad diferente de la industrial capitalista clásica.  Se genera  así un nuevo tipo de sociedad que requiere una rápida adaptación espacial y temporal a los cambios tecnológicos y organizativos. A medida que comienza a acelerarse el proceso de innovación tecnológica se incrementa  el valor central  que tiene la retroalimentación que existe entre las fases económicas ligadas al mercado y las fases relacionadas con el sistema de innovación tecnológica. Dentro de este marco el conocimiento aparece como un proceso que posibilita y crea la difusión de las nuevas TIC y se transforma en una necesidad imperiosa para el sostenimiento y crecimiento del sistema productivo. De este modo el conocimiento se convierte en la fuerza dinamizadora alrededor de la cual se organiza el nuevo tipo de sociedad.

Desde la perspectiva adoptada por el discurso institucional educativo  el conocimiento se presenta como un factor exógeno, universalmente aplicable, con resultados  previsibles de antemano. Es así como para la concepción que articula la política educativa los contextos en los que se difunden las TIC  y las diferencias culturales sobre las que se emplazan no son consideradas como determinantes para la construcción del conocimiento. O sea, que las transformaciones  que se generan a partir de la aparición de las TIC son vistas como productos inevitables  que generan un conocimiento válido para cualquier contexto en que se aplique[5]

Tanto los publicistas (Alvin Toffler, Peter Drucker)  como aquellos  que imaginan políticas (Robert Reich, Al Gore) y las llevan adelante (PNUD, UNESCO, Ministerio de educación) se involucran  dentro de una visión del mundo que describe las transformaciones de las últimas décadas. Desde esta perspectiva el origen de los cambios está en una técnica que sólo se puede vehiculizar  a través del  mercado y construye un nuevo modelo de sociedad en la que el conocimiento es el principal motor y la mayor riqueza.  Dominique Wolton (Wolton, 1997) analiza esta forma de considerar los cambios sociales como una ideología de la comunicación. Esta cosmovisión se diferencia de otras anteriores como el positivismo en que no se presenta  como un gran relato único que confiere  sentido a las transformaciones en función de un progreso seguro e ilimitado que involucrará a la humanidad en su conjunto. Si bien la ideología de la comunicación se articula alrededor de una técnica dominante como el positivismo, no tiene las pretensiones universalistas de éste. Es más modesta, sólo  pretende redefinir  los mecanismos de gestión y, en  consecuencia,  las relaciones humanas. Constituye una forma de pensamiento pre fijado más que un discurso articulado como el de la Ciencia.  La ideología de la comunicación puede articular ciertas oposiciones que son difíciles de resolver para la sociedad  moderna: el consumo y  el conocimiento, el individualismo y la solidaridad. Así se conforma una promesa de libertad y  crecimiento económico equitativo que se sostiene sobre  un sistema  aplicable que puede ser comprensible  por todos  y  se manifiesta  en todas  partes

3.2.  La educación y las TIC

Los discursos políticos y técnicos institucionales del ámbito educativo destacan - en coincidencia con los postulados fundamentales de los organismos internacionales -  la importancia que las nuevas formas de conocimiento tienen como condición necesaria  y motor esencial para sostener un desarrollo que beneficie al conjunto de la sociedad. En estos discursos  que determinan la política educativa argentina las TIC son vistas como las  generadoras y difusoras de una información que adquiere dimensiones impensables hasta el momento  y que definen un nuevo tipo de conocimiento. 

Dentro de este marco los términos  información  y conocimiento ocupan un lugar preponderante en la descripción de los cambios sociales producidos en relación con la difusión de las TIC. En este marco los conceptos de información y conocimiento adquieren en el discurso institucional sobre la educación puede observarse el concepto de información es utilizado tanto para designar a los productos de las tecnologías teleinformáticas como para dar cuenta de los procesos cognoscitivos involucrados en la creación, circulación  y difusión  de estas nuevas tecnologías. Sin embargo resulta necesario destacar que existe una diferencia en el modo en que los consideran los propagandistas (Toffler, Drucker) y analistas (Castels, Wolton) con respecto a los discursos que orientan (organismos internacionales como la UNESCO, el PNUD), regulan (Ministerio de Educación) y explicitan (revista Zona educativa, sitio web Educ.ar) la aplicación de las TIC  a los procesos educativos formales. Mientras en el discurso de los analistas y propagandistas ambos términos se relacionan pero aparecen como cualitativamente diferentes[6], en la segunda serie discursiva se homologan convirtiéndose casi en sinónimos. A partir de un desplazamiento por contigüidad conceptual un producto (la información)  reemplaza al  proceso que lo genera (el conocimiento). Esta homologación convierte al proceso de producción en algo mensurable directamente. Gracias a esta homologación las transformaciones generadas por la aplicación de las TIC a los procesos educativos pueden ser vistas como procesos predeterminados   cuyos resultados aparecen como previsibles y repetibles en múltiples circunstancias. De este modo las TIC  se convierten en agentes difusores de un conocimiento  establecido previamente y fuera de la red de intercambio generada por las nuevas tecnologías. Simultáneamente implica ubicar en un mismo plano de verosimilitud  y dentro de un proceso continuo los datos obtenidos sobre el proceso de cambio y los datos presupuestos que existen sobre las transformaciones que ese proceso de cambio generará.

