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METAINVESTIGACIÓN DE LA COMUNICACIÓN EN CHILE: 1970 – 2003[1]

Crítica y tendencias.

Carlos Del Valle Rojas[2]

Académico Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación

Investigador Instituto de Desarrollo Local y regional, IDER

UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA – TEMUCO, CHILE

Candidato a Doctor, Departamento de Periodismo 1, Facultad de Comunicación

Universidad de Sevilla

 

RESUMEN

 

La producción de la investigación sobre la información, la comunicación y la cultura en Chile, durante las últimas tres décadas (1970-2003), debe ser comprendida desde las  variables sociopolíticas, económicas e ideológicas. 

 

Por ello, podemos observar claramente dos situaciones, que constituyen los objetos de análisis del presenta trabajo:  (a) una producción de la investigación condicionada sociopolítica e ideológicamente, y  (b) asociada a la anterior, una estructura mediática definida económica e ideológicamente;  lo cual ha definido ciertas trayectorias, agendas y  fuentes de financiamiento.

PALABRAS CLAVE

Metainvestigación / Estructura Massmediática

 

I.         INTRODUCCIÓN

Por una parte, los estudios formales realizados en Chile sobre la comunicación, se centran principalmente en cinco tópicos.  De tal forma que, por ejemplo, de los nueve proyectos de investigación FONDECYT[3] financiados desde el año 1982 –año de creación del actual fondo nacional de fomento a la investigación- a la fecha, los temas abordados pueden ser distribuidos de la siguiente manera:

     1)     La televisión: aspectos históricos, lógicas de consumo, medición de calidad y estructura dramática.

2)     Nuevas tecnologías de la información y la comunicación: usos y aplicaciones.

3)     Lógicas de consumo de medios de comunicación.

4)     Comunicación y política.

5)     Construcción de la noticia deportiva.

 

Esta información es relevante, pues integra varios niveles del análisis y la discusión propuestos en el presente trabajo: la comprensión que se tiene de los “medios de comunicación de masas”, las aproximaciones teórico-conceptuales realizadas y el rol del Estado en la configuración de las agendas, pues, en este caso, nos referimos a proyectos concursados a fondos públicos financiado por el Estado, pero adjudicados por diferentes entidades educativas y de investigación, y de manera cada vez mayor por entidades de derecho privado. 

 Cabe precisar que este indicador de productividad no incluye otras tradiciones de investigación que estudian de manera indirecta la información, la comunicación y los medios de comunicación desde otras disciplinas y perspectivas: teoría semiótica (por ejemplo, el estudio de los cómics), teoría del discurso e interculturalidad (por ejemplo, la investigación de la representación de grupos indígenas), teoría literaria (por ejemplo, estudios de las formas narrativas de/en los medios),  teoría literaria e interculturalidad (por ejemplo, estudios sobre las formas inter e intraculturales en la literatura), teoría lingüística (desde las diferentes formas de lenguaje presentes en los medios hasta sus propias particularidades), entre otras, y, especialmente, esta última; las cuales deben ser incorporadas a la discusión, pues, efectivamente, son generadoras de conocimiento y discusión de los “medios de comunicación de masas” en la actualidad, aunque desde enfoques muy específicos, de la misma manera como el presente trabajo lo propone, desde la economía política.

 Por otra parte, sobre la estructura económica y política de los medios en las tres áreas mediáticas tradicionales, podemos señalar algunas situaciones generales:

i.        En el caso de la prensa, el “medianálisis” da cuenta de una concentración mediática que se ha acentuado durante los últimos 30 años.  En efecto, la prensa chilena ha pasado del control de no más de diez consorcios empresariales ligados a la agricultura, la minería, la industria y la banca (durante los años 70): (1) El Mercurio/Lord Cochrane; (2) Empresa Editora Zigzag; (3) Radio Minería; (4) Radio Portales; (5) Consorcio Periodístico de Chile – COPESA; (6) Compañía Chilena de Comunicaciones; (7) Emisora Presidente Balmaceda; (8) Sociedad Periodística del Sur, SOPESUR; (9) Sociedad Nacional de Agricultura; y (10) Radioemisoras Unidas[4].  En la actualidad prevalecen dos consorcios que constituyen un duopolio con características oligopólicas:  COPESA y EL MERCURIO.

