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TRANSFERENCIA
DE TECNOLOGÍA: UN FACTOR DETONANTE PARA EL DESARROLLO LOCAL
Ibis
Sepúlveda González[1]
Resumen
Este
trabajo presenta una propuesta de desarrollo local iniciada con
la comunicación de innovaciones tecnológicas. La propuesta
parte de un trabajo de campo de cuatro años en un
municipio rural y considera datos de un trabajo en otros 35.
Se
reivindica que los cambios técnicos validados localmente, que
consideren las actividades y condiciones actuales de los
productores, manejados dentro de una estrategia integral de
desarrollo local, son adecuados para detonar el proceso de
cambio. La estrategia contempla la participación de los niveles
locales de gobierno en el fomento a la creación de un tejido
empresarial local y en obras públicas que proporcionen empleo
rural no agrícola.
Palabras
clave: modernización,
empleo rural
1.
INTRODUCCIÓN
El
neoliberalismo asumido por el Estado mexicano en las dos últimas
décadas, con sus políticas de privatizaciones, desregulación
y apertura comercial, ha llevado a los pequeños productores agrícolas
al borde de la quiebra o ya a la pérdida o abandono de sus
terrenos de cultivo. Para modernizar al campo, el Estado
mexicano ha realizado una serie de cambios en la legislación de
manera que se posibilite la movilidad de los factores de la
producción. También
ha optado por la transferencia de tecnología como estrategia
para aumentar la competitividad de los productores.
Pero todas estas medidas impulsadas desde los centros de
decisión repercuten más en los productores con mayor
potencial.
La
atención del Estado a la pequeña y mediana agricultura ha
tenido, en los últimos años, varias modalidades. Con la misma
idea de que la tecnología puede impulsar el desarrollo, se han
ensayado diferentes sistemas y programas de extensión rural,
capacitación y transferencia de tecnología. Para esto, a fines
de la década pasada se crearon dos programas masivos dentro de
la Alianza Para el Campo, el Programa Elemental de Asistencia Técnica
(PEAT) y el Sistema Nacional de Capacitación y Extensión Rural
Integral (SINDER), cuyos resultados no fueron satisfactorios ya
que su estructura operativa indujo a la atención preferente
para los poseedores de las superficies mayores (Muñoz R., M. et
al., 2000b) (SAGAR, CIESTAAM e INCA RURAL, 1998).
Algunas
variantes regionales como el Programa Productor-Experimentador
(PEE) en el centro del país y los Clubes de Rendimiento Máximo
Económico (REME) en el Noroeste, arrojaron mejores resultados
aunque siempre para aquellos agricultores con mayores niveles
educativos y económicos, pero presentan serias dificultades
para extenderse a otros productores.
Por
otro lado, con respecto a los necesarios créditos de fomento,
el sistema bancario[2]
continúa sin atender las necesidades de los productores
mayoritarios en número: "En el escenario del
financiamiento actual, los pequeños productores están quedando
excluidos puesto que sus productos no aseguran un atractivo
margen de ganancia. La
banca se orienta únicamente hacia las grandes agroindustrias y
a los productores de exportación" (Agrobusiness, febrero
de 2000).
Si
los esfuerzos gubernamentales masivos en la materia no han
producido efectos notables, los programas más reducidos no
pueden extenderse a productores más pequeños y con menos
educación, como son la mayoría, y además, los productores
pequeños no cuentan con los créditos necesarios para adoptar
las recomendaciones, parece que ha llegado el tiempo de buscar
otra manera de hacer las cosas.
En
este trabajo se presenta una propuesta que analiza y retoma
elementos de programas ya realizados y considera los resultados
de un trabajo de campo realizado a fines de 2002 y en 2003 que
buscó responder a una solicitud hecha por productores de un
municipio del Estado de México[3].
Se propone trabajar con productores voluntarios en pequeños
grupos donde, partiendo de mejorías técnicas a sus actividades
actuales, pueda establecerse un proceso de desarrollo local con
creación de empleos agrícolas y no agrícolas, establecimiento
de pequeñas empresas y mejoramiento del ambiente.
Se estima que los municipios pueden ser las instancias
con mayores facilidades para impulsar esta propuesta.
2.
