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PROPEDÉUTICA PARA ESTUDIOS COMPARADOS

La construcción social del miedo en las ciudades de La Plata, Guadalajara y San Juan de Puerto Rico (*).

 

Por Sebastián Varela, Diego Aguiar y Santiago Barandiarán.

 

 En esta ponencia continuaremos con la exposición de los resultados obtenidos en el marco del proyecto de investigación “Mitologías urbanas: la construcción social del miedo en la ciudad”, proyecto en curso dirigido por Rossana Reguillo. Dicho proyecto se realiza en las ciudades de Guadalajara, San Juan de Puerto Rico y La Plata, y supone el esfuerzo de llevar a cabo una investigación desde una perspectiva comparada. Alrededor de esta última característica girará nuestra ponencia, que debe entenderse como una continuación del artículo publicado en el Anuario de Investigaciones 2002. Intentaremos en una primera instancia describir algunos resultados obtenidos en Guadalajara y La Plata. Luego en una segunda instancia comentaremos algunas de las dificultades metodológicas inherentes a los estudios comparados[i]. 

La investigación indaga sobre el horizonte de creencias colectivas en el contexto de una modernidad cuestionada en América Latina[ii]. Este horizonte implica sin dudas situaciones de violencia e inseguridad creciente, y requiere de la generación impostergable de conocimiento acerca de las formas en que el miedo se configura en este nuevo milenio. El esquema de investigación intenta cubrir las siguientes dimensiones analíticas: a) La ciudad;  b) Las atmósferas culturales; c) los miedos –discursos y prácticas-. Como veremos, las características que estas dimensiones asumen difieren en Guadalajara, San Juan o La Plata. En cada ciudad se trabaja con perfiles, esto es,  colectivos específicos variables de acuerdo al contexto particular de aplicación de la investigación. El eje articulador viene dado por las preguntas que  Reguillo[iii] ha formulado en varias oportunidades:

 

-¿Cómo se experimenta la ciudad desde una identidad sociocultural?

-¿A qué le tienen miedo estas identidades diferenciadas?

-¿Cómo nombran y construyen al “enemigo”, “al otro”?

-¿Cómo hacen frente a sus temores?

-¿Cómo se traduce esto en un uso particular y diferencial de la ciudad?

 

En este trabajo nos centraremos en la descripción comparada de dos perfiles sociales: los policías y los políticos. Elegimos profundizar el análisis sobre estos dos perfiles debido al lugar significativo que ocupan actualmente en el debate en torno a la cuestión de la inseguridad. La opinión sobre estos perfiles se relevó a través de una encuesta[iv], cuyo cuestionario cerrado incluyó una pregunta acerca de  la opinión sobre cada figura o perfil. La categorización era: “buena”, “regular”, “mala”, o “no sabe/no contesta”. Se previó además otra instancia en la cual el entrevistado podía asociar cada una de las figuras con una variada gama de conceptos (el instrumento utilizado fue el de tarjetas, de amplia utilización en los estudios en el campo del marketing), con la finalidad de contrastar esa asociación con la respuesta “dura” -y quizás convencional- dada en primera instancia. Los resultados fueron:

       

 

En términos generales, puede observarse que la opinión mala -sobre ambos perfiles- es más alta en La Plata, mientras que la opinión buena es más alta -para los dos casos- en Guadalajara. Respecto de los dos perfiles en ambas ciudades, de todas maneras, es predominante la opinión mala. A continuación haremos una descripción más detallada sobre cada figura. Mientras que la percepción sobre los policías es mala en un 45,2% en Guadalajara, este porcentaje asciende a casi un 60% en La Plata. Por otra parte, los policías tienen un 10% más de imagen positiva en el caso mexicano que en el argentino. Para el caso de los políticos las diferencias se repiten en el mismo sentido pero de manera más acentuada, ya que frente a un 54,8% de imagen negativa de los políticos en Guadalajara, en La Plata ese porcentaje llega al 91,3%.