Otro punto en común observable en las distintas series  discursivas se refiere a una de las características básica de Internet: el rol que se le otorga al usuario en la conformación de la “red de redes”. Así se plantea el origen de Internet como el producto de la acción de receptores individuales que actúan en el ámbito privado. Como consecuencia de esto se considera que mientras los medios masivos tienen un efecto igualador y homogeneizador sobre el conjunto de la sociedad, las TIC presuponen efectos diferenciadores de diferente índole.  En primera lugar este efecto se ve como una distancia entre quienes tienen acceso a la nueva tecnología y quienes no lo tienen. Además se considera que esta diferencia se acentúa entro los diferentes usuarios que definen sus propios usos del medio generando la utopía de “libertad total” que numerosos discursos desde distintas posturas le atribuyen a Internet.

Sobre la base de lo expuesto se  puede afirmar que a irrupción de las TIC se presenta en el discurso oficial educativo alrededor  de dos líneas coincidentes. Por un lado Internet y las TIC son vistos como instrumentos neutrales que desatan una serie de  transformaciones ineludibles  y similares en todas las sociedades. Estos instrumentos  por sí  mismos determinan una transformación en el plano del conocimiento y definen las posibilidades de desarrollo de la sociedad.  Por otro, la apropiación y la adaptación a estas nuevas tecnologías se produce, también necesariamente, en forma individual.

Estas dos líneas  se pueden relacionar con la homologación que se establece entre la información y el conocimiento en el marco del discurso educativo institucional.  Esta homologación de conceptos expresa la posibilidad de establecer un control administrativo  que permita medir y hacer visible el proceso de transformación que se produce. Al mismo tiempo la orientación del proceso de cambio aparece como pre determinada por unos instrumentos ya probados, las TIC, que producen automáticamente resultados previsibles y repetibles en cualquier circunstancia. Pese a la enunciación de cambios indefectibles de prácticas en los procesos de apropiación de la tecnología  los impulsores de esas transformaciones son los mismos que las producen y difunden: las TIC.  Según esta concepción, como sucede con la mayoría de los sistemas y dispositivos de comunicación, los instrumentos actúan como difusores de un conocimiento ya establecido y conocido.  

 

4. La representación a través del discurso de los  maestros

Las visiones proyectadas y definidas por los organismos internacionales y las  instancias directivas de la política educativa argentina  son algunos de los elementos que actúan como condicionantes de las representaciones que los maestros tienen del lugar, la utilidad y lo usos posibles que imaginan para las TIC en los procesos educativos formales. Otro de los condicionantes se relaciona con las construcciones que realizan  los medios de las   TIC y de su relación con la escuela  Por otra parte también es necesario indagar sobre el  modo en que los maestros construyen sus representaciones sobre la índole de la relación entre las TIC y los  procesos educativos.  La comparación de las representaciones de los maestros  con las de algunos de sus discursos condicionantes permitirá determinar el rol que los docentes se atribuyen en el marco de las transformaciones operadas y el que pueden ocupar  dentro en el proceso de expansión y apropiación de las TIC y, finalmente, su posicionamiento en el marco de este proceso de transformación complejo .

4.1. Las  TIC  como  tecnología educativa

En el marco de las entrevistas y focus group   realizados con los maestros  las TIC se reducen a la computación e Internet entendidos como meros agentes difusores de conocimiento.  El elemento destacado son las computadoras y, secundariamente, los CD multimedia y la posibilidad de conexión a Internet. Entre los usos reconocidos para estos dispositivos tecnológicos se encuentran los procesadores de texto o los programas para diseñar carteles y tarjetas, los utilitarios que permiten planillados administrativos, el correo electrónico, las búsquedas de información en Internet o CD y, en el caso de los alumnos, la utilización de juegos. Esta último tipo de práctica, aunque en los hechos parece ser el más difundido no es considerada en el discurso ministerial.

