DENISE
SOARES Y OMAR FONSECA[2]
RESUMEN
El
proyecto de investigación llevado a cabo en la región de los Altos
de Chiapas - México, tiene como objetivos: a) diseñar y aplicar una propuesta
metodológica de comunicación y transferencia tecnológica
que articule las categorías de ambiente y salud para apoyar
procesos de sustentabilidad socioambiental en la zona y ; b)
mejorar las condiciones de vida
de las familias rurales consumidoras de leña a través de la
propuesta tecnológica de estufas ahorradoras de leña.
Nuestra
preocupación es entender la lógica del uso y manejo de la leña por
parte de las unidades domésticas en la región, para, a partir de
ello buscar un cambio de conducta y utilización de nuevas prácticas
de manejo del biocombustible a nivel doméstico, a través de la
apropiación de la tecnología propuesta.
Partimos
de la premisa de que un proceso exitoso de transferencia tecnológica
depende de la generación de una preocupación y demanda al
respecto por parte de quienes se espera la adopción de la
propuesta. En este marco, nuestras preguntas centrales son: ¿ cuáles
son los factores que obstaculizan o promueven la apropiación de
determinada tecnología por parte de un grupo social? y ¿ qué
mecanismos contribuyen a acelerar el proceso de organización
comunitaria en torno a un problema y dinamizar las voluntades políticas
para actuar?
En
este trabajo, señalamos los retos, las limitaciones y las
oportunidades para que las comunidades de los Altos de Chiapas se
apropien de la tecnología de estufas ahorradoras de leña y que las
instituciones regionales la asuman como mandato de política, de tal
manera que se institucionalice la propuesta tecnológica y su promoción
se constituya en línea de trabajo en la zona.
PALABRAS
CLAVE: sustentabilidad,
transferencia tecnológica y salud.
INTRODUCCIÓN
El
impacto de la utilización
de la leña como biocombustible puede ser analizado desde la
perspectiva que se ubica en la esfera social, afectando las
condiciones de vida y trabajo, principalmente de mujeres y niños. Se
refleja en las largas jornadas de recolección o corte de leña y en
la incidencia de enfermedades ocasionadas por la exposición constante
al humo en la cocina, que van desde molestias e irritación de ojos
hasta graves enfermedades en vías respiratorias. Los niños están
expuestos al humo desde muy temprana edad y posteriormente cargan con
la responsabilidad de proveer de leña a la casa, actividad que exige
largas jornadas diarias y limita su asistencia a la escuela (Paolisso
y Ramírez, 2003).
Desde
otra perspectiva, pero no menos importante, se puede analizar
el impacto del uso de leña como biocombustible en términos
ambientales. Su manifestación sólo es visible y tangible a mediano y
largo plazos, a través de la degradación y pérdida de bosques. La
deforestación acelera los procesos de erosión de los suelos,
dificulta la recarga de acuíferos, propicia la disminución de los
caudales de los arroyos y ríos, llegando en algunos casos a desastres
tales como períodos extraordinarios de lluvias o huracanes (www.rcfa-cfan.org).
Una
de las estrategias para reducir el consumo de
leña por los hogares campesinos y por ello tener un impacto
positivo tanto en el medio social como natural,
es el desarrollo de programas de comunicación que contemplen
la difusión y
transferencia de tecnologías
alternativas – estufas ahorradoras de leña -. En lo tocante a los
programas de transferencia y apropiación de estufas ahorradoras de leña,
sus objetivos tienen componentes ambientales y de salud, pues dichos
aparatos presentan la triple ventaja de proporcionar una disminución
en el consumo del biocombustible, una reducción en el trabajo y
tiempo para la recolección de la leña, por los menores volúmenes
necesitados y un impacto
positivo en la salud, por su característica de sacar el humo hacia
fuera de la cocina, a través de las chimeneas, evitando de esta
manera, los trastornos respiratorios, principalmente para las mujeres
- quienes tradicionalmente son las encargadas de las labores
reproductivas[3]
en los hogares, entre ellas, cocinar
para el resto de la familia -. Un beneficio adicional sería concurrir
a mantener la cocina más limpia.