EL CONTEXTO
El gobierno de
México ha planteado la federalización como una política que
debe continuar siendo prioritaria. La democratización política así lo demanda también. Una
manera de realizar los postulados de ésta, es a través de una
mayor libertad de acción y del apoyo económico federal y
estatal a los municipios. Esto
representa una oportunidad de iniciar procesos de desarrollo
desde el ámbito local.
El desempleo
es en la actualidad, probablemente, el mayor problema social en
México[4].
La falta de generación de nuevas fuentes de trabajo más
la pérdida de empleos ya existentes, es una situación que debe
encararse con urgencia. El
desarrollo en México y en América Latina en general, debe
considerar de manera estratégica al medio rural, puesto que la
pobreza no ha disminuido y se concentra en el campo, donde
existen serios problemas de inseguridad alimentaria y desnutrición
y aún un porcentaje elevado de la población vive de la
agricultura. Sin
embargo, la inversión para incrementar su eficiencia es
altamente rentable: "Se
ha estimado que un dólar de aumento de la producción agrícola
en la región genera un incremento de cuatro dólares en el
producto total" (Reca L. y
R. Echeverría, 1998).
Un
desarrollo local.
Ante la
decepción que han provocado en los países pobres los intentos
de desarrollo económico que, siguiendo el ejemplo de los países
desarrollados, han buscado en la gran industria el motor del
desarrollo general y en grandes planes emitidos desde los
centros de decisión, el desarrollo rural, ahora parece que hay
que volver los ojos a los propios recursos y a los intereses y
habilidades de la gente como capital social para, a partir de ahí,
iniciar procesos más modestos de desarrollo.
Según Razeto
(1991), citado por Guzmán (1999: 27) el desarrollo local se
concibe como "un movimiento social que promueve la
organización y movilización de los sujetos y colectivos que
habitan una localidad para hacer frente a sus necesidades y
problemas avanzando en el control de los programas y acciones
que mejoren su calidad de vida".
Lo anterior no
implica el desconocimiento de la necesidad de cambios mayores,
exigidos por las condiciones de competitividad comercial donde
el conocimiento y la tecnología se han erigido en el factor
productivo fundamental (Escudero, G. 1998).
Sin embargo, con la agricultura en pequeña y mediana
escala que es dominante en cuanto al número de fincas
mexicanas, la estrategia de innovación debe ser mesurada y
cautelosa y hacer un énfasis especial en la comercialización.
Desarrollo
local integral.
Los procesos a
que se refiere este trabajo se plantean como de desarrollo
integral del campo, y no sólo de desarrollo rural, pues deben
atender a necesidades productivas y sociales, a generación de
empleos agrícolas y no agrícolas y a conservar (o recuperar)
el hábitat. Las
actividades y funciones que se derivan de estas necesidades no
atañen únicamente a los organismos para la agricultura sino al
conjunto de poderes públicos y también a la sociedad civil,
parte importante de la cual está sufriendo en carne propia los
problemas y tiene opinión y capacidad de actuar.
Es este capital social el que hay que poner en acción
para lograr un desarrollo propio, por lo que se plantea que la
instancia adecuada para promover y convocar a decidir y ejecutar
un plan de desarrollo local integral, debe ser el municipio.
3.
UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO LOCAL
3.1.
Un punto de inicio: el diagnóstico.
Mientras más
se conozca un territorio, mayores serán las posibilidades y
capacidad de ejecutar una estrategia de desarrollo adecuada a éste.
Un diagnóstico municipal, además de brindar la
información requerida para formular el plan de desarrollo a
largo plazo (en este caso se plantea a 10 años), permite tener
una base contra la cual comparar los avances logrados según
evaluaciones sucesivas.
El diagnóstico
para un plan de desarrollo debe dar información sobre
¨
Los recursos naturales del municipio, su estado de
conservación y su utilización actual
¨
El capital social del municipio: la población con
que cuenta, sus conocimientos y habilidades.
