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PROPEDÉUTICA
PARA ESTUDIOS COMPARADOS
La
construcción social del miedo en las ciudades de La Plata,
Guadalajara y San Juan de
Puerto Rico ().
Por
Sebastián Varela, Diego Aguiar y Santiago Barandiarán.
En
esta ponencia continuaremos con la exposición de los resultados
obtenidos en el marco del proyecto de investigación “Mitologías
urbanas: la construcción social del miedo en la ciudad”, proyecto
en curso dirigido por Rossana Reguillo. Dicho proyecto se realiza en
las ciudades de Guadalajara, San Juan de Puerto Rico y La Plata, y
supone el esfuerzo de llevar a cabo una investigación desde una
perspectiva comparada. Alrededor de esta última característica girará
nuestra ponencia, que debe entenderse como una continuación del artículo
publicado en el Anuario de Investigaciones 2002. Intentaremos en una
primera instancia describir algunos resultados obtenidos en
Guadalajara y La Plata. Luego en una segunda instancia comentaremos
algunas de las dificultades metodológicas inherentes a los estudios
comparados[i].
La
investigación indaga sobre el horizonte de creencias colectivas en el
contexto de una modernidad cuestionada en América Latina[ii].
Este horizonte implica sin dudas situaciones de violencia e
inseguridad creciente, y requiere de la generación impostergable de
conocimiento acerca de las formas en que el miedo se configura en este
nuevo milenio. El esquema de investigación intenta cubrir las
siguientes dimensiones analíticas: a) La ciudad;
b) Las atmósferas culturales; c) los miedos –discursos y prácticas-.
Como veremos, las características que estas dimensiones asumen
difieren en Guadalajara, San Juan o La Plata. En cada ciudad se
trabaja con perfiles, esto es, colectivos
específicos variables de acuerdo al contexto particular de aplicación
de la investigación. El eje articulador viene dado por las preguntas
que Reguillo[iii]
ha formulado en varias oportunidades:
-¿Cómo
se experimenta la ciudad desde una identidad sociocultural?
-¿A
qué le tienen miedo estas identidades diferenciadas?
-¿Cómo
nombran y construyen al “enemigo”, “al otro”?
-¿Cómo
hacen frente a sus temores?
-¿Cómo
se traduce esto en un uso particular y diferencial de la ciudad?
En
este trabajo nos centraremos en la descripción comparada de dos
perfiles sociales: los policías y los políticos. Elegimos
profundizar el análisis sobre estos dos perfiles debido al lugar
significativo que ocupan actualmente en el debate en torno a la cuestión
de la inseguridad. La opinión sobre estos perfiles se relevó a través
de una encuesta[iv],
cuyo
cuestionario cerrado incluyó una pregunta acerca de la opinión sobre cada figura o perfil. La categorización
era: “buena”, “regular”, “mala”, o “no sabe/no
contesta”. Se previó además otra instancia en la cual el
entrevistado podía asociar cada una de las figuras con una variada
gama de conceptos (el instrumento utilizado fue el de tarjetas, de
amplia utilización en los estudios en el campo del marketing), con la
finalidad de contrastar esa asociación con la respuesta “dura” -y
quizás convencional- dada en primera instancia. Los resultados
fueron:
En
términos generales, puede observarse que la opinión mala -sobre
ambos perfiles- es más alta en La Plata, mientras que la opinión
buena es más alta -para los dos casos- en Guadalajara. Respecto de
los dos perfiles en ambas ciudades, de todas maneras, es predominante
la opinión mala. A continuación haremos una descripción más
detallada sobre cada figura. Mientras que la percepción sobre los
policías es mala en un 45,2% en Guadalajara, este porcentaje asciende
a casi un 60% en La Plata. Por otra parte, los policías tienen un 10%
más de imagen positiva en el caso mexicano que en el argentino. Para
el caso de los políticos las diferencias se repiten en el mismo
sentido pero de manera más acentuada, ya que frente a un 54,8% de
imagen negativa de los políticos en Guadalajara, en La Plata ese
porcentaje llega al 91,3%.