Para los maestros entrevistados las TIC aparecen como una instancia que se diferencia tanto de los medios de comunicación tradicionales (la prensa gráfica, la televisión o la radio) como de las tecnologías educativas relacionadas tradicionalmente con el trabajo en el aula como el manual, las láminas o las revistas infantiles. Por un lado las TIC comparten  la exterioridad  respecto a la institución escolar con los medios de comunicación masiva. Por otro, los maestros pueden imaginar a las TIC  e integrarlas como tecnologías educativas como un componente más de la serie de “ilustraciones” que llevan al mundo exterior hasta el aula como las salidas del grupo escolar o el uso de revistas y videos. En la visión de los maestros las TIC potencian cuantitativamente las posibilidades de acceso a una información utilizable en la escuela. Así se definen las posibilidades de las TIC por su compatibilidad con los procesos de enseñanza aprendizaje de tipo formal mientras que los medios audiovisuales siempre son convocados como elementos ajenos a la realidad y las prácticas escolares. Sin embargo la postura de los maestros establece una diferencia con respecto a la calidad de esa lectura potenciada por las nuevas tecnologías. Se privilegia la lectura lineal que ofrecen libros y manuales con un orden y sistema de referencias claro frente a la sensación de caos que provocan las búsquedas en Internet donde no se establecen pautas fijas ni criterios de validación de los contenidos claros.

A diferencia de los medios masivos y los libros que se ven como parte del ámbito público, la computadora e Internet son consideradas por los maestros como parte de las formas de comunicación ligadas a la vida privada, utilizadas en los procesos productivos y administrativos antes que en el  universo  escolar.   En consecuencia, desde el punto de vista de los maestros el acceso y la capacitación para el manejo de las nuevas tecnologías quedan librados a la iniciativa individual, coincidiendo con la práctica fomentada por el discurso oficial y sostenida hasta el momento por los propios docentes.

4.2. Las TIC , la información  y el conocimiento

Los maestros  definen a la información  que se puede obtener a través de las TIC como una ampliación y renovación de contenidos más que como una nueva forma de acceder  y organizar datos que posibiliten formas de construcción de un tipo de conocimiento cualitativamente diferente al desarrollado en la escuela hasta el momento. Se produce así un achatamiento  que iguala los contenidos con la información y a ésta con el conocimiento. En ese sentido la construcción de un nuevo tipo de conocimiento a  partir de la difusión de las TIC   en el ámbito escolar  es considerada  -  más imaginada que llevada a la práctica -  como pura recepción individual de información.

Si se considera la manera en que los maestros plantean el desarrollo de este “nuevo conocimiento” se puede observar como se refieren a éste de un modo que se puede describir como simple recepción de información. Hay dos rasgos que potencian esta fusión de términos. La idea de  apropiación del conocimiento siempre es presentada como una actividad individual que se completa al presentar los datos obtenidos al maestro. Es decir que los alumnos “investigan” si  “bajan material”  de Internet o  de un CD y presentan los datos obtenidos sin mayor procesamiento personal. Simultáneamente los maestros  ven a la recopilación de información y la generación de productos con las computadoras como dos procesos separados sin una continuidad entre ambos. Esta separación entre el proceso de recolección de datos y el momento de presentación y construcción de un producto no permite que se hagan explícitas las reglas puestas en juego para la obtención, lectura y transmisión de los datos utilizados

En este punto la visión de los maestros se distancia de las propuestas ministeriales y se acerca más a la perspectiva que la prensa tiene para comprender las transformaciones que se producen por la aparición y difusión de las TIC.  El discurso ministerial presupone que la existencia de las nuevas tecnologías debe redefinir los procesos de enseñanza /  aprendizaje y pone énfasis en las nuevas formas de interacción necesarias para acompañar los cambios tecnológicos aunque nunca llega a especificarlas. Por su parte la prensa generalmente supone  la existencia de estas transformaciones como una consecuencia inevitable de la aparición y difusión de las nuevas tecnologías sin considerar las diferentes formas de acción y la interacción que los individuos pueden desarrollar más allá de ciertos imperativos tecnológicos que definen como ineludibles. La postura de los maestros retoma las posiciones deterministas de la prensa con respecto a la tecnología aunque no expresa la misma convicción con respecto a su carácter universal e inevitable, ni a su capacidad para transformar positivamente la vida de toda la sociedad. Existe una percepción según la cual ellos  y sus alumnos no están en buenas condiciones para recibir los beneficios de estas nuevas tecnologías.