También las tendencias demográficas
¨
La infraestructura y los servicios disponibles
localmente
¨
Las limitaciones y ventajas geográficas, climáticas
y ambientales generales
¨
Los conflictos sociales, la organización y la
estructura de la sociedad civil
¨
La economía local y el mercado de trabajo
¨
El nivel tecnológico de las actividades
productivas
¨
El ambiente o contexto (regional, estatal,
nacional y mundial) en el que debe desenvolverse la economía
local
El diagnóstico
puede hacerse por los mismos habitantes del municipio (autodiagnóstico),
opción que tiene evidentes ventajas por la fidelidad de los
datos así como por el costo, o por agentes externos, pero
buscando siempre la convalidación y socialización de la
información con los pobladores locales[5].
Con el análisis
de los resultados del diagnóstico, debe examinarse las
condiciones y situaciones que representen recursos que puedan
fortalecer la economía local y las oportunidades en tiempo y
espacio para sus habitantes; pero también aquellas que
signifiquen obstáculos, debilidades y amenazas para lograr un
desarrollo equilibrado del municipio.
Es a partir de lo que la gente tiene y de lo que quiere
como futuro, de donde debe planearse el desarrollo local, pero
sin olvidarse de buscar los "elementos
desencadenantes" que habría que activar como inicio de las
acciones. Este análisis
debe hacerse con un grupo focal de habitantes del lugar.
3.2.
Innovaciones para cambiar situaciones de atraso.
"La
innovación, ya sea que se refiera a la creación de nuevos
productos o servicios, o bien a la puesta en marcha de nuevos
tipos de gestión, métodos o formas de organización, está en
el origen del enfrentamiento que se da entre estos obstáculos y
estas oportunidades" (Rural Europe, 1998).
Una innovación indispensable en la generalidad de los
municipios mexicanos rurales, tiene que ver con la renovación
de las estructuras de gestión y de organización para el
trabajo.
Como esta
propuesta se dedica a las localidades rurales, asume que la
transferencia de tecnología agrícola puede ser un motor
adecuado para dinamizar un área cuyos principales recursos sean
la tierra agrícola y las habilidades de sus productores en los
cultivos tradicionales.
Sin embargo no
hay que olvidar que cualquier proceso de avance tecnológico,
desplaza gente ocupada de la actividad.
Así, la tecnificación del trabajo agrícola en cultivos
tradicionales es un proceso que debe manejarse con mucho cuidado
en cuanto a la selección de las técnicas, para no detonar
procesos rápidos de desplazamiento campesino.
Muñoz R. M., Olmedo V.V. et al. (2000), encontraron en
municipios del Valle del Mayo, Sonora, que un efecto combinado
de la tecnificación, las políticas crediticias selectivas y la
baja rentabilidad de la actividad agrícola, ha sido el
incremento en el tamaño de las fincas de los productores con más
recursos, a través de la renta de las tierras que han
abandonado los más pobres, sobre todo los del sector social.
Este tipo de efectos perversos no debe desanimar el
proceso de desarrollo, pero sí deben presuponerse para hacerlo
más cuidadoso.
Teniendo entonces en cuenta que
la tecnificación suele provocar procesos de descampesinización
y diferenciación social, pero que esto es inevitable dadas las
condiciones reales existentes, en la presente propuesta se
asumen los riesgos y se buscan opciones de empleo rural no agrícola
(ERNA), como una necesidad forzosa.
3.3
Propósitos
Los propósitos o visión de este
plan de desarrollo son el ideal a alcanzar gradualmente, a través
del tiempo, en un horizonte de planeación a 10 años.
En este caso, se busca:
1.
Generar empleos agrícolas
2.
Generar empleos no agrícolas
3.
Generar incrementos de la producción y la productividad
silvoagropecuaria
4.
Propiciar procesos de organización que den voz a la
sociedad civil
5.
Incrementar el PIB municipal
6.
Conservar y mejorar los recursos ambientales disponibles
Cada uno de los seis puntos
listados más arriba tienen importancia especial.
La generación de incrementos en la producción y la
productividad agrícola pueden ser el inicio de un proceso de
afianzamiento o al menos, permanencia, de los productores pequeños
y medianos dentro de esta actividad productiva, si se
comercializan adecuadamente y las políticas nacionales permiten
ciertos márgenes de utilidad al productor.
Esto, considerando la competencia que representa para la
agricultura nacional el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte.
3.4.
