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Rumores
y leyendas urbanas en Internet
Francisco
Javier Cortazar Rodríguez
Departamento
de Estudios Socio-Urbanos
Universidad
de Guadalajara
fcovier@yahoo.com
Resumen
En este trabajo se resumen algunas de los
principales tipos de leyendas urbanas y rumores que circulan a
través de y sobre Internet, y se ofrecen algunas
consideraciones para su análisis ya que nos permiten conocer los
imaginarios colectivos, los miedos, temores y esperanzas de
diversos grupos sociales en un momento dado a través del uso que
se hace de Internet.
Introducción
Las leyendas urbanas y los rumores que circulan en
Internet se encuentran anclados en la tradición oral y en el
folclore de las sociedades. Su difusión se ha “modernizado”
al circular de forma electrónica a través de las herramientas de
comunicación que ofrece Internet.
En efecto, rumores y leyendas urbanas se encuentran
próximas a los mitos, leyendas, cuentos, chistes, trabalenguas,
argot y coplas populares de las sociedades pre-modernas. Su
estudio nos permite entender sus rituales, ceremonias y
costumbres, es decir, aquello que vale la pena ser celebrado,
contado, censurado y festejado. Forman parte del bagaje cultural
de la gente común a través de las cuales se aprenden las
lecciones morales que sancionan el bien y el mal, son historias
ejemplares que enseñan y educan de forma didáctica, estética,
emocional o recreativa sobre normas sociales y demuestran cómo ha
evolucionado la sociedad a través del tiempo.
Leyendas urbanas y rumores
La expresión “leyenda urbana” (del inglés urban
legends) surgió entre los años 1970-1980 entre los
folcloristas norteamericanos para designar las anécdotas de la
vida moderna contadas como verdaderas pero que en realidad son
falsas o dudosas. La palabra “urbano” no debe ser tomado como
sinónimo de “citadino” sino como sinónimo de “moderno”,
la ciudad como emblema de la modernidad. De forma que la creación
de leyendas continua aún en nuestros días bajo una forma
adaptada a nuestras sociedades contemporáneas (Campion-Vincent y
Renard 2002).
Una legenda urbana es una anécdota de la
vida moderna, de origen anónimo, que presenta múltiples
variantes, con contenido sorpresivo pero falso o dudoso, narrado
como verdadero y reciente en un medio social del que expresa simbólicamente
los miedos y las aspiraciones. El mismo pensamiento simbólico se
expresa bajo la forma de una narración (la leyenda) o bajo la
forma de un enunciado, de una proposición (el rumor). Un rumor
puede transformarse en una narración legendaria o, inversamente,
una leyenda puede simplificarse, reducirse a un enunciado. En esta
ponencia emplearemos a ambos términos como sinónimos, sin entrar
en una discusión sobre la identidad, proximidad o diferencias
entre ambas nociones.
Tanto los rumores como las leyendas urbanas son creaciones
colectivas, donde cada individuo interviene añadiendo, acentuando
o suprimiendo aspectos de la narración y están lejos de ser la
creación de individuos anónimos con fines difamatorios.
¿Cómo reconocer una leyenda urbana o un rumor?
Existen dos tipos de criterios a partir de las cuales las podemos
identificar: la existencia de variantes, de las cuales algunas son
muy viejas, y la falsedad de los hechos relatados. Las leyendas
urbanas y los rumores son percibidos como verdaderos o como
que proporcionan informaciones exactas. La leyenda urbana es una
historia ficticia con apariencias de realidad. Realidad y ficción
parecen indiscernibles, lo cual las hace objeto de estudio. Unas y
otras traducen las angustias, los temores, las creencias y las
esperanzas colectivas de una sociedad en un momento dado. En
ocasiones las leyendas urbanas y los rumores, de ser falsos, se
convierten en verdaderos, gracias a un mecanismo de autorrealización.
La autorrealización se presenta al imitar dentro de la vida real
los escenarios que el rumor señala.
A. Primer criterio: las variantes
Las historias que alguien nos cuenta, escuchadas por
el amigo de un amigo, creídas como únicas, situadas en el
espacio y en el tiempo llegan a ser contadas a propósito de
alguien más, en otro lugar y en otro momento. A nivel folclórico
las leyendas urbanas y los rumores forman parte de la tradición
oral, donde cada transmisión modifica la historia.
