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La resignificación de los espacios de la vivienda y las tecnologías domésticas

 

Analía Angeli

 

Introducción:

Este trabajo propone desarrollar una perspectiva cultural acerca del uso y consumo de las diferentes tecnologías domésticas, y la manera en que las mismas transformaron los locales que constituyen una vivienda, conformando una nueva identidad privada.

 

Nos circunscribimos a un contexto cultural específico: El Hogar, ya que involucra las diferentes tecnologías como objetos que habitan las casas, ocupan un lugar en el espacio doméstico y son parte de la dinámica de la vida cotidiana y de las relaciones familiares (Silvestone, Hirsch y Morley; 1992;). Considerando una serie compleja de relaciones que marcan y definen el lugar y la significación de lo doméstico en el mundo moderno, limitado por los sistemas y uso que las tecnologías ofrecen a la vida familiar.

 

Para ello definimos al Hogar familiar como una unidad social, cultural, espacial y económica que toma parte activa en el consumo de objetos y significados, en donde el rol de las tecnologías domésticas son decisivas para el logro más o menos satisfactorio de la propia identidad y seguridad familiar. (Silverstone, Hirsch y Morley; 1992 ).

 

El hogar familiar se inscribe en un ámbito espacial privado denominado vivienda, y entendemos por vivienda: “un intrincado e impresionante aparato material cuya posesión hace posible el estilo de vida desde un punto de vista físico, pero también psicológico. (...)   (...) la vivienda es un medio valioso de asegurarse privacidad en una ciudad atestada, un instrumento para fortalecer los lazos de solidaridad y el consenso familiar, un sitio para perfeccionar y practicar las aptitudes de consumo.. (...) se alza como un símbolo concreto de status y como un signo visible de éxito” (Seeley y otros 1956, pgs. 45-6  Silverstone pg 108).

 

Lo que se define espacialmente hoy en día como casa o vivienda moderna, ya sea unidad aislada familiar (vivienda individual) o agrupada multifamiliar (departamentos, vivienda colectiva) no ha variado en grandes rasgos desde los años 1930, pero si existen distinciones funcionales en cuanto a la disposición de los ambientes, y entre área publica y privada.

Los servicios como elementos fundamentales en la transformación de la vivienda, han sido brindados hoy en la mayoría de la ciudades más importantes del país, por la existencia de redes publicas ( siempre considerando que dentro del marco socio cultural existen sectores muy desprotegidos en relación a este aspecto); y en cuanto a la conformación espacial específicamente en lo que hace  a las dimensiones y cantidad de habitaciones, se puede decir que la vivienda después de los años 1960 fue paulatinamente disminuyendo y compactando los locales que la componen en relación a las viviendas del siglo XIX.

 

La característica esencial que configura este tipo de vivienda la constituye los servicios sanitarios distribuidos por cañerías internas a los sectores especializados (baño, cocina, lavadero), ubicados dentro de la vivienda y con equipamiento específico, además del uso de combustibles limpios (electricidad o gas).

 

La nueva configuración espacial que surge en la segunda mitad del siglo XX está basada en la tecnificación del hogar: ya que al reducirse las tarifas eléctricas, la introducción de electrodomésticos, y tecnologías relacionadas con las comunicaciones, ocupan un lugar destacado en las imágenes del habitar, como simplificadora del trabajo doméstico y transformadora de costumbres. Por ejemplo al incorporar la habitación cocina a la vivienda y en ella los electrodomésticos cocina y heladera, se eliminó el tradicional aislamiento del ama de casa, y a su vez la heladera, permitió modificar hábitos, en tiempos de compra y preparación de alimentos.

 

La técnica también le brindó a los hogares un nuevo corazón: el de las comunicaciones masivas: a través de la radio y de la televisión. La radio era el electrodoméstico de mayor popularidad y de uso más extendido en la primera mitad del siglo XX. La incorporación a los hogares de los demás electrodomésticos, al igual que la TV y el teléfono, fue lenta y desigual en todo el territorio el país.