               Respecto a la opinión sobre los policías en la ciudad de La Plata, podemos decir que este es uno de los tres perfiles (junto con los políticos y  narcotraficantes) en los que la categoría “mala” es preponderante. El 59.89% de los entrevistados manifestó tener una visión “mala” sobre los policías. Por otro lado, en cuanto a las asociaciones conceptuales, el 37.8% de los entrevistados relacionó a este perfil con “robar”; el 35.5% con “corromper” y el 25.69% con “mantener el orden”.

 

 

OPINIÓN SOBRE LOS POLICÍAS (LA PLATA)

Clase

Alta

Media

Baja

Buena

9,1%

18,2%

28,6%

Indiferente

10,9%

16,9%

19,4%

Mala

78,2%

62,5%

49,7%

TOTAL

100%

100%

100%

 

 

            Al cruzar la opinión con la variable clase social, la categoría mala predomina en todos los estratos, pero no sin diferencias: a mayor nivel socioeconómico, peor opinión sobre los policías (y menor indiferencia); inversamente: a menor nivel socioeconómico, mejor opinión sobre los mismos (y mayor indiferencia).

           

Opinión sobre  los policías (guadalajara)

Clase

Alta

Media

Baja

 

Buena

 

Indiferente

 

Mala

 

TOTAL

 

29.7%

 

29.7%

 

40.6%

 

100%

 

31.2%

 

25.8%

 

43.1%

 

100%

 

29.1%

 

14.6%

 

56.3%

 

100%

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A diferencia del cuadro referido a la ciudad de La Plata, en el cruce para el caso de la ciudad mexicana, se puede observar que a medida que bajamos en la escala social, las personas parecen más críticas hacia los policías. La clase baja es la que tiene peor imagen (56.3%), 16 puntos por arriba de las personas de clase alta.

               Como mencionamos más arriba, el 91.25% de los entrevistados manifestó tener una visión “mala” sobre los políticos en La Plata. Por otro lado, en cuanto a las asociaciones conceptuales, el 55.5% de los entrevistados relacionó a este perfil con “robar”; el 48.3% con “engañar” y el 44.7% con “corromper”.

 

OPINIÓN SOBRE LOS POLÍTICOS (LA PLATA)

Clase

Alta

Media

Baja

Buena

3,6%

0,7%

0,6%

Indiferente

10,9%

7,4%

5,1%

Mala

85,5%

91,2%

93,1%

No sabe / No contesta

 

0,7%

1,1%

TOTAL

100%

100%

100%

 

            Al analizar la tabla con el cruce entre opinión sobre los políticos y la variable clase social, notamos que la visión “mala”se impone ampliamente en todos los estratos. Esta opinión es un poco menos extrema en el estrato alto.

 

 

Opinión sobre los politicos (guadalajara)

Clase

Alta

Media

Baja

 

Buena

 

Indiferente

 

Mala

 

TOTAL

 

18.8%

 

32.7%

 

48.5%

 

100%

 

16.2%

 

29.7%

 

54.1%

 

100%

 

17.5%

 

19.4%

 

63.1%

 

100%

 

Nuevamente, al igual que en la comparación sobre los policías, aquí podemos ver que en el caso de Guadalajara hay diferencias en la imagen sobre los políticos entre las diferentes clases sociales (fenómeno no observado en La Plata), en el sentido de una mayor imagen negativa a medida que desciende el nivel socioeconómico. La diferencia porcentual entre clase alta y baja es de 15 puntos.

 

 Métodos estandarizados de investigación en los estudios comparativos

 

Al realizar este tipo de investigaciones estandarizadas en varios países, se profundizan las  dificultades metodológicas que están presentes en todo estudio de carácter cuantitativo. Las decisiones metodológicas que se tomen con respecto a la selección de los casos, el diseño del cuestionario, la prueba piloto, etc., deben tener en cuenta las particulares características de un estudio cross-cultural entre países.