Hay tres tipos de variantes: las estilísticas,
que son superficiales y revelan el estilo de cada narrador; las
variantes circunstanciales, que son substituciones mejor
adaptadas al entorno cultural de los públicos sucesivos en los
que circula la historia. La adaptación sigue igualmente la
evolución técnica de cada sociedad; finalmente tenemos las
variantes profundas, que son insuficientes para llegar a
hablar de un nuevo tipo de leyenda sino más bien de versiones
diferentes de un mismo relato.
Las leyendas urbanas y los rumores no circulan nada
más de forma oral, podemos encontrarlas también de forma
escrita: por afiches, notas de prensa o por Internet. Internet no
sólo es un poderoso instrumento de difusión y circulación de
leyendas urbanas y rumores, sino también de su desmitificación,
tal y como testimonian los numerosos sitios dedicados a ellos (véase
al final de la bibliografía).
Muchas leyendas son específicas de situaciones
culturales e históricas particulares, pero también muchas de
ellas son de difusión internacional.
B. Segundo criterio: las historias son
parcial o totalmente falsas
Las leyendas urbanas no son “verdaderas” sino
que son contadas como verdaderas. Las leyendas urbanas parecen
verdaderas por que plantean un escenario ordinario, la presencia
de objetos de la vida cotidiana, la referencia a lugares comunes,
la atribución de mala suerte acaecida al amigo de un amigo, todo
ello suscita un efecto de realidad. El final de la historia,
siempre sorprendente, permanece en el dominio de lo posible. El
investigador de leyendas urbanas debe remontar y consultar las
pretendidas fuentes a las que se les atribuyen la autentificación
de los hechos. Lo ideal es descubrir los hechos reales que
originaron la leyenda. Una leyenda, un rumor no nacen nunca de la
nada.
Es necesario extender la expresión “rumores en
Internet” en dos sentidos: como rumores que tienen por objeto
Internet y rumores que circulan a través de Internet. Como
toda tecnología nueva Internet ha suscitado un cortejo de rumores
y anécdotas sobre su uso.
En primer lugar encontramos los rumores y las
leyendas modernas que meten en escena el correo electrónico o el
Web. Estas anécdotas expresan los miedos y fantasías asociadas a
este nueva herramienta de comunicación. En segundo lugar
mostraremos cómo Internet juega un papel de primera importancia
en la difusión de rumores, multiplicando el poder “de boca a
boca”.
Internet como objeto de rumores
Los rumores que acompañan toda innovación tecnológica
obedecen a un principio general que dice que todo avance tecnológico
tiene un precio a pagar en alguna parte (como los sartenes de teflón
o los hornos de microondas). Estos tipos de rumores son de dos
tipos. El primero es de tipo “negro”, el segundo es de tipo
“rosa”. Los rumores negros son aquellos que hablan de un
precio a pagar, literal, por la utilización de la Red, como aquel
que circuló a principios de los años noventa, en que se decía
que la Casa Blanca pensaba cobrar un impuesto por los modems de
conexión a Internet, lo cual va a contracorriente de la gratuidad
de acceso a Internet. Los rumores rosas son aquellos que pregonan
que utilizar Internet nos traerá beneficios económicos, como el
rumor que hablaba de que Microsoft enviaría un cheque a cada
persona que enviara un mail específico, entre a más personas se
le enviara ese correo más dinero se recibiría. En general se
trata de rumores que pregonan un enriquecimiento rápido y con un
mínimo de esfuerzo.
