| Volver al Indice |

| Atras |

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESAFÍOS DE LA COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO: CASO TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA DE ESTUFAS AHORRADORAS DE LEÑA EN COMUNIDADES DE LOS ALTOS DE CHIAPAS – MÉXICO[1]

                                               

DENISE SOARES Y OMAR FONSECA[2]

 

 

RESUMEN

 

El proyecto de investigación llevado a cabo en la región de los Altos de Chiapas - México, tiene como objetivos: a) diseñar y aplicar  una propuesta metodológica de comunicación y transferencia tecnológica que articule las categorías de ambiente y salud para apoyar procesos de sustentabilidad socioambiental en la zona y ; b) mejorar las condiciones de vida  de las familias rurales consumidoras de leña a través de la propuesta tecnológica de estufas ahorradoras de leña.

 

Nuestra preocupación es entender la lógica del uso y manejo de la leña por parte de las unidades domésticas en la región, para, a partir de ello buscar un cambio de conducta y utilización de nuevas prácticas de manejo del biocombustible a nivel doméstico, a través de la apropiación de la tecnología propuesta.

 

Partimos de la premisa de que un proceso exitoso de transferencia tecnológica depende de la generación de una preocupación y demanda al  respecto por parte de quienes se espera la adopción de la propuesta. En este marco, nuestras preguntas centrales son: ¿ cuáles son los factores que obstaculizan o promueven la apropiación de determinada tecnología por parte de un grupo social? y ¿ qué mecanismos contribuyen a acelerar el proceso de organización comunitaria en torno a un problema y dinamizar las voluntades políticas para actuar?

 

En este trabajo, señalamos los retos, las limitaciones y las oportunidades para que las comunidades de los Altos de Chiapas se apropien de la tecnología de estufas ahorradoras de leña y que las instituciones regionales la asuman como mandato de política, de tal manera que se institucionalice la propuesta tecnológica y su promoción se constituya en línea de trabajo en la zona.

PALABRAS CLAVE:  sustentabilidad, transferencia tecnológica y salud.

 

INTRODUCCIÓN

El impacto de la  utilización de la leña como biocombustible puede ser analizado desde la perspectiva que se ubica en la esfera social, afectando las condiciones de vida y trabajo, principalmente de mujeres y niños. Se refleja en las largas jornadas de recolección o corte de leña y en la incidencia de enfermedades ocasionadas por la exposición constante al humo en la cocina, que van desde molestias e irritación de ojos hasta graves enfermedades en vías respiratorias. Los niños están expuestos al humo desde muy temprana edad y posteriormente cargan con la responsabilidad de proveer de leña a la casa, actividad que exige largas jornadas diarias y limita su asistencia a la escuela (Paolisso y Ramírez, 2003).

 

Desde otra perspectiva, pero no menos importante, se puede analizar  el impacto del uso de leña como biocombustible en términos ambientales. Su manifestación sólo es visible y tangible a mediano y largo plazos, a través de la degradación y pérdida de bosques. La deforestación acelera los procesos de erosión de los suelos, dificulta la recarga de acuíferos, propicia la disminución de los caudales de los arroyos y ríos, llegando en algunos casos a desastres tales como períodos extraordinarios de lluvias o huracanes (www.rcfa-cfan.org).

 

Una de las estrategias para reducir el consumo de  leña por los hogares campesinos y por ello tener un impacto positivo tanto en el medio social como natural,  es el desarrollo de programas de comunicación que contemplen la  difusión y transferencia de  tecnologías alternativas – estufas ahorradoras de leña -. En lo tocante a los programas de transferencia y apropiación de estufas ahorradoras de leña, sus objetivos tienen componentes ambientales y de salud, pues dichos aparatos presentan la triple ventaja de proporcionar una disminución en el consumo del biocombustible, una reducción en el trabajo y tiempo para la recolección de la leña, por los menores volúmenes necesitados y  un impacto positivo en la salud, por su característica de sacar el humo hacia fuera de la cocina, a través de las chimeneas, evitando de esta manera,  los trastornos respiratorios, principalmente para las mujeres - quienes tradicionalmente son las encargadas de las labores reproductivas[3] en los hogares, entre ellas,  cocinar para el resto de la familia -. Un beneficio adicional sería concurrir a mantener la cocina más limpia.