Asimismo
los programas de promoción de las estufas ahorradoras de leña deben
contemplar no solamente o principalmente los aspectos técnicos de su
construcción, sino estar amparados en un proceso más amplio de
educación ambiental participativa, con perspectiva estratégica, en
la cual el diagnóstico
– la planificación – la ejecución – el seguimiento - la
evaluación y la sistematización se complementen, fundamenten y
fortalezcan el proceso de organización comunitaria y adopción de la
tecnología propuesta. Ahí las mujeres son las piezas claves, por ser
las principales responsables de llevar a cabo la preparación
de los alimentos en la unidad doméstica (Masera, 1997).
En relación a los
programas de estufas mejoradas - ahorradoras de leña – llevados a
cabo en México, hubieron una serie de proyectos para su difusión,
tanto por parte de organismos gubernamentales (SARH, INI, DIF, entre
otros) como no gubernamentales (ONGs), sin embargo existe una gran
carencia en el seguimiento, evaluación y sistematización de dichas
iniciativas, por ello no hay una precisión acerca de donde nos
encontramos en el proceso (que ya se hizo y que falta por hacer,
ubicando logros, avances, deficiencias y retos). Sin embargo, un
resultado que habría que tomar en cuenta para la planeación de
futuras intervenciones es la vida útil de las estufas ahorradoras de
leña, una vez que, pese a su alta tasa de eficiencia, reduciendo
entre 30 y 50% el consumo de leña, su vida útil no suele ultrapasar
a los dos años, hecho que lleva al abandono de las mismas[4].
Otro factor que interfiere negativamente en la aceptación de la
estufa es el cambio en el tipo de leña empleado - de trozos grandes a
pequeños -, demandando un proceso de adaptación de la usuaria a las
nuevas condiciones (Riegelhaupt,
1997).
En
ese trabajo presentamos los aspectos que inciden en la aceptación y
utilización de estufas ahorradoras de leña en
comunidades pertenecientes a dos municipios de los Altos de
Chiapas – México (Chamula y Oxchuc), así como tratamos de aportar
herramientas de índole metodológico que promuevan y consoliden el
proceso de apropiación de dicha alternativa tecnológica.
Desarrollamos el proceso
de comunicación para la transferencia tecnológica en diferentes
etapas, coordinadas entre sí. La primera consistió en la realización
de consensos con dependencias
gubernamentales y asociaciones civiles de desarrollo para lograr la
articulación de diferentes dependencias alrededor de la propuesta, de
tal suerte que el proyecto cumpliera la función de servir como caja
de resonancia. Enseguida, en el acercamiento e
inserción a
las comunidades, conjugamos la revisión de fuentes de información
secundaria con entrevistas y talleres, a fin de que los propios
habitantes locales pudiesen discutir y analizar los impactos negativos
en el ambiente y en la salud derivados del uso de la leña como
biocombustible. Finalmente, ya generada y consensada una demanda
alrededor de dispositivos más eficientes y menos dañinos
a la salud, para la cocción de los alimentos,
se hizo la promoción de las estufas ahorradoras de leña como
una de las alternativas para reducir la presión sobre los sistemas
forestales y disminuir el impacto nocivo a la salud, resultante del
desprendimiento del humo de los fogones tradicionales.
CONDICIONES
SOCIOAMBIENTALES DE LA REGIÓN DE LOS ALTOS DE CHIAPAS
El
espacio geográfico en donde se desarrollan los procesos
socioambientales que queremos analizar
comprende los Altos de Chiapas, localizados en el estado de
Chiapas, entre los 16° y los 17° de latitud norte. (Alemán S.,
1998). El estado
de Chiapas esta clasificado por el Consejo Nacional de Población
(CONAPO) como la entidad de la federación de mayor marginación a
nivel nacional De hecho durante la década de los años noventa el
porcentaje de municipios del estado ubicados en la categoría de
“muy alta marginación” se ha incrementado en un 7%, pasando de
22% en 1990 a 29% en 2000; mientras que los municipios que presentaban
“muy baja marginación” retrocedieron del 10% al
6%, es decir, en 1990 habían 11 municipios en esta categoría
y en 2000 apenas seis. Una posible explicación para la reducción de
la población de “muy baja marginación” puede deberse al proceso
creciente de inmigración con el consecuente engrosamiento de los
cinturones de miseria de los principales polos poblacionales del
estado. (CONAPO, SEDESOL, 2003).
