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Estratificación,
consumo y acceso a la información en estudiantes de secundaria de
Bogotá: una mirada desde cuatro escuelas de pensamiento de la
comunicación.
Daniel
F. López
Investigador
Principal: Daniel Fernando López Jiménez
Investigadores:
María Fernanda Peña y Manuel Ignacio González Bernal
Auxiliares
de Investigación: Estudiantes VIII semestre
Como
segundo informe de la investigación sobre Educación
de audiencias juveniles: una propuesta pedagógica frente a los hábitos
de consumo de medios que se adelanta desde principios del año
2003, en el marco de la línea Cultura
de masas e industrias culturales de la Facultad de Comunicación
Social y Periodismo de la Universidad de La Sabana, se presenta a
consideración de la comunidad
académica los aspectos más relevantes encontrados en la
segunda fase del estudio, los cuales versan sobre los hábitos de
consumo de medios de los estudiantes de once grado de secundaria
en los estratos socioeconómicos 1 y 2, es decir, los de menos
recursos económicos de la población bogotana.
Adicionalmente,
se aborda el fenómeno del consumo de medios desde la reflexión
crítica de la Escuela de Frankfurt, y la denominada Industrial
cultural y el papel de los media en la transformación de la
esfera pública. Igualmente, desde el lenguaje simbólico de los
mensajes estudiado por la Escuela Hermenéutica y sus efectos e
influencias en las personas con relación al poder coercitivo.
Seguidamente, se hace un análisis del fenómeno desde la percepción
espacio-temporal y el acceso a la información de la Escuela
Canadiense. Finalmente se analiza desde la tesis del funcionalismo
y la responsabilidad de los medios frente a los jóvenes.
Estratificación,
consumo y acceso a la
información en estudiantes de secundaria de Bogotá: una mirada
desde cuatro escuelas de pensamiento de la comunicación
El
consumo de medios es objeto de estudio constante por parte de la
comunidad académica enfocada en los temas relacionados con la
comunicación, la sociología y la psicología social entre otras.
A través del análisis del consumo de medios se procura dar
cuenta de las relaciones entre éstos como fuentes, sus contenidos
y su impacto en las
audiencias.
De
esta manera, se presentarán en este informe y en coherencia con
el objetivo de la investigación sobre Educación
de audiencias juveniles: una propuesta pedagógica frente a los hábitos
de consumo de medios, los aspectos más relevantes encontrados en
la segunda fase del estudio, los cuales versan sobre los hábitos
de consumo de medios de los estudiantes de once grado de
secundaria en los estratos socioeconómicos 1 y 2, es decir, los
de menos recursos económicos de la población bogotana.
La
segunda fase de la investigación se desarrolló entre los meses
de febrero y mayo de 2004. Los participantes fueron seleccionados
de una población de 34.550 estudiantes de grados décimo y once
de colegios públicos de Bogotá. La muestra estuvo compuesta por
567 alumnos seleccionados a través de muestreo estratificado. La
técnica arrojó una confiabilidad
del 95% y un margen de error del 3%.
En
la investigación participaron 276 hombres y 291 mujeres, ubicados
entre los 16 y los 18 años de edad.
Es
necesario mencionar que la primera etapa cubrió los estratos 5 y
6 y que a partir del primer informe se realizó un análisis
detallado del consumo de medios y del acceso a la información por
parte éste sector de la población juvenil, que corresponde al de
mayores ingresos y que por consiguiente cuenta con más
posibilidades de acceder a medios de comunicación nacionales e
internacionales. (López: 2003,81).
Adicionalmente
conviene recordar que el objetivo general del estudio es
socializar el Acuerdo por la Discreción, (Velásquez:2001,93),
como propuesta pedagógica que pretende contribuir a la construcción
de una audiencia juvenil educada, entendida como una audiencia con
criterios valorativos sobre la programación que emiten los medios
masivos de comunicación.
Tanto
en la primera como en la segunda etapa de la investigación, se
siguió la siguiente dinámica: una vez fueron seleccionados los
colegios que hicieron parte de la muestra, se procedió a dictar
talleres de reflexión en cada uno de ellos sobre el contenido y
el lenguaje de los medios de comunicación, usando como marco de
referencia el Acuerdo por la Discreción. En todos los casos, los
participantes fueron estudiantes de los grados décimo y once, a
quienes al final del taller se les aplicó un cuestionario
estructurado con el cual se recopiló la información
cuantitativa.
Finalmente,
y para dar paso al análisis de los resultados, se recurrió a los
lineamientos teóricos de cuatro escuelas de interés para los
estudios del fenómeno del consumo de medios. Desde la reflexión
critica de la Escuela de Frankfurt y la denominada Industrial
cultural, el papel de los media en la transformación de la esfera
pública. Igualmente, desde el lenguaje simbólico de los mensajes
estudiado por la Escuela Hermenéutica, sus efectos e influencias
en las personas con relación al poder coercitivo. Luego, la
percepción espacio- temporal y el acceso a la información desde
la Escuela Canadiense. Finalmente, un análisis de la
responsabilidad de los medios frente a la juventud desde la
Escuela funcionalista.