En una investigación estandarizada para responder al problema de investigación se deben tomar dos líneas de decisiones:

 

1) Conceptos                  dimensión                  índice o escala - indicador    

2) Población                     muestra                 casos

 

La primera línea de decisiones se refiere al “¿qué?”, qué es lo que se quiere saber, sobre qué propiedades se van a relevar los estados en los casos estudiados. La segunda línea de decisiones se refiere al “¿quién?”, cuál es la población y cuáles son las unidades de observación

Antes de iniciar el trabajo de campo en una investigación estándar se deben considerar todas estas instancias y haber tomado una decisión para cada una de ellas. Aquí nos proponemos abordar las dificultades particulares a las que se enfrenta un investigador social en un estudio cross-cultural con respecto a aquellas dos líneas de decisiones.

 

Diseño de cuestionarios en estudios cross-culturales.

 

En primer lugar abordaremos la primera línea de decisiones. En esta, a través de las diferentes instancias señaladas anteriormente se llega al diseño del cuestionario. Es preciso señalar que con respecto a este apenas es posible indicar principios científicos para su construcción, pero existen una serie de reglas prácticas para el diseño de cuestionarios que se deben adaptar a la investigación concreta. Analizaremos en especial el problema relacionado con el diseño de las preguntas incluidas en un cuestionario aplicado en un estudio cross-cultural. La primera decisión será optar entre preguntas cerradas o abiertas (D’ Ancona, p. 261).

·        Las preguntas cerradas son aquellas cuyas respuestas ya están acotadas cuando se diseña el cuestionario. Las opciones de respuesta deben cumplir los requisitos de exhaustividad, exclusión, economía y precisión. Si se prevé la posibilidad de que existan otras opciones de respuesta se deberá incluir la opción “Otros, ¿cuál?... ”.

·        En las preguntas abiertas no se especifican opciones de respuesta, sino que se cierran posteriormente. Para esto se deben seguir los siguientes pasos: hacer una muestra de cuestionarios respondidos, listar las respuestas más frecuentes, definir las categorías y asignar los códigos numéricos para ingresarlos en la matriz de datos.

La elección entre un formato de preguntas u otro dependerá de tener en cuenta, entre otras, estas consideraciones:

o       el tiempo y los recursos que se quieren dedicar a la codificación de las preguntas abiertas.

o       el conocimiento previo del tema que se investiga. Si se sabe poco es preferible incluir preguntas abiertas, porque no se conocen todas las opciones de respuesta.

 

 

 

 

Tipo de preguntas

Abierta

Cerrada

Ventajas

·      Proporciona una información más amplia y exacta, expresada en los propios términos (jerga) del encuestado.

·      Fácil de formular.

·      Útil en estudios exploratorios.

·      No se pierden categorías nuevas en un estudio de largo plazo.

 

·        Fácil de codificar.

·        Reduce la ambigüedad de las respuestas.

·        Favorece la comparabilidad de las respuestas, porque tiene mayor fiabilidad.

·        Requiere menos esfuerzo por parte del encuestado.

·        Permite focalizarse en el tema de investigación.

Inconvenientes

·      La codificación es más compleja y laboriosa por parte de quien edita.

·      Más expuesta a errores en el registro de las respuestas por parte del encuestador, que no es un instrumento neutral.

·      Su contestación exige más tiempo y esfuerzo por parte del encuestado (y del entrevistador).

·        Su redacción exige un mayor esfuerzo y conocimiento del tema por el investigador.

·        Limita las respuestas a opciones previamente acotadas (posible sesgo del investigador), reduciendo así la espontaneidad del encuestado.

·        Las respuestas pueden tener diversas interpretaciones en los encuestados.

·        “Nonattitudes”: hasta las personas que no tenían una opinión sobre un tema eligen una opción, antes que parecer desinformadas o sin opinión (véase “deseabilidad social”).