 

Asimismo los programas de promoción de las estufas ahorradoras de leña deben contemplar no solamente o principalmente los aspectos técnicos de su construcción, sino estar amparados en un proceso más amplio de educación ambiental participativa, con perspectiva estratégica, en la cual  el diagnóstico – la planificación – la ejecución – el seguimiento - la evaluación y la sistematización se complementen, fundamenten y fortalezcan el proceso de organización comunitaria y adopción de la tecnología propuesta. Ahí las mujeres son las piezas claves, por ser las principales responsables de llevar a cabo la preparación  de los alimentos en la unidad doméstica (Masera, 1997).

 

En relación a los programas de estufas mejoradas - ahorradoras de leña – llevados a cabo en México, hubieron una serie de proyectos para su difusión, tanto por parte de organismos gubernamentales (SARH, INI, DIF, entre otros) como no gubernamentales (ONGs), sin embargo existe una gran carencia en el seguimiento, evaluación y sistematización de dichas iniciativas, por ello no hay una precisión acerca de donde nos encontramos en el proceso (que ya se hizo y que falta por hacer, ubicando logros, avances, deficiencias y retos). Sin embargo, un resultado que habría que tomar en cuenta para la planeación de futuras intervenciones es la vida útil de las estufas ahorradoras de leña, una vez que, pese a su alta tasa de eficiencia, reduciendo entre 30 y 50% el consumo de leña, su vida útil no suele ultrapasar a los dos años, hecho que lleva al abandono de las mismas[4]. Otro factor que interfiere negativamente en la aceptación de la estufa es el cambio en el tipo de leña empleado - de trozos grandes a pequeños -, demandando un proceso de adaptación de la usuaria a las nuevas condiciones (Riegelhaupt, 1997).

 

En ese trabajo presentamos los aspectos que inciden en la aceptación y utilización de estufas ahorradoras de leña en  comunidades pertenecientes a dos municipios de los Altos de Chiapas – México (Chamula y Oxchuc), así como tratamos de aportar herramientas de índole metodológico que promuevan y consoliden el proceso de apropiación de dicha alternativa tecnológica. Desarrollamos  el proceso de comunicación para la transferencia tecnológica en diferentes etapas, coordinadas entre sí. La primera consistió en la realización de consensos con dependencias gubernamentales y asociaciones civiles de desarrollo para lograr la articulación de diferentes dependencias alrededor de la propuesta, de tal suerte que el proyecto cumpliera la función de servir como caja de resonancia. Enseguida, en el acercamiento e  inserción a las comunidades, conjugamos la revisión de fuentes de información secundaria con entrevistas y talleres, a fin de que los propios habitantes locales pudiesen discutir y analizar los impactos negativos en el ambiente y en la salud derivados del uso de la leña como biocombustible. Finalmente, ya generada y consensada una demanda alrededor de dispositivos más eficientes y menos dañinos  a la salud, para la cocción de los alimentos,  se hizo la promoción de las estufas ahorradoras de leña como una de las alternativas para reducir la presión sobre los sistemas forestales  y disminuir el impacto nocivo a la salud, resultante del desprendimiento del humo de los fogones tradicionales.

 

CONDICIONES SOCIOAMBIENTALES DE LA REGIÓN DE LOS ALTOS DE CHIAPAS

El espacio geográfico en donde se desarrollan los procesos socioambientales que queremos analizar  comprende los Altos de Chiapas, localizados en el estado de Chiapas, entre los 16° y los 17° de latitud norte. (Alemán S., 1998). El estado de Chiapas esta clasificado por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) como la entidad de la federación de mayor marginación a nivel nacional De hecho durante la década de los años noventa el porcentaje de municipios del estado ubicados en la categoría de “muy alta marginación” se ha incrementado en un 7%, pasando de 22% en 1990 a 29% en 2000; mientras que los municipios que presentaban “muy baja marginación” retrocedieron del 10% al  6%, es decir, en 1990 habían 11 municipios en esta categoría y en 2000 apenas seis. Una posible explicación para la reducción de la población de “muy baja marginación” puede deberse al proceso creciente de inmigración con el consecuente engrosamiento de los cinturones de miseria de los principales polos poblacionales del estado. (CONAPO, SEDESOL, 2003).

 

Con relación al acceso a los servicios, se observa que los Altos de Chiapas y en especial los dos municipios en donde se realizó el proceso de comunicación para la transferencia tecnológica,  presentan un gran rezago, ya sea en términos de alfabetización o existencia de agua, drenaje o electricidad en las viviendas. La electricidad es el servicio más accesible para las viviendas, mientras que el drenaje es el que menor distribución presenta. La utilización de la leña como biocombustible es superior a los 85% en todos los municipios de la región, alcanzando el 97.05% en Chamula y el 95.70% en Oxchuc. (INEGI, 2000).