El
consumo de medios desde la reflexión critica de la Escuela de
Frankfurt y la denominada Industrial cultural: el papel de los
media en la transformación de la esfera pública.
La
comunicación mediada es tan antigua como la misma sociedad
humana. A través de la historia lo que hemos observado es un
cambio sustancial en la utilización técnica del medio y su
correspondiente desarrollo y aplicación tecnológica.
Este
desarrollo ha estado orientado principalmente por tres sentidos y
tres estímulos que han puesto en contacto al hombre con el mundo:
oídos-sonido, vista-imagen y tacto-contacto. Descartamos los dos
restantes dada su escasa participación en el tema de la
comunicación mediada.
En
esta mediación, que a finales del siglo XIX empieza a convertirse
en mediación masiva, la fuente tiene la posibilidad de llegar a múltiples
audiencias y la audiencia empieza a convertirse en receptor público,
es decir, a socializar desde una o varias posturas comunes
un tema de interés, una corriente o tendencia de opinión
colectiva, éste fenómeno se ha conocido como opinión pública.
En
su momento, el papel del medio de comunicación fue el mismo que
su nombre genérico determinó, ”medio”, y su máxima expresión
fue la prensa escrita a través del periodismo; sin embargo, más
tarde el medio se convirtió en fuente,
fenómeno que fue impulsado por el poder que adquirió para
convertir la palabra impresa en pensamiento público, desde las
esferas políticas de las entonces naciones europeas y americanas.
Más
tarde, en el siglo XX, primero la radio y después la televisión,
permitieron expandir el lenguaje mediático de los mass media en
la esfera pública mundial, convirtiendo al periodismo en el
regulador de la comunicación pública y dotándolo con el poder
para determinar qué se debía informar, cuándo se debía hacer,
por qué y para qué se debía hacer.
Pero
fue a finales del siglo XX que surgió un nuevo concepto de
comunicación mediada: la Internet, medio que permitió unir los
extremos del lenguaje mediático, de lo masivo a lo personal y de
lo personal a lo masivo, todo a través de un soporte con
capacidad de unir los tres sentidos y los tres estímulos
mencionados anteriormente. Un medio que permitió la
interactividad y la convergencia multimedial. En otras palabras un
macromedio, propio de una nueva generación de
personas.
Para
el caso de estudio, la generación corresponde a jóvenes entre
los 16 y los 18 años
de edad de un país en vía de desarrollo. Esta población es
susceptible de ser el objeto de un estudio a través del cual se
puedan determinar sus hábitos de consumo de medios y observar las
peculiaridades frente a la disponibilidad y acceso a la información.
De
acuerdo con el Human Development Trenes, el ingreso per cápita en
Colombia en 2001 fue de USD 7.040. En los estratos 1 y 2 entre
1200 y 2400 dólares al año, es decir 100 a 200 dólares
mensuales. Esta población es considerada como la de menor
posibilidad de acceder a los medios masivos de comunicación dada
las limitaciones de compra de aparatos receptores de señal.
Es
necesario precisar los promedios de ingresos económicos en este
sector de la población, considerando la permanente referencia que
haremos a la hipótesis de la “brecha de la información”
propia del pensamiento de la Sociedad de la Información,
la cual trataremos más adelante.
En
la gráfica siguiente se puede apreciar el comportamiento del
consumo de medios por parte de los jóvenes objeto
de estudio.
Notemos
que la televisión se presenta como el medio de mayor consumo
entre los jóvenes con un 71%, frente al 10% de la radio y al 7%
de la prensa. Sin embargo, es de resaltar que el segundo medio de
mayor consumo es la Internet con un 12%. Este fenómeno se
analizará más adelante desde otra postura teórica.
La
televisión conjuga dos lenguajes principalmente: visual y sonoro.
Esta combinación permite explorar infinidad de propuestas
informativas y artísticas, las cuales se constituyen en opciones
de elección por parte de la audiencia, especialmente cuando la
oferta de programación es amplia; sin embargo también actúa
como elección obligada cuando la oferta es limitada. En ambos
casos, las audiencias en cuestión recurren a la televisión desde
la perspectiva del ocio. Así, la televisión se perfila como una
entretención pasiva, que no requiere esfuerzo; es una compañía
que habla, pero que no requiere mayor atención.
Tal
como afirma Mattelart, la causa del consumo de televisión no está
en alguna predisposición humana al ocio, sino sencillamente en
una rutinaria acción pasiva producto del fatigoso día a día de
los individuos (Mattelart, citado por Castells: 2002;363). En el
mismo sentido Ruussel Neuman menciona la televisión como “el
camino más fácil” y Castells lo complementa diciendo al
respecto que es “la consecuencia del instinto básico de una
audiencia perezosa”. (Neuman, citado por Castells: 2002;362).
Por
su parte la radio perdió su predominio como medio de comunicación luego de la llegada de la televisión e incluso se nota la pérdida
de su esencia informativa, puesto que el consumo en la población
estudiada es predominantemente de entretenimiento.