Muchos rumores dejan entrever la idea que la mayoría
de los usuarios tienen de la computadora y de la Red: algo casi mágico
que se nos escapa de las manos y que tiene consecuencias tecnológicas
y morales. Un rumor que data de principios de los años noventa
habla de un strip-tease, donde una mujer se desnuda ante la cámara
de su PC y se la envía a su amante de la oficina donde ambos
trabajan. Por inadvertencia el desnudo es enviado a todos los
empleados de la compañía. La moral de la historia señala el
castigo que se le infringe a la mujer, la cual es doblemente
castigada: primero sugiriendo que las mujeres son tontas para
manejar la tecnología, en segundo lugar al presentarlas como
inmorales (la mujer es amante de un hombre casado y se le muestra
como de cascos ligeros). Recordemos
que en la antigüedad las mujeres adulteras eran exhibidas públicamente,
aquí la justicia es inmanente y el castigo es dado a través de
medios modernos. Por último, esta leyenda señala las fantasías
voyeristas y exhibicionistas asociadas a Internet,
que no se encuentran lejos de la idea de la “sociedad de la
vigilancia” o del “Big Brother”. A principios del año 2000
la prensa de todo el mundo dio a conocer la existencia de la red
de vigilancia planetaria Echelon. Cibernautas de todo el mundo
hicieron circular una cadena de mensajes en la que se pretendía
“quemar” la red mediante el envió masivo de cartas que
contuvieran palabras susceptibles de ser interceptadas por
Echelon. Aquí encontramos la idea de la comunidad de Internautas
como nuevo poder capaz de oponerse por su simple acción a los
poderes planetarios.
Otros rumores asociados a las leyendas negras de
Internet están asociados a la revuelta de los robots (tema de la
ciencia ficción) como el diálogo entre máquinas que actúan
como seres humanos. Uno de los rumores más expandidos sobre
Internet reside en la analogía entre la existencia de virus que
atacan al hombre y los virus informáticos que atacan a las
computadoras. De hecho, este tipo de rumores son de los más
expandidos sobre Internet. Con frecuencia estos rumores parecen
provenir de fuentes autorizadas: “Alerta de virus de IBM”.
Otros rumores se autorealizan a través de las acciones de los
propios usuarios, como aquel rumor sobre un supuesto virus
“dormido” en la PC del usuario y que se activaría a un
momento determinado. En ese rumor se daban instrucciones para
eliminarlo de la PC, pero al hacerlo el usuario borraba un archivo
utilitario verdadero que nada tenía que ver con un virus. Otro
rumor advertía al utilizador de la PC que su máquina acababa de
ser contaminada por un virus y le sugería reformatear de
inmediato el disco duro. Al hacerlo el usuario perdía así toda
su información.
Otro rumor “negro” es aquel que habla de la
existencia de un asesino en serie que escoge a sus víctimas a
través de Internet (online serial killer). El rumor data
de mediados de los años noventa. El origen del rumor se remonta a
un cuento por entregas difundido por Internet. Extraído de su
contexto original la información se convirtió en rumor. En 1995
se difundió un episodio de la serie X-Files donde un
asesino en serie escogía a sus víctimas a través de un servicio
de encuentros de parejas en Internet.
Podríamos denominar como efecto de repetición a este fenómeno
en que la realidad (anuncios publicitarios, películas, series de
televisión, etc.) se inspira de las leyendas urbanas para
reproducirlas y reactualizarlas y viceversa. De ello hablaremos
mas adelante.
Un último ejemplo es el mito de los
ciberterroristas. Desde 1995, con una intensificación después
del 11 de septiembre de 2001, se ha construido este mito. El rumor
se emparienta con las nuevas formas de crímenes que surgen
alrededor de nuevas tecnologías (fraudes con tarjetas de crédito,
falsos cajeros automáticos, engaños al marcar ciertas teclas de
los teléfonos normales o de los celulares, etc.). A partir de las
noticias policíacas alrededor de este tipo de hechos y por el
aumento del terrorismo en el mundo últimamente se ha forjado la
idea de la formación en tecnologías de punta por parte de los
terroristas. Varios autores han mostrado cómo diversas fuentes
han contribuido a crear esta idea: el cine de espionaje
norteamericano, los discursos sobre seguridad interior de la
administración americana y la prensa (Gil Calvo 2003, Valantin
2003, Yehya 2003).