ii.       En el caso de la radio, la concentración de las frecuencias ha sido gradual, con una importante participación de importantes grupos comunicacionales extranjeros, siendo los más importantes Radio Caracol, de Colombia, y el consorcio venezolano-estadounidense Iberoamerican Media Partners.  En el caso nacional, podemos mencionar el caso del empresario Ricardo Bezanilla, dueño de 4 radios en cadena nacional, y de la familia Mosciati que, desde una región, ha logrado establecer una importante cadena en todo el país[5]. 

iii.      En el caso de la televisión, las transformaciones durante el gobierno militar (intervención, ocupación y cambios jurídicos), no sólo afectan al canal estatal y su intento de una televisión participativa, nacional y de servicio público, según el diseño del gobierno de Allende; sino que instauran una lógica de una televisión privada, profundizando, por el contrario, una excesiva, pero coherente, dependencia comercial externa (mercado publicitario y mercado de las audiencias, Rating[6])[7].

En la actualidad, el consorcio de prensa El Mercurio, con sus diarios regionales ha iniciado dos acciones fundamentales para el nuevo escenario multimediático en Chile: la compra de diarios locales en las distintas regiones del país y la adquisición de canales de radio y televisión, para crear cadenas a nivel nacional.  Ambas iniciativas no transforman el escenario multimediático en Chile, sino más bien agudizan el actual escenario de concentración económica e ideológica.

Este escenario de falta de concurrencia, que ya hemos descrito, sumado a las profundas desigualdades en el acceso de la información, la comunicación y la cultura, con la consiguiente distribución del poder y control social, hacen necesario pensar la información y la comunicación, en términos de nuevas formas de mediación.

II.        DESARROLLO

           Para desarrollar el presente trabajo, se contempla la siguiente periodización histórica,  de acuerdo a variables principalmente económicas y sociopolíticas:

1.     Período 1970 – 1973.

2.     Período 1973 - 1983(84).

3.     Período 1983(84) - 1988(90).

4.     Período 1988(90) – 1994.

5.     Período 1994 – 2003.

Y con el propósito de abordar cada período se seguirá los siguientes ámbitos de análisis:

1.     La estructura económica y política de la información, la comunicación y la cultura.

2.     El rol del Estado nación.

3.     La presencia/ausencia de políticas de información, comunicación y cultura; particularmente estas últimas, por dos razones:

iii.a.    Las otras tienden a integrarse a ella, y

iii.b.    Es posible encontrar en los diferentes períodos, cierta explicitación de ésta.

4.     La configuración de agendas de investigación y/o la producción de conocimiento (bibliografía).

En general y siguiendo los dos ámbitos de estudio del presente trabajo, la investigación sobre la estructura, la economía y la política de la información, la comunicación y la cultura en Chile, durante las últimas tres décadas, se caracteriza por ciclos muy irregulares, cruzados fuertemente por las variables sociopolíticas y económicas;  en cuyo caso observamos ciertos momentos significativos, precisamente motivados o reforzados por las circunstancias sociopolíticas y económicas, que han influenciado aspectos fundamentales como las agendas y el financiamiento.  Además de esta irregularidad, como hemos visto, notamos una restricción de la investigación formal de la comunicación.

            De manera muy sintética y global, tomemos el período 1970-2003, desde una metainvestigación de la comunicación en Chile:

A.        Los procesos económicos y sociopolíticos de dicho período:  el período de la Unidad Popular con Salvador Allende (1970-1973), caracterizado, muy en general, por una fuerte estatalización; el proyecto neoliberal de la Dictadura Militar (1973-1990) que, con matices y énfasis, se mantiene hasta hoy, cruzando los gobiernos democráticos de la Concertación de Partidos por la Democracia (1990-2003).  En efecto, al breve e intervenido intento socialista de Allende, le sigue un proceso extenso que podemos sintetizar en tres momentos: un fuerte proceso de reestructuración del diseño socialista y de apertura comercial (1973-1983); un período de regulaciones, principalmente económicas, en mercados considerados estratégicos, como la agricultura, además de devaluaciones de la moneda nacional e incremento de la protección a la industria nacional (1983-1988); y un período caracterizado por un ciclo de crecimiento sostenido del producto Interno Bruto (PIB), con importantes proyectos de inversión, especialmente extranjera (1989-1997)  (Alarcón y Stumpo 2002:137-139).