En
ese sentido, la música se convirtió en el contenido con mayor
demanda con un 78%, seguida por el 6% correspondiente a programas
de entretenimiento, 4% de deportes y sólo el 1% de noticieros. Se
podría decir que la radio en esta población es sinónimo de música,
y la música es sinónimo de radio.
Observamos
también que la radio aun mantiene su poder de
penetración y flexibilidad, pues no existe un solo hogar
bogotano de este sector que no cuente al menos con un aparato de
radio, tal como lo mencionó Mac Luhan en su momento. (Mac Luhan
citado por Castells: 2002; 362).
El
caso de la prensa escrita también llama la atención, pues en
Colombia sólo existe un diario de circulación nacional, El
Tiempo, y a primera vista resulta inverosímil su alto consumo en
la población objeto de estudio, considerando su escaso nivel de
ingresos.
La
explicación puede estar en las políticas públicas de educación
secundaria que contemplan, entre otras, la posibilidad de escoger
en el último año de bachillerato un énfasis ocupacional; uno de
esos énfasis es medios de comunicación. En ese sentido, los
colegios tienen la obligación de garantizar el acceso a las
fuentes de información a través de las bibliotecas
institucionales, públicas o unidades especiales de apoyo docente
y discente, lo que permite al estudiante el acceso a los medios de
comunicación, que de otra manera sería complicada.
En
la gráfica anterior se observa que se mantiene la tendencia
enunciada previamente. Si retomáramos los estudios de Adorno y
Horkheimer sobre la “industria cultural”, tendríamos que
adentrarnos en el análisis de los contenidos de entretenimiento
de la televisión. Con el simple método de la observación podríamos
determinar que se aprecia el reflejo de la sociedad actual:
enlatados norteamericanos de dibujos animados y películas,
enlatados japoneses de dibujos animados, producción nacional de
telenovelas, socio dramas, noticieros y reality
shows. Toda una industria de ocio, entretenimiento y
pasividad, unidos por
un hilo conductor que analizaremos más adelante, y que desemboca
en algún tipo de violencia, sea física, verbal o sexual.
Resulta
llamativo el hecho de que este sector de la población llamado
“pobre” por su escaso nivel de ingresos, no es ajeno al acceso
a los medios de comunicación, que desde la perspectiva marcusiana
sería una
consecuencia de la dominación política, bajo la apariencia del
desarrollo tecnológico y científico, que procura someter al
individuo a la voluntad del sistema político de turno.
Lo
anterior pondría en sospecha la verdadera intención del gobierno
local en su afán de llevar bibliotecas ultramodernas a los
sectores pobres de la población, así como el de dotar con los
recursos tecnológicos necesarios a los colegios y escuelas de la
misma población.
En
la misma línea, Habermas advertiría sobre la utilización estratégica
que hacía el poder central del acceso a los medios de comunicación
por parte de la población de menos recursos, permitiendo su
incorporación a la vida pública, con pronósticos de participación
en la vida política.
En
el caso analizado, en su gran mayoría, los jóvenes de once grado
están a punto de cumplir los 18 años de edad, lo que los
convierte en potenciales electores.
Analicemos
por un momento la motivación de los jóvenes en cuanto al acceso
a la información, dejando el entretenimiento para un análisis
desde otra perspectiva.
En
la gráfica 3 se aprecia un resultado sorprendente para el análisis,
puesto que el 96% de los estudiantes consultados considera
importante el hecho de estar enterado de las cosas que pasan en la
actualidad. Esta cifra está en contra posición de la hipótesis
que reza sobre la apatía natural de los adolescentes sobre los
asuntos públicos.
Este
hecho también podría resultar sospechoso si se analiza desde la
perspectiva de Adorno y Horkeimer, dado que los jóvenes, a pesar
de ser críticos, son parte del sector más vulnerable de la
población frente a los mensajes de los medios de comunicación.
Así, su intención de estar enterados sería una simple respuesta
a ese impulso emocional y aclamador donde la comunicación pública
se disuelve en “actitudes, siempre estereotipadas, de recepción
aislada”(Adorno y Horkeimer, citados por Mattelart; 1997;57)
Se
mencionaba anteriormente el representativo consumo de la televisión
y la prensa por parte de los estudiantes. En las gráficas 4 y 5
se ven particularmente
los medios con su respectivo nivel de audiencia.
En
el caso de la prensa, el diario El Tiempo ocupa un desbordante
nivel de consulta, sobre el semanario El Espectador, considerado
como su directo competidor.
Por
otra parte cabe anotar la presunción que se tenía antes de
realizar la investigación, sobre el alto consumo del diario
bogotano El Espacio, reconocido por su estilo popular y calificado
como el periódico de los “pobres”. En ese sentido, los
resultados obtenidos en este sector de la población llevan al
traste dicha premisa, pues tan solo el 2% de la población
consultada lo consume. Este caso se profundizará en su debido
momento.