Con relación al acceso a los servicios, se observa que los
Altos de Chiapas y en especial los dos municipios en donde se realizó
el proceso de comunicación para la transferencia tecnológica, presentan un gran rezago, ya sea en términos de alfabetización
o existencia de agua, drenaje o electricidad en las viviendas. La
electricidad es el servicio más accesible para las viviendas,
mientras que el drenaje es el que menor distribución presenta. La
utilización de la leña como biocombustible es superior a los 85% en
todos los municipios de la región, alcanzando el 97.05% en Chamula y
el 95.70% en Oxchuc. (INEGI, 2000).
En lo tocante a la
marginación, los municipios indígenas de los Altos de Chiapas
presentan los índices más altos del estado. De hecho, de los 119
municipios existentes en la entidad, los Altos ocupan índices de
marginación tan alarmantes como el lugar 106 de Chamula o el 93 de
Oxchuc. Dichas cifras son todavía más impactantes si tomamos en cuenta que Chiapas es el estado de
mayor índice de marginación de la república mexicana. Desde esta
perspectiva dichos municipios son los más marginados de todo el país.
San Cristóbal de las Casas se destaca por no pertenecer a la lista de
los marginados del estado y tampoco tener una elevada carencia de
servicios, debido a constituirse una ciudad mestiza de la zona y el
polo comercial y turístico de mayor relevancia. (INEGI, 2000).
Cuadro
1: Servicios y niveles de marginación de los municipios
|
Municipio
|
%
Pob. Alfabeta
(15
años y más)
|
%
de Viviendas
|
Posición
de marginación respecto a la capital del estado(lugar 1.
marginación más baja)
|
|
hombre
|
mujer
|
c/
agua dentro de la vivienda
|
c/drenaje
conectado a red
|
c/
electricidad
|
usan
leña para cocinar
|
|
1.
Chamula
|
57.39
|
28.06
|
2.87
|
0.39
|
79.24
|
97.05
|
106
|
|
2.
Oxchuc
|
79.54
|
57.56
|
3.07
|
0.63
|
54.63
|
95.70
|
93
|
|
3.
San Cristóbal de las Casas
|
88.69
|
76.42
|
57.91
|
54.78
|
90.59
|
19.88
|
2
|
|
Altos
de Chiapas
|
67.99
|
43.06
|
9.55
|
5.84
|
76.61
|
89.91
|
|
Fuente:
INEGI, XII Censo General de Población y Vivienda, 2000; Agenda Estadística
de Chiapas, 1997.
LA
TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA EN LAS COMUNIDADES
Antes
de proponer la alternativa tecnológica de las estufas ahorradoras de
leña en las comunidades, se trató de conocer las percepciones
comunitarias acerca del abasto y uso de la leña, en aras de promover
una reflexión al respecto y a la par ir generando una demanda de la
tecnología por parte de los usuarios del recurso. Ello como una
estrategia para facilitar el proceso de apropiación tecnológica,
pues partimos de la premisa de que la aceptación del cambio está
fuertemente condicionada por las necesidades sentidas. En
este sentido se diseñó una encuesta y se aplicó al 10% del total de
familias de cada comunidad, a fin de conocer el uso, estrategias de abasto, especies preferidas y el interés de las personas en
conocer y construir en
sus casas las estufas ahorradoras de leña.
La
práctica más usual para la obtención de la leña en las comunidades
es la recolección por algunos de los miembros de la familia,
principalmente las mujeres, acompañadas por sus hijos e hijas. En
ocasiones en las cuales los maridos no salen de manera permanente de
la comunidad, a fin de emplearse en ciudades cercanas, ellos también
acompañan a sus esposas, participando principalmente en las tareas de
corte de los árboles y el acarreo sigue siendo responsabilidad de las
mujeres. De cualquier manera, es
reducido el porcentaje de hombres que participan activamente en
el proceso de obtención de leña.