 

La vivienda como lugar de significación

En esta investigación consideramos que los artefactos que hay en el hogar pertenecen al grupo de lo que denominamos tecnologías domésticas, pero del enorme universo que componen estas tecnologías, se consideró en una primera selección, aquellos que se encuentran conectados a la red eléctrica. Y de ellos se definieron tres grandes grupos: los artefactos conectados a la red eléctrica y que se encuentran involucrados en las tareas específicas domésticas (heladera, lavarropas, microondas, procesadora de alimentos, licuadora, etc); aquellos que denominamos de consumo cultural o comunicacional (televisor, equipo de música, video, PC, Teléfono, etc) y los que están relacionados con el género y son de uso personal (depiladora, secador de cabello, afeitadora etc).

 

Dentro de este marco nuestro estudio plantea como hipótesis que el consumo y la domesticidad (tal lo sostiene Silverstone) de la tecnologías domésticas incorporan rutinas particulares que poseen efectos sobre el uso de los espacios en las viviendas.

Para ello consideramos este primer nivel de análisis en tres grupos de acuerdo a la división realizada de las tecnologías:

 

Artefactos electrodomésticos propiamente dichos, o asociados a las tareas de la casa:

Considerando una perspectiva histórica en los años 1960 comienza un período caracterizado por la superabundancia de la mansión burguesa y el despojamiento de la casa obrera, los sectores sociales construyen un nuevo imaginario identificado con un gusto medio construido por los medios masivos de comunicación, especialmente los gráficos y con ellos las revistas especializadas y las publicidades en los medios masivos, al que podemos denominar “gracia” materializado en las siguientes descripciones:

El comedor

Es el verdadero lugar de reunión de la familia, se constituye en torno a una mesa. A partir de caracterizar esta función en relación con la sala, en el proceso de compactación de las superficies se fusionarán ambos ambientes en un recinto único: “living comedor, estar comedor; cocina comedor, etc”.

La cocina

A mediados del siglo XIX, la cocina de los ricos era similar a las grandes cocinas europeas, en ellas trabajaban gran cantidad de personas y por contraste en el otro polo social la cocina era el brasero instalado en una pieza cualquiera del conventillo. A fines del siglo se destaca que muy pocas viviendas contaban (considerando la ciudad de Buenos Aires) con agua potable distribuida por red, y con respecto a la electricidad, recién comenzó a generalizarse a comienzos del siglo XX

 

Con el surgimiento de las tecnologías ligadas al quehacer doméstico, surge la necesidad de un cuarto o local cocina, siendo a principio del siglo XX con mucho humo, gases y  muy oscura, por lo tanto se aconsejaba no comer en ella. A partir de 1930 con la influencia de los medios gráficos de comunicación se impone un nuevo estilo: la cocina blanca que responde al modelo anglosajón, y va configurando un espacio con identidad propia.

 

Tal como lo expone en su trabajo la lic. Gabriela Sued (La tecnologización de los hogares: modernización y cambios en la vida privada porteña del siglo XX. Lic. Gabriela Sued-UBA): ”la introducción de la tecnología en la cocina convierte a este espacio en un sistema de piezas relacionadas entre sí: la cocina empezó en ese entonces a tomar la imagen de un laboratorio y por ser la que concentraba los elementos más modernos y más costosos, tal vez, de la casa, comenzó a ser planificada y decorada con mucho más cuidado. La cocina parecía más que la trastienda de la casa, un laboratorio. A partir de estos nuevos elementos, los hábitos de la vida cotidiana fueron modificados en gran medida: el ama de casa ocupó una posición menos aislada en la casa, y ahorró muchísimo tiempo en la compra de alimentos y sus procesos de conservación.”

 

También lo expone Silverstone: las nuevas cocinas (después de 1960) se adaptan en su configuración espacial a la incorporación de las nuevas tecnologías domésticas, aunque ello implique un modelo de objetivación espacial refrendado en el género femenino, ya que son las mujeres, las encargadas de las tareas de la casa y del cocinar, por ende del uso de estos electrodomésticos.

 

Esta situación relacionada con el género femenino y las actividades domésticas, es paulatina y levemente modificada después de los años 90 con la incorporación de los electrodomésticos: “microondas, frezzer, lavarropas automático”, ya que según algunos estudios, estos electrodomésticos poseen (específicamente el microondas), un efecto de interacción entre los miembros de la familia, (Silverstone, Hirsch 1992, 49) de tal manera que puede hacer que aumente la sociabilidad, ya que permite trabajar más fácilmente.