En
el caso de la televisión, resulta interesante la mayor
preferencia de los noticieros del
canal Caracol en los estratos 1 y 2, en contraste con el
favoritismo de los del canal RCN en los estratos 5 y 6, aspecto
detectado en la primera fase de la investigación. (López:
2003,81).
Dado
que los noticieros más consumidos hacen parte de los canales de
televisión privados de carácter nacional, se puede pensar que
allí radica la diferencia de audiencia frente a los dos
siguientes (CITY TV y Noticias
UNO), el primero de emisión local y el segundo de carácter público.
El
lenguaje simbólico de los mensajes estudiado por la Escuela
Hermenéutica y sus efectos e influencias en las personas con
relación al poder coercitivo.
Son
incontables los estudios que se han realizado sobre el impacto de
los medios de comunicación en la población juvenil, los cuales
han arrojado múltiples conclusiones, siempre dependiendo el
enfoque teórico aplicado.
En
Colombia, se destacan las investigaciones de Jesús Martín
Barbero, Germán Rey y Fabio López de la Roche, quienes son
referentes obligados para el análisis de los resultados de esta
investigación, tanto en la presente etapa, como en la primera.
Sin embargo, para el análisis de la violencia emitida por los
medios y su relación directa con la violencia juvenil, tomaremos
los postulados de algunos pensadores de la Escuela Hermenéutica,
procurando la comprensión y explicación del fenómeno en cuestión.
En
la gráfica 6 se aprecia que la televisión es percibida por los jóvenes
consultados como el medio más violento, seguido por la prensa, la
Internet y la radio respectivamente. Este orden jerárquico es lógico
y corresponde a los niveles de consumo analizados en el apartado
anterior. Sin embargo, llama la atención el rol que empieza a
jugar la Internet y la apreciación sobre su contenido violento.
Al respecto, surge la pregunta ¿qué tipo de violencia trasmite
Internet?, lo que daría pie para una futura investigación.
Detengámonos
un momento para analizar el fenómeno de la violencia en la
televisión, detectado por la población consultada. Su explicación
podría estar dada desde la multiplicidad simbólica y
significativa de la imagen, los sonidos y las historias en general
que se cuentan a través de la pantalla, donde el espectador
frente a este medio se comporta como un ser pasivo desde el punto
de vista físico, pero con altos niveles de actividad sensible y
cognitiva.
Al
respecto, desde Barthes podríamos
encontrar la explicación a toda la carga semiológica que
transmite la televisión a esta población de jóvenes. No en vano se ha llamado a
este sector de la población la “generación
de la imagen”, dada su alta sensibilidad a éste medio y
su lenguaje visual, específicamente el transmitido por la
televisión.
Estos
mensajes están dotados de simbologías idealistas, estereotipos y
pautas de comportamiento. En ellos la aceptación en los grupos
sociales prima sobre la construcción de identidades individuales,
lo que provoca en los
jóvenes la adopción de posturas exógenas provenientes de la
televisión. Estas posturas o comportamientos tienen su asidero en
un tipo de héroe, de modelo, de chico malo, de galán o
romancero, tal como lo explicó en su momento el mismo Barthes en
su estudio Le Systeme de la mode, o Morin en su trabajo sobre Le
cinéma ou L`homme imaginaire (1956).
La
gráfica 7 muestra la relación directa entre los canales de
televisión más vistos y su correspondiente contenido violento.
En ella se advierte una aceptación tácita de los contenidos por
parte de los jóvenes, que está representada en el nivel de
audiencia. Sin embargo, no es claro el
nivel crítico frente a este fenómeno.
En
ese sentido, resulta coherente que el programa de televisión de
mayor violencia entre los jóvenes de esta población, sea
“Pandillas, Guerra y Paz” perteneciente al canal RCN, segundo
en audiencia y en violencia respectivamente. Dada su alta sintonía
nos detendremos para analizar este programa desde la perspectiva
de Humberto Eco.
Pandillas
Guerra y Paz es una adaptación de las películas del cine
norteamericano que versan sobre el pandillismo del bajo mundo
neoyorquino del Bronx, Harlem o Quince. En estas historias, el
diario vivir de los jóvenes se convirtió en un tema rentable de
producción para la televisión y el cine, basta recordar el caso
del director Stanley Kubrick con su película la Naranja Mecánica.
Sin
embrago, esta serie adopta estereotipos propios de las pandillas
bogotanas extraídos directamente de las
costumbres y realidades que día a día se suscitan en los
barrios bajos de la ciudad. Allí los grupos se baten
constantemente en una lucha por el territorio, los negocios
relacionados con los narcóticos, el crimen, la venganza, la lucha
por el poder y la fuerza, todo en el lenguaje propio de la
pandilla, es decir brusco y soez.
Las
pandillas están lejos de ser aquel grupo de muchachos que se unen
para cometer travesuras. Por el contrario, están muy cerca de ser
bandas criminales, escuelas de delincuentes, donde el éxito se
rige por la gravedad del delito y representa la máxima calificación
de hombría y honor.