 

En un estudio comparativo en el cual hay que aplicar un mismo cuestionario en varios países, para que se facilite la sistematicidad de la comparación los especialistas (Inglehart, 1997. Almond y Verba, 1963) recomiendan incluir solo preguntas cerradas. En este caso, se debe ser muy cuidadoso en el lenguaje que se utiliza en la formulación de las preguntas. Además de no incluir terminología muy técnica, los términos empleados deben adaptarse a la idiosincrasia de las personas que se van a encuestar. Este problema se agrava en una investigación de carácter cross-cultural, porque la población bajo estudio es muy heterogénea.

Inglehart, uno de los investigadores más reconocidos en el campo de los estudios cuantitativos en la política comparada, reconoce ese inconveniente en la planificación de la Encuesta Mundial de Valores (EMV). Esta encuesta se basa en muestras nacionales representativas de más de 70 sociedades completamente diferentes, con más de 32 idiomas y explora sobre diversas actitudes. Inglehart (1997) se plantea la siguiente pregunta: “¿Las palabras o las preguntas tienen un significado ‘comparable’ en las diferentes sociedades (o incluso dentro de una misma sociedad?)”. En este sentido nos podemos preguntar: ¿Cuántos significados tiene el término "política" y por lo tanto, cuántas posibles orientaciones con relación a la política hay? Las preguntas que se incluyen en el cuestionario de la EMV deben tener el mismo significado en las diferentes culturas.

 

“Esto implicaba formular preguntas correctas, es decir, con un alto nivel de abstracción, para lo cual era necesario testear el grado en que las mismas significaban lo que pretendíamos medir en otro idioma. Para poder hacerlo emprendimos un exhaustivo trabajo de campo. De esta manera pudimos examinar el grado en que dichas preguntas evaluaban similares inquietudes, preocupaciones e imágenes en diferentes sociedades analizando su estructura, connotaciones, correlaciones demográficas y cristalizaciones en las respuestas de la gente de distintas sociedades. En este sentido uno puede encontrar diferencias que pueden ir de lo más sutil a lo más extremo en las distintas sociedades, básicamente porque las palabras nunca significan lo mismo para distintos grupos de gente o en otro idioma, inclusive tampoco significan lo mismo para las diferentes personas que conforman una misma sociedad o para un individuo en diferentes etapas de su vida.” (Inglehart, 1997: 85)

 

El investigador Jan Van Deth ilustra claramente este tema refiriéndose a la controversia del uso de vinchas en la cabeza, un issue aparentemente muy general. Sin embargo, la postura acerca de este tema es muy diferente en Francia, cuyos ciudadanos conservadores y tradicionalistas se opondrían al hecho de que las chicas en la escuela usen vinchas en la cabeza, que en Japón, donde la respuesta a tal pregunta sería “¿por qué las chicas no deberían usar vinchas si quieren hacerlo?” Es claro que un investigador no usaría este ítem como indicador de conservadorismo cultural en una encuesta global. Según Inglehart, este problema no se presenta cuando el investigador formula una pregunta relativa a si la religión es importante en la vida de una persona, básicamente porque ésta es significativa en todas las sociedades, aún en aquellas en las cuales la gente dice que no es importante.

En este sentido, incluso Schuman y Kalton, investigadores que se enmarcan en las perspectivas estandarizadas, en un capítulo de Survey Methods (1985) analizan por una parte, la relación entre la redacción de las preguntas y su validez para obtener una respuesta que refiera al concepto por el cual se pretende interrogar, y por otra, la naturaleza de la situación de encuesta. La jerarquización de la encuesta en su dimensión comunicativa así como la importancia de la dimensión discursiva puesta en juego en la construcción del cuestionario considerado como texto sometido a una doble decodificación -por parte tanto del encuestador como del encuestado-, y los problemas suscitados en este marco son colocados en una posición central. Como se ha visto hasta el momento, diferentes investigadores de renombre, defensores de los estudios cross-culturales a través de métodos estandarizados, problematizan la dimensión lingüística en una investigación estandarizada.