Objetivos estratégicos
Para cumplir con los propósitos
mencionados, es necesario definir los procesos de evolución que
se desean apoyar a mediano plazo. Aquí es donde el análisis del diagnóstico cobra singular
importancia, ya que es preciso tener muy claros los recursos y
oportunidades específicos y, de igual manera, las limitantes y
obstáculos concretos en el lugar de que se trate.
Estos objetivos estratégicos, de
acuerdo a los propósitos planteados arriba, tienen que ver con
cuatro dimensiones:
¨
la económica: creación de empleos y aumento del
PIB
¨
la social: fortalecimiento de la cohesión e
integración
¨
la cultural: valorización de la identidad local
¨
la ambiental: preservación y mejoramiento de los
recursos naturales.
3.5.
Búsqueda de "elementos desencadenantes" de
desarrollo integral.
En el caso de municipios rurales, los elementos
desencadenantes del desarrollo seguramente habrá que buscarlos
en la dinamización de la agricultura tradicional de ese lugar:
sin cambios muy drásticos, hacer mejor lo que ya se venía
haciendo, y promover que más personas hagan las cosas mejor[6].
Esta opción
parte de la visión de que los cambios dramáticos pocas veces
son aceptados, pues el agricultor pequeño tiene pocos recursos
y el costo del riesgo puede ser demasiado elevado para él. Con lo que habitualmente ha hecho, ha logrado sobrevivir, así
que mejorar sus actividades actuales en cuanto a eficiencia, sería
un primer logro que tendería a mejorar la producción y
productividad agrícola del municipio.
Seguramente y dadas las políticas agrícolas actuales,
en el caso de productores de básicos en pequeña escala, hay
otras opciones productivas más rentables. Pero estas podrán ser promovidas más adelante, para
probarse en una pequeña parte de la parcela, previos estudios
cuidadosos de su potencial de mercado.
Una opción
que se propone como elemento desencadenante viable en muchos
casos, es la constitución dentro del municipio, de grupos de
productores rurales que compartan una misma vocación productiva
principal y similar situación económica.
Esta es una idea que se fundamenta en dos experiencias
exitosas: los Grupos de Transferencia Tecnológica (GTT) de
Chile, que fueron fuertes responsables del salto productivo que
experimentó el país sudamericano entre 1982 y 1990; y los
Clubes de Rendimiento Máximo Económico (REME), promovidos por
FIRA en el Noroeste mexicano desde 1992 (Muñoz et al., 2000).
3.5.1 Grupos
o clubes de productores.
Tanto los GTT
como los REME tienen una estructura similar:
aproximadamente 10 productores por grupo o club y un
asesor técnico que promueve la figura y conduce, al menos
inicialmente, el proceso organizativo de los productores y la
selección de las técnicas a difundirse[7].
En las dos experiencias citadas se ha trabajado de manera
directa con productores medianos y grandes, pero el efecto
divulgativo de las técnicas validadas y adoptadas por estos
productores ha elevado la productividad de otros productores de
la zona de influencia.
En el caso de
los municipios con productores medianos y pequeños, podría
ensayarse la misma figura: los socios iniciales de los clubes o
grupos podrían convocarse por los técnicos que trabajan en la
región y que conocen quienes son los productores más activos y
receptivos por cultivo o actividad pecuaria.
Los mismos técnicos,
pagados por el Estado inicialmente, pero mediante el municipio[8],
podrían brindar su asesoría a través de estos grupos, sin
detrimento de lo que actualmente hacen y con notables ventajas.
Esta opción implica una necesaria capacitación de los técnicos
en transferencia de tecnología y comunicación rural, en las
tecnologías convencionales y alternativas que existan para la
región en el cultivo o actividad núcleo del grupo, en
organización de productores y en mercados y comercialización
para el producto elegido.
De esta
manera, el asesor técnico que sólo trabajará intensivamente
con productores realmente interesados en el sistema-producto, se
irá transformando en un especialista en tal producto y su
comercialización para esa región y se transformará también
en un experto en transferencia de tecnología, que será capaz
de atender no sólo al grupo núcleo o club, sino también a los
otros productores con los que se establecerán relaciones
mediante actividades demostrativas y de divulgación.