Varios rumores hablan de la existencia de
ciberterroristas: utilización de mensajes criptados,
entrenamiento para volar aviones de línea comerciales a través
de simuladores de vuelo, mensajes secretos escondidos en imágenes
pornográficas o el descubrimiento de supuestos manuales para
construir bombas nucleares en los archivos de computadoras
descubiertos en bases de los taliban en 2001 en Afganistán (ésta
última es aleccionadora, pues se trataba en realidad de la copia
de un artículo publicado en 1979 en el Jornaul des résultats
non reproductibles, una revista satírico-científica). Otras amenazas de
terroristas de última generación se refieren a la noticia
ampliamente difundida por los medios sobre el inminente atentado
contra los Estados Unidos por medio de una bomba radioactiva
“sucia” o las posibles filtraciones, a través de la Red, a
instalaciones eléctricas o centrales de transporte para provocar
accidentes. La realidad hasta ahora es que el ciberterrorismo es
antes que nada una fantasía pues hasta ahora los atentados reales
se han efectuado por medio de viejos métodos y modestos recursos
(cuchillos, bombas artesanales, pilas, teléfonos portátiles,
verdaderos cursos de vuelo en verdaderas escuelas, trámites
administrativos a través del correo tradicional, etc.).
Después del 11 de septiembre de septiembre de 2001
circularon muchísimos rumores a través de la Red, algunos de
ellos fueron los siguientes: la cara del diablo retratada en medio
del desastre (que testimonia la visión de la sociedad sobre el
evento, visto como algo “diabólico”), la petición de prender
una vela la noche del 17 de septiembre fuera de casa para realizar
una fotografía por satélite (manifiesta una laicización de un
evento religioso), el mensaje secreto contenido en la clave
QF33NYC (supuesto numero de vuelo de uno de los aviones
estrellados contra una de las torres más las siglas NYC: New York
City) que transformado en la tipografía Wingdings da por
resultado QF33NYC, la falsa profecía de Nostradamus que preveía
el derrumbe de las torres y el inicio de la tercera guerra mundial
(en realidad escrito en 1990 por Neil Marshall, un estudiante que
realizo un estudio critico sobre las profecías de Nostradamus) o
la supuesta foto rescatada de entre los escombros de un turista en
lo alto de una de las torres, donde se ve a sus espaldas un avión
a punto de estrellarse (en realidad un hábil fotomontaje: ninguna
película habría podido soportar las altas temperaturas del
incendio, el avión que se ve en la foto no corresponde a los de
las líneas aéreas que se estrellaron contra las torres, así
como otras incoherencias).
Otro tanto ha ocurrido en Madrid, donde se han
disparado los rumores que testimonian del temor de la gente a
sufrir un nuevo atentado (hombres con aspecto árabe advierten a
algún español que les ha simpatizado: “no tome el tren mañana
en Atocha”, “Si yo fuera usted yo no bebería Coca Cola a
partir del 1 de abril”, etc.).
Hasta aquí estas leyendas han tenido por objeto
Internet, al mismo tiempo que han circulado a través de él.
Veamos ahora cómo Internet permite la circulación de rumores
diversos.
Internet como vehículo de rumores
Con Internet y los teléfonos celulares los rumores
han encontrado nuevos vehículos de transmisión, esto debido a
que Internet se aproxima mucho al funcionamiento de la comunicación
oral, como el de boca en boca y al teléfono. El estilo escrito de
los correos electrónicos tiende a ser un estilo
“escrito-oral”, una “hablar escrito”, o si se prefiere un
“escribir hablado” (Bailly et.al. 2002, Mayans 2002).
“Hola”, “Nos vemos” remplazan las fórmulas de cortesía
al principio y al final de cada mensaje, las abreviaciones
abundan, las faltas de ortografía son toleradas, hay muchos
anglicismos y neologismos y los acentos tienden a desaparecer. La
rapidez de transmisión reduce los tiempos entre el envío y la
recepción de la respuesta, creando las condiciones del diálogo
próximas a la conversación. Al mismo tiempo los documentos
digitales permiten una relativa sustitución, hacer copias o
dificultan la identificación entre lo que es verdadero y lo que
es falso.
Paradójicamente este tipo de comunicación es
despersonalizada: la tipografía uniformiza la escritura
manuscrita y no hay firma personal que firme los mails. Al estar
digitalizados los mensajes por Internet se encuentran separados de
soporte material, original, histórico que permita su identificación
y autentificación. Finalmente, Internet permite la difusión
simultánea de un mensaje desde una fuente hacia una pluralidad de
destinatarios.