Como resultará evidente comprender, los procesos políticos y económicos son complejos y suponen matices; sin perjuicio de lo anterior, podemos observar un claro proceso de continuidad, especialmente en el plano político, desde 1985 hasta hoy, pues en general:  “La atención de las autoridades se ha concentrado en el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos y en profundizar la expansión exportadora de la economía chilena” (Alarcón y Stumpo 2002:139).

          Por su parte, el fenómeno de concentración económica, particularmente preocupante en Chile, ha sido motivo de estudios ya a principios de la década del ‘60[8].   En la actualidad podemos incluso decir, no sin alarma,  que:

 

La propiedad del país Chile está compartida entre pocos nacionales y algunos extranjeros (donde) el 10% más pobre accede sólo al 1,3% del ingreso, mientras el 10% más rico logra el 45,6% (y) el 20% chileno más rico posee el 61% del ingreso, contra el 3,3% del más pobre.

(Carmona 2002:65 y 239).

 

    Esta concentración económica, descrita por LAGOS hace 43 años, se mantiene y agudiza y, como veremos, tendrá una influencia directa sobre la concentración de la propiedad de los medios de comunicación masiva, tanto por el control de los propios medios –en el cual figuran varios de los “dueños de Chile”, como titula CARMONA su reciente libro-, sino también por el control ideológico de los contenidos, por ejemplo a través del mercado publicitario –mercado que se hace hoy fundamental para la producción massmediática-, y como tendremos la oportunidad de observar también, a las escasas experiencias de investigación sobre el control de la propiedad del mercado massmediático y a la muy reciente incorporación de la variable del mercado publicitario en las investigaciones (Sunkel y Geoffroy, 2001: 25), aunque con muy bajo perfil todavía en los análisis, se suma una excesiva preocupación por la incorporación de productos de comunicación mediática y cómo estos influyen en los lectores-consumidores; es decir, estudios de audiencia que responden más a intereses de los propietarios de los medios que a una preocupación de economía política crítica y socialmente orientada (DEL VALLE, 2000:30).  De hecho, lo que comenzó como experiencias de comunicación educativa (educomunicación) o pedagogía de la comunicación durante la reforma educacional en Chile, orientada a crear consumidores cíticos de medios, se transformó en una experiencia funcional al mercado massmediático, en la cual hoy día participan directamente las empresas periodísticas.  No se trata de cuestionar la participación de las empresas en los procesos educativos, sino de discutir cómo esta participación genera una funcionalización en beneficio de las empresas o cómo esta participación afecta el énfasis en los aspectos críticos del consumo massmediático.

B.        Falta de transparencia del mercado massmediático, como señalan SUNKEL y Geoffroy (2001:11), esto es, que no se ha contado con acceso a los datos necesarios para desarrollar los estudios, particularmente información referida a variables como propiedad, tipo de financiamiento, inversión y gatos, participación del mercado publicitario, etc. Lo anterior tendrá dos consecuencias específicas:

a)     Una directa, reflejada en la carencia de estudios que aborden específicamente la estructura política y económica del mercado massmediático en Chile.

b)     Una indirecta, evidenciada en un repliegue hacia otros campos de estudio, como el historiográfico, semiótico y teoría del discurso, centrados particularmente en los productos massmediáticos (textos-noticia) y que, recientemente, ha incluido variables como rutinas e institucionalización, lo cual implica abordar más de cerca la estructura massmediática como instancia de producción industrializada.

C.        Un fuerte componente ideológico, pues efectivamente:

La peculiaridad del caso chileno es que estos procesos económicos (de concentración) van acompañados de un marcado ‘monopolio ideológico’ (y) la presencia de grupos extranjeros que se mueven en la lógica de la ‘industria de la entretención’, van copando los espacios comunicativos y relegando a los márgenes la diversidad cultural y política. (Sunkel y Geoffroy  2001:114 y 115).