Con
relación a la utilización de la leña como único combustible o de
manera alternada con el gas, los
y las entrevistadas apuntan que la leña
constituye el combustible empleado de manera intensiva y como
única fuente de energía por
la gran parte de los hogares y de forma combinada con el gas por un
porcentaje muy reducido. Existe una correlación entre el nivel
socioeconómico de las familias y el tipo de combustible consumido.
Las familias con menor nivel socioeconómico corresponden a usuarios
exclusivamente de leña y los de mayor ingreso combinan la leña y el
gas.
La percepción de la conformación de una problemática en el
abasto de leña, derivada de la escasez de recursos forestales en las
áreas más cercanas y accesibles a los poblados es evidente en las
respuestas de los y las entrevistadas, quienes afirman que la demanda
de leña se ha incrementado de manera considerable y no existe una política
deliberada de reposición forestal para fines energéticos, aunado al
creciente cambio de uso de suelo de las parcelas, de forestal a agrícola.
Sin embargo, a pesar de la claridad entre los habitantes locales de
que la leña se está escaseando cada vez más, no se plantean formas
alternativas para participar en la solución del problema de abasto de
leña y tampoco se podría inscribir esta preocupación en el ámbito
de la conformación de una conciencia ambiental o ecológica.
Posteriormente
al desarrollo de las encuestas, el cual dio cabida a un proceso de
reflexión con los actores sociales locales acerca de las principales
dificultades que enfrentan para acceder al recurso leña y a la par
las oportunidades que brindan la alternativa tecnológica de las
estufas ahorradoras de leña, se dio inicio al proceso de
transferencia tecnológica propiamente dicho. Para el primer momento
del proceso de promoción
de las estufas en la comunidad combinamos un
video y la construcción de dicha alternativa en los primeros
hogares interesados. El video aborda la cuestión de las consecuencias
ambientales – deforestación, reducción del volumen y calidad del
agua, erosión, pérdida de la biodiversidad –, así como
el impacto en la salud derivado del uso de biocombustible
en las estufas tradicionales -–enfermedades respiratorias e
irritación de los ojos -; para enseguida plantear las ventajas de las
estufas ahorradoras de leña. El impacto fue positivo y el interés de
las mujeres en obtener la tecnología fue evidente. Por ello el paso
siguiente fue la construcción de una estufa ahorradora de leña en
diferentes hogares de la comunidad, con carácter demostrativo.
Para
incentivar el proceso de construcción de las estufas se llevó a cabo
una estrategia de capacitación, la cual consistió en la elaboración
de dichos dispositivos de manera conjunta entre población interesada
y promotores del proyecto. Ahí, con los pies y las manos en el lodo,
se fueron resolviendo las dudas e inquietudes de los y las usuarias de
leña e incentivándolos a mantener y promover el interés de más
familias a construir su propia estufa. En el desarrollo de las
actividades detectamos
las personas con mayor compromiso y poder de convocatoria local, para
que asumieran la coordinación de las actividades posteriores y pudiéramos
poco a poco ir pasándoles las responsabilidades relativas a la
promoción. Para llevar a cabo ese objetivo creamos el Comité
Promotor de Estufas, el cual se comprometió a mantener a su encargo
un molde para la construcción de las futuras estufas solicitadas.
Una
vez iniciado el proceso de construcción de estufas en la comunidad,
las visitas siguientes tuvieron dos finalidades: por un lado dar
seguimiento, capacitación y apoyo a las familias que construyeron el
aparato en sus casas y por otro generar el interés de las demás
familias – las que aún no construyeron las estufas -, a fin de que
se sumen al proyecto. Con relación al seguimiento de las unidades domésticas
que ya cuentan con su estufa ahorradora de humo, encontramos que las
señoras tienen los siguientes problemas con sus fogones: a) estufa
con la entrada de su cámara de combustión
ahumada; b) estufa cuarteada; c) no se calienta la casa. Con
relación al primer problema, se detecta como probables causas un uso
excesivo o mala ubicación de leña y por ello las alternativas para
resolverlo son usar menor cantidad de leña y ubicar la leña más
adentro de la cámara de combustión. Al se tratar del segundo
problema, es decir, estufa cuarteada, su causa se origina en que se
empezó a usarla antes de que se secara totalmente el barro o
probablemente se empleó barro de mala calidad del barro y para
corregir dicha situación se necesita un buen
mantenimiento de la estufa (poner más barro en las
cuarteaduras). Finalmente, el tercer problema tiene que ver más con
las condiciones climáticas de la zona, dado que en las regiones frías
del país la estufa cumple también el rol de calentar la casa y una
de las alternativas técnicas para amenizar el problema es tratar de
cambiar el modelo de comales por el de plancha, teniendo así una área
más grande expuesta al fuego.