Cabe señalar que el método de encuesta surge en el marco de una concepción ingenua del lenguaje, considerado como transparente y con fines sólo descriptivos. Esta concepción del lenguaje es muy criticada, o por lo menos cuestionada, desde las perspectivas interpretativas[v]. El reconocimiento de la importancia de esta problemática, casi siempre relegada al ámbito de los trabajos cualitativos, es uno de los principales aportes del artículo de Schuman y Kalton citado anteriormente.

Otros investigadores que también adscriben a las perspectivas estandarizadas han reconocido estos inconvenientes de traducción y recomiendan hacer entrevistas o Focus Groups para conocer previamente el vocabulario de la población a encuestar. De este modo se intenta encontrar el “denominador lingüístico común” de los distintos tipos lingüísticos. Si bien Inglehart reconoce estas dificultades, no replantea su abordaje metodológico escogido para encarar estudios cross-culturales. Según este autor, estos problemas relacionados sobre todo con la confección del cuestionario se solucionan formulando preguntas con un alto nivel de abstracción. Ahora bien, cabe preguntarse ¿son ese tipo de preguntas generales las más interesantes? ¿O es más interesante indagar sobre los detalles densos de las prácticas de las personas y grupos, los significados particulares que asumen las prácticas en los diferentes contextos socio-históricos? “¿Es aprehendiendo semejantes hechos generales -por ejemplo el de que el hombre en todas partes tiene alguna clase de religión- o aprehendiendo la riqueza de este o aquel fenómeno religioso -el rapto de los naturales de Bali o el ritualismo indio, los sacrificios humanos de los aztecas o la danza para obtener la lluvia de los zuñi- como captamos al hombre?”(Geertz, C. 1995: 50). Este tipo de inquietudes parece más aprensible utilizando la perspectiva que Marradi y Piovani (2002) denominan "conjunto no estándar" y que habitualmente se conoce como abordaje cualitativo. Es preciso notar que este tipo de abordajes tiene la desventaja de dificultar las comparaciones sistemáticas y la medición.

 

Selección de casos y diseños de investigación en estudios cross-culturales.

 

               Por último, haremos unas aclaraciones sobre la segunda línea de decisiones que concluye en la selección de los casos. De cara a futuras investigaciones que intenten explicar diferencias o similitudes entre casos seleccionados por países, es importante aclarar algunos de los problemas inherentes a la lógica de los estudios comparativos. Podríamos sistematizar estos problemas en torno a dos de las cuestiones metodológicas más significativas en esta clase de estudios: una de alcance más restringido, la selección de los casos a ser comparados (en el caso de nuestra investigación se trata de ciudades de diferentes países), y otra de mayor generalidad, el tipo de diseño de investigación. Si bien no dejan de estar relacionadas la una con la otra, ya que muy probablemente los casos se seleccionen de acuerdo al tipo de diseño, es interesante distinguirlas analíticamente para aclarar las dificultades que pueden aparejar.