En la medida
de que el grupo se consolide y todos sus miembros manejen la dinámica
de operación, los productores podrán ir tomando las decisiones
en materia de cual es la asesoría necesaria, primero en cuanto
a técnicas y luego en comercialización y otras señales de
mercado que les ayudarán a decidir su proceso productivo.
Una ventaja
adicional de estos grupos es que desde el comienzo se produce un
efecto de "transferencia de tecnología horizontal",
entre los productores miembros del club, ya que al reunirse e
intercambiar conocimientos y experiencias, los fracasos y logros
de unos productores son aprehendidos por los demás,
contribuyendo así a cerrar las brechas tecnológicas existentes
entre los socios.
Los clubes de
productores son, además, una célula organizativa local que
contribuye a dar voz y expresión sobre sus necesidades,
intereses comunes e iniciativas, a un sector importante de la
población municipal.
3.5.2
Creación de empresas estratégicas
Promover la
constitución de un tejido empresarial local (municipal,
cooperativo o privado) que se relacione con la actividad económica
principal del municipio, tiene varios propósitos: económicos, como contribuir a comercializar los insumos y
los productos regionales; de creación de empleos directos; y
educativos y sociales, al ir incorporando y capacitando gente
del municipio en una experiencia empresarial.
En el caso de
una región donde sólo existan actividades económicas
derivadas de la agricultura, se puede pensar en dos tipos de
empresas promovidas por el municipio:
¨
Una empresa que brinde servicios directos, como análisis
de suelos y venta de insumos agrícolas, en un primer momento.
Esta empresa estaría íntimamente ligada a los grupos de
transferencia tecnológica o clubes de productores, de tal
manera que los insumos que ofrezca sean los validados y
difundidos localmente por éstos, por lo que debería promoverse
en el tiempo, después de uno o dos años de que los clubes estén
operando más o menos exitosamente.
Así, al ofrecer los insumos adecuados, en las cantidades
recomendables validadas y en los momentos oportunos, contribuiría
a la adopción tecnológica y a retener localmente los márgenes
de ganancia de la comercialización.
¨
Otra empresa ad hoc o la misma anterior poco
compleja inicialmente, se puede capitalizar en el tiempo (unos
cinco años después) y llegar a ofrecer créditos de avío
locales, e incluso, un sistema de autoaseguramiento. Esto brindaría una opción crediticia local a productores
que no tienen esta posibilidad como sujetos de crédito del
sistema bancario, con la ventaja de que al ser manejada
localmente, donde la gente se conoce, la posibilidad de
recuperación sería muy alta.
Un sistema local de crédito tendría un fuerte efecto en
la adopción de tecnologías de producto, las más difíciles de
aceptar por los productores (Muñoz et al, 2000:26).
¨
Una empresa de servicios de comercialización en
torno a la agricultura. Esta
empresa, de preferencia una cooperativa, tendría como propósitos
la creación de empleos rurales no agrícolas y el facilitar la
comercialización de los productos del municipio.
Los rubros principales serían transporte a centros
distribuidores y venta de productos agrícolas regionales.
Para esto se promovería la compra inicial de uno o dos
vehículos de carga, adecuados al traslado de los principales
productos regionales. Sería
muy importante que el municipio tuviera acceso y control de
bodegas de acopio, de tal manera que los productores pudieran
entregar allí a la empresa, a consignación, al menos una parte
de su producción. Para que este servicio tuviera éxito, la
empresa tendría que estar conectada a servicios de información
electrónica y a
mercados locales o a bodegas distribuidoras centrales.
También, dependiendo de los volúmenes comercializados,
esta empresa podría adquirir su propios espacios o bodegas en
los centros de consumo más convenientes.
¨
Creación de otras empresas.
Será importante que el municipio fomente el
establecimiento de otras empresas que, aprovechando los recursos
y el potencial local, brinden trabajo no agrícola, como centros
artesanales y espacios turísticos, a los que habría mayor
acceso de visitantes si se promocionaran y se mejoraran los
accesos de vialidad.
Por supuesto medidas como las
anteriores, suscitarían fuertes oposiciones de todos los
sectores intermediarios y usureros que lucran a costa tanto de
los productores como de los consumidores.
3.5.3 Mejoramiento
de la infraestructura
Los
municipios reciben partidas presupuestales para realizar obras
de infraestructura y para el combate a la pobreza.