Hay una identidad entre los rumores e Internet en
tanto uno y otro obedecen a una necesidad de estar en circulación.
En Internet un mensaje está hecho para circular, ya sea porque
contiene una advertencia que es necesario difundir o una información
que hay que compartir, ya sea porque de manera general Internet
reposa sobre una ideología y una mitología de estar en red, de
comunicar y de ser transparentes (Breton 2000, Flichy 2001).
Todas estas características –el estilo oral, la
rapidez, el anonimato, las potencialidades de realizar trucajes o
documentos falsos y la difusión múltiple- hacen de Internet y
del correo electrónico medios idóneos de transmisión de
rumores.
Podemos enumerar siete tipos de mensajes
rumorales que circulan en Internet:
-
Las alertas sobre virus informáticos (verdaderos o falsos).
-
Las cadenas mágicas o supersticiosas (forma electrónica de las
antiguas cadenas de cartas)
-
Las cadenas de solidaridad (niños enfermos, niños desaparecidos,
etc.).
-
Las peticiones (p.e.: las mujeres afganas, bosques brasileños, etc.)
-
Los rumores propiamente dichos (falsas informaciones, tomaduras de
pelo, engaños).
-
Las legendas urbanas (pseudo notas policíacas)
-
Las historias divertidas, fotos o dibujos humorísticos (bromas,
parodias, etc.).
Algunos mensajes acumulan varios de estos tipos
(como el “cheque de Microsoft”, que es tanto una cadena que no
debe romperse como un rumor que contiene falsas informaciones).
Las cadenas mágicas son la reactualización
de las antiguas cadenas de cartas fotocopiadas que iban de
domicilio en domicilio años atrás. Sus contenidos se han
actualizado, prometen que entre a más personas sea enviado el
mensaje mayor será la felicidad prometida. Estas cartas presentan
numerosas variantes que testimonian de su actualización de
acuerdo a su contexto, de forma que hay versiones de una misma
carta en francés, inglés o español e incluso para diferentes países:
Argentina, México, España, Colombia, etc.
Las cadenas de solidaridad dan cuenta del
imaginario social sobre Internet, y los Internautas, como
comunidad solidaria que por su simple movilización logra llevar
el bien a personas con las que nunca se ha tenido contacto. Esta
“movilización”, por medio de clics, se presenta en las
cadenas de solidaridad reenviando peticiones percibidas como
justas por los usuarios. En realidad la mayoría de ellas son
rumores pues no contienen referencias precisas sobre los nombres y
lugares señalados. Algunos rumores famosos son los casos de
“Craig Shergold” y “Solidaridad con Brian”. El primero
corresponde a un caso verdadero ocurrido en 1989, el niño en
cuestión se recuperó dos años después pero el rumor reaparece
aun cada cierto tiempo. El segundo caso es falso, ese mensaje no
da referencias precisas ni datos que puedan corroborar la
información. A pesar de haber sido desmentido en múltiples
ocasiones el rumor persiste. Las cadenas de solidaridad son el
tipo de rumores que presentan una vida media más larga respecto
al resto, que suelen ser desmentidos con más frecuencia.
Las peticiones se alimentan del mismo
sentimiento de solidaridad del que se nutren las cadenas de
cartas: promover la justicia, movilizarse, enfrentarse al horror
de pueblos bárbaros, etc. Tal ha sido el caso de rumores como el
de las mujeres afganas. El problema de tales peticiones es que
circulan a través del correo electrónico recolectando firmas, de
forma que al no centralizarse en un solo sitio éstas se dispersan
y quedan sin efecto alguno.
Los rumores propiamente dichos exponen hipótesis
y teorías presentadas como certitudes concernientes a hechos
inexplicados o no completamente explicados. Suelen presentar
variantes de las teorías del complot (“algo se nos oculta”).