 

Visto desde el punto de vista del encuentro familiar, el microondas cambia dicha situación de reunión alrededor de la mesa de la familia durante las horas de la comida y permite una nueva informalidad en la facilidad, ya que sus miembros pueden comer individualmente cuando les apetece (Silverstone Hirsch 1992, 71), lo que sí se requiere es un acuerdo entre niños y adultos respecto a ciertas normas de seguridad no habituales.

 

¿Podríamos inferir que dichos electrodomésticos generan un cambio en el rol de la mujer con respecto a la cocina y a la dependencia de las tareas del hogar?

 

Es muy apresurado, generar este tipo de apreciaciones ya que en nuestro entorno social dichos artefactos son adquiridos por la clase media y clase media alta, no pudiendo generalizar dicha hipótesis.

 

Primeros resultados del trabajo de campo, con respecto a los electrodomésticos propiamente dichos o asociados a la tarea de la casa

Para este primer análisis descriptivo de los datos obtenidos en la investigación realizada en la ciudad de Río Cuarto, acerca de las tecnologías domésticas; hemos tenido en cuenta algunos ejes que se corresponden con nuestro objetivo general y que, además aparecen como informaciones relevantes a la hora de considerar el alcance del problema.

Estos ejes son:

1.      Vinculación entre cantidad de tecnología que se adquiere  y lugar donde se consume.

2.      Tipo de consumo por edad y por género

3.      Ventajas e inconvenientes de las tecnologías en relación a los niveles de  consumo

 

Considerando el primer eje (vinculación entre cantidad de tecnología que se adquiere y lugar donde se consume), como era de esperarse el lugar más frecuente y con amplia diferencia con respecto a los otros de la casa es el de la cocina ya que es el ámbito de objetivación de los electrodomésticos como: microondas, heladera, procesadora de alimentos, licuadora, batidora exprimidor, lavaplatos; etc.

 

Con respecto al lavarropas y secarropas, las frecuencias mayores se manifiestan en el local lavadero, aunque existen cantidades significativas localizadas la cocina. El electrodoméstico plancha a pesar de que permite su traslado y su uso en diferentes espacios, nuestros datos corroboran que se encuentra localizado con mayores frecuencias en los locales cocina, lavadero y comedor.

 

De los resultado expuestos en este primer eje de análisis y considerando los aspectos teóricos surgidos de la revisión histórica realizada con respecto a los diferentes ambientes de la vivienda se observa que el proceso de compactación de la vivienda surgida a principios del siglo XX, originó que las unidades espaciales “cocina, comedor y lavadero” puedan configurarse como combinadas ya que sus usos y los electrodomésticos que surgen en sus localizaciones así lo facilitan, en un proceso de configuración funcional mucho más práctico y específico en función de las demandas de la vida moderna y el trabajo, acentuando con ello la dependencia del género femenino como objetivador de dicho espacio..

 

En el segundo nivel de análisis (tipo de consumo por edad y por genero)

Se observa que con respecto a los electrodomésticos utilizados para cocinar (batidora, licuadora, procesadora, etc) y aquellos ligados a tareas domésticas (plancha y secarropas) las mujeres son las usuarias predominantes, comprendidas entre los 20 y 50 años y con una frecuencia de uso esporádico, por ejemplo “1 vez por mes” para el primer grupo y “1 vez por semana”, para el segundo grupo, con excepción del secarropas cuya frecuencia de uso predominante es “Todos los días”

 

Al considerar dentro de este categoría los electrodomésticos: microondas, heladera, frezzer y lavarropas automático; se observa que la hegemonía del uso por el género femenino no se mantiene, ya que es sutilizado por ambos géneros, por un amplio espectro de edades comprendida entre los 20 y los 50 años, y en el caso del microondas y la heladera, es usado “todos los días”; aunque este no es un parámetro estándar debido a que dichos electrodomésticos son consumidos solo por la clase media y clase media alta, por lo tanto solo una parte de la sociedad lo ha incorporado en sus quehaceres domésticos.