Respecto del primer problema, el de la selección de los casos, la principal dificultad emerge cuando la selección se realiza con arreglo al desempeño de los distintos casos en la variable dependiente (Geddes, 1990). Esto es, cuando se eligen aquellos casos que tienen un desempeño homogéneo respecto de la variable que interesa explicar. Para ejemplificar con el estudio que nos ocupa en este caso, supongamos que mediante un estudio exploratorio se hayan obtenido los datos de percepción pública de diferentes perfiles sociales, y luego sólo se hayan seleccionado los casos de alto rechazo del perfil “Políticos” con vistas a ser explicado por alguna otra variable que, por supuesto, también debe encontrarse en cada uno de los casos estudiados. Si esto es así, se atribuirá la mala imagen de este perfil social a la presencia de un factor compartido en el grupo de países seleccionados, como por ejemplo podría ser la antigüedad del régimen democrático o el nivel de crecimiento económico del país en las últimas décadas. Ahora bien, el riesgo de este tipo de selección radica en el posible sesgo que introduce a la muestra el hecho de que los casos incluidos estén correlacionados con la variable a explicar, porque al no contar con casos ubicados en la otra punta de la variable dependiente no es posible corroborar la presencia de algún tipo de asociación entre variables, sino que antes bien, se estaría trabajando con una muestra que de antemano confirma la relación que merecería ser explicada. Es decir, si por ejemplo tenemos una muestra de países con alto rechazo del perfil “Políticos”, que además tienen en común un crecimiento económico bajo y un régimen democrático relativamente reciente, esto no sería suficiente para inferir una asociación entre la primer variable y las dos últimas si no sabemos qué sucede en un caso de alta aceptación del perfil “Políticos”. En el caso de que esta aceptación se observe en un país con un alto crecimiento económico y un régimen democrático fuertemente establecido, estaríamos ante la situación simétrica que refuerza la hipótesis, pero si el alto nivel de aceptación ocurre en un país con las mismas características de bajo crecimiento y democracia reciente que en el caso de los países con alto rechazo, entonces la asociación original entre estas variables era sólo un efecto de la selección sesgada de la muestra.

Desde ya que las características propias de un estudio comparativo o cross-cultural impiden de plano los métodos de selección aleatorios, tanto por razones de costos como por la inmanejable complejidad que implicarían, más allá de que el desarrollo de la investigación siga criterios cuantitativos o no. Sin embargo, las selecciones intencionales deberían incluir siempre casos heterogéneamente distribuidos en el rango de la variable dependiente para evitar el tipo de sesgo que mencionamos más arriba. Esto no es independiente del tipo de diseño de investigación elegido para un estudio comparativo, dado que según el diseño  y los presupuestos que conlleva sobre la lógica de la explicación comparativa, se usarán diferentes criterios de selección.

Es un lugar común en la investigación social comparada partir del presupuesto de que las diferencias se explican por referencia a características agregadas al nivel del sistema, como por ejemplo propiedades o atributos de sociedades nacionales como un todo. Así, siguiendo el planteo de Przeworski y Teune (1970), una de las estrategias posibles para abordar comparaciones sería buscar sistemas sociales con la mayor cantidad de características agregadas similares, para luego explicar una diferencia particular por referencia a un desempeño desigual en una variable específica. Al seleccionar casos similares, la estrategia consiste en controlar la mayor cantidad de factores posibles, emulando un diseño cuasi-experimental, y atribuir influencia causal a una variable que no es constante en todos los casos. De esa manera, el peso de la explicación recae en las diferencias intersistémicas, que contrastan con un cierto número de similitudes sistémicas. Este tipo de diseño es el que subyace a la selección de casos por referencia a la variable dependiente.

Un diseño alternativo consiste en soslayar las características sistémicas similares, y comparar casos de sistemas diferentes, bajo el supuesto de que las diferencias en todo caso no se explican por características situadas al nivel de análisis del sistema sino a un nivel inferior. Si, por ejemplo, quisiéramos explicar la percepción de los perfiles sociales y en dos casos nacionales diferentes encontramos que hay distribuciones distintas, la estrategia no sería atribuirla al carácter nacional sino a variables ubicadas en un nivel sub-sistémico, o incluso individuales, como por ejemplo el nivel socioeconómico de los individuos. Concretamente, si la imagen del perfil social de los policías es alta en el país A,  y baja en el país B, pero tanto en A como en B la imagen del perfil está asociada al nivel socioeconómico, de manera que las personas con alto nivel socioeconómico adhieren a una imagen negativa de los policías mientras que las personas de bajo nivel socioeconómico se inclinan por una imagen positiva, entonces la nacionalidad (característica sistémica) nos dice menos respecto del tipo de percepción pública de un perfil social determinado que el nivel socioeconómico. Simplemente, lo que estaría reflejando ese resultado es que en el país A hay una mayor proporción de población con bajo nivel socioeconómico, en tanto que en el B sucede lo inverso. En consecuencia, si la relación entre estas variables es la misma en sistemas sociales diferentes, estas diferencias intersistémicas no tienen relevancia en la explicación causal. Por el contrario, si la relación entre variables cambia de sistema a sistema, entonces sí será necesario apelar a características sistémicas para explicar las particularidades. Lo que queremos significar con esta afirmación es que, al igual que con la selección de los casos, un diseño que en principio se orienta a buscar relaciones entre variables al interior de sistemas sociales diferentes puede ser más seguro para evitar caer en formulaciones espurias.