Estos fondos, con proyectos que puede elaborar Obras Públicas
municipal, pueden "bajarse" de diferentes programas y
canalizarse a obras públicas ejecutadas por los pobladores de más
escasos recursos.
Vías
de acceso.
Probablemente una medida a la que
el municipio pudiera destinar recursos, paralela en el tiempo a
la constitución de los grupos o clubes de productores, sería
al mejoramiento o la construcción de caminos locales, como vías
indispensable de comunicación y circulación de insumos y
productos.
Existen también numerosos
municipios que cuentan con recursos paisajísticos, recreativos
o artesanales, que pudieran brindar una rica veta de empleos
rurales no agrícolas si se pudieran ofertar como atractivos turísticos,
en el caso de contar con vías de comunicación expeditas que
los unieran a centros poblacionales más grandes.
Infraestructura
hidráulica.
Un obstáculo fundamental para la
reconversión y la diversificación productiva agropecuaria lo
constituye la falta de agua.
Si bien hay innumerables regiones del país donde el
recurso es muy escaso, también hay muchas otras donde es
perfectamente factible la cosecha de agua de lluvia, que en la
actualidad se pierde, desperdiciando con ello, además del
valioso recurso en sí, suelos fértiles que se pierden por
erosión hídrica a ritmos cada vez más acelerados.
Las pequeñas obras de irrigación
que puede promover el municipio, pueden destinarse tanto a usos
"urbanos", donde escasea el agua para consumo humano,
cuanto a utilización productiva en la agricultura intensiva
bajo sistemas de ahorro y aprovechamiento del agua[9],
También pueden promover el incremento de los hatos de ganado
menor, con abrevaderos situados en lugares estratégicos.
3.5.4.
Mejoramiento del ambiente y conservación de los recursos
En un plan de desarrollo a un término
de años definido, es indispensable considerar las medidas
pertinentes para la conservación y mejoramiento del ambiente,
pues esto significa no sólo la posibilidad de heredar los
recursos a las generaciones futuras, sino la posibilidad misma
de mantener e incluso de mejorar la calidad de vida de las
generaciones actuales.
De acuerdo a las condiciones
precisas de cada lugar, se deberá buscar las medidas más
adecuadas para conservar y mejorar los recursos naturales.
A menudo es posible efectuar obras de mejoramiento
ambiental, utilizando programas federales, estatales y aún
privados, de plantación de especies arbóreas forestales o
frutales.
La plantación de árboles
retiene suelos, corta vientos con lo que también previene la
erosión eólica, promueve las lluvias, provee de productos
secundarios de recolección, captura carbono, brinda un
importante mejoramiento de la calidad paisajística y ayuda a
recuperar la fauna y la flora endémicas, lo cual es
especialmente importante en México, uno de los Siete Países (M
7) más ricos en cuanto a diversidad ecológica.
Todo lo anterior, además del valor económico de los
turnos de aprovechamiento forestal que pueden planearse según
las especies que mejor se adapten a las condiciones ecológicas
del lugar y a los intereses de sus habitantes.
4.
EJECUCIÓN
DE LA ESTRATEGIA
Para llevar adelante una
propuesta como la presente, es conveniente someterla a la prueba
de la práctica a través de un proyecto piloto en uno o más
municipios. Para la
ejecución concreta es indispensable prever:
1.
Las fuentes que financiarán los recursos necesarios
2.
Los agentes que conducirán las acciones
3.
Las cooperaciones que se buscarán
4.
Los plazos fijados para la realización de las diversas
etapas y metas
1.
En esta propuesta se considera que los financiamientos
pueden provenir de varias fuentes: fondos que el estado destine
al desarrollo, ONGs, organismos internacionales y otros.
2.
A partir de una negociación con quien tenga el poder de
decisión, se buscará trabajar con un grupo de profesionales
que fungirán como agentes de cambio. Deberá motivárselos para
que compartan la visión de la propuesta y capacitarlos en su
operativa. Dentro
de estos agentes deberá buscarse un responsable y los demás
serán los ejecutores directos de las acciones de transferencia
de tecnología, como primer paso de la estrategia.