D.        Una fuerte intervención del estado, en el sentido no de des- regular, como se espera, sino de re- regular el mercado massmediático.  Aunque prevalecen discusiones sobre el rol asumido por el estado, especialmente durante la dictadura militar, parece evidente que, existiendo matices, el rol del estado tiende a la intervención, siguiendo un modelo neoliberal (radical en un momento y moderado en otro), particularmente a partir de 1983-84 (Cfr. Alarcón y Stumpo 2002:138;   Maggi 2003). 

En efecto, corresponden coincidentemente a este proceso la creación de instancias de intervención económico-productiva como CORFO y PROCHILE (1982) y la eliminación de la “prensa política”, la cual  “deja a los medios que conformaban el núcleo oligopólico sin competencia posible y, con ello, se va conformando un sistema en el que dos conglomerados lideran el mercado del sector” (Sunkel y Geoffroy 2001:31).

Conglomerado que lidera el mercado hasta hoy y que, constituye las únicas dos empresas que la dictadura no cerró por no considerar “prensa política”.  Y en términos económicos,  “el estado chileno interviene en el mercado de las comunicaciones principalmente a través de la regulación de la propiedad (utilizando) diversas normas relativas a la propiedad de los medios de comunicación que se encuentran diseminadas en la legislación chilena”  (Sunkel y Geoffroy  2001:19).

De manera también muy sintética y global, tomemos el período 1970-2003, desde el panorama del mercado massmediático, su estructuración y reesctructuración, éste ha estado fuertemente influida por la existencia/ausencia de políticas de comunicación.  De hecho, podemos observar:

1)     La inexistencia de políticas comunicacionales, tanto en el fortalecimiento de medios globales como en el incentivo de medios locales.  En efecto, las medidas tomadas durante este amplio período (1970-2003) corresponden a medidas políticas para intervenir determinada estructura massmediática y, eso es muy distinto a generar políticas de comunicación.  

2)     Lo que si observamos es un vínculo entre la estructura massmediática  y las estructuras de poder político y económico.

3)     Fuertes medidas políticas para estructurar y reestructurar el mercado massmediático, en determinado momento, y

4)     Una serie de disposiciones inorgánicas y que no responden a una política pública clara (Cfr. Sunkel y Geoffroy  2001:19).

Es decir, medidas políticas y disposiciones legales, pero no políticas de comunicación.  Profundizaremos estos aspectos más adelante: “Es posible plantear genéricamente que en Chile, más que políticas explícitas y orgánicas en el campo de los medios de comunicación y las industrias de la cultura, ha habido disposiciones puntuales y dispersas, aprobadas al calor de coyunturas específicas”  (Hurtado 1988:8).

5)   El bajo nivel de descentralización económica, política y territorial, tanto en general como en el mercado massmediático.  Efectivamente, se observa un proceso de centralización, al menos, en estos dos ámbitos: territorial y económico-político.

Se expresa (la centralización) en el carácter dominante que han adquirido las empresas que se desarrollan desde la Región Metropolitana para expandirse hacia otras regiones del país (y) cada vez es más fuerte la presencia de audiencia en regiones de radios que pertenecen a grandes consorcios.  (Sunkel y Geoffroy 2001: 116).

 

III.       CONSIDERACIONES FINALES

            Para este apartado final, he preferido recoger algunos elementos críticos fundamentales no sólo para entender la actual situación de la investigación de la comunicación, sino también la estructura massmediática en Chile.