Ejemplos: el avión de la
TWA fue derribado por un misil en 1996, la llegada del hombre a la
luna es cuestionada a partir del “análisis” de fotos, lo
mismo que el choque de un avión comercial contra el Pentágono el
11 de septiembre. Otros rumores retratan preocupaciones cotidianas
o simples desinformaciones: el reciente atentado terrorista
sufrido en Madrid ha desatado rumores sobre el miedo a ser
nuevamente el blanco de más ataques (un hombre con aspecto árabe
le dice a un español: “yo no bebería Coca Cola después del
primero de abril”, “No vaya a Atocha en tal fecha”). Una
buena fuente de desinformación está constituida por los grupos
de discusión, donde la gente repite y retoma aquello que ha oído.
Las leyendas urbanas circulan ampliamente por
Internet. Las leyendas urbanas suelen tener una vena moralista que
les es propia y se encuentran muy próximas de las notas policíacas
de los periódicos. Existe una amplia variedad de tipos de
leyendas urbanas como los medios alimenticios (las hamburguesas
tienen carne de rata, los pollos de la cadena Kentucky Friend
Chiken son bultos sin patas, el hombre infectado de SIDA que cayo
dentro de un contenedor de Coca Cola y las botellas están
infectadas, etc.), los miedos a la tecnología (las ondas
electromagnéticas de los teléfonos celulares provocan cáncer,
los videojuegos provocan epilepsia y actitudes violentas, los
hornos de microondas son peligrosos para la salud), el miedo al
extranjero (el famoso “Rumor de Orleáns”, según el cual
comerciantes judíos secuestraban jovencitas),
lo sobrenatural (historias de aparecidos), los peligros de la vida
moderna (agujas infectadas de SIDA en los asientos de los cines,
jovencitas drogadas con bebidas adulteradas en las discotecas,
hombres que encuentran en el espejo del baño avisos de que han
sido infectados de SIDA por una joven con la que pasaron una noche
de romance, dulces o calcomanías para niños a las afueras de las
escuelas con droga, etc.) y un lago etcétera (Renard 1999, Renard
y Campio-Vincent 1998, Renard y Campion-Vincent 2002, Craughwell
2000, Villegas 1999).
Los chistes y las imágenes rumorales.
Esta última categoría de mensajes producto de la creación
popular no implican necesariamente la creencia en la verdad de
estas informaciones. Con frecuencia la frontera es difícil a
trazar: algunas personas toman a las historias divertidas como una
historia verdadera o un fotomontaje como un documento auténtico.
Aunque generalmente se trata de divertimientos que los Internautas
se transmiten unos a otros con el único fin de hacer reír. En
este punto nos encontramos fuera del campo de los rumores y las
leyendas urbanas. Este ciberfolclore ocupa una plaza importante
dentro del volumen generado por el correo electrónico, a los
textos se añaden dibujos realistas o imágenes trucadas o
manipuladas. Conforme a la función catártica del humor, las
situaciones de angustia suscitan toda una producción folclórica.
Mientras que las bromas, chistes o historias divertidas pueden
circular por transmisión oral, las imágenes humorísticas son más
específicas de Internet. Las imágenes son rumorales en la medida
en que se asemejan a los rumores: su autor es anónimo, circulan
por copias sucesivas y parecen ser reales. Las razones por las que
circulan, sean falsas o verdaderas, siniestras o divertidas,
absurdas o sentenciosas, hay que buscarlas en que son el
estandarte de una narrativa siempre en renovación, son un
escenario resumido en una sola imagen y, por diversas que ellas
sean se asemejan en un punto: nos cuentan algo (Froissart 2002).
El primer rumor que circulo en Internet fue en 1988,
se trataba del aviso de un (falso) virus que circulaba por e-mail,
según podemos leer en la página Web de la Oficina de Incidentes
en Seguridad Informática, del Departamento de Energía de los
Estados Unidos (hoaxbusters.ciac.org). Después el numero de
rumores en circulación no ha dejado de aumentar. Los primeros
trabajos que conceptualizan el término de rumor son los del alemán
Louis William Stern, en 1902, en el marco de sus trabajos sobre
los testimonios (Renard 1999).