Si la propuesta la asume el Municipio, el primer agente
convencido de su factibilidad y conveniencia debe ser el
alcalde. Si no se
puede contar con el compromiso del Municipio, la propuesta puede
ser encabezada por alguna organización de productores o
asociación civil ya existente en la zona.
3.
Debe buscarse acuerdos interinstitucionales en torno a
quien encabece la propuesta, por lo que la estrategia debe tener
la suficiente flexibilidad como para que las distintas
instancias propongan ajustes que se adecuen a sus propios propósitos.
También estas mismas dependencias deberían aprobar el
pago local de las percepciones de los técnicos.
A medida que se avance en el proceso, se buscarán las
cooperaciones necesarias, dando los créditos correspondientes.
4.
Esta estrategia contempla un horizonte de planeación de
seis años, por lo que las distintas actividades y metas se
distribuyen en el tiempo. Así, se propone:
¨
Primera etapa.
Difusión de las ideas centrales del Plan de Desarrollo
Local. Diagnóstico
o autodiagnóstico. Socialización
y discusión de resultados.
Toma de decisiones compartidas.
Conformación de los grupos o clubes de productores.
Inicio de validación de diferentes opciones tecnológicas por
sistema producto. Difusión
de las actividades. Planeación
e inicio de ejecución de las obras de infraestructura estimadas
como necesarias . Años uno y dos.
¨
Segunda etapa.
Continúa la validación y transferencia tecnológica.
Actividades educativas locales sobre formación de
emprendedores y sobre cooperativismo.
Promoción de una empresa local para compraventa de
insumos (los ya validados) y productos agropecuarios. Constitución
de la empresa. Apoyo
a otras iniciativas empresariales.
Continuación de las obras de infraestructura (¿cosecha
de agua?). Año tres.
¨
Tercera etapa.
Continúan las actividades anteriores.
Nuevas obras de beneficio público y generación de
empleo para no agricultores (¿reforestación?).
Promoción de pequeños sistemas de riego para
actividades agrícolas o pecuarias intensivas. Sistemas
combinados para optimizar los recursos, principalmente hídricos. Pruebas de adaptación de nuevos cultivos o especies.
Negociación de una cooperativa de transportes para los
productos agropecuarios. Años
cuatro y cinco.
¨
Cuarta etapa.
Apoyar la evolución de alguna de las primeras empresas
hacia un organismo financiero local que proporcione créditos de
avío. Planeación
de un sistema de autoaseguramiento agrícola.
Capacitación y operación de ambos sistemas. Año seis y sucesivos.
5.
EVALUACIONES
El
programa que se propone debe ser constantemente evaluado para
una eventual revisión de la estrategia. Una de las finalidades del diagnóstico ex - ante o línea de
base, es tener un referente inicial contra el cual comparar
evaluaciones sucesivas.
Las
evaluaciones se harán con la finalidad de:
¨
cotejar lo realizado con los objetivos iniciales
¨
confirmar las necesidades de los participantes
¨
documentar los impactos de aprendizaje del programa
¨
identificar los cambios necesarios en el programa
¨
mejorar la efectividad y la administración
¨
asignar responsabilidades
Las
evaluaciones formativas se realizan durante el desarrollo del
programa con el objetivo de orientar las decisiones que guiarán
su futuro (Ramírez et al., 2000). El programa propuesto debe
ser sometido por lo menos a cinco evaluaciones formativas:
la primera al concluir un año de operación; la segunda
al finalizar la primera etapa y las siguientes al término de
las etapas sucesivas. Sin
embargo, sería deseable someter a juicio el programa cada año.
Para
esto deberán definirse muy claramente los objetivos a alcanzar
cada año, así como las actividades programadas y sus
indicadores, los recursos con que se cuente, el uso que se les
de y los efectos que esté propiciando el programa.
La
propuesta presentada pretende contribuir a la discusión en
torno a la transferencia de tecnología, al desarrollo rural y a
los programas de desarrollo que se establezcan en los municipios
rurales, pero de ninguna manera intenta presentarse como
"la alternativa" o como una de las mejores opciones
para el desarrollo local de los municipios rurales de México.
6.