La investigación de la comunicación en Chile, desde una perspectiva sociopolítica y económica, y la estructura massmediática en Chile, durante los últimos 30 años, se ha caracterizado por ciertas confluencias:

i.          En la investigación de la comunicación:

a)     El predominio de enfoques eclécticos, que, por un lado, contribuyen a la apertura de los espacios de investigación, y, por otro lado, impiden el desarrollo de aportes significativos al campo de la comunicación.

b)     La ausencia, como línea de investigación sólida y permanente, de perspectivas críticas, excepto los trabajos realizados por un equipo durante el Gobierno de la unidad popular, por algunas Organizaciones No Gubernamentales, ONG’s, e Institutos durante el Régimen Militar; y por algunos autores que, desvinculados de los grandes centros de Producción del Conocimiento, mantienen posturas críticas.

c)     La escasa proporción de la investigación formal en el campo de las Ciencias de la Información y la Comunicación durante los últimos 20 años, la cual representa menos de un 1 % de la investigación promedio en Chile; además de la falta de incentivo por parte del Estado, el cual carece de políticas públicas en esta materia.

d)     La participación emergente, y cada vez más predominante, de centros de producción de conocimiento, vinculados a estructuras de poder político y económico, los cuales representan a la derecha política y económica (Instituto Libertad y Desarrollo), el empresariado (Centro de Estudios Públicos), corporativismo empresarial-mediático (Consejo Nacional de Televisión, CNTV, y Asociación de Radiodifusión de Chile, ARCHI) y el conglomerado oficial de gobierno (Concertación de Partidos por la Democracia) (Fundación Chile 21, Asuntos Públicos. Org) y otros organismos internacionales.

ii.        En la estructura massmediática:

a)     La alta concentración de la estructura económica y política de los medios de comunicación, lo cual, por una parte, no ofrece la transparencia necesaria de la información para su estudio, y, por otra parte, interviene directamente los ámbitos de investigación, al facilitar la incorporación significativa de capitales privados (Centros de Estudio) o corporativos (Consejo Nacional de Televisión).

Además de los ya señalados:

b)     Falta de transparencia del mercado massmediático.

c)     Un fuerte componente ideológico.

d)     Una fuerte intervención del Estado.

 

Este último punto en cuatro aspectos:

d.1. )  La inexistencia de políticas comunicacionales, tanto en el fortalecimiento de medios globales como en el incentivo de medios locales.  En efecto, las medidas tomadas durante este amplio período (1970-2003) corresponden a medidas políticas para intervenir determinada estructura massmediática y, eso es muy distinto a generar políticas de comunicación.  

d.2. )   Lo que si observamos es un vínculo entre la estructura massmediática  y las estructuras de poder político y económico.

d.3.)  Fuertes medidas políticas para estructurar y reestructurar el mercado massmediático, en determinado momento, y

d.4.)  Una serie de disposiciones inorgánicas y que no responden a una política pública clara (SUNKEL y GEOFFROY, 2001:19).

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[1] Este trabajo corresponde a una parte de la tesina pre doctoral del autor, dirigida por el Dr. Francisco Sierra Caballero y aprobada por el Departamento de Periodismo 1 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, en Febrero de 2004.

[2] El autor es Académico del Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación de la Universidad de La Frontera e Investigador del Instituto de Desarrollo Local y regional, IDER, de la misma universidad.  Es docente de programas de Post Grado en España y Chile.

[5] Ver REVISTA QUÉ PASA, <http://www.quepasa.cl/revista/1461/27.html> [Consulta: 28 nov. 2002]).

[6] Chile es uno de los países, junto a Estados Unidos, en los cuales los informes de audiencia televisiva superan los límites razonables, llegando incluso a informe cada media hora o menos.

[7] Ver SUNKEL y GEOFFROY, 2001: 18, 19; 29-32; 57-59; 68-70; 84-86; INFORME DE CUADERNOS PARA DEBATE, 1997: 63-75;  y HURTADO, 1988: 13 y 14).

[8] Me refiero a la investigación desarrollada y publicada por el actual presidente Ricardo LAGOS (1961): la concentración del poder económico, Santiago de Chile, Editorial del Pacífico.

[9] Basado en Norma ISO 690-2,  y en ESTIVILL, A. y C. URBANO, “Cómo citar recursos electrónicos”, Information World, edición en español, vol. 6, núm. 9 (septiembre, 1997), pp. 16-26).

[10] Basado en Norma ISO 690-2,  y en ESTIVILL, A. y C. URBANO, “Cómo citar recursos electrónicos”, Information World, edición en español, vol. 6, núm. 9 (septiembre, 1997), pp. 16-26).

 


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