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Formación para el desarrollo en la exclusión

 

Thompson, Héctor Hugo

 

Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata,  Provincia de Buenos Aires, Argentina

Palabras claves: comunicación - formación – desarrollo 

           

Resumen

La globalización impulsada por la automatización tecnológica sustituye la mano de obra (elimina el empleo laboral), y excluye del consumo a millones de personas que difícilmente puedan volver al mercado. Este cambio en el paradigma de distribución de la riqueza –por su rapidez- no va acompañado por un cambio cultural necesario.  En este marco el accionar del poder político,  da como resultado la  exclusión o el  subsidio, ambos de carácter supuestamente provisorio.

Este trabajo propone una tercera alternativa como inicio de un proceso de autosubsistencia comunitaria de grupos organizados mediante la provisión de energía renovable) y formación

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

Hasta fines del siglo XX la educación permitió la inserción inmediata de las personas en la comunidad a través del empleo laboral. Esta posibilidad de integración social es actualmente dificultosa, en muchos casos imposible, ya que la producción automatizada va prescindiendo cada vez en mayor grado de todo tipo de mano de obra físico o intelectual. Se requieren menos trabajadores capacitados en tecnologías cambiantes, lo cual supone una capacitación permanente para asegurarse algún lugar en el mercado del trabajo. Consecuentemente los profesionales, de cualquier ámbito son requeridos en menor proporción. La capacitación puede dar lugar a una solución de problemas individuales y de competencia dentro del mercado laboral, pero poco es lo que pueden hacer respecto de la expulsión creciente del mercado de conjuntos cada vez mayores de personas, con el consecuente achicamiento de la cantidad de consumidores con capacidad adquisitiva.

 

Cambio del paradigma distributivo

La palabra paradigma proviene del griego paradigma, que significa “modelo”, o “patrón”. Un paradigma representa una forma de ver el mundo, compartir una serie de conceptos que nos permiten entender o predecir comportamientos. Los paradigmas tienen una gran influencia en la sociedad pues nuestra visión está a menudo afectada por nuestras creencias acerca del mundo, que determinan lo que “vemos”.

Durante el siglo pasado tuvo vigencia un esquema de distribución de riqueza caracterizada por la producción de bienes y servicios con alta participación de mano de obra (Fig. 1). Hasta fines de 1990 el crecimiento de la productividad no afectó –en los países centrales- el índice de empleo laboral, ya que la producción nuevos productos o servicios ocupaban la mano de obra que era reemplazada por la tecnología

 

 

 

 

 

 


Fig. 1

 

Automatización en los servicios

A partir fines de la década de 1990, la automatización comenzó a  provocar la desaparición creciente del empleo laboral. Hasta ese momento la absorción de mano de obra desocupada manufacturera por el sector servicios fue una realidad; esto hizo suponer a la mayoría de los economistas y líderes empresariales que la tendencia continuaría. Esta esperanza desaparece en la medida que las nuevas tecnologías de la información penetran el sector servicios.

En febrero de 1994 The Wall Street Journal advertía  en su página central que se estaba produciendo un cambio histórico en el sector servicios, con un número creciente de trabajadores que eran substituidos, en forma permanente, debido a la incorporación de las nuevas tecnologías de la información. El sector servicios empezaba a verse al borde de una revolución semejante a la producida en la agricultura y la fabricación, donde el empleo disminuyó durante años mientras, simultáneamente, la producción crecía:

Ø      Las innovaciones tecnológicas (redes de fibra óptica, sistemas digitales de conmutación y transmisión, comunicaciones vía satélite y automatización de oficinas) ha elevado la productividad por empleado a un ritmo del 5,9% anual, en EEUU.

AT&T estuvo a fin del siglo pasado substituyendo operadoras de larga distancia por tecnología informatizada de reconocimiento de voz. (esa tecnología la usan ya las empresas telefónicas argentinas). En una primera etapa ha logrado manejar un 50% más de llamadas con un 40% menos de personal.

En la actividad postal la substitución de empleados se logra en parte mediante máquinas automáticas de reconocimiento de imagen para clasificar los envíos. Las tecnologías de automatización están cambiando totalmente el procesamiento llevado a cabo durante los anteriores 200 años.