 

En lo tocante a la marginación, los municipios indígenas de los Altos de Chiapas presentan los índices más altos del estado. De hecho, de los 119 municipios existentes en la entidad, los Altos ocupan índices de marginación tan alarmantes como el lugar 106 de Chamula o el 93 de Oxchuc. Dichas cifras son todavía más  impactantes si tomamos en cuenta que Chiapas es el estado de mayor índice de marginación de la república mexicana. Desde esta perspectiva dichos municipios son los más marginados de todo el país. San Cristóbal de las Casas se destaca por no pertenecer a la lista de los marginados del estado y tampoco tener una elevada carencia de servicios, debido a constituirse una ciudad mestiza de la zona y el polo comercial y turístico de mayor relevancia. (INEGI, 2000).

 

Cuadro 1: Servicios y niveles de marginación de los municipios

 

Municipio

% Pob. Alfabeta

(15 años y más)

% de Viviendas

Posición de marginación respecto a la capital del estado(lugar 1. marginación más baja)

hombre

mujer

c/ agua dentro de la vivienda

c/drenaje conectado a red

c/ electricidad

usan leña para cocinar

 

 

1. Chamula

57.39

28.06

2.87

0.39

79.24

97.05

106

 

2. Oxchuc

79.54

57.56

3.07

0.63

54.63

95.70

93

3. San Cristóbal de las Casas

88.69

76.42

57.91

54.78

90.59

19.88

2

Altos de Chiapas

67.99

43.06

9.55

5.84

76.61

89.91

 

Fuente: INEGI, XII Censo General de Población y Vivienda, 2000; Agenda Estadística de Chiapas, 1997.

 

LA TRANSFERENCIA TECNOLÓGICA EN LAS COMUNIDADES

Antes de proponer la alternativa tecnológica de las estufas ahorradoras de leña en las comunidades, se trató de conocer las percepciones comunitarias acerca del abasto y uso de la leña, en aras de promover una reflexión al respecto y a la par ir generando una demanda de la tecnología por parte de los usuarios del recurso. Ello como una estrategia para facilitar el proceso de apropiación tecnológica, pues partimos de la premisa de que la aceptación del cambio está fuertemente condicionada por las necesidades sentidas. En este sentido se diseñó una encuesta y se aplicó al 10% del total de familias de cada comunidad, a fin de conocer el uso, estrategias de  abasto, especies preferidas y el interés de las personas en conocer  y construir en sus casas las estufas ahorradoras de leña.

 

La práctica más usual para la obtención de la leña en las comunidades es la recolección por algunos de los miembros de la familia, principalmente las mujeres, acompañadas por sus hijos e hijas. En ocasiones en las cuales los maridos no salen de manera permanente de la comunidad, a fin de emplearse en ciudades cercanas, ellos también acompañan a sus esposas, participando principalmente en las tareas de corte de los árboles y el acarreo sigue siendo responsabilidad de las mujeres. De cualquier manera, es  reducido el porcentaje de hombres que participan activamente en el proceso de obtención de leña.

 

Con relación a la utilización de la leña como único combustible o de manera alternada con el gas,  los y las entrevistadas apuntan que la leña  constituye el combustible empleado de manera intensiva y como única fuente de energía  por la gran parte de los hogares y de forma combinada con el gas por un porcentaje muy reducido. Existe una correlación entre el nivel socioeconómico de las familias y el tipo de combustible consumido. Las familias con menor nivel socioeconómico corresponden a usuarios exclusivamente de leña y los de mayor ingreso combinan la leña y el gas.

 

La percepción de la conformación de una problemática en el abasto de leña, derivada de la escasez de recursos forestales en las áreas más cercanas y accesibles a los poblados es evidente en las respuestas de los y las entrevistadas, quienes afirman que la demanda de leña se ha incrementado de manera considerable y no existe una política deliberada de reposición forestal para fines energéticos, aunado al creciente cambio de uso de suelo de las parcelas, de forestal a agrícola. Sin embargo, a pesar de la claridad entre los habitantes locales de que la leña se está escaseando cada vez más, no se plantean formas alternativas para participar en la solución del problema de abasto de leña y tampoco se podría inscribir esta preocupación en el ámbito de la conformación de una conciencia ambiental o ecológica.