 

Por todo lo dicho, aquí proponemos que la contraposición de perspectivas planteadas debe ser abierta y flexible. Los distintos abordajes y métodos que se utilicen en los estudios cross-culturales deben responder al problema concreto que se le plantee al metodólogo, siempre siendo este consciente de los supuestos ontológicos y epistemológicos que supone cada abordaje. Después de todo, parafraseando a Cartocci, el metodólogo está atravesado por su doble dimensión de artesano (sabe usar ciertas técnicas) y de emprendedor (dispone de un capital, objetivos, recursos limitados) por lo cual, toda investigación estará permeada por esta dimensión práctica además de las de carácter más filosófico enunciadas anteriormente.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

ALMOND, Gabriel y Sidney VERBA (1963). The Civic Culture: Political Culture and Democracy in Five Nations. Princeton, Princeton University Press.

D’ ANCONA, (1996). Metodología cuantitativa. Estrategias y técnicas de investigación social. España, Síntesis.

GEDDES, Barbara. (1990). “How the cases you choose affect the answers you get: selection bias in comparative politics”, Political Analysis, 2:131-50.

GEERTZ, Clifford (1995). La interpretación de las culturas. Barcelona, Gedisa.

GIDDENS, Anthony (1978). Central Problems in Social Theory. London, Macmillan.

INGLEHART, Ronald. (1997). “Equivalence in comparative research: comparing values across cultures”. Mannheim Center for European Social Research.

MARRADI, A. y PIOVANI, J. (2002). “Los fundamentos filosóficos de los métodos de la ciencia” en DEI, H. (ed.). Pensar y hacer en investigación. Buenos Aires, Docencia.

PRZEWORSKI, Adam y Henry TEUNE (1970). The Logic of Comparative Social Inquiry. New York, John Wiley.

SCHUMAN, H y G. KALTON (1985). “Survey Methods” en  G. Lindzey y E. Aronson (eds.), Handbook of Social Psychology (3rd. edition), New York, Random House.

 

NOTAS



(*) En la ciudad de La Plata esta investigación es dirigida por Florencia Saintout, en el marco del proyecto “Ciudad / Comunicación: Prácticas sociales de uso y percepción de la ciudad de La Plata”, iniciado el 01/01/01. Dicho proyecto forma parte del Programa de Incentivos a Docentes Investigadores.


[i] El objetivo de la ponencia no esta orientado a la explicación de las diferencias resultantes de la descripción, sino más bien a la elaboración de herramientas analíticas para esa explicación.

[ii] Para mayores detalles sobre el proyecto remitimos al lector al artículo: VARELA, S. y AGUIAR, D.  “La construcción social del miedo en la ciudad de La Plata”, en Anuario de Investigaciones 2002, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP, La Plata, 2003.

[iii] Reguillo, R.,  “El oscuro objeto del temor” en Público, 15/9/1999.

[iv] Se realizó entre agosto y noviembre del 2002 una encuesta de 526 casos a personas mayores de 14 años residentes en la ciudad de La Plata. La muestra fue cuotificada de acuerdo a los parámetros de sexo, edad y nivel socioeconómico de la población.

[v] Ver GIDDENS, 1978 (Especialmente Cap. 7).

 


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