Esta situación se relaciona  con el modo en que los  maestros entrevistados describen su trabajo cotidiano en el aula: su preocupación central pasa por mantener la atención de los alumnos, lograr que se concentren y sostener su interés. Es decir  necesitan convertirse en el centro de la clase que difunde información y mantiene a los alumnos en una posición pasiva en los aspectos físicos y  activa en los intelectuales.  La posición, dominante en la práctica, incentiva la necesidad de renovar constantemente los contenidos para “mantenerse actualizado”. Como consecuencia de esta postura frente al uso de tecnologías educativas surge una motivación fuerte para incluir las TIC en el aula. Sin embargo  esta perspectiva crea, a la vez,  una dificultad para ubicarse frente a la tecnología de un modo que permita hacer visible y transmisible la forma en que se construye, organiza y selecciona la información con la que se pretende trabajar.

Aún en el marco de esta oposición que restringe excesivamente las posibilidades de construcción de conocimiento los maestros encuentran obstáculos para integrarse  junto con sus alumnos en el  mundo creado  por las nuevas tecnologías.  Desde su  punto de vista la posibilidad de adaptarse se relaciona con una destreza  mínima  que permita manejar las nuevas tecnologías.  Para poder concretar  esta destreza los maestros  señalan  como traba el  temor que provoca una tecnología que es vista como externa al  mundo escolar y en la que los alumnos parecen tener más posibilidades de adaptación gracias a su capacidad lúdica. Este temor se potencia por una situación en la que los maestros se ven compelidos  a integrarse al universo de las TIC  para no quedar  fuera de una línea de progreso que es vista  como indefectible  al mismo tiempo que encuentran  dificultades (disponibilidad de tiempo y recursos, falta de adaptación a sus necesidades)  para acceder a la capacitación  que posibilite el manejo de las nuevas tecnologías  y su integración al trabajo escolar.  

 

5. Conclusiones

La comparación  entre  las  representaciones construidas  en torno a los discursos de los medios de  comunicación,  a  las instituciones relacionadas  con la planificación educativa  y al discurso  de los maestros entrevistados  permite detectar algunos de los obstáculos que dificultan la incorporación de las TIC a los procesos educativos formales.  A partir de la detección de estos obstáculos se podrán  lograr proyectos de capacitación  efectiva.

Un primer obstáculo tiene que ver con la exterioridad con respecto al universo escolar  con que son vistas las TIC por los maestros. En realidad esto se enmarca dentro de una problemática más amplia que es la de la inclusión de las nuevas tecnologías educativas dentro de la escuela. Pese a que oficialmente se ha fomentado la  incorporación de las computadoras  y el acceso a Internet, este proceso de renovación  no se incluye dentro de un proyecto integral que relacione a las TIC  con las tecnologías tradicionales (laboratorios, libros, manuales) junto  con la utilización de los medios de comunicación tradicionales.  Hasta el momento las introducción de nuevas tecnologías ha sido realizada en forma individual y desorganizada  por lo que siempre  aparecen  - a excepción de aquellas ligadas directamente al proceso de enseñanza / aprendizaje -  como elementos externos a la escuela que son convocados de un modo asistemático y sin potenciar todas sus capacidades.

Otro obstáculo importante que se puede señalar es la tensión existente entre el discurso institucional oficial que impulsa la capacitación casi obligatoria en la materia  y los esfuerzos individuales, la mayor parte de las veces frustrantes,  que deben realizar los maestros para adaptarse a una realidad que los excede. La tensión entre estas dos posiciones contrapuestas se  expresa en el temor que los maestros manifiestan  frente a las nuevas tecnologías. Los cursos de capacitación son abordados  por los maestros en forma individual  y, por lo general, no se relacionan  directamente con  una perspectiva que se centre en la utilización de las TIC  con fines didácticos.  Las dificultades de todo tipo (materiales, de disponibilidad de horarios,  de adaptación) se contraponen con la certeza  en el carácter ineludible de la transformación que las nuevas tecnologías están produciendo en la sociedad. Ante esta confrontación tan desigual el temor frente a la innovación aparece como una salida casi natural.

