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El
aporte del Free Software y la comunidad red, en la sociedad del
conocimiento.
Un
desafío en la formación de comunicadores
Portugal Escóbar, Rigliana
Ximena
Docente
Investigadora. Facultad de Ciencias Sociales
Universidad
Mayor de San Andrés, Bolivia.
Cortassa Amadío, Carina
Gabriela
Docente
Investigadora. Facultad de Ciencias de la Educación
Universidad
Nacional de Entre Ríos, Argentina.
Resumen
Palabras
Clave
Internet-
Free Software - Formación de Comunicadores
En
la sociedad del conocimiento, el movimiento revolucionario
del Software Libre o Free Software (FS) actúa en Internet,
proyectando una alternativa desmercantilizada frente al modelo de
mercado. Los hackers como representantes máximos de este
movimiento, proyectan acciones capaces de permitir el acceso libre
de las personas hacia los beneficios de la comunidad,
posibilitando el fomento necesario para la promoción del
conocimiento, en un marco de libertad. El concepto de comunidad
red, desde la lógica hacker, constituye un aporte importante a
ser aplicado en formación de los comunicadores del siglo XXI.
Como
bien señala Jesús Martín Barbero (2004) vivimos en un mundo
donde se van configurando dos escenarios decisivos “el de las
contradicciones de la integración regional y el de la
desestructuración del espacio nacional” [1]. Ciertamente, un mundo cada vez más complicado donde
los países latinoamericanos
buscan la integración desde una lógica menos solidaria y
cada vez más fragmentaria Y
a nivel nacional como señala Lechner "no logramos hacernos
una imagen del país que queremos y por ende la política no logra
fijar el rumbo de los cambios en marcha" (LECHNER; 1988).
En
este escenario, son múltiples los desafíos que nos
presenta la sociedad contemporánea, producto sobre todo de la
innovación tecnológica, del avance en materia de I+D y de la
globalización, precisando que ésta última “no equivale
a una mayor difusión de productos sino a la rearticulación de
las relaciones entre países desde una des-centralización que
concentra poder, y un des-enraizamento que hibrida las culturas”
(BARBERO; 2004)
.
En
ese ámbito, la
transformación tecnológica de la comunicación en la sociedad
vigente y las necesidades de la denominada “sociedad del
conocimiento”, plantean importantes retos a los estudios de
comunicación y a quienes están inmersos en la formación de
comunicadores.
Por
ello en el presente trabajo, se toma el concepto de “sociedad
del conocimiento” desde un punto de vista general, como un nuevo
paradigma tecnológico –según precisa Castells- cuya expresión
fundamental es Internet (CASTELLS; 2002). La red de redes,
como apunta el mencionado estudioso, resulta ser una
producción cultural, donde se combinan cuatro culturas distintas,
la cultura universitaria de la investigación, la cultura hacker
de la pasión por crear, la cultura contracultura de inventar
nuevas formas sociales y la cultura empresarial de hacer dinero a
través de las innovaciones (CASTELLS; 2001 a).
Se entiende que
son éstas las que, desarrollan nuevas formas mentales de ver y
analizar el entorno, de tomar en cuenta los imaginarios, las
formas de crear arte y cultura. Asimismo, la propuesta guarda
relación con la puntualización del investigador boliviano Erick
Torrico, cuando señala que “las redes, están transformando las
relaciones de producción, consumo, poder y experiencia al mismo
tiempo que se convierten en formas sociales que procesan solamente
las metas para las que han sido programadas” (TORRICO; 2003).
Frente a esto –evidencia Torrico- se tienen dos probabilidades
de confrontación, una a través de la construcción de otras
redes en función de valores alternativos o a través de la
organización de estructuras de defensa que no estén conformadas
a imagen de la red.
En materia de su proyección, la
“red de redes gana terreno como medio de servicio e información,
sus conectados han crecido geométricamente y los sitios se
multiplican. Pero los internautas siguen siendo una minoría,
navegan menos y se concentran en menos portales. Internet es el
futuro, pero no es el futuro perfecto”(TREJO; 2002). El acceso
al recurso informático es limitado, situación que se expresa
también a nivel académico, pese a que en muchos estadios
Internet comienza a ser entendida como medio de servicio y no sólo
de entretenimiento.