 

Posteriormente al desarrollo de las encuestas, el cual dio cabida a un proceso de reflexión con los actores sociales locales acerca de las principales dificultades que enfrentan para acceder al recurso leña y a la par las oportunidades que brindan la alternativa tecnológica de las estufas ahorradoras de leña, se dio inicio al proceso de transferencia tecnológica propiamente dicho. Para el primer momento del proceso de  promoción de las estufas en la comunidad combinamos un  video y la construcción de dicha alternativa en los primeros hogares interesados. El video aborda la cuestión de las consecuencias ambientales – deforestación, reducción del volumen y calidad del agua, erosión, pérdida de la biodiversidad –, así como  el impacto en la salud derivado del uso de biocombustible  en las estufas tradicionales -–enfermedades respiratorias e irritación de los ojos -; para enseguida plantear las ventajas de las estufas ahorradoras de leña. El impacto fue positivo y el interés de las mujeres en obtener la tecnología fue evidente. Por ello el paso siguiente fue la construcción de una estufa ahorradora de leña en diferentes hogares de la comunidad, con carácter demostrativo.

 

Para incentivar el proceso de construcción de las estufas se llevó a cabo una estrategia de capacitación, la cual consistió en la elaboración de dichos dispositivos de manera conjunta entre población interesada y promotores del proyecto. Ahí, con los pies y las manos en el lodo, se fueron resolviendo las dudas e inquietudes de los y las usuarias de leña e incentivándolos a mantener y promover el interés de más familias a construir su propia estufa. En el desarrollo de las actividades  detectamos las personas con mayor compromiso y poder de convocatoria local, para que asumieran la coordinación de las actividades posteriores y pudiéramos poco a poco ir pasándoles las responsabilidades relativas a la promoción. Para llevar a cabo ese objetivo creamos el Comité Promotor de Estufas, el cual se comprometió a mantener a su encargo un molde para la construcción de las futuras estufas solicitadas.

 

Una vez iniciado el proceso de construcción de estufas en la comunidad, las visitas siguientes tuvieron dos finalidades: por un lado dar seguimiento, capacitación y apoyo a las familias que construyeron el aparato en sus casas y por otro generar el interés de las demás familias – las que aún no construyeron las estufas -, a fin de que se sumen al proyecto. Con relación al seguimiento de las unidades domésticas que ya cuentan con su estufa ahorradora de humo, encontramos que las señoras tienen los siguientes problemas con sus fogones: a) estufa con la entrada de su cámara de combustión  ahumada; b) estufa cuarteada; c) no se calienta la casa. Con relación al primer problema, se detecta como probables causas un uso excesivo o mala ubicación de leña y por ello las alternativas para resolverlo son usar menor cantidad de leña y ubicar la leña más adentro de la cámara de combustión. Al se tratar del segundo problema, es decir, estufa cuarteada, su causa se origina en que se empezó a usarla antes de que se secara totalmente el barro o probablemente se empleó barro de mala calidad del barro y para corregir dicha situación se necesita un buen  mantenimiento de la estufa (poner más barro en las cuarteaduras). Finalmente, el tercer problema tiene que ver más con las condiciones climáticas de la zona, dado que en las regiones frías del país la estufa cumple también el rol de calentar la casa y una de las alternativas técnicas para amenizar el problema es tratar de cambiar el modelo de comales por el de plancha, teniendo así una área más grande expuesta al fuego.

 

En la actualidad nos encontramos en un momento de la estrategia de promoción de las estufas ahorradoras de leña en el cual pensamos que desatamos el interés de las personas por  mantener, fortalecer e incrementar el proceso. Por ello pretendemos ir alejándonos de manera gradual de la comunidad, de tal manera que el “Comité Promotor de Estufas” se responsabilice de manera directa en mantener viva la demanda de las demás familias por la tecnología propuesta. Asimismo la estrategia educativo ambiental contempla el acercamiento a comunidades cercanas, a fin de dar una perspectiva regional y no sólo comunitaria al proceso. De esta manera se pretende, en un segundo momento, incentivar que comités promotores de estufas ahorradoras de leña de varias comunidades de la región empiecen a trabajar de forma conjunta para promover la reforestación comunitaria con fines energéticos, alternativa que incidiría a la par, a mantener e incrementar los volúmenes de agua en la zona – visto que la problemática de falta de agua fue detectada por los y las pobladoras en uno de los talleres de diagnóstico de la situación ambiental de la comunidad -.