Respecto a la opinión sobre los policías en la ciudad de La
Plata, podemos decir que este es uno de los tres perfiles (junto con
los políticos y narcotraficantes) en los que la categoría “mala” es
preponderante. El 59.89% de los entrevistados manifestó tener una
visión “mala” sobre los policías. Por otro lado, en cuanto a las
asociaciones conceptuales, el 37.8% de los entrevistados relacionó a
este perfil con “robar”; el 35.5% con “corromper” y el 25.69%
con “mantener el orden”.
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OPINIÓN
SOBRE LOS POLICÍAS (LA PLATA)
|
Clase
|
|
Alta
|
Media
|
Baja
|
|
Buena
|
9,1%
|
18,2%
|
28,6%
|
|
Indiferente
|
10,9%
|
16,9%
|
19,4%
|
|
Mala
|
78,2%
|
62,5%
|
49,7%
|
|
TOTAL
|
100%
|
100%
|
100%
|
Al cruzar la opinión
con la variable clase social, la categoría mala predomina en todos
los estratos, pero no sin diferencias: a mayor nivel socioeconómico,
peor opinión sobre los policías (y menor indiferencia);
inversamente: a menor nivel socioeconómico, mejor opinión sobre los
mismos (y mayor indiferencia).
|
Opinión
sobre los policías
(guadalajara)
|
Clase
|
|
Alta
|
Media
|
Baja
|
|
Buena
Indiferente
Mala
TOTAL
|
29.7%
29.7%
40.6%
100%
|
31.2%
25.8%
43.1%
100%
|
29.1%
14.6%
56.3%
100%
|
A
diferencia del cuadro referido a la ciudad de La Plata, en el cruce
para el caso de la ciudad mexicana, se puede observar que a medida que
bajamos en la escala social, las personas parecen más críticas hacia
los policías. La clase baja es la que tiene peor imagen (56.3%), 16
puntos por arriba de las personas de clase alta.
Como mencionamos más arriba, el 91.25% de los entrevistados
manifestó tener una visión “mala” sobre los políticos en La
Plata. Por otro lado, en cuanto a las asociaciones conceptuales, el
55.5% de los entrevistados relacionó a este perfil con “robar”;
el 48.3% con “engañar” y el 44.7% con “corromper”.
|
OPINIÓN
SOBRE LOS POLÍTICOS (LA PLATA)
|
Clase
|
|
Alta
|
Media
|
Baja
|
|
Buena
|
3,6%
|
0,7%
|
0,6%
|
|
Indiferente
|
10,9%
|
7,4%
|
5,1%
|
|
Mala
|
85,5%
|
91,2%
|
93,1%
|
|
No
sabe / No contesta
|
|
0,7%
|
1,1%
|
|
TOTAL
|
100%
|
100%
|
100%
|
Al analizar la tabla
con el cruce entre opinión sobre los políticos y la variable clase
social, notamos que la visión “mala”se impone ampliamente en
todos los estratos. Esta opinión es un poco menos extrema en el
estrato alto.
|
Opinión
sobre los politicos (guadalajara)
|
Clase
|
|
Alta
|
Media
|
Baja
|
|
Buena
Indiferente
Mala
TOTAL
|
18.8%
32.7%
48.5%
100%
|
16.2%
29.7%
54.1%
100%
|
17.5%
19.4%
63.1%
100%
|
Nuevamente,
al igual que en la comparación sobre los policías, aquí podemos ver
que en el caso de Guadalajara hay diferencias en la imagen sobre los
políticos entre las diferentes clases sociales (fenómeno no
observado en La Plata), en el sentido de una mayor imagen negativa a
medida que desciende el nivel socioeconómico. La diferencia
porcentual entre clase alta y baja es de 15 puntos.
Métodos
estandarizados de investigación en los estudios comparativos
Al
realizar este tipo de investigaciones estandarizadas en varios países,
se profundizan las dificultades metodológicas que están presentes en todo
estudio de carácter cuantitativo. Las decisiones metodológicas que
se tomen con respecto a la selección de los casos, el diseño del
cuestionario, la prueba piloto, etc., deben tener en cuenta las
particulares características de un estudio cross-cultural entre países.