Por
otra parte, “...las mismas tecnologías de información y
comunicaciones que permiten alentar positivas esperanzas en la
gestación de la “sociedad de la información y el
conocimiento”, simultáneamente cumplen funciones de control,
vigilancia y castigo (panoptismo digital) en formaciones sociales
en las cuales prevalece el autoritarismo” (ISLAS, O y GUTIÉRREZ,
F.;2004)
El
análisis de lo que entraña Internet como medio de servicio, pero
a la vez como mecanismo para el ejercicio del “panoptismo
digital”, implica un análisis profundo de esta valiosa
herramienta –sobre todo
en el nivel académico- más aún cuando Internet contribuye al
aprendizaje, desarrollando una estructura de trabajo a través de
la cual los estudiantes pueden localizar y utilizar de forma
efectiva el contenido de la información que está disponible en
la Red, siendo evidente que “internet ha brindado un potencial
enorme para traer cambios y mejoramientos positivos al proceso
educacional”(ROJAS; 2001)
La
docencia, junto con la investigación y la extensión, están
llamadas a revisar en profundidad los planteamientos que llevan
adelante las Carreras de Comunicación Social, que vive
cotidianamente los desafíos del siglo XXI.
Ante
este espectro y frente a las posibilidades de confrontación que
establece Torrico, el estudio, se circunscribe a presentar el
aporte del fenómeno del Software Libre o Free Software (FS)
-alternativa desmercantilizada en el modelo de mercado vigente- y
que bien puede ser aplicado en la formación de los comunicadores.
El Free Software desarrolla todo un sistema alternativo de
programas en cuanto se refiere a la libre distribución y
modificación de los mismos, y que a su vez son realizados sin ánimo
de lucro.
El
FS es una alternativa voluntaria y sin interés económico que
hace frente a la rentable industria del software, por cuanto
consiste en una licencia de propiedad intelectual invertida[2]
bajo la que se despliegan todo tipo de programas informáticos. El
modelo más típico de licencia de FS es la GPL–General Public
License- de la Free Software Foundation. (FSF; 1991).
Los
programas desarrollados y que
circulan a través de un mecanismo de distribución, dentro el
marco de la licencia de FS, están amplios a modificaciones
provenientes del usuario, pero además son copiadas y distribuidas
de forma libre, sin limitaciones o restricciones ya sean de tipo
legal o comercial.
Frente
a las tecnologías que detentan el panoptismo digital, el FS surge
como tecnología de libertad, creada por personas anónimas que
asumen el reto en dos vertientes: la primera referida al
desarrollo de un software que protege la libertad, y la segunda
que implica el desarrollo de aplicaciones denominadas de “fuente
abierta”, donde el código con el que se crean dichas
aplicaciones se pone a disposición de toda persona para su
modificación y mejora.
Es
decir que el FS fomenta la libre distribución y la apertura a la
modificación por parte del usuario. La distribución libre
implica la copia y circulación gratuita. La modificación
–aspecto fundamental para la
gratuidad- es efectuada cuando se pone a disposición del
usuario, el denominado código fuente del programa, incluyendo las
instrucciones necesarias para realiza la modificación.
Como
se sabe, un programa informático
tiene dos estados. Primero en su proceso de desarrollo y
programación, es “código fuente”, que consiste en una serie
de órdenes y algoritmos en un lenguaje de programación, que para
ser empleado por un usuario normal, debe ser “compilado” el
proceso, con lo cual se convierte el programa en “ejecutable”,
siendo éste último el segundo estado de un programa.
Comparativamente
a lo planteado por el FS, el monopolio de la compañía Microsoft,
así como otras empresas de software, venden los programas en su
estado “ejecutable”, pero jamás ponen a disposición el “código
fuente”, mismo que sólo puede ser modificado por la empresa
productora del programa y que además cuenta con la patente
respectiva.
Dentro
la lógica de la FS un programa puede ser modificado, pero no
patentado bajo licencia de propiedad intelectual, en virtud a que
la premisa de libre circulación y modificación del programa
implica el ejercicio irrestricto y sin patente. La licencia de FS
contiene una cláusula por la cual “todo programa desarrollado utilizando FS debe
ser a su vez FS, es decir no puede utilizar la FS para crear un
programa y luego patentarlo”(FERNÁNDEZ; 2001).
Crítica
del Free Software al modelo de mercado
La
mercantilización del software tiene que ver con instancias
recientes, teniendo en cuenta que se llevó adelante a finales de
los años setenta e inicios de los ochenta, dado a través de la
popularización de
los ordenadores, resultando ser un sector rentable.
Como precisa Raymond, la
programación anteriormente se llevaba a cabo sobre todo en
departamentos de investigación tanto universitarios como
empresariales, teniendo en cuenta que los ordenadores eran
empleados como medio camino entre la producción científica y la
artesanal. (RAYMOND; 2000).