 

Con respecto a las Ventajas e inconvenientes de las tecnologías en relación a los niveles de  consumo los resultados de nuestras encuestas muestran una serie de expresiones favorables en lo que respecta al uso de las mismas: 

Reducción del tiempo de trabajo,

Menor complejidad a la hora de elaborar ciertos procesos,

Facilitación de la labor femenina (en general de la madre y/o esposa).

Como así también algunos inconvenientes planteados como:

Alto consumo de electricidad

Tiempo excesivo de armado y desarmado,

Demasiado trabajo en su limpieza”

 

Sin embargo, cuando se analiza los aspectos positivos planteados por los usuarios se observa que dichas argumentaciones no se condicen con la cantidad de veces por semana que se utilizan los electrodomésticos destinados a la tarea diaria de cocinar, limpiar, lavar, etc., ya que como lo expusimos anteriormente solo: “heladera, lavarropas, secarropas y microondas” son los que se usan “todos los días” mientras que la plancha, la procesadora, etc“una vez por semana o menores frecuencias” .

En consecuencia se puede inferir que algunos electrodomésticos en su uso implican tareas accesorias de limpieza, armado y desarmado que no han sido consideradas en el imaginario de los usuarios que lo adquirieron, como también que todos ellos dependen en su funcionamiento del consumo de electricidad, lo que implica un gasto fijo mayor .

 

Electrodomésticos de consumo cultural

 

A mediados del siglo XX se constituyen modelos espaciales de viviendas, identificados con un nuevo imaginario construidos por los medios masivos de comunicación, materializado en las siguientes descripciones:

 

El dormitorio

Al considerar el período comprendido entre 1870 a 1910, el dormitorio cumple con múltiples funciones: es común que tanto padre como madre e hijos duerman todos juntos. La convivencia nocturna se completa en el día compartiendo otras actividades: las jóvenes reciben a sus amigas, sirve como escritorio, para aislar a los enfermos, y como no poseen instalaciones de servicios sanitarios también deberá cumplir las funciones de baño.

 

En el siglo XX se inicia una segunda etapa caracterizada por la separación entre adultos y niños, impuesta por los mensajes en las revistas especializadas. Y a finales de dicho siglo surgen nuevas condicionantes en su uso; ya que al equiparse las habitaciones con televisores, teléfonos, computadoras y radiocasete o equipo de música, se transforma la función de la habitación de satisfacer la necesidad básica de dormir de los miembros de la familia, a proporcionar al individuo todos lo elementos necesarios para llevar una existencia permanentemente aislada, y poder satisfacer otras necesidades: lúdicas, de información, etc.

 

El living

La sala a fines del siglo XIX es el único lugar de la casa donde no se come, no se duerme, ni se trabaja. Es el lugar de transición, de recibimiento y es la cara de la casa, el lugar propio para objetos bonitos. En 1911 ya se critica a la sala como un habitación totalmente inútil, insinuando la fusión con otras funciones como escritorio o comedor.

El comedor

Es el verdadero lugar de reunión de la familia, se constituye en torno a una mesa. A partir de caracterizar esta función en relación con la sala, en el proceso de compactación de las superficies se fusionarán ambos ambientes en un recinto único: “living - comedor, estar - comedor, y en otros casos cocina - comedor”.

 

Las tecnologías de la información y la comunicación o lo que llamamos de consumo cultural tienen una significación funcional, como medios, ya que proporcionan lazos entre familias y miembros individuales de las mismas, con el mundo que hay más allá de la puerta de la casa, y contribuyen a la construcción de una identidad nacional y personal, y a la configuración del tiempo y el espacio doméstico. ( Silverstone Hirsch 1992, 40).

 

El interior de la casa y el lugar que ocupa la televisión es problemático en sí. Los límites que circundan la casa o el hogar no son equivalentes ni son impermeables. A su vez nuestra espacialidad cotidiana se basa en los patrones que gobiernan nuestra vida: nos trasladamos juntos o separados alrededor de un único televisor o de distintos aparatos instalados en el living, dormitorio etc.