Para conjurar algunos de los problemas que plantea el modo en que las TIC se han insertado en el ámbito escolar se  pueden desarrollar criterios destinados a salvar algunos de los obstáculos descriptos. El extrañamiento con respecto al ámbito educativo  se puede contrarrestar desarrollando los cursos en el ámbito escolar y a partir de  una temática afín a la actividad docente: aprender a manejar para  usar en el aula. En ese mismo sentido la capacitación y discusión no debe dejarse librada a la iniciativa individual sino potenciarse la utilización colectiva a la que en los hechos los docentes de la zona se encuentran inmersos más allá de su voluntad. En este punto vale la pena indicar que esto no es más  que recuperación  de ciertas prácticas de ayuda mutua que los propios maestros han venido desarrollando hasta el momento.

Finalmente la capacitación para el aprovechamiento de las TIC en el ámbito escolar debe incluirse dentro de una planificación que, por un lado,  acote objetivos que permitan generar productos utilizables y,  por otro, incluya la problemática de la incorporación de las TIC dentro de un marco más amplio que contemple la utilización de los medios de comunicación y sus productos en el ámbito escolar

Si no se cambia l modo en que se incorporan las TIC en los procesos educativos formales  se generarán efectos opuestos a los buscados por tanto por planificadores y como por los maestros. La postura desarrollada hasta el momento en torno a la utilización de las TIC determina un tipo de relación problemática con las transformaciones sociales que se están produciendo. En un momento en  que la tecnología permite encauzar el acceso a la información en múltiples direcciones  se pueden prever dos caminos. Por un lado existe la posibilidad del aprovechamiento de las posibilidades de democratización del conocimiento que implica una difusión sin precedentes ni límites físicos de la información. Por otro lado las TIC tienen una lógica propia que impulsa su difusión pero también lleva a la estratificación y diferenciación creciente de los usuarios. En este marco los usuarios se pueden dividir en  interactuantes e  interactuados[7]. Los primeros son aquellos capaces de seleccionar sus circuitos de comunicación  e incorporarse activamente  al proceso de construcción de conocimiento. Los segundos son consumidores pasivos que acceden a un paquete limitado de opciones sin tener la capacidad para procesarlas. Una política que se centra en la difusión de la tecnología y presupone que ésta  repetirá  sus efectos universalmente  prefigura un tipo de usuario que es interactuado  por las TIC. De este modo se limitan claramente las posibilidades democratizadoras y generadoras de equidad social que le atribuyen a las tecnologías que difunden y crean información quienes impulsan  su difusión.  

 

Bibliografía

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Aprea, G (2002): La sociedad, la información y el conocimiento ante la difusión de las TIC Ponencia para las VI Jornadas de Investigadores en Comunicación, Córdoba,

Aprea, G. (2003): Los maestros, las representaciones  sobre las TIC y el conocimiento Ponencia para las VII Jornadas de Investigadores en Comunicación,  General Roca.

Aprea, G. y Cabello, R. (2004): “Los procesos comunicativos en los proyectos de Desarrollo Humano. Un enfoque teórico – metodológico” en Aprea, G.: Problemas de comunicación y desarrollo,  San Miguel, Universidad Nacional de General Sarmiento / Prometeo. (en prensa)

Castels, M (1997): La era de la información: economía, sociedad y cultura., Madrid,  Alianza Editorial.

CEPAL – UNESCO (1992): Educación y conocimiento: eje de la transformación productiva con equidad., Santiago de Chile,  Libros de la CEPAL.

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Forester, T (1992): Sociedad de la alta tecnología. La historia de la revolución de las tecnologías de la información,  México, Siglo XXI.

Mitcham, C. (1998): ¿Qué es la filosofía de la ciencia?, Madrid, Anthropos

PNUD (1999): Informe sobre Desarrollo Humano 1999, Madrid, Mundi Prensa.

Schiavo, S. (2001) : “Los ciduadanos de la sociedad de la información: entre señores del aire y el pueblo natal  en Finquielevich, S. y Schiavo, S La ciudad y sus TICS. Tecnologías de la Información y Comunicación, Quilmes, Universidad de Quilmes

Tedesco, J.C. (2002): Educar en la sociedad del conocimiento, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica

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Wolton, D. (1997): Pensar la comunicación, Buenos Aires, Docencia

Wolton, D. (2000): Internet y después,  Barcelona, GEDISA.

   

Autor: Gustavo Aprea

GT: COMUNICACION, TECNOLOGIA Y DESARROLLO.