En
la actualidad nos encontramos en un momento de la estrategia de
promoción de las estufas ahorradoras de leña en el cual pensamos que
desatamos el interés de las personas por
mantener, fortalecer e incrementar el proceso. Por ello
pretendemos ir alejándonos de manera gradual de la comunidad, de tal
manera que el “Comité Promotor de Estufas” se responsabilice de
manera directa en mantener viva la demanda de las demás familias por
la tecnología propuesta. Asimismo la estrategia educativo ambiental
contempla el acercamiento a comunidades cercanas, a fin de dar una
perspectiva regional y no sólo comunitaria al proceso. De esta manera
se pretende, en un segundo momento, incentivar que comités promotores
de estufas ahorradoras de leña de varias comunidades de la región
empiecen a trabajar de forma conjunta para promover la reforestación
comunitaria con fines energéticos, alternativa que incidiría a la
par, a mantener e incrementar los volúmenes de agua en la zona –
visto que la problemática de falta de agua fue detectada por los y
las pobladoras en uno de los talleres de diagnóstico de la situación
ambiental de la comunidad -.
Sin
embargo, es importante aclarar que el objetivo primordial de la
experiencia no se restringe en la apropiación técnica y cultural de
las estufas ahorradoras de leña, sino impulsar la organización
comunitaria, que es justamente lo que promueve logros más duraderos a
los avances obtenidos. Esto es, si logramos la formación de procesos
a través de la organización local, la promoción de las estufas o de
otras propuestas tendrá un éxito constante, pues la gente organizada
estará incentivada para el trabajo colectivo e sensibilizada acerca
de las infinitas ventajas que implica crear y desarrollar juntos
alternativas innovadoras que concurran a una mejoría de la calidad de
vida de los y las pobladoras locales.
REFLEXIONES
La
participación social se ha convertido en un punto clave de la
sustentabilidad del desarrollo. Los procesos participativos ayudan a fortalecer la dimensión social de la
sustentabilidad, en la medida en que
promueve la autonomía comunitaria en el manejo de los recursos
naturales y ello lleva al empoderamiento.
Al hablar de manejo de bosques, el empoderamiento implica que las
comunidades tienen control sobre sus recursos así como capacidades y
habilidades para ordenar y manejar sus recursos forestales bajo
criterios de autonomía, eficiencia y equidad.
En
estos términos pensamos que
el eje conductor de cualquier alternativa de desarrollo comunitario
orientada a promover un manejo sustentable de los recursos forestales
con fines energéticos deberá ser la participación activa, efectiva
y consciente de los pobladores y pobladoras locales. A través de
procesos participativos que se articulen con el fortalecimiento de la
comunidad se van generando los mapas de las incertidumbres y problemas
que expresan los grupos sociales, así como los cambios que les
afectan y cómo perfilan sus respuestas para la recuperación de sus
recursos naturales. Las nuevas estrategias de respuesta a la problemática
forestal deben partir de una reflexión profunda y colectiva de los
procesos que viven los grupos sociales y la naturaleza, a fin de abrir
nuevas veredas, negociadas y compartidas en el seno mismo de las
comunidades.
Se trata de
involucrar activamente las poblaciones locales en los procesos de toma
de decisiones acerca del uso y manejo de los recursos forestales, de
incentivar y defender el desarrollo de instituciones comunitarias
democráticas y el control local de los recursos, hacia relaciones más
equitativas de poder intra e inter localidades y también entre géneros
y generaciones. En este sentido no basta con contestar una
interrogante en el ámbito de “¿cómo gestionar y manejar los
recursos naturales?”, sino la inquietud va más allá y brinca hacia
el aspecto de “quién gestiona y maneja el recurso de quién y para
satisfacer intereses de
quiénes?” (Hildyard, N. y colabs., 1997).
