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Visibilizando ciudadanías: Amas de casa, televisión y elecciones en México

 

Aimée Vega Montiel

 

 

RESUMEN

 

Este trabajo presenta resultados de investigación sobre el papel de los telediarios como mediadores de la participación política de las amas de casa, en el contexto de los comicios federales del 2003 en México.

 

ABSTRACT

 

By answering the questions: How do housewives see the electoral television news?, why? and what for?, I have explored the habits of exposition of  Mexican housewives to the electoral TV news and the role of that information in their political participation, during the last electoral process (July, 2003).

 

PALABRAS CLAVE

 

Amas de casa, telediarios, información electoral, participación política, decisión de voto.

Apuntes introductorios

 

Cuando se piensa en la participación política de las mujeres[1], se la califica de pasiva y conservadora, porque votan menos que los hombres o porque no votan por los candidatos por los que ellos sí. Que tienen menos conocimientos sobre las opciones y los temas políticos que los hombres. Que su conducta política es ingenua, idealista y puritana. Que se guían por su emotividad, por su orientación particularista o por su vocación maternal.

 

Eso en el caso de que participen. Pero cuando no participan, se afirma entonces que las mujeres son, por naturaleza, apolíticas.

 

Estos sesgos encuentra razón en los parámetros sobre los que se ha medido históricamente la normalidad política, parámetros que han sido concebidos por y para el sujeto, en masculino. Y también, en la construcción social del género, a partir de la existencia de las esferas doméstica y pública, con la idea matriz que ha guiado la vinculación de los sexos con dichas esferas: “las mujeres en el hogar y los hombres en la plaza”.

 

Así, la inauguración de la categoría de sujeto ha comportado al mismo tiempo la institucionalización de la categoría de función, ésta para referirse a lo doméstico-natural. Ello transformó automáticamente a la mujer en función. En virtud de esta designación, su destino se inscribió al ámbito doméstico como el pertinente a su género. En este momento inició la lucha de las mujeres porque su ciudadanía les fuera reconocida.

 

En este tenor, cabe señalar los posibles elementos sobre los cuales las mujeres y, en concreto quienes aquí me ocupan, las amas de casa, construyen su participación política. Me refiero a factores tales como su propia posición en la esfera doméstica y en la pública, su género, su edad, su nivel educativo, así como el papel de la televisión como el medio de comunicación que primordialmente utilizan para informarse (Vega, 1998; 2003).

 

De esta manera, es importante preguntarse: ¿cómo ven las amas de casa las noticias políticas relativas a un proceso electoral?, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿qué?, ¿sirven esas noticias a estas mujeres para informarse de las elecciones, formar sus opiniones y estimular sus participaciones frente a lo que acontece en el terreno de la política, concretamente en el escenario de unas elecciones?  El propósito de este trabajo es aportar claves que ayuden a dar respuesta a estas interrogantes.

 

Apuntes teóricos

 

El proceso de recepción televisiva

 

En la década de los 80, los estudios culturales y el análisis de la recepción, inauguraron una nueva forma de aproximarse al análisis de la recepción televisiva. Al reorientar la clásica pregunta sobre los efectos, y sin dejar de reconocer el papel de los medios de comunicación como productores de sentido pero destacando al mismo tiempo la contribución de las audiencias en ese fenómeno, diversos autores ubicados en estos ámbitos (Hall, 1980; Morley, 1980, 1986; Lull, 1990; Fiske, 1987; Jensen, 1992; Orozco, 1993; Dahlgreen, 1993; Buckingham, 2000) han abierto la posibilidad de entenderlo como un proceso activo. Como un proceso medidado por las prácticas sociales de los sujetos. Como un proceso de producción de sentido que forma parte de su vida cotidiana.

 

Desde la perspectiva de James Lull (1990) y de Klaus B. Jensen (1992a), se define al proceso de recepción como un fenómeno social que tiene lugar a escala micro (la actividad de la audiencia) y macro (las formas en que esta actividad se articula con un tipo de discurso social).

 

Lo anterior, ha dado la posibilidad de entender las implicaciones culturales y sociales de la televisión. Que los receptores son al mismo tiempo ciudadanos pertenecientes a la esfera pública y también individuos en la esfera privada de sus hogares (Jensen, 1992a, 1992b). Y que si bien hay elementos de la televisión y, en este caso concreto, de la propia política que determinan la manera en como interpretan las informaciones sobre un proceso electoral, esta producción de sentido se encuentra afectada, sobre todo, por una serie de elementos que tienen que ver con la constitución sociohistórica de cada sujeto: su nivel socioeconómico, educativo, su edad y el género, y que Guillermo Orozco (1993) define como Mediación múltiple.

 

En este tenor, otras mediaciones influyen en el proceso de recepción televisiva: el conocimiento y los intereses de la audiencia sobre temas específicos (Orozco, 1996; Morley, 1986); los supertemas, que Jensen (1998) delinea como las construcciones temáticas a través de las cuales los espectadores establecen conexiones entre su mundo cotidiano y el mundo presentado por la televisión y, también, por sus estrategias de recepción (Martín-Barbero, 1990; Orozco, 1996) y las comunidades de interpretación (Jensen, 1987; Morley, 1980) en las que construyen sentido de los mensajes mediáticos, (como la familia, la escuela y el trabajo).

 

Y es en las claves teóricas señaladas en las que se apoya este trabajo de investigación. Derivado de la observación y del análisis del proceso de recepción de noticias electorales con del grupo de audiencia de las amas de casa, parto del supuesto de que los sujetos toman una posición activa frente a las noticias producidas por los telediarios. Considero que las audiencias construyen una interpretación de las noticias electorales, mediadas por los elementos particulares de sus contextos.

 

Entiendo así el proceso de recepción de estas noticas como un proceso social, activo y dialógico en el cual las audiencias construyen sus particulares estrategias de recepción, influidas por su situación social, educativa y cultural específica. Y también, por su posición en la esfera doméstica,  pieza clave en la conformación de la identidad de estos sujetos.

 

Estoy consciente de que la complejidad del proceso de recepción determina que su análisis lo sea también, sobretodo, ubicado en el ámbito de la participación política de los sujetos. El propósito final de este artículo es el de contribuir a la comprensión de este proceso y a la articulación de un análisis de la recepción en el contexto mexicano. Así también, tiene como finalidad visibilizar las formas particulares en las que estas mujeres, las amas de casa, construyen un significado de aquello que miran en la televisión. Visibilizar pues sus estrategias por dejar de ser función y convertirse en sujetos.

 

Apuntes metodológicos

 

La naturaleza exploratoria de esta investigación es de carácter cualitativo. La herramienta central de análisis ha sido la entrevista en profundidad, y el objetivo de utilizarla con el propósito de obtener nuevas cogniciones sobre el fenómeno. 

 

La unidad de análisis han sido las amas de casa. Los criterios del estudio empírico son los siguientes:

·        Entrevistas en profundidad a amas de casa mexicanas, residentes en la Ciudad de México, del sector socioeconómico medio-bajo durante los días previos a las elecciones federales del 2003 en México. Las edades de las participantes fueron de los 23 a los 74 años, todas ellas madres, algunas solteras y otras casadas.

·        Los principales temas explorados en las sesiones de las entrevistas, fueron :

n   Interés en la política

n   Opinión sobre el desempeño de los principales telediarios en México

n   La importancia de las informaciones electorales presentadas por estos telediarios en la decisión de voto de las