En
una investigación estandarizada para responder al problema de
investigación se deben tomar dos líneas de decisiones:
1) Conceptos
dimensión
índice o escala - indicador
2)
Población
muestra
casos
La
primera línea de decisiones se refiere al “¿qué?”, qué es lo
que se quiere saber, sobre qué propiedades se van a relevar los
estados en los casos estudiados. La segunda línea de decisiones se
refiere al “¿quién?”, cuál es la población y cuáles son las
unidades de observación
Antes
de iniciar el trabajo de campo en una investigación estándar se
deben considerar todas estas instancias y haber tomado una decisión
para cada una de ellas. Aquí nos proponemos abordar las dificultades
particulares a las que se enfrenta un investigador social en un
estudio cross-cultural con respecto a aquellas dos líneas de
decisiones.
Diseño
de cuestionarios en estudios cross-culturales.
En
primer lugar abordaremos la primera línea de decisiones. En esta, a
través de las diferentes instancias señaladas anteriormente se llega
al diseño del cuestionario. Es preciso señalar que con respecto a
este apenas es posible indicar principios científicos para su
construcción, pero existen una serie de reglas prácticas para el
diseño de cuestionarios que se deben adaptar a la investigación
concreta. Analizaremos en especial el problema relacionado con el diseño
de las preguntas incluidas en un cuestionario aplicado en un estudio
cross-cultural. La primera decisión será optar entre preguntas
cerradas o abiertas (D’ Ancona, p. 261).
·
Las preguntas cerradas son aquellas cuyas respuestas ya están
acotadas cuando se diseña el cuestionario. Las opciones de respuesta
deben cumplir los requisitos de exhaustividad, exclusión, economía y
precisión. Si se prevé la posibilidad de que existan otras opciones
de respuesta se deberá incluir la opción “Otros, ¿cuál?... ”.
·
En las preguntas abiertas no se especifican opciones de
respuesta, sino que se cierran posteriormente. Para esto se deben
seguir los siguientes pasos: hacer una muestra de cuestionarios
respondidos, listar las respuestas más frecuentes, definir las
categorías y asignar los códigos numéricos para ingresarlos en la
matriz de datos.
La
elección entre un formato de preguntas u otro dependerá de tener en
cuenta, entre otras, estas consideraciones:
o
el tiempo y los recursos que se quieren dedicar a la
codificación de las preguntas abiertas.
o
el conocimiento previo del tema que se investiga. Si se
sabe poco es preferible incluir preguntas abiertas, porque no se
conocen todas las opciones de respuesta.
|
|
Tipo
de preguntas
|
|
Abierta
|
Cerrada
|
|
Ventajas
|
·
Proporciona una información más amplia y exacta,
expresada en los propios términos (jerga) del encuestado.
·
Fácil de formular.
·
Útil en estudios exploratorios.
·
No se pierden categorías nuevas en un estudio de largo
plazo.
|
·
Fácil de codificar.
·
Reduce la ambigüedad de las respuestas.
·
Favorece la comparabilidad de las respuestas, porque
tiene mayor fiabilidad.
·
Requiere menos esfuerzo por parte del encuestado.
·
Permite focalizarse en el tema de investigación.
|
|
Inconvenientes
|
·
La codificación es más compleja y laboriosa por parte
de quien edita.
·
Más expuesta a errores en el registro de las respuestas
por parte del encuestador, que no es un instrumento neutral.
·
Su contestación exige más tiempo y esfuerzo por parte
del encuestado (y del entrevistador).
|
·
Su redacción exige un mayor esfuerzo y conocimiento del
tema por el investigador.
·
Limita las respuestas a opciones previamente acotadas
(posible sesgo del investigador), reduciendo así la
espontaneidad del encuestado.
·
Las respuestas pueden tener diversas interpretaciones en
los encuestados.