Asimismo
se desprenden algunas consideraciones de la experiencia desarrollada
en las comunidades de los Altos de Chiapas, las cuales orientan el
proceso de identificación
de las oportunidades y
restricciones para la adopción del cambio tecnológico por parte de
los actores sociales locales y repercute directamente en los niveles
de éxito del proyecto, por lo tanto sientan la base para
recomendaciones posteriores. Entre
las restricciones o limitaciones, se identifican:
. la apropiación tecnológica por parte de las unidades domésticas
de las comunidades no es uniforme, sino presenta grandes
desigualdades, las cuales pueden atribuirse a los diferentes niveles
de comprensión y asimilación de la propuesta.
. el impacto derivado del proyecto en la conservación de los
recursos naturales de las comunidades fue reducido, dado que hasta la
fecha no se logró el consenso comunitario para el establecimiento de
plantaciones con fines energéticos, a fin de reducir la demanda de leña.
. las condiciones climáticas (elevado frío en invierno) también
contribuyen a que la alternativa tecnológica no sea apropiada por las
unidades domésticas locales, toda vez que las estufas tradicionales
cumplen también con la función de calentar la casa, además de cocción
de alimentos.
. el hecho de que la estufa ahorradora de leña no permita la
observación del fuego de manera directa por los actores sociales
locales se constituye una barrera
cultural para la apropiación tecnológica, dado que las
familias suelen usar la cocina como espacio de reunión y la observación
del fuego se convierte en un motor de aglutinación social.
Como
oportunidades para la adopción del cambio tecnológico por parte de
los actores sociales locales se identifica lo siguiente:
. la interacción, en términos de complementariedad, del
proyecto del IMTA con programas de otros organismos, ya sean
gubernamentales o Asociaciones Civiles de desarrollo. En estos términos
se coincidió en acciones, en el ámbito gubernamental, con la
Secretaría de Pueblos Indios y el Instituto de Salud de Chiapas,
Jurisdicción Sanitaria II – Altos de Chiapas, especialmente en sus
programas de combate al tracoma y, desde el referente no gubernamental
el proyecto se sumó a las estrategias desarrolladas por Pronatura
Chiapas, planteadas desde el área de mujer y medio ambiente.
. la participación activa de las comunidades y en especial de
las mujeres, en el proceso de toma de decisiones.
. la vinculación de las comunidades con el proyecto.
. el seguimiento y evaluación constantes de las acciones.
Por
otro lado, un factor crucial para favorecer e impulsar el proceso de
transferencia tecnológica es involucrar a las familias que deberán
utilizar la tecnología propuesta en su generación, es decir, diseñar
de manera conjunta la tecnología con los actores sociales que la
deberán utilizar en su vida cotidiana, a fin de que se plantee la
innovación teniendo presente no sólo cuestiones estrictamente tecnológicas,
sino socioculturales, asociadas a la posibilidad de apropiación por
las comunidades. Sin embargo ello no siempre es posible, por lo cual
la estrategia para la transferencia debe contemplar un amplio
seguimiento y la evaluación, en aras de ir perfeccionando las
acciones.
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Red
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Proyecto FAO/MEX/TCP/4553(A) Dendroenergía para el Desarrollo Rural
– Documento de Trabajo - FAO 1, México, 12 pp.
Datos
de los Autores: DENISE SOARES Y OMAR FONSECA: Investigadores
del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua
(IMTA).
Dicha investigación está
financiada por el Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología
de México (CONACYT).
Investigadores del
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua
(IMTA).
Las labores reproductivas
se refieren al cuidado y mantenimiento de la unidad doméstica y
de sus miembros, así como la gestación y cuidado de los niños,
preparación de alimentos, recolección de agua y leña, compra de
provisiones, quehaceres domésticos y la salud familiar.
Habría que incorporar en
las estrategias de promoción y difusión de las estufas,
mecanismos que aseguren su mantenimiento adecuado, enfatizando que
esta labor es mínima en comparación a los innumerables
beneficios derivados de su utilización.