Ahora
bien, la carga simbólica que ofrece Pandillas Guerra y Paz no es
simplemente una oferta de contenido, es una propuesta social. En
los intermedios comerciales, justo antes de dar paso a los
mensajes publicitarios, la misma programadora invita a la reflexión
sobre el contenido de su programa y muestra directamente la
actitud crítica que debe tomar la audiencia juvenil frente a la
imitación, repetición o seguimiento del pandillismo. Esta
reflexión, desde nuestro punto de vista, tiene el mismo efecto
que el de la publicidad de las bebidas alcohólicas o de
cigarrillos, donde después de atacar la voluntad del consumidor
mediante la persuasión, se le dice “el alcohol o el tabaco es
perjudicial para la salud”. Todo un contrasentido y un efecto
insignificante.
Claramente
en el programa se explotan las amarguras y los sufrimientos de una
sociedad inmadura, lejana de la convivencia pacífica. No es
casual que la violencia tenga el máximo de audiencia en los
televidentes. La violencia es un producto que se consume sin
esfuerzo, que nos guste o no, despierta la sevicia de los
sentimientos de un público incivilizado o como Humberto Eco
describiera “podríamos decir que, en contacto con una televisión
que sólo habla de sí misma, privado del derecho a la
transparencia, es decir, del contacto con el mundo exterior, el
espectador se repliega en sí mismo. Pero en este proceso se gusta
como televidente, y le basta. Vuelve cierta una vieja definición
(…) Redescubre su propia naturaleza arcaica, pretelevisiva”
(Eco: 1986; 219)
No
hace falta que los adolescentes de este sector de la población
vean reiteradamente en la televisión lo que día a día sucede en
las calles de sus barrios. No es por tanto una propuesta pedagógica,
sencillamente es un producto de la industria cultural de medios
que identificó la violencia como un negocio que explota los símbolos
sociales con alta aceptación y por lo tanto buena rentabilidad.
Pandillas
Guerra y Paz no trata solamente un conjunto de imágenes violentas
de todo tipo: físico, sexual, verbal, psíquica, entre otras. Es
un escenario local de construcción de arquetipos sociales que
tocan la naturaleza violenta del hombre. El honor, la fuerza, el
poder, el héroe, el valor, la hombría, la traición, la venganza
y la muerte, son constantes que atrapan y persuaden al espectador.
En
este sentido diría Barbero, la televisión no puede ser la
cenicienta de los males sociales, -palabras mías- refutando al
joven que neciamente refiriéndose a ella la veía como “la última
abominación de nuestra civilización” (Barbero: 1999; 16). Sin
embargo, resulta alarmante que el 20% de los jóvenes consultados
encuentren una relación directa de sus propios actos violentos
con las temáticas y contenidos de los programas de televisión.
El
análisis del tipo de violencia que se transmite o que se percibe
en la televisión, evidenciado en la gráfica anterior, resulta aún
más complicado. Lo que es violento para algunos puede ser
agradable para otros. La agresión física puede ser sinónimo de
brutalidad para la casta intelectual de la sociedad, mientras que
para los miembros de algunos sectores bajos puede ser su forma de
supervivencia. Más aún, estos últimos no solamente absorben en
contexto una situación, sino que absorben imágenes separadas e
independientes. Algo así como lo señalado por Eco en sus
investigaciones sobre significación y comunicación, “yo le
digo rosa a alguien y este alguien entiende que quiero decir flor
roja” (Eco: 241; 1992).
Con
el comentario anterior no se pretende desvirtuar la
representatividad de la caga de violencia que se presenta en los
programas de televisión y que es percibida por los jóvenes de este sector de la población.
Por el contrario, se pretende puntualizar sobre la importancia del
desarrollo de una conciencia
crítica frente a la lectura de las imágenes televisivas.
En
ese sentido Eco es categórico al afirmar que las consecuencias
activas pueden ser aberrantes en los receptores pasivos, que se
forman un significado diferente y particular al que quiso
transmitir el productor, ocasionando disparidades culturales con
efectos próximos a la realidad social de cada uno. (Eco, citado
por Castells:1999; 367).
Respecto
a la carga de violencia que se trasmite por las emisoras de radio,
los jóvenes también la perciben de manera crítica. Los datos,
aunque de carácter local, referencian otro tipo de problemática
no menos preocupante.
Hemos
visto como la radio es sinónimo de música, por tanto no podemos
afirmar que la violencia transmitida es de origen informativo o si
por el contrario es de origen musical. Como lo advierte Focault,
cuando se refiere a todo el poder que se genera a través de la
moda, los espectáculos y las corrientes de opinión
“utilizando el máximo poder humano, el lenguaje o su máxima
expresión la lengua”. (Focault, citado por Eco: 1986, 337).
Para
determinar tal apreciación
sería necesario determinar un estudio de análisis de contenido
de la música que se transmite por estas emisoras, donde a priori
y desde la mera observación podríamos suponer correspondencias lógicas
entre la carga violenta del mensaje y la apreciación
significativa de los jóvenes.