·
“Nonattitudes”: hasta las personas que no tenían una
opinión sobre un tema eligen una opción, antes que parecer
desinformadas o sin opinión (véase “deseabilidad social”).
|
En
un estudio comparativo en el cual hay que aplicar un mismo
cuestionario en varios países, para que se facilite la sistematicidad
de la comparación los especialistas (Inglehart, 1997. Almond y Verba,
1963) recomiendan incluir solo preguntas cerradas. En este caso, se
debe ser muy cuidadoso en el lenguaje que se utiliza en la formulación
de las preguntas. Además de no incluir terminología muy técnica,
los términos empleados deben adaptarse a la idiosincrasia de las
personas que se van a encuestar. Este problema se agrava en una
investigación de carácter cross-cultural, porque la población bajo
estudio es muy heterogénea.
Inglehart,
uno de los investigadores más reconocidos en el campo de los estudios
cuantitativos en la política comparada, reconoce ese inconveniente en
la planificación de la Encuesta Mundial de Valores (EMV). Esta
encuesta se basa en muestras nacionales representativas de más de 70
sociedades completamente diferentes, con más de 32 idiomas y explora
sobre diversas actitudes. Inglehart (1997) se plantea la siguiente
pregunta: “¿Las palabras o las preguntas tienen un significado
‘comparable’ en las diferentes sociedades (o incluso dentro de una
misma sociedad?)”. En este sentido nos podemos preguntar: ¿Cuántos
significados tiene el término "política" y por lo tanto,
cuántas posibles orientaciones con relación a la política hay? Las
preguntas que se incluyen en el cuestionario de la EMV deben tener el
mismo significado en las diferentes culturas.
“Esto
implicaba formular preguntas
correctas, es decir, con un alto nivel de abstracción, para lo
cual era necesario testear el grado en que las mismas significaban lo
que pretendíamos medir en otro idioma. Para poder hacerlo emprendimos
un exhaustivo trabajo de campo. De esta manera pudimos examinar el
grado en que dichas preguntas evaluaban similares inquietudes,
preocupaciones e imágenes en diferentes sociedades analizando su
estructura, connotaciones, correlaciones demográficas y
cristalizaciones en las respuestas de la gente de distintas
sociedades. En este sentido uno puede encontrar diferencias que pueden
ir de lo más sutil a lo más extremo en las distintas sociedades, básicamente
porque las palabras nunca significan lo mismo para distintos grupos de
gente o en otro idioma, inclusive tampoco significan lo mismo para las
diferentes personas que conforman una misma sociedad o para un
individuo en diferentes etapas de su vida.” (Inglehart, 1997:
85)
El
investigador Jan Van Deth ilustra claramente este tema refiriéndose a
la controversia del uso de vinchas en la cabeza, un issue
aparentemente muy general. Sin embargo, la postura acerca de este tema
es muy diferente en Francia, cuyos ciudadanos conservadores y
tradicionalistas se opondrían al hecho de que las chicas en la
escuela usen vinchas en la cabeza, que en Japón, donde la respuesta a
tal pregunta sería “¿por qué las chicas no deberían usar vinchas si quieren hacerlo?” Es claro que un
investigador no usaría este ítem como indicador de conservadorismo
cultural en una encuesta global. Según Inglehart, este problema no se
presenta cuando el investigador formula una pregunta relativa a si la
religión es importante en la vida de una persona, básicamente porque
ésta es significativa en todas las sociedades, aún en aquellas en
las cuales la gente dice que no es importante.
En
este sentido, incluso Schuman y Kalton, investigadores que se enmarcan
en las perspectivas estandarizadas, en un capítulo de Survey Methods
(1985) analizan por una parte, la relación entre la redacción
de las preguntas y su validez para obtener una respuesta que refiera
al concepto por el cual se pretende interrogar, y por otra, la
naturaleza de la situación de encuesta. La jerarquización de la
encuesta en su dimensión comunicativa así como la importancia de la
dimensión discursiva puesta en juego en la construcción del
cuestionario considerado como texto sometido a una doble decodificación
-por parte tanto del encuestador como del encuestado-, y los problemas
suscitados en este marco son colocados en una posición central. Como
se ha visto hasta el momento, diferentes investigadores de renombre,
defensores de los estudios cross-culturales a través de métodos
estandarizados, problematizan la dimensión lingüística en una
investigación estandarizada.