CONCLUSIONES
Los programas
oficiales de transferencia de tecnología y desarrollo rural en
México han sido concebidos desde centros de decisión y desde
allí se han diseñado sus estrategias.
Los resultados no han sido satisfactorios.
Debido a los
resultados de las evaluaciones de los programas oficiales
("de arriba hacia abajo"), al contexto político de
apertura democrática y a la federalización en marcha, parece
pertinente la formulación de esquemas de desarrollo local y
participativo.
El desarrollo
local para ser posible y armónico debe ser integral, entonces
tienen que participar más dependencias oficiales que sólo
las dedicadas a la agricultura y también porque es urgente la
generación de empleos agrícolas y de empleos rurales no agrícolas
(ERNA).
El mejor punto
de inicio para un desarrollo local integral parece ser el
municipio, ya que en México existe la voluntad política de
fortalecerlo y cuenta con partidas presupuestales que le
permiten impulsar procesos de esta índole.
De acuerdo con
objetivos estratégicos de carácter económico, social,
cultural y ambiental, los propósitos que guíen a una propuesta
de desarrollo local integral deben atender a incrementar la
producción rural, a generar empleos, a fortalecer a la sociedad
civil y a conservar los recursos .
Es necesario
encontrar localmente los "elementos desencadenantes"
del desarrollo integral. A
éstos hay que buscarlos en las actividades tradicionales de sus
habitantes y en el capital social que constituyen con sus
conocimientos y experiencias y definirlos conjuntamente con
ellos. Las actividades tradicionales pueden y deben mejorarse
con tecnología no agresiva al ambiente y validada localmente .
Los clubes de
productores pueden ser una célula inicial de organización que
de voz y participación a productores ahora desorganizados. A
partir de estos grupos debe promoverse la difusión de las técnicas
a otros productores.
Las decisiones
sobre las actividades de validación y transferencia, así como
el pago de los asesores deben ser locales, aunque los fondos
sean federales y estatales.
Debe crearse o
fortalecerse el tejido empresarial local que permita que el
valor generado se quede en la región. Debe promoverse otras actividades que proporcionen empleo
rural no agrícola.
Las
evaluaciones formativas son indispensables para revisar y
eventualmente corregir la estrategia planteada.
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Evaluación Externa del Programa Iniciativa Ciudadana
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Inédito.
Datos
de la Autora: Ibis
Sepúlveda González Profesora del Posgrado del
Departamento de Sociología
Rural, Universidad Autónoma Chapingo, México
Profesora
del Posgrado del Departamento de
Sociología Rural, Universidad Autónoma Chapingo, México
Actualmente se está trabajando en la creación de la
Financiera Rural, pero aún no es tiempo para apreciar
logros
Se trata del Municipio de
Juchitepec, donde se trabajó de 1996 a 2000.
En un
estudio que realizamos a fines de 2002 y hasta mediados de
2003 en 35 municipios principalmente rurales de 12 estados
de la República, se encontró como principal problema la
falta de fuentes de trabajo. El
76.6% de los entrevistados lo señaló en primer lugar.
Esto es consistente con la percepción (70%) que al
respecto tienen ciudadanos comunes de localidades de los
mismos municipios que también fueron entrevistados.
Le sigue la falta de infraestructura y la emigración,
que es percibida también como un problema muy grave por los
funcionarios municipales.
Se pueden utilizar técnicas
de diagnósticos rápidos participativos como el TERP o el
Grupo Focal, explicados en Sepúlveda, I. 1998: Investigación
social y diagnósticos comunitarios. Ed. UACh.
Esto es acortar la brecha
tecnológica que existe entre los mejores productores y los
demás.
[7]
Inicialmente es muy importante promover
innovaciones "técnicas de proceso", que no
signifiquen desembolsos adicionales en dinero para el
productor, pues su adopción es más fácil y en este caso sí
hay que buscar éxitos rápidos y visibles.
[8]
Un dicho popular que se aplica mucho en México es: "El
que paga, manda".
Sólo de esta manera el control de las actividades de
los técnicos, sean de despachos o prestadores individuales
de servicios, podrá ser local.
Existen adaptaciones económicas del riego por goteo
tales como los "bucket kits" para pequeña escala
promovidos por la Fundación Kellog`s (Chapin Watermatics
Inc., s/f).
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