En
cuanto a los periódicos más violentos, encontramos un fenómeno
predecible en el diario bogotano El Espacio, como quiera que desde
su página inicial hasta la última línea
este medio hace una apología
de la violencia física y sexual que se produce en la capital
colombiana o en otro lugar. Es importante resaltar que los
jóvenes asumen una postura crítica sobre el contenido del
diario, al estar concientes del tipo de contenido que éste
transmite.
Como
cierre de este apartado, es necesario precisar nuestra postura
frente a la apreciación que hacen los jóvenes consultados sobre
los contenidos violentos de los medios de comunicación.
No
estamos frente a una representación de la realidad a través del
lenguaje de la televisión, ni tan sólo frente a una
industria mediática, estamos frente a “una puesta en escena”
en palabras de Eco, de la realidad social de la humanidad.
No
podemos juzgar sencillamente al medio como medio. Detrás de la
propuesta televisiva hay actores proponentes. Es en ellos en quien
recae la responsabilidad del contenido, no en la pantalla. La
representación de los actos humanos por medio de la recreación
audiovisual debe ser el camino a la reflexión de los mismos actos
humanos, no a la venta electrónica de los pesares y sufrimientos
de los hombres, donde sólo se camufla la sevicia de aquellos
espectadores del circo romano, lo cual
no nos hace mejores que ellos.
La
percepción espacio- temporal de la Escuela Canadiense.
La
nueva estratificación social
informativa derivada del acceso y la participación en el
lenguaje de la Internet en la llamada sociedad informacional,
donde se produce una ruptura de las pautas tradicionales de
comportamiento de la sociedad y se abre paso a elementos
caracterizadores como la instrumentación personalizada, la
interactividad, la interconexión y la búsqueda constante de
nuevos avances tecnológicos (Castells:1999; 32),
encuentra un fuerte asidero negativo en los sectores de
bajo poder adquisitivo de la población objeto de estudio de esta
investigación.
Es
precisamente en este sector donde se registra el menor porcentaje
de acceso a este medio, pues
mientras en los estratos 5 y 6 se registro un 100% (López:2003;89)
en la población consultada el acceso fue de tan solo 56%, tal
como se observa en la siguiente gráfica.
Las
limitaciones del acceso a Internet en esta población tienen que
ver directamente con la carencia de un ordenador en los hogares de
estos jóvenes. Mientras que en sus casas se cuenta al menos con
un aparato de radio y uno de televisión, sólo el 1.5% de ellos
cuenta con un ordenador personal. El restante de la población
acude a los recursos masivos disponibles en las bibliotecas o
unidades especiales de apoyo estudiantil del servicio público de
la ciudad.
Este
fenómeno demuestra una fisura incluso en la misma población,
donde una parte importante, cerca de la mitad, se aleja
paulatinamente de la tendencia mediática que Castells denominara
la constelación de Internet, (Castells: 1999; 378) donde hoy por
hoy la interconexión de ordenadores supera los 600.000 millones
de personas en todo el mundo.
La
preocupación no se da solamente por el ensanchamiento de la
brecha informacional, sino por las mismas consecuencias que se
desprenden de este escenario virtual, al perderse de oportunidades
como la creación de comunidades e incluso sociedades virtuales en
torno al diálogo mediático del conocimiento, como oportunidad
infinita de compartir el patrimonio intelectual de la humanidad.
No se trata solo del estima social de la estratificación social
por falta de recursos informáticos, sino
del aislamiento social por el conocimiento y la información.
Cuando
Mc Luhan pronosticó los alcances del lenguaje de la televisión,
también advirtió sobre el poder del mensaje mediático,
relacionado directamente con la vida de las personas y su
respectivo impacto. Krekchove, por su parte establece la
singularidad de la atmósfera espacial y temporal del lenguaje de
Internet, donde la interactividad diferencia sustancialmente los
dos medios. La televisión por más impactante que parezca, cumple
la función de entretener pasivamente, la Internet entretiene
activamente.
Además
de ser menor el acceso, el tiempo que dedican los jóvenes de los
estratos 1 y 2 a navegar en Internet también es menor. De los jóvenes
consultados que tienen acceso a Internet, el 63% consume
hasta dos horas semanales, es decir 25 minutos diarios en
promedio.
Asimismo,
tan solo el 3% de la población objeto de estudio ingresa entre 6
y 10 horas semanales a la Red, cifra que contrasta con el caso de
los hogares norteamericanos, en donde se consume un tiempo igual,
pero en un solo día.
El
tiempo dedicado a la consulta de Internet tiene objetivos temáticos
que denotan los hábitos de
consumo de medios. Al igual que la radio, la Internet también se
usa con el objetivo de acceder a música, éste uso está
representado en un 33%, seguido por entretenimiento con el 22% y
el correo electrónico con el 21%.
Aquí
nos detendremos un momento para apoyar nuestras apreciaciones
anteriores sobre las limitaciones de un grupo de estudiantes de la
población consultada, que no tiene acceso a Internet.