 

Al considerar espacio –casa y Televisión, Lynn Spigel (1992) también define como Benjamín, la sala de estar burguesa como el sitio para la construcción teatral de la familia: los burgueses victorianos (a mediados de siglo XIX) estaban tan fascinados con la teatralidad que hicieron de sus salones (sala de estar) verdaderos teatros y así montaban sus obras con sus amigos y parientes en el propio hogar ( Spigel 1992, pg. 162 en Silverstone pag. 79, 1994) . Por lo expuesto el hogar como teatro es una idea que sobrevive en la televisión y por ella, pero en este escenario familiar las familias participan como audiencias y actores.

 

Primeros resultados del trabajo de campo, con respecto a los electrodomésticos de consumo cultural

Continuando con el análisis de los ejes ya planteados anteriormente, pero en este caso en la esfera de los electrodomésticos de consumo cultural se expone:

Al analizar la vinculación entre cantidad de tecnología que se adquiere y lugar donde se consume: Y al considerar electrodomésticos como: televisor, radio, teléfono y videograbadora, los datos presentan que el lugar con mayor frecuencia de localización es la “cocina comedor” y “comedor”; aunque para aquello casos de viviendas que posean más de un aparato del mismo tipo, a los locales antes nombrados se le adiciona el dormitorio. Al considerar la computadora y el equipo de música las frecuencias mayores se encuentran en los ambientes “living” y “dormitorio”.

 

Dichos datos solo confirman lo expuesto anteriormente ya que si consideramos desde una perspectiva histórica hace 20 o 30 años cuando las habitaciones no disponían de calefacción propia las familias poseían un solo aparato de TV y nadie conocía el video, la sala principal de la casa (comedor – cocina) tenía una gran importancia simbólica como localización de la vida familiar (Morley 1986).

 

En la actualidad el espacio en el hogar y la gama de objetos domésticos han cambiado espectacularmente (Mc Dowell,1983 y otros) (Silverstone Hirsch 1992, 189), muchas familias tienen calefacción en todas las habitaciones, estas se pueden utilizar durante todo el día y se dispone de varios aparatos televisión incluso videos, TE, radios, y casetes, de modo que si originalmente la TV concentraba a todo la familia en el centro de la casa ahora las tecnologías domésticas dan lugar a la dispersión de sus miembros en diferentes habitaciones o en actividades diversas dentro del mismo espacio.

 

Aunque dicha situación solo se presente en la clase media y media alta.. Esto nos habla de la acentuación de la individualidad en los períodos posteriores a los años 90, de la dispersión familiar en el hogar como lugar de encuentro y de cómo el uso y adquisición de tecnologías modifican la identidad familiar .

 

En el segundo nivel de análisis (tipo de consumo por tiempo y por genero)

Se observa que con respecto a los electrodomésticos de consumo cultural (radio, TV, equipo de música y TE) son usados por el género femenino con muy pocas diferencias con respecto al masculino, mientras que los varones se destacan con mayores frecuencias en el uso de la videograbadora y la computadora. Y con respecto al tiempo de uso el predominante es “Todos los días”, con excepción de la Videograbadora que se presenta “1 vez por semana”. En relación al tipo de consumo y frecuencias de uso más significativas, se observan en la radio, la TV y el TE, en todo el espectro de edad considerado (20 años a 90 años). El “equipo de música, la videograbadora y la PC”, el uso en cuanto a edades se reduce (20 y 50 años).

 

La frecuencia de uso “todos los días” para los artefactos: “Televisión, radio equipo de música y Teléfono” ratifica lo expuesto anteriormente en lo que respecta al rol que cumplen estos electrodomésticos de comunicación en la inserción de la vida familiar, y en su conexión con el mundo exterior.

 

Con respecto a las Ventajas e inconvenientes de las tecnologías en relación a los niveles de  consumo los resultados de nuestras encuestas muestran una serie de expresiones favorables en lo que respecta al uso de las mismas: 

Comunican y entretienen

Favorecen ciertas necesidades de urgencias (TE)

Por trabajo

Por gusto y costumbre

Como así también algunos inconvenientes planteados, como:

Alto consumo de electricidad

            Alto costo de la tarifa telefónica

            Mala y escasa variedad de la programación de la televisión.