 Coordinador: Gustavo Cimadevilla

Universidad  Nacional de General Sarmiento

 



[1] Se considera TIC a aquellas tecnologías que son producto de la articulación entre la microelectrónica, la informática y  las telecomunicaciones. Incluyen tanto aspectos del hardware sobre la que se sostienen, el software que posibilita su utilización y las redes telemáticas que permiten la interconexión como las diferentes formas de intercambio simbólico y organización social que generan. Se trata de un sistema de comunicación caracterizado “por su alcance global, su integración de todos los medios de comunicación y su interactividad potencial” (Castels, 1997: 361). Con la expansión y diversificación de dispositivos tecnológicos que combinan la digitalización de diversas formas de información (imágenes, sonidos, bases de datos, etc.), la conformación de redes que combinan redes que conectan computadoras entre sí (aparición de la World  Wide Web en Internet) y una diversificación y flexibilización de las telecomunicaciones (desarrollo de la telefonía móvil , combinación de la telefonía con otros dispositivos visibles en el desarrollo del fax o los contestadores) comienza a hablarse de las  NTIyC (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación).y,  luego del año 2000,  de TIC. La masificación de Internet hace que en este momento se ponga el acento en  los aspectos  que incluyen a estas tecnologías dentro de los sistemas de comunicación.

[2] El zona geográfica en la que realizamos nuestra investigación se incluye en el  noroeste del conurbano bonaerense y forma parte del área en que está emplazada nuestra Universidad. El relevamiento incluye los tres municipios  que formaban  el antiguo partido de General Sarmiento (San Miguel, José C. Paz y Malvinas Argentinas), las encuestas y focus group se realizaron en el distrito escolar de Malvinas Argentinas y las entrevistas en profundidad en la Escuela Nª 23 que tiene los dos primeros niveles del EGB y está ubicada en la localidad de Los Polvorines. Esta es una zona ubicada entre el segundo y el tercer cordón  del Gran Buenos  Aires, es decir en la zona de  más reciente urbanización de este conglomerado urbano. La mayoría de los alumnos  y los docentes de las  escuelas públicas de la zona se encuentran por debajo o muy próximos al nivel de pobreza.

[3] El concepto teórico de representaciones articula diversos momentos de nuestra investigación. Dicho concepto nos permite considerar y comparar construcciones simbólicas de diversa índole (noticias aparecidas en diversos órganos de prensa, informes de organismos nacionales e internacionales, legislación, comentarios personales), sostenidas sobre diversas materias significantes (escritura, intercambio lingüístico, fotografías y otras imágenes fijas) en las que participan distintas formas de comunicación (información periodística, publicidad, variantes del discurso administrativo, material de difusión sobre avances tecnológicos, entrevistas personales en profundidad y grupos operativos). En todos los casos las distintas representaciones  son productos creados y  recreados en el seno de interacciones sociales. El concepto de representaciones  tiene una larga tradición en las Ciencias Sociales  y es utilizado por varias disciplinas (Sociología, Psicología Social, Análisis del Discurso, Semiótica, Historia) con distintas acepciones que son producto de los diferentes marcos teóricos involucrados. Operativamente definimos a las repersentaciones como un tipo de construcciones discursivas vinculadas con distintas formas de intercambio social  con capacidad para dotar sentido  a acciones sociales específicas

[4] En este punto no entramos en la discusión sobre “Sociedad del conocimiento”: si realmente existe y  constituye un paradigma productivo diferente al de la sociedad industrial capitalista, si el conocimiento y las TIC determinan o son producto de las transformaciones sociales. Para este trabajo sólo consideramos que tanto publicistas y analistas  como los planificadores educativos consideran  que la  Sociedad del conocimiento existe, las  TIC ocupan un lugar central dentro de ella y  actúan en consecuencia.

[5]  En este sentido la posición  de planificadores y difusores de las TIC  en  la escuela  coinciden  con lo  que Carl Mitcham  define como optimismo ilustrado (Mitcham, C., 1998) frente a la tecnología. La posición optimista ilustrada  presupone el carácter “neutral” de toda tecnología e implica una actitud pragmática al considerar la relación entre las aplicaciones tecnológicas y el mundo

[6] Desde múltiples disciplinas y perspectivas  se han definido  las diferencias y relaciones  existentes entre la información  y el conocimiento. Operativamente  podemos considerar a la información como un conjunto de datos organizados y  al conocimiento  como el proceso que da origen y sostiene esta información.

[7] Siguiendo los términos definidos  por Manuel Castels  (Castels,  1997: 404)

 



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