Los rumores son con frecuencia irreverentes y en esa
medida son una expresión de la opinión publica. Los rumores y
las leyendas urbanas son una producción social espontánea, sin
diseño ni estrategia preconcebidas. Por la forma en que viajan,
evolucionan y se propagan, tanto los rumores y las leyendas
urbanas, se asemejan al “teléfono descompuesto” que juegan
(jugaban) los niños. En su camino, de oreja a oreja o de e-mail
en e-mail, sufren distorsiones, correcciones y adaptaciones. Al
final lo que menos importa es la fuente original o el autor, lo
que importa es el contenido de la “información”, que parezca
verdad, verosímil, creíble. Hay varios indicios que nos señalan
que estamos ante la presencia de un rumor, entre ellos: el
encabezado o título del mensaje (“Envía este mensaje a todas
las personas que conozcas”), la ambigüedad de nombres y lugares
citados que sin embargo le otorgan parte de su credibilidad, el
estilo de la escritura (la presencia de faltas de ortografía, el
uso de mayúsculas destinadas a llamar la atención, signos de
exclamación seguidos unos de otros) y el tono catastrofista de
los hechos que invitan al lector a reaccionar con rapidez.
Podemos reconocer los elementos que lo hacen verosímil,
creíble. Primero, se trata de un mensaje escrito de forma anónima,
pues no contiene firma alguna, se trata de un mensaje
“altruista” que desea caritativamente prevenir a la gente de
un posible peligro. El segundo elemento tiene que ver con el tipo
de leyenda urbana al que hace referencia. Desde su aparición el
SIDA no ha dejado de despertar y alimentar los temores de la
gente, una de estas variantes es el relato urbano donde “el
amigo de un amigo” tuvo relaciones con una chica guapísima que
conoció en un bar y a la mañana siguiente, al despertarse, se
dio cuenta que la chica había partido no sin antes dejarle un
recado en el baño donde le anunciaba que acababa de ser infectado
con el VIH. Por su nomenclatura se trata de una “historia
ejemplar”, es decir, pretende educar de forma moral a través
del ejemplo, a través de la punición a las personas que “hacen
mal”, en un caso se “castiga” al joven que ha tenido
relaciones sin estar casado, en el caso de la leyenda urbana de
las agujas infectadas con SIDA en los asientos de los cines se
alecciona a la gente (¿no deberían estar trabajando o haciendo
algo más “productivo”?).
Este rumor cae también en la categoría de
“peligros de la vida moderna” o “peligros de la tecnología”
en la medida en que la gente en la sala del cine ha sido infectada
con el SIDA (enfermedad de reciente aparición, de la que aún hay
debate sobre su origen: recuérdese que uno de los mitos que
circulan es que es una enfermedad inventada por el gobierno
norteamericano que “escapo” de uno de sus laboratorios) a través
de la aguja de una jeringa (instrumentos que se asocian al horror
de mucha gente hacia las inyecciones, por una parte, y a ser
asociados con instrumentos de uso para drogadictos, por la otra
parte). El tercer elemento, tal vez el más importante para
hacerlo verosímil, es que suelen contener información que es
“sancionada” por instancias “oficiales” (de carácter médico
o por la policía), lo cual les otorga “oficialidad”.
Es así cómo circulan los rumores en Internet, sin
que nada parezca detenerlos, donde de un solo “clic” del ratón
basta para mandarlo a otros. Después de haber hecho su camino
toma otras vías, otras apariencias. Después se calma y en
ocasiones se extingue. Los rumores mueren, pero a veces resucitan,
casi siempre. Se vuelven a poner al gusto del día. Historia de
adaptarse a los nuevos tiempos. En Internet existen diversas
formas de desencadenar un rumor: una página Web que plantea una
pregunta llena de sobrentendidos, foros de discusión que reciben
“testimonios” repetitivos y semejantes que “salen” del
forum para ser retomados por algunos medios de comunicación, los
correos que se mandan los empleados al interior de una empresa,
etc.
La gran mayoría de rumores los que se expanden a
través de Internet ya existían con anterioridad en el “mundo
real”, pero ¿existen rumores propios a Internet? Los más
comunes son aquellos que tratan de virus informáticos y
herramientas (como el Messenger, de Hotmail), así como los que
tratan de la falta de seguridad en las transacciones on line.
La desmaterialización de los soportes a abierto la vía a una
baja en nuestras formas de discernimiento crítico, sin embargo
los rumores son también una forma de comunicación libre. En todo
caso, los rumores y los mitos urbanos nos ofrecen la posibilidad
de ver y analizar los miedos, temores, angustias y fantasías que
afectan a la gente en su medio social.
Conclusiones
Las leyendas urbanas y rumores enriquecen la
realidad al volverla más interesante y testimonian sobre la
capacidad de adaptación de la gente para que la realidad funcione
con información errónea y sobre las creencias de la gente
normal. La narrativa folclórica contemporánea cumple
funciones psicológicas y sociales que hacen que su contenido
aparezca como verdadero, interesante, importante y necesario.
Los rumores y las leyendas urbanas nos dicen que la
realidad no parece ser lo que es (la vida cotidiana esta llena de
peligros, los medias y el gobierno ocultan cosas), permiten
verbalizar, expresar e ilustrar problemas sentidos como
importantes, cumplen una función normativa, de enseñanza moral y
aleccionadora y reactivan motivos simbólicos antiguos del
imaginario colectivo (emparentados con los cuentos, historias,
leyendas y mitos de épocas pasadas).
Finalmente podemos señalar tres constantes entre
los antiguos rumores que circulaban de boca en boca y los modernos
rumores que circulan por Internet: el miedo a las innovaciones
tecnológicas (los autos, el avión y los trenes fueron muy
cuestionados e su tiempo, así como la radio y la televisión, hoy
lo son los teléfonos portátiles y la Red), hay un aumento en los
rumores relacionados con la inseguridad de la vida moderna:
delincuencia, pedofilia, atentados, y la importancia de Internet
como objeto de rumores, como medio de difusión y como sistema de
lucha contra ellos.
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Villegas López, Rebeca, “Leyendas ciberurbanas,
un nuevo medio, las mismas viejas historias”, en Hipertextos,
No. 4, Febrero de 1999. http://www.mty.itesm.mx/dhcs/hiper-textos/04/becky/becky.html
Yehya, Naief (2003), Guerra y propaganda. Medios
masivos y mito bélico en Estados Unidos, México-Barcelona:
Paidos.
Recursos en Internet
Varios sitios ofrecen información y repertorios muy
completos sobre los rumores que circulan por Internet, algunos de
ellos son los siguientes:
http://www.rompecadenas.com.ar/leyendas.htm
(en español). Sitio argentino sobre leyendas urbanas y rumores.
Muy recomendable.
http://club.telepolis.com/leyendasurbanas/
(en español). Sitio español enfocado principalmente a rumores de
alarma social y misterios contemporáneos.
www.hoaxbusters.com
(en francés). Sitio que verifica las bromas y rumores que
circulan en el Internet francófono. Ofrece la definición de
diversos tipos de rumores y entrevistas con investigadores
especialistas en el tema así como falsas informaciones y sus
desmentidos.
www.urbanlegends.com
(en inglés). Sitio oficial del alt.folklore.urban
newsgroup. Es una página que contiene enlaces a otros sitios con
información de leyendas urbanas y folclore moderno urbano.
www.snopes.com (en
inglés). Sitio muy completo organizado en una gran variedad de
categorías. Contiene tanto leyendas actuales como “históricas”
que aún circulan en el mundo anglosajón.
www.urbanlegends.about.com
(en inglés). Sitio de referencia obligada sobre las leyendas
urbanas y los rumores contemporáneos. Los “hoax” (engaños,
burlas) son clasificados por temas (accidentes, animales,
celebridades, fantasías, crímenes, alimentación, horror, salud,
virus, etc.).
http://hoaxbusters.ciac.org/
(en inglés). Servicio público de la Oficina de Incidentes de
Seguridad Informática del Departamento de Energía de los Estados
Unidos. Cuenta con un motor de búsqueda para todos los “hoax”
e incluye consejos prácticos para reconocerlos y reaccionar en
caso de duda sobre la veracidad de la información.
www.netsquirrel.com/combatkit
(en inglés). Este sitio propone un “kit de combate” contra
las falsas informaciones y clasifica los rumores por categorías.
www.vmyths.com (en
inglés). Especializado en las advertencias contra los falsos
virus y otras leyendas urbanas por orden alfabético. El sitio está
a cargo de uno de los especialistas en la materia con mayor
reconocimiento en los Estados Unidos, Rob Rosenberger.
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