Cabe
señalar que el método de encuesta surge en el marco de una concepción
ingenua del lenguaje, considerado como transparente y con fines sólo
descriptivos. Esta concepción del lenguaje es muy criticada, o por lo
menos cuestionada, desde las perspectivas interpretativas[v].
El reconocimiento de la importancia de esta problemática, casi
siempre relegada al ámbito de los trabajos cualitativos, es uno de
los principales aportes del artículo de Schuman
y Kalton citado anteriormente.
Otros
investigadores que también adscriben a las perspectivas
estandarizadas han reconocido estos inconvenientes de traducción y
recomiendan hacer entrevistas o Focus Groups para conocer previamente
el vocabulario de la población a encuestar. De este modo se intenta
encontrar el “denominador lingüístico común” de los distintos
tipos lingüísticos. Si bien
Inglehart reconoce estas dificultades, no replantea su abordaje
metodológico escogido para encarar estudios cross-culturales. Según
este autor, estos problemas relacionados sobre todo con la confección
del cuestionario se solucionan formulando preguntas con un alto nivel
de abstracción. Ahora bien, cabe preguntarse ¿son ese tipo de
preguntas generales las más interesantes? ¿O es más interesante
indagar sobre los detalles densos de las prácticas de las personas y
grupos, los significados particulares que asumen las prácticas en los
diferentes contextos socio-históricos? “¿Es aprehendiendo
semejantes hechos generales -por ejemplo el de que el hombre en todas
partes tiene alguna clase de religión- o aprehendiendo la riqueza de
este o aquel fenómeno religioso -el rapto de los naturales de Bali o
el ritualismo indio, los sacrificios humanos de los aztecas o la danza
para obtener la lluvia de los zuñi- como captamos al
hombre?”(Geertz, C. 1995: 50). Este tipo de inquietudes parece más
aprensible utilizando la perspectiva que Marradi y Piovani (2002)
denominan "conjunto no estándar" y que habitualmente se
conoce como abordaje cualitativo. Es preciso notar que este tipo de
abordajes tiene la desventaja de dificultar las comparaciones sistemáticas
y la medición.
Selección
de casos y diseños de investigación en estudios cross-culturales.
Por último, haremos unas aclaraciones sobre la segunda línea
de decisiones que concluye en la selección de los casos. De cara a
futuras investigaciones que intenten explicar diferencias o
similitudes entre casos seleccionados por países, es importante
aclarar algunos de los problemas inherentes a la lógica de los
estudios comparativos. Podríamos sistematizar estos problemas en
torno a dos de las cuestiones metodológicas más significativas en
esta clase de estudios: una de alcance más restringido, la selección
de los casos a ser comparados (en el caso de nuestra investigación se
trata de ciudades de diferentes países), y otra de mayor generalidad,
el tipo de diseño de investigación. Si bien no dejan de estar
relacionadas la una con la otra, ya que muy probablemente los casos se
seleccionen de acuerdo al tipo de diseño, es interesante
distinguirlas analíticamente para aclarar las dificultades que pueden
aparejar.
Respecto
del primer problema, el de la selección de los casos, la principal
dificultad emerge cuando la selección se realiza con arreglo al
desempeño de los distintos casos en la variable dependiente (Geddes,
1990). Esto es, cuando se eligen aquellos casos que tienen un desempeño
homogéneo respecto de la variable que interesa explicar. Para
ejemplificar con el estudio que nos ocupa en este caso, supongamos que
mediante un estudio exploratorio se hayan obtenido los datos de
percepción pública de diferentes perfiles sociales, y luego sólo se
hayan seleccionado los casos de alto rechazo del perfil “Políticos”
con vistas a ser explicado por alguna otra variable que, por supuesto,
también debe encontrarse en cada uno de los casos estudiados. Si esto
es así, se atribuirá la mala imagen de este perfil social a la
presencia de un factor compartido en el grupo de países
seleccionados, como por ejemplo podría ser la antigüedad del régimen
democrático o el nivel de crecimiento económico del país en las últimas
décadas. Ahora bien, el riesgo de este tipo de selección radica en
el posible sesgo que introduce a la muestra el hecho de que los casos
incluidos estén correlacionados con la variable a explicar, porque al
no contar con casos ubicados en la otra punta de la variable
dependiente no es posible corroborar la presencia de algún tipo de
asociación entre variables, sino que antes bien, se estaría
trabajando con una muestra que de antemano confirma la relación que
merecería ser explicada. Es decir, si por ejemplo tenemos una muestra
de países con alto rechazo del perfil “Políticos”, que además
tienen en común un crecimiento económico bajo y un régimen democrático
relativamente reciente, esto no sería suficiente para inferir una
asociación entre la primer variable y las dos últimas si no sabemos
qué sucede en un caso de alta aceptación del perfil “Políticos”.