El
motivo es precisamente la utilización del e-mail. El correo es
una muestra de interactividad común, es decir, de la conformación
inicial de una comunidad virtual. Llama la atención un fenómeno
principalmente en esta temática de consumo: la carencia en las
respuestas relacionadas con el uso del “chat”. A pesar de que
la opción de respuesta fue abierta, no se manifestó como
importante su uso para esta población.
Esta
temática es una muestra más de la nueva estratificación
informacional de la sociedad, como quiera que las temáticas
utilizadas por los estratos 6 y 5 de esta misma población
incluyen una incipiente utilización de la red como sistema de
información de pagos financieros, aún lejos de las agendas de
negocios de los estudiantes de secundaria norteamericanos.
La
función y la
responsabilidad social de los medios frente a los jóvenes.
En
este apartado procuraremos explicar como una población con
menores recursos y posibilidades de acceder a los medios
masivos de comunicación, advierte un cambio sustancial en su
comportamiento individual y colectivo a partir de la oferta de
programación que se realiza.
Es
necesario advertir que la producción nacional de televisión y
radio esta lejos de ser la cenicienta de las últimas tres décadas
respecto a las producción norteamericana, mexicana, argentina,
brasilera e incluso
venezolana. Por el contrario, la producción nacional de estos
medios especialmente la de las dos grandes grupos privados del País,
RCN y Caracol, han encontrado una audiencia masiva sobre sus
productos, donde se han conformado una serie de géneros a manera
de “híbridos culturales” que combinan efímeros
pincelazos de tradición autóctona de nuestra sociedad,
con lenguajes importados de otras culturas, especialmente la
norteamericana y la mexicana. Algo semejante a lo que Thompson
llamaría un proceso largo y con frecuencia brutal de conflicto
social, cuando refutaba a Schiller, que consideraba categóricamente
el desplazamiento cultural de los países del tercer mundo como
una invasión electrónica liderada por los Estados Unidos (
Thomson: 1998;225).
Cuando
nos encontramos con cifras críticas como la del 80% de los jóvenes
que considera que sus vidas se ven influenciada por los medios de
comunicación, tendríamos dos apreciaciones al respecto.
La
primera sobre el comentario que realiza Castells respecto a la
Escuela social crítica de Marcuse y Habemas,
donde “ irónicamente
aquellos que abogan el cambio social son quienes consideran
a la gente receptáculos pasivos de manipulación ideológica”
(Castells: 1999; 367), muy en contra posición de la reflexión crítica
que hacen los jóvenes sobre si mismos y que observamos en esta
respuesta.
La
segunda apreciación se fundamenta en el reconocimiento del joven
sobre su actuar de una forma no natural, producto de la influencia
mediática. Este
concepto, requiere de madurez individual y social. Se trata de
admitir la débil presencia de su identidad individual, donde el
estilo podría ser el reconocimiento social de existencia en medio
de una sociedad que sólo reconoce la propiedad y el trabajo como
factores de inclusión social.
Esta
influencia a su vez está representada en diferentes situaciones
particulares en los jóvenes: en el actuar 7%, en las posturas
ideológicas frete a
los hechos un 32%, en el pensar 29%, en el hablar un 4%, y en el
vestir el 2%. Estas cifras no dirían mucho, si ellos no hubiesen
sido quienes respondieron las preguntas del cuestionario y
simplemente hubiésemos determinado estos indicadores realizando observaciones de campo con algún grupo de control.
Lo
interesante de este reconocimiento se enfatiza en la capacidad crítica
para autoevaluarse, arrojando una fuerte percepción de su auto
conocimiento particular.
Los
jóvenes perciben igualmente la responsabilidad social que tienen
los medios de comunicación con sigo mismos y con la comunidad en
general, basta anotar que el 65% de los consultados identifican
con claridad los aspectos más relevantes a considerar como puntos
determinantes de la función de los medios: forma de presentar la
información 23%, el lenguaje utilizado el 7%, el tipo de
información que transmiten el 18%, el horario de transmisión el
19%, las imágenes que transmiten el 11% y todos los anteriores
elementos el 19%.
De
acuerdo con la primera de las funciones de los medios de
comunicación formulada por Lasswell, que está relacionada con la
vigilancia del entorno, revelando todo lo que podría amenazar o
afectar al sistema de valores de una comunidad o de las partes que
la componen (Lasswell, citado por Matelar:1995; 31) diríamos lo
siguiente: los jóvenes
de último año de secundaria de este sector marginal de la
población, tienen en
su mayoría la plena conciencia de los efectos negativos que los
medios de comunicación pueden ejercer sobre ellos. Más aún, son
personas críticas capaces de distinguir y
valorar los diferentes factores que hacen parte del
componente del mensaje mediático.
Si
observamos la cuarta función añadida por Lazarsfeld a las tres
definidas por Laswell, sobre el “entretenimiento”,(Lazarsfeld,
citado por Matelar:1995; 31) encontramos una validación directa,
considerando que el principal motivo de consumo de medios entre
estos jóvenes es precisamente el entretenimiento.