            La TV disminuye el tiempo de estudio

            La TV genera pérdida de tiempo.

            La TV interrumpe la vida familiar

Tal lo expuesto desde una perspectiva histórica y desde una perspectiva teórica en relación a los resultados obtenidos en nuestras encuestas se observa en general que la mayoría de los entrevistados sostiene, que la adquisición de estas tecnologías: “los mantienen informados, comunicados y los entretienen”. Aunque es de destacar la incorporación del “mal servicio de programación, la interferencia en la vida familiar y el costo de la tarifa telefónica” como aspectos negativos. 

 

Es así como la televisión se consume en la casa e ingresa así en la vida doméstica como uno de los elementos para la construcción de la vida simbólica (reflejada en el reclamo de los encuestados acerca de: mala programación, interrumpe la vida familiar, quita tiempo al estudio, pero a su vez entretiene e informa). Ocupa un espacio material de la casa y todos lo días los integrantes del grupo familiar reafirman esa red emocional que constituye el hogar. (dado que dichos electrodomésticos son usados “todos los días” tal los resultado planteados por las encuestas)

 

Electrodomésticos de uso personal

Estos electrodomésticos se encuentran relacionados con dos situaciones particulares, la primera con el uso individual y de género y la segunda con que dichos electrodomésticos están ligados al aseo personal por lo que los mismos están íntimamente conectado con el ambiente de la vivienda baño, por lo que analizando históricamente la evolución del local baño en la vivienda:

El baño

Se lo suele denominar el cuarto migrante, y sus componentes mínimos van variando (ducha, bañadera, lavabo, inodoro, bidet). A finales del siglo XIX las funciones higiénicas se realizaban en el dormitorio, o en un retrete ubicado en una zona alejada de la casa o en el patio, la permanente rotación de los elementos de limpieza está relacionado a la falta de una red de fluidos para dicha actividad.

 

La incorporación del artefacto inodoro en 1890 será determinante en la instalación del local baño. Hacia 1920 tocador y baño se van fundiendo en uno solo, generando la tendencia entre la clase media de usar un solo lugar: cuarto de baño para asear su persona; así se constituye el baño como el lugar más aséptico de la casa, un lugar sin personalidad.

En cuanto a los resultados obtenidos en las estudios de tecnologías de uso personal se observa que los encuestados exponen aspectos positivos en el uso de dichos electrodomésticos tales como: “economía de tiempo, contribución a la higiene personal y a la estética”.

Los aspectos negativos se refieren al gasto en energía eléctrica Esto se ve refrendado por el uso que se realiza de los mismos “todos los días”, encontrándose con mayores frecuencias localizados en el baño.

Conclusión

El surgimiento y uso de las diferentes tecnologías ha ido modificando los locales en la vivienda privada, pero estos cambios han sido muy lentos y teñidos de aspectos sociales, culturales y económicos que han determinado la implantación con mayor celeridad o no de determinada tecnología.

 

Las consecuencias visibles de dichos cambios se manifiestan en la modificación paulatina del habitar doméstico generando la compactación de los ambientes, y la incorporación de la mujer a la vida familiar a través de la anexión de la cocina, a medida que los costos de las tecnologías se hicieron accesibles a la clase media.

 

Una segunda generación de tecnologías de comunicación (radio, televisión) fortaleció en su distanciamiento espacio temporal el estilo de vida moderno, (tanto en la ciudad como en los suburbios), ya que fue ocupando progresivamente espacios y tiempos particulares de un nivel básico de la realidad social.

 

Ver televisión, conducir, y hacer compras, definen un espacio potencial, e híbrido dentro del cual las familias, pueden crear un aparte de su propia cultura y de sus propias identidades. Primero la radio y luego el televisor se constituyeron en los elementos convocantes, consolidando al comedor (local de la vivienda) como el lugar de reunión más importante de la casa, brindando a través de ella la conexión con el mundo a través de un nuevo orden de comunicación e información. Hoy la posesión de más de un artefacto del mismo tipo genera cambios en los usos ya que instala al local dormitorio como un espacio lúdico, que configura la nueva interacción familiar.

 

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