En el caso de que esta aceptación se observe en un país con un alto
crecimiento económico y un régimen democrático fuertemente
establecido, estaríamos ante la situación simétrica que refuerza la
hipótesis, pero si el alto nivel de aceptación ocurre en un país
con las mismas características de bajo crecimiento y democracia
reciente que en el caso de los países con alto rechazo, entonces la
asociación original entre estas variables era sólo un efecto de la
selección sesgada de la muestra.
Desde
ya que las características propias de un estudio comparativo o
cross-cultural impiden de plano los métodos de selección aleatorios,
tanto por razones de costos como por la inmanejable complejidad que
implicarían, más allá de que el desarrollo de la investigación
siga criterios cuantitativos o no. Sin embargo, las selecciones
intencionales deberían incluir siempre casos heterogéneamente
distribuidos en el rango de la variable dependiente para evitar el
tipo de sesgo que mencionamos más arriba. Esto no es independiente
del tipo de diseño de investigación elegido para un estudio
comparativo, dado que según el diseño
y los presupuestos que conlleva sobre la lógica de la
explicación comparativa, se usarán diferentes criterios de selección.
Es
un lugar común en la investigación social comparada partir del
presupuesto de que las diferencias se explican por referencia a
características agregadas al nivel del sistema, como por ejemplo
propiedades o atributos de sociedades nacionales como un todo. Así,
siguiendo el planteo de Przeworski y Teune (1970), una de las
estrategias posibles para abordar comparaciones sería buscar sistemas
sociales con la mayor cantidad de características agregadas
similares, para luego explicar una diferencia particular por
referencia a un desempeño desigual en una variable específica. Al
seleccionar casos similares, la estrategia consiste en controlar la
mayor cantidad de factores posibles, emulando un diseño
cuasi-experimental, y atribuir influencia causal a una variable que no
es constante en todos los casos. De esa manera, el peso de la
explicación recae en las diferencias intersistémicas, que contrastan
con un cierto número de similitudes sistémicas. Este tipo de diseño
es el que subyace a la selección de casos por referencia a la
variable dependiente.
Un
diseño alternativo consiste en soslayar las características sistémicas
similares, y comparar casos de sistemas diferentes, bajo el supuesto
de que las diferencias en todo caso no se explican por características
situadas al nivel de análisis del sistema sino a un nivel inferior.
Si, por ejemplo, quisiéramos explicar la percepción de los perfiles
sociales y en dos casos nacionales diferentes encontramos que hay
distribuciones distintas, la estrategia no sería atribuirla al carácter
nacional sino a variables ubicadas en un nivel sub-sistémico, o
incluso individuales, como por ejemplo el nivel socioeconómico de los
individuos. Concretamente, si la imagen del perfil social de los policías
es alta en el país A, y
baja en el país B, pero tanto en A como en B la imagen del perfil está
asociada al nivel socioeconómico, de manera que las personas con alto
nivel socioeconómico adhieren a una imagen negativa de los policías
mientras que las personas de bajo nivel socioeconómico se inclinan
por una imagen positiva, entonces la nacionalidad (característica
sistémica) nos dice menos respecto del tipo de percepción pública
de un perfil social determinado que el nivel socioeconómico.