A
su vez se valida otra función a la que Merton y el mismo
Lazarsfel denominaron “narcotizante”, (Merton, citado por De
Moragas: 1981: 51) dado que a pesar que los jóvenes saben o son
concientes que este consumo
puede hacerles daño, siguen haciéndolo sin importar si se
convierten o no en la masa amorfa y acrítica definida por Ortega
y Gasset. Es lo mismo que sucede cuando
los jóvenes saben o son consientes de los malas que son
las drogas, el cigarrillo y el alcohol y si embargo siguen consumiéndolas.
Ahora
bien, si consideramos el tiempo diario destinado al consumo de
medios por parte de los jóvenes consultados podríamos
encontrarnos muy lejos de las 4,5 horas de televisión que
realizan los adultos norteamericanos (Castells: 1999: 365), sin
embargo, es una muestra clara de la importancia que tiene los
medios en la vida de los adolescentes. Para darnos una idea más
clara consideremos lo siguiente: los jóvenes permanecen 8 horas
diarias en el Colegio, duermen otras 8, entre media hora y 3 horas
consumen medios y el tiempo restante se emplea en actividades
escolares, trabajos informales, deportes o
actividades realizadas en torno a un grupo de amigos en las
calles de sus barrios.
Este
bajo consumo de medios tiene directa relación con la existencia
de “tribus urbanas” conformadas por algunos de los jóvenes de
esta parte de la sociedad bogotana. En el seno de éstos grupos
ellos se reconocen a si mismos desde arquetipos sociales, por lo
que no se descarta la influencia que puedan ejercer en los bajos
niveles de consumo.
La
invitación a no ver ciertos programas trasmitidos por la televisión,
situación que difícilmente se da, puede no ser tan eficaz como
la presión que ejerce la tribu sobre sus miembros. Por otra
parte, es común en este sector de la población, dada su baja
condición económica, que el alto consumo de un medio sea visto
por los padres como un síntoma de holgazanería, considerando que
desde muy corta edad
estos jóvenes se ven obligados a buscar los medios para su
subsistencia. Esta situación contrasta con la de la población de
jóvenes de mayores estratos socioeconómicos, donde esta
actividad es considerada como parte del ejercicio de la libertad y
la autodeterminación.
En
la tercera fase de esta investigación se explorará con mayor
detalle los diferentes hábitos de consumo de los estudiantes de
secundaria de último año de todos los estratos socioeconómicos
de Bogotá. El objetivo sería hacer un análisis de fondo sobre
las especificidades de cada medio, su oferta frente a éste público
específico y las variables relacionadas con el consumo, para así
poder entender en toda su dimensión el complejo fenómeno.
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Daniel
Fernando López Jiménez
Comunicador
social y periodista de la Universidad de La Sabana, candidato a
doctorado sobre Sociedad de la Información y Sociedad del
Conocimiento en la Universidad Oberta de Cataluña,
Master en Evaluación de Impacto Ambiental del Instituto
Superior de Investigaciones Ecológicas de Málaga España,
Especialista en Gerencia de Proyectos de la Universidad
Piloto de Colombia y Especialista en Periodismo Económico de la
Universidad de La Sabana, donde actualmente ejerce como
investigador del Observatorio de Medios y profesor en el Área de
Comunicación Pública. daniel.lopez1@unisabana.edu.co
Profesor
Manuel Ignacio Gómez B
Maestría
en Educación. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. México, actualmente.
Periodismo e Internet. Universidad Pompeu Fabra,
Departamento de comunicación audiovisual. Barcelona, España
2001. Universidad
de La Sabana, Facultad de Comunicación Social y Periodismo.
Profesor de planta asignatura Teoría de la Comunicación.
Asistente del Proceso de Autoevaluación con miras a la
Acreditación.
Corresponsal
para Colombia del programa Vida en línea (Posteriormente Conexión
Discovery) Espacio televisivo especializado en temas relacionados
con ciencia y tecnología, transmitido por Discovery Chanel. Casa
Editorial el Tiempo, Vicepresidencia de Relaciones con la
Comunidad. Redactor. Investigaciones, Violencia en la Televisión
colombiana: una exploración cualitativa y cuantitativa.
Universidad de La Sabana, Facultad de Comunicación Social y
Periodismo. Chía, Colombia 2002. Medios
de comunicación digitales en América latina. Universidad Pompeu
Fabra, Departamento de comunicación audiovisual. Barcelona, España
2001.
manuel.gonzalez@unisabana.edu.co
María
Fernanda Peña
Comunicadora
Social - Periodista.
Universidad de La Sabana. Profesor
Auxiliar asignatura
Comunicación para el Desarrollo. Trabajo Comunitario con
Indígenas del país. Organización CEUDES. Periodista área
Internacional Noticiero Hora Cero. Asistente de Producción.
Canal RCN Televisión. Auxiliar de investigación en los
estudios, El consumo crítico de los medios de la juventud y el
lenguaje de la discreción como propuesta pedagógica.
Investigadora Auxiliar, El modelo de la “pirámide invertida”
de la comunicación para el desarrollo humano.
maria.pena3@unisabana.edu.co
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