Los programadores eran una
comunidad de personas que desplegaba sus actividades en torno al
modelo productivo del software equiparado al del mundo académico-científico,
vale decir que, la contribución al desarrollo y a la innovación
eran premiados por el reconocimiento de la comunidad y no así por
un reconocimiento de corte económico. Es decir, el capital social
superaba al capital económico.
“A
fines de la década de los setenta la figura cambia y comienza a
predominar la producción de software orientada bajo la lógica de
mercado. El paso de un modelo productivo a otro es el paso de una
estructura social a otra (con sus diferentes jerarquías y
posiciones relativas”, lo que inevitablemente produce una
dislocación social”(NEWMAN; 2000). En ese disloque, la
solidaridad y cooperación son sustituidas por el dinero y la
competencia, que transforma a los programadores en expertos en márketing[3].
El
modelo de mercado margina a quienes se oponen a su lógica, pero
en el caso de la informática, surgen personalidades que crean el
proyecto GNU y la Free Software Fundation FSF, que constituyen el
origen del software libre y que desde la década del ochenta hacen
frente al modelo económico, desarrollando herramientas informáticas
ingeniosas, consideradas una alternativa legal a la propiedad
intelectual privada.
Las
siglas del GNU significan GNU’s Not Unix. Se trata de un acrónico
recurrente, una broma usual entre informáticos y que designa el
proyecto de crear un sistema informático completo libre, tipo
UNIX[4]
La crítica al modelo de mercado, tiene un argumento ideológico-moral,
que se sustenta en el hecho de que todo usuario de un programa
informático debería ser libre para usarlo, modificarlo y
copiarlo.
Si
nos remitimos al origen de Internet, se evidencia que:
“...los diseñadores de Internet -todos ellos procedentes
del mundo académico- buscaron deliberadamente la construcción de
una red informática abierta y sin cortapisas, con protocolos
comunicables y una estructura que permitiera añadir nodos sin
cambiar la configuración básica del sistema. Fue una cultura de
libertad inspirada en los principios de la investigación académica
y en la práctica de compartir los resultados de la investigación
con los colegas, de forma que el juicio de la comunidad informática
académica sobre la contribución de cada uno era la recompensa más
importante al trabajo obtenido” (CASTELLS; 2001 b).
Existen
criterios que consideran muy importante y necesario el mercado para incentivar el progreso e innovación, pero en
el Free Software la alternativa se basa más en un argumento pragmático,
que en uno moral, en virtud a que “el mercado bloquea y daña la
innovación en el desarrollo del software” (STALLMAN; 2000).
En la época pre-mercantizada,
los programadores realizaban su trabajo buscando el reconocimiento
de su comunidad y por simple y satisfactorio hecho del
placer que implica la realización de un trabajo bien hecho. En
esos estadios donde los denominados hackers[5]
efectuaban su trabajo, la producción era más eficiente e
innovadora.
El
bloqueo en cuanto a programas, innovación y por ende desarrollo,
se debe a que el modelo de mercado imposibilita la modificación y
mejora del código fuente por parte de quienes conforman la
comunidad. Por ello la FS platea como alternativa la producción
libre, cooperativa y solidaria por parte de quienes desean
conformar la comunidad.
A
principios de la década de los noventa, la FSF logra tener éxito
en la constitución
de un sistema alternativo de software, pero por un momento se
detiene a raíz de la falta de recursos económicos. Sin embargo
la alternativa al FS que permite superar ese gran conflicto y que
llega a superar el sistema de software propietario es la llegada
de Internet.
A
mediados de la década de los noventa, es la explosión de
Internet como medio de comunicación de masas, cuya
multidireccionalidad supera límites, siendo “...global,
inmediata y desde el principio, casi completamente desregulada” [6](CASTELLS;
1999).
Los usuarios de Internet se
sienten parte de una comunidad libre y desreguladas, donde se
comparte conocimientos de forma gratuita. Bajo esta forma de
actuar se asienta el movimiento
para el Software Libre, liderizado por los hackers, quienes forman
parte de una comunidad que disfruta su trabajo, que crea
conocimiento y que da a conocer el mismo, pero es la misma
comunidad hacker la que efectúa el control de sí misma, en el
sentido de ser quien define la admisión de un hacker, o el reconocimiento que le puede otorgar por el aporte
realizado, todo ello en el marco del cumplimiento de normas que
deben seguir quienes forman parte de la comunidad.
El normar tiene que ver con el
cumplimiento de la licencia de propiedad intelectual invertida, o
el mantenimiento del programa libre para evitar que sea modificado
y luego patentado bajo licencia propietaria.