Simplemente, lo que estaría reflejando ese resultado es que en el país
A hay una mayor proporción de población con bajo nivel socioeconómico,
en tanto que en el B sucede lo inverso. En consecuencia, si la relación
entre estas variables es la misma en sistemas sociales diferentes,
estas diferencias intersistémicas no tienen relevancia en la
explicación causal. Por el contrario, si la relación entre variables
cambia de sistema a sistema, entonces sí será necesario apelar a
características sistémicas para explicar las particularidades. Lo
que queremos significar con esta afirmación es que, al igual que con
la selección de los casos, un diseño que en principio se orienta a
buscar relaciones entre variables al interior de sistemas sociales
diferentes puede ser más seguro para evitar caer en formulaciones
espurias.
Por
todo lo dicho, aquí proponemos que la contraposición de perspectivas
planteadas debe ser abierta y flexible. Los distintos abordajes y métodos
que se utilicen en los estudios cross-culturales deben responder al
problema concreto que se le plantee al metodólogo, siempre siendo
este consciente de los supuestos ontológicos y epistemológicos que
supone cada abordaje. Después de todo, parafraseando a Cartocci, el
metodólogo está atravesado por su doble dimensión de artesano (sabe
usar ciertas técnicas) y de emprendedor (dispone de un capital,
objetivos, recursos limitados) por lo cual, toda investigación estará
permeada por esta dimensión práctica además de las de carácter más
filosófico enunciadas anteriormente.
BIBLIOGRAFÍA:
ALMOND,
Gabriel y Sidney VERBA (1963). The
Civic Culture: Political Culture and Democracy in Five Nations.
Princeton, Princeton University Press.
D’
ANCONA, (1996). Metodología cuantitativa. Estrategias
y técnicas de investigación social. España, Síntesis.
GEDDES,
Barbara. (1990). “How the cases you choose affect the answers you
get: selection bias in comparative politics”, Political Analysis,
2:131-50.
GEERTZ,
Clifford (1995). La interpretación de las culturas. Barcelona,
Gedisa.
GIDDENS,
Anthony (1978). Central Problems in Social Theory. London, Macmillan.
INGLEHART,
Ronald. (1997). “Equivalence in comparative research: comparing
values across cultures”. Mannheim Center for European Social
Research.
MARRADI,
A. y PIOVANI, J. (2002). “Los fundamentos filosóficos de los métodos
de la ciencia” en DEI, H. (ed.). Pensar y hacer en investigación.
Buenos Aires, Docencia.
PRZEWORSKI,
Adam y Henry TEUNE (1970). The Logic of Comparative Social Inquiry.
New York, John Wiley.
SCHUMAN,
H y G. KALTON (1985). “Survey
Methods” en G. Lindzey
y E. Aronson (eds.), Handbook of Social Psychology (3rd. edition), New
York, Random House.
NOTAS
()
En la ciudad de La Plata esta investigación es dirigida por
Florencia Saintout, en el marco del proyecto “Ciudad / Comunicación:
Prácticas sociales de uso y percepción de la ciudad de La
Plata”, iniciado el 01/01/01. Dicho proyecto forma parte del
Programa de Incentivos a Docentes Investigadores.
[i] El objetivo de la ponencia
no esta orientado a la explicación de las diferencias resultantes
de la descripción, sino más bien a la elaboración de herramientas
analíticas para esa explicación.
[ii] Para mayores detalles
sobre el proyecto remitimos al lector al artículo:
VARELA, S. y AGUIAR, D.
“La construcción social del miedo en la ciudad
de La Plata”, en Anuario de Investigaciones 2002,
Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP, La
Plata, 2003.
[iii] Reguillo, R., “El
oscuro objeto del temor” en Público, 15/9/1999.
[iv] Se
realizó entre agosto y noviembre del 2002 una encuesta
de 526 casos a personas mayores de 14 años residentes
en la ciudad de La Plata. La muestra fue cuotificada de
acuerdo a los parámetros de sexo, edad y nivel
socioeconómico de la población.
[v] Ver GIDDENS, 1978
(Especialmente Cap. 7).
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