En New York, desde 1989 los incrementos de productividad en sectores como el bancario, los seguros, contable, legal, comunicación, aerolíneas, venta y  distribución de mercaderías y los hoteles, han superado las previsiones más optimistas. 

Las oficinas tienden a procesar información y a hacer desaparecer el manejo de papeles... y de los trabajadores que los manejaban. La oficina virtual va reemplazando a la física.

La distribución mayorista va eliminando escalones intermedios logrando órdenes directas a los fabricantes y la robotización del almacenamiento. Sevel Argentina cuando distribuía repuestos Fiat y Peugeot logró ahorros en sus necesidades de espacio del 28% y de un 26% de mano de obra.

La distribución minorista también está sometida a procesos de reingeniería, que aumentan la productividad y disminuyen el uso de mano de obra, desde el uso de código de barras hasta el futura ejecución robotizada e inteligente de las ventas, cobro y empaquetado, que permitirá realizar en el futuro una compra electrónica en la que se insertará la tarjeta de plástico, se seleccionarán los productos y estos estarán disponibles y empaquetados para el comprador. Esto último sucederá siempre y cuando el comprador quiera moverse de su casa. Cuado la compra desde la casa se generalice ¿qué será de los centros comerciales?

En el sector de restaurantes la comida podrá ser despachada a los comensales con poca o nula intervención de mozos.

En las profesiones, en la educación y en las artes la revolución de las tecnologías de la información también está en marcha: cirugías llevadas a cabo por robots, reemplazo de bibliotecarios mediante la obtención de la información buscada, envasada o transmitida electrónicamente a quien la necesita. Otras posibilidades son la escritura de libros mediante ordenador siguiendo el estilo de determinados autores y la producción musical desarrollada por sintetizadores.

Las empresas de servicios ven en todas estas situaciones una posibilidad de aumentar sus ganancias, disminuyendo la cantidad de empleados menos calificados y reduciendo la cantidad de espacio físico necesario.

A través de la información generada en los ámbitos formales de la conducción política mundial pareciera no verse o no plantearse claramente la desaparición del empleo laboral (empleo del tiempo de las personas trabajando para recibir como remuneración un salario).

Desaparición paulatina del paradigma distributivo del siglo XX

En la década de 1990 se ha producido un cambio de paradigma en la distribución de la riqueza: producción-remuneración a la producción-consumo, (Fig. 1) afectada por la nueva realidad planetaria: la paulatina desaparición del empleo laboral y la desproporcionada preponderancia de la economía especulativa sobre la productiva. Esto implica una creciente disminución de la remuneración a la producción, tanto a los capitalistas que invierten en producir (disminución creciente de la tasa de rentabilidad) y a los trabajadores asalariados (disminución global de los remuneraciones)

 

Efectos de la globalización-automatización

 

En este contexto el poder se ha manejado con dos alternativas, aceptar la expulsión y encerrarse en la inclusión (casi inevitablemente aumentando el número de efectivos de seguridad, cárceles, penas, etc.) o subsidiando el consumo de los desocupados (alternativa racional a efectos de mantener el circuito de distribución de la Fig. 1, que es rechazada culturalmente por el resto de la población)

La cuestión más importante que la humanidad tiene hoy por delante es la sustentabilidad, contextualizada por las desigualdades y quiebres en la comunidad que crean tensiones que resultan en violencia y guerra. Es necesario resolver estos problemas con las mismas herramientas tecnológicas que en parte los han impulsado,  haciendo una creación consciente de sistemas locales que refuercen al mismo tiempo la sustentabilidad y la comunidad.

De tomarse conciencia generalizada del cambio de paradigma distributivo, los esfuerzos de la sociedad deberían ir dirigidos a analizar nuevas formas de desarrollo –inicialmente sobrevivencia- en los grupos excluidos.

 

Alternativa: energía y formación para la autosubsistencia

           

Propuesta de formación en la exclusión

Nos encontramos en una situación político-social compleja, cuya resolución tiene un camino posible en la reformulación cultural de la distribución de la riqueza.