Es la comunidad cada vez mayor,
de los hackers la que –de forma similar a la comunidad científica-
define el reconocimiento que se da a sus miembros, sea por la
admisión, la reputación o la convalidación de resultados
(LANCASTER, W. y PINTO, M.; 2001). Ejemplo de aquello se refleja
en el aporte de Linus Torvalds, uno de los más famosos hackers, quien en 1991 creó el sistema operativo, conocido hoy como
Linux, el cual trabaja con estructuras de redes de las comunidades
virtuales, mismas que se han multiplicado de manera impresionante
(en el 2.000, The Linux Counter daba una cifra superior a
11.000.000 de usuarios) y donde se observa la doble función de
quienes son parte de GNU/Linux, por un lado su actuación
como usuarios y por otro como personas que colaboran en esas
comunidades.
Bajo este
accionar no existe centralización alguna de poder en la red, más
al contrario, se supera la verticalidad y prima el concepto de
horizontalidad en el espacio de libertad. Destaca la gratuidad, la
apertura del conocimiento expresado en los programas y que no es
propiedad privada de nadie y de estar abierto para ser usado por
cualquiera que así lo desee. Eso explica en gran medida, el
rescate de la esencia que siempre tuvo Internet; considerando que
“todos los protocolos sobre los que está basado Internet, desde
el TCP/IP –que fuese el protocolo fundador – hasta
los últimos de hoy en día
son un código libre” (FERNÁNDEZ; 2001).
En el caso de la
comunidad de los hackers, todo aquel que desee acceder al
conocimiento que circula en la red puede hacerlo,
independientemente de que forme parte o no del Software Libre.
El alcance y la transparencia del conocimiento son plenas.
En cuanto a su utilización, el conocimiento se orienta hacia el
beneficio general de quienes requieran acceder
a los programas que está desarrollados y distribuidos
libremente. En la promoción o financiamiento, “los programas
son gratuitos, porque nadie puede cobrar por ellos. La licencia GPL permite cobrar
por la distribución del programa, por el soporte de esta
distribución, por los costes de envío, etc. Los programas se
distribuyen libremente o se descargan gratuitamente desde Internet
si se tiene una conexión en condiciones para hacerlo” (FERNÁNDEZ:
2001). Asimismo, la comunidad realiza la ejecución del
conocimiento, sin dejar de lado, a quienes sin ser del Software
Libre utilizan el mismo.
A manera de
conclusión se precisa que en la formación de comunicadores, bien
puede ser posible la aplicabilidad de la lógica hacker, por
cuanto invita a reflexionar sobre el aporte que puede significar
una adecuada comunicación de la producción científico-académica
que llevamos adelante en las universidades y centros de educación
superior. Inmersos en la sociedad del conocimiento, la necesidad
de conformar redes de comunicación con “capital social” se
presenta como la alternativa más coherente frente a la
individualización y mercantilización, que son principios
rectores en el escenario del mercado “libre”.
Si se toma en cuenta el aporte del FS y se asume en alguna
medida la visión de los hackers, cada uno de nosotros –desde la
academia- como docentes, alumnos o profesionales en comunicación,
podemos contribuir en el uso de Internet como herramienta de
democratización, de legitimación de nuestras instituciones de
poder político y, sobre todo, en un instrumento de generación de
un modelo de desarrollo económico y social más justo.
Se
debe orientar la acción para conformar una sociedad del
conocimiento que no se límite sólo a la información, sino que
procure lograr aquello que acertadamente señaló el periodista
científico Vladimir de Semir:
“la
sociedad de la información considera a los ciudadanos como
sujetos receptores, y por esto en buena parte como sujetos pasivos
del sistema comunicativo imperante . La ciudadanía de la sociedad
del conocimiento tiene que ser muy diferente: tiene que impulsar
su espíritu crítico y sobre todo desarrollar capacidad de discernimiento
para poder estar en condiciones de escoger. Saber elegir es, sin
duda, la clave que define a la sociedad del conocimiento”(DE
SEMIR; 2001).
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[5]
Los hackers son personas con conocimientos técnicos informáticos
cuya pasión es inventar programas y desarrollar formas nuevas
de procesamiento de información y comunicación electrónica.
(Levy, 1984; Raymond 1999)
Para
los hackers el
valor supremo es la innovación tecnológica informática. Y,
por tanto, necesitan libertad. Libertad de acceso a los códigos
fuente, libertad de acceso a la red, libertad de comunicación
con otros hackers, espíritu de colaboración, de generosidad
(poner a disposición de la comunidad hackers todo lo que se
sabe, y en reciprocidad, recibir el mismo tratamiento de
cualquier colega (Castells; 2002).
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