 

Sin embargo, es importante aclarar que el objetivo primordial de la experiencia no se restringe en la apropiación técnica y cultural de las estufas ahorradoras de leña, sino impulsar la organización comunitaria, que es justamente lo que promueve logros más duraderos a los avances obtenidos. Esto es, si logramos la formación de procesos a través de la organización local, la promoción de las estufas o de otras propuestas tendrá un éxito constante, pues la gente organizada estará incentivada para el trabajo colectivo e sensibilizada acerca de las infinitas ventajas que implica crear y desarrollar juntos alternativas innovadoras que concurran a una mejoría de la calidad de vida de los y las pobladoras locales.

 

REFLEXIONES

La participación social se ha convertido en un punto clave de la sustentabilidad del desarrollo. Los procesos  participativos ayudan a fortalecer la dimensión social de la sustentabilidad, en la medida en que  promueve la autonomía comunitaria en el manejo de los recursos naturales y ello lleva al  empoderamiento. Al hablar de manejo de bosques, el empoderamiento implica que las comunidades tienen control sobre sus recursos así como capacidades y habilidades para ordenar y manejar sus recursos forestales bajo criterios de autonomía, eficiencia y equidad.

 

En estos términos pensamos  que el eje conductor de cualquier alternativa de desarrollo comunitario orientada a promover un manejo sustentable de los recursos forestales con fines energéticos deberá ser la participación activa, efectiva y consciente de los pobladores y pobladoras locales. A través de procesos participativos que se articulen con el fortalecimiento de la comunidad se van generando los mapas de las incertidumbres y problemas que expresan los grupos sociales, así como los cambios que les afectan y cómo perfilan sus respuestas para la recuperación de sus recursos naturales. Las nuevas estrategias de respuesta a la problemática forestal deben partir de una reflexión profunda y colectiva de los procesos que viven los grupos sociales y la naturaleza, a fin de abrir nuevas veredas, negociadas y compartidas en el seno mismo de las comunidades.

 

Se trata de involucrar activamente las poblaciones locales en los procesos de toma de decisiones acerca del uso y manejo de los recursos forestales, de incentivar y defender el desarrollo de instituciones comunitarias democráticas y el control local de los recursos, hacia relaciones más equitativas de poder intra e inter localidades y también entre géneros y generaciones. En este sentido no basta con contestar una interrogante en el ámbito de “¿cómo gestionar y manejar los recursos naturales?”, sino la inquietud va más allá y brinca hacia el aspecto de “quién gestiona y maneja el recurso de quién y para satisfacer  intereses de quiénes?” (Hildyard, N. y colabs., 1997).

 

Asimismo se desprenden algunas consideraciones de la experiencia desarrollada en las comunidades de los Altos de Chiapas, las cuales orientan el proceso de  identificación de  las oportunidades y restricciones para la adopción del cambio tecnológico por parte de los actores sociales locales y repercute directamente en los niveles de éxito del proyecto, por lo tanto sientan la base para recomendaciones posteriores.  Entre las restricciones o limitaciones, se identifican:

            . la apropiación tecnológica por parte de las unidades domésticas de las comunidades no es uniforme, sino presenta grandes desigualdades, las cuales pueden atribuirse a los diferentes niveles de comprensión y asimilación de la propuesta.

            . el impacto derivado del proyecto en la conservación de los recursos naturales de las comunidades fue reducido, dado que hasta la fecha no se logró el consenso comunitario para el establecimiento de plantaciones con fines energéticos, a fin de reducir la demanda de leña.

            . las condiciones climáticas (elevado frío en invierno) también contribuyen a que la alternativa tecnológica no sea apropiada por las unidades domésticas locales, toda vez que las estufas tradicionales cumplen también con la función de calentar la casa, además de cocción de alimentos.

            . el hecho de que la estufa ahorradora de leña no permita la observación del fuego de manera directa por los actores sociales locales se constituye una barrera  cultural para la apropiación tecnológica, dado que las familias suelen usar la cocina como espacio de reunión y la observación del fuego se convierte en un motor de aglutinación social.

 

 

Como oportunidades para la adopción del cambio tecnológico por parte de los actores sociales locales se identifica lo siguiente:

            . la interacción, en términos de complementariedad, del proyecto del IMTA con programas de otros organismos, ya sean gubernamentales o Asociaciones Civiles de desarrollo. En estos términos se coincidió en acciones, en el ámbito gubernamental, con la Secretaría de Pueblos Indios y el Instituto de Salud de Chiapas, Jurisdicción Sanitaria II – Altos de Chiapas, especialmente en sus programas de combate al tracoma y, desde el referente no gubernamental el proyecto se sumó a las estrategias desarrolladas por Pronatura Chiapas, planteadas desde el área de mujer y medio ambiente.

            . la participación activa de las comunidades y en especial de las mujeres, en el proceso de toma de decisiones.

            . la vinculación de las comunidades con el proyecto.

            . el seguimiento y evaluación constantes de las acciones.

 

Por otro lado, un factor crucial para favorecer e impulsar el proceso de transferencia tecnológica es involucrar a las familias que deberán utilizar la tecnología propuesta en su generación, es decir, diseñar de manera conjunta la tecnología con los actores sociales que la deberán utilizar en su vida cotidiana, a fin de que se plantee la innovación teniendo presente no sólo cuestiones estrictamente tecnológicas, sino socioculturales, asociadas a la posibilidad de apropiación por las comunidades. Sin embargo ello no siempre es posible, por lo cual la estrategia para la transferencia debe contemplar un amplio seguimiento y la evaluación, en aras de ir perfeccionando las acciones.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Agenda Estadística de Chiapas, Secretaría de Hacienda del Estado de Chiapas, Gobierno del estado, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 1997.

Alemán Santillán, Trinidad, Investigación participativa para el desarrollo rural: la experiencia de Ecosur en los Altos de Chiapas, México, Red de Gestión de Recursos Naturales – Fundación Rockefeller, 1998.

CONAPO, SEDESOL, 2003. Indice de marginación, 2000.

Esponda J., Víctor Manuel, “Génesis y poblamiento de una región”, en Arqueología Mexicana: los Altos de Chiapas, Vol. IX, Núm. 50, julio - agosto 2001, pp. 56-61.

http:/ccp.ucr.ac.cr/noticias/conferencia/pdf/martinez.pdf.

INEGI, XII Censo de Población y Vivienda, 2000.

Masera, Omar y colabs. (1997), Documento Patrones de Consumo de Leña en tres Micro-regiones de México – Síntesis de Resultados, Proyecto   FAO/MEX/TCP/4553(A) Dendroenergía para el Desarrollo Rural, 42 pp.

Paolisso, Michael y Ramírez, Aleyda, “Mujeres, agua y leña en Honduras: algunas observaciones empíricas sobre género y recursos naturales”, en Tuñón Pablos, Esperanza (coord.), Género y Medio Ambiente, Ecosur/Semarnat/ Plaza y Valdéz, México, 2003, pp. 109-128.

Ramos M., Teresa y colabs., “Entre el barro y el maíz: experiencia participativa en el manejo de composta por alfareras de Amatenango del Valle, en Tuñón Pablos, Esperanza (coord.), Género y Medio Ambiente, Ecosur/Semarnat/ Plaza y Valdéz, México, 2003, pp. 255- 276.

Red de Asesores Forestales de la ACDI (RAFA), Asuntos Forestales, Los bosques tropicales y el medio ambiente: enfoques prácticos para el manejo sostenible del recurso, www.rcfa-cfan.org/spanish/s.issues.8.html.

Riegelhapt, Enrique (1996), Documento Situación Dendroenergética en México, Proyecto FAO/MEX/TCP/4553(A) Dendroenergía para el Desarrollo Rural – Documento de Trabajo - FAO 1, México, 12 pp.

Datos de los Autores: DENISE SOARES Y OMAR FONSECA: Investigadores del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua  (IMTA).

 


[1] Dicha investigación está financiada por el Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología de México (CONACYT).

[2] Investigadores del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua  (IMTA).

[3] Las labores reproductivas se refieren al cuidado y mantenimiento de la unidad doméstica y de sus miembros, así como la gestación y cuidado de los niños, preparación de alimentos, recolección de agua y leña, compra de provisiones, quehaceres domésticos y la salud familiar.

[4] Habría que incorporar en las estrategias de promoción y difusión de las estufas, mecanismos que aseguren su mantenimiento adecuado, enfatizando que esta labor es mínima en comparación a los innumerables  beneficios derivados de su utilización.

 



Todos los derechos reservados Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata.
Programación y diseño: 
PaulaRomero |Hernan Rodriguez Azpiazu
La Plata | Buenos Aires
| Argentina.
- 2004 -