Este documento trata de plantear la problemática,  como antecedente para la discusión de un programa de formación en organizaciones que concentran población excluida y sin posibilidades de reinserción o sea formación para la autosubsistencia. Concretar esta posibilidad representa un desafío a la imaginación y a la acción conjunta del gobierno y grupos excluidos organizados. Ese desafío intelectual puede plantearse y encararse desde el ámbito académico.

La cultura se refiere a los valores compartidos por un conjunto de personas, valores que persisten aunque cambien algunos integrantes del grupo. El  concepto cultural de lo que es el trabajo (empleo laboral del tiempo) constituye una de las fuerzas más importantes que impiden aceptar el cambio de paradigma que se está operando en el mundo desde fines de siglo pasado. Otra fuerza cultural de igual intensidad es la fe en un valor propio del dinero (siendo el dinero en realidad solo tiene un valor de representación, sin respaldo, una tecnología desarrollada como herramienta no incompleta para eliminar el trueque, que permite la especulación, la inflación, el encubrimiento de distinto tipo de ilícitos, etc.). Respecto de los cambios tecnológicos podemos tener una doble visión: la ya planteada automatización que elimina el empleo laboral o como una fuerza que puede usarse para dar una inclusión social basada en la autosubsitencia comunitaria.

Las nuevas organizaciones que se han formado en la exclusión también transitan –en muchos casos- un cambio de funcionamiento político: saliendo de la organización jerárquica y tendiendo a una organización política horizontal, lo que permitiría compartir el poder que la información genera. De otro modo, la contradicción entre solidaridad e individualismo se deberían resolver por acciones caracterizadas por una imprescindible sinergia social, que se puede lograr encontrando los ámbitos adecuados para que esta estrategia comunitaria pueda nacer y mantenerse.

En resumen, la propuesta se sintetiza buscaría que el crecimiento tecnológico haga su aporte al desarrollo auto-sustentable mediante energía y formación en el desarrollo de las habilidades necesarias para vivir en este planeta, fuera de la dictadura del mercado mediante:

Desarrollo de comunidades autosostenidas con provisión de energía renovable independiente de las grandes empresas proveedoras, (usando energía solar en sus diferentes manifestaciones, a través de la tecnología adecuada). El soporte sería la formación para el aprovechamiento de las fuentes naturales de producción de energía. Esta alternativa permite ver la cara optimista del avance tecnológico: la posibilidad de extraer directamente, parte de la riqueza que la naturaleza irradia sobre el planeta. (Para tener una idea de la magnitud de la energía disponible se puede consultar  http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/119/htm/sec_6.htm)

Formación para la autosubsistencia: esto implica un formidable esfuerzo educativo para lograr el necesario cambio cultural, impuesto por la globalización. Aquí se insertaría el trabajo de transferencia desde la Universidad Nacional, que para que pueda ser masivo podría hacer uso de la teleformación.

 

Situación en Argentina

Existen en la República Argentina, grupos que han intentado una organización para la subsistencia, incluyendo producción para el mercado. Esas producciones, en la mayoría de los casos, no podrán competir –en el largo plazo- con la producción masiva automatizada. En una posible transición hacia la autosubsitencia comunitaria habrá distinto tipo de relaciones con el mercado. Si se logra que la relación con el mercado no sea de dependencia, se podrían desarrollar las prácticas del aprendizaje productivo, que se proponen en este trabajo.

Respuesta sistema educativo a la formación necesaria - Teleformación

Se han planteado necesidades nuevas en lo educativo-productivo para una población excluida, que corresponde a un porcentaje relevante en Argentina.

¿Es posible usar el paradigma educativo vigente en el siglo XX?

La aparición en Argentina de posibilidades de teleformación en universidades y otros centros educativos, permitiría suponer que podría haber un cambio de paradigma educativo. ¿Es así?  Un paradigma provee límites de comportamiento, líneas de acción y reglas para concretarlas. El paradigma vigente en la educación ha sido perfeccionado durante siglos y ha sido socialmente útil hasta fines del siglo XX. Quienes conducen el sistema educativo han dedicado mucho tiempo de formación y educación para que las universidades funcionen del modo actual, generando una resistencia natural al cambio. Por eso es probable que las primeros esfuerzos de teleformación no respondan a un cambio de paradigma, en muchos casos no hay cambio alguno. El sistema educativo puede tomar las herramientas nuevas y continuar realizando la misma actividad anterior.

Existen aspectos que evidencian las características de la actividad académica vigente relacionados más con aspectos funcionales administrativos que con la eficiencia del aprendizaje que hace eje en el educando. Por ejemplo, no tiene sentido el establecimiento administrativo de la duración de los cursos, ya que la velocidad de aprendizaje de la población estudiantil tiene distribución normal, en este último aspecto la teleformación permitiría hacer variable el tiempo de aprendizaje, más aun  podría eliminar los límites espaciales y temporales de las instituciones educativas. Esto último es una práctica imprescindible en el caso de la teleforamción para la autosubsistencia.

Se han escrito muchos trabajos sobre la importancia estratégica de la teleformación en el mundo de la industria y comercio, es decir atendiendo a lo actores principales del paradigma distributivo del siglo XX. (Fig. 1)

Ha habido algunos intentos de teleformación en la exclusión, donde se trata de actualizar a excluidos del mercado en un intento re-inserción laboral en un mercado laboral que se achica continuamente.

(Ver http://www.virtualeduca.org/virtualeduca/virtual/actas2002/actas02/606.pdf)

 

Trabajo de investigación

En la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, comenzó a desarrollarse el proyecto de investigación denominado “La comunicación en el espacio público: hacia una redefinición de la relación entre comunicación y desarrollo”, en dicho proyecto incluimos la actividad de teleformación, que se pretende concretar con el sentido expuesto en este documento.

Contexto y Actitud de quienes recibirán la formación

¿Cómo lograr en el contexto de la exclusión  que la información se transforme en conocimiento?  Sigue un intento de contextualizar la respuesta a esta pregunta:

Se pueden considerar algunas variables asociadas a este nuevo ámbito social:

a) Situación social: pobreza y exclusión

b) Características personales

c) Capacidad de recepción y procesamiento de información

c) Interacción en la formación: variable importante en la teleformación

 

Una comunidad que aprende para autosubsistir tiene como principales actores a los educandos, incluye la educación en la vida y puede colaborar activamente en el cambio cultural. Para que el cambio cultural suceda, deberán participar todos los componentes generacionales del grupo compartiendo la búsqueda del saber para subsistir (mientras se está subsistiendo), recorriendo los pasos:

1)     Experiencia concreta grupal en el uso de la tecnología

2)     Reflexión grupal del aprendizaje donde los educandos reelaboran los conocimientos de una manera no trivial, de un modo creativo

3)     Experimentación activa grupal en la producción para la autosubsistencia

 

Propagación necesaria del conocimiento en la exclusión

Para lograr que  este proyecto produzca el cambio cultural a tiempo deberá expandirse geométricamente.

Los grupos organizados que reciban inicialmente su capacitación serán los primeros nodos de una red que redistribuya conocimientos y habilidades mediante la formación de otros grupos de excluidos que busquen la autosubistencia, imitando de este modo, las ya conformadas redes de aprendizaje para la formación profesional de especialistas.

           

Conclusión

Se plantea una posibilidad es formar una red de aprendizaje en el área la autosubsitencia, impulsada desde la Universidad Nacional. Comenzar con un grupo experimenta con dos nodos, uno nodo en algún lugar de la universidad y otro lado quienes requieran -como grupo excluido-  una clara teoría de aplicación para la autosubsistencia.

Se presentan en este documento más preguntas que respuestas a una problemática relevante generada por la globalización, como un intento de comenzar a pensar en otro esquema de distribución de la riqueza en nuestro planeta: la casa común.

BIBLIOGRAFÍA

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PISCITELLI, A. Ciberculturas en la era de las máquinas inteligentes. Buenos Aires, Piados,1995. 
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URANGA, W. “La comunicación en el espacio público: hacia una redefinición de la relación entre comunicación y desarrollo”.  Proyecto de investigación. FPCS. UNLP. Documento

URANGA, Washington; “Una propuesta académica con la mirada puesta en las prácticas sociales” en PLANGESCO,  Maestría en planificación y gestión de procesos comunicacionales. Documento

 

Datos del Autor: Thompson, Héctor Hugo

Institución: Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata,  Provincia de Buenos Aires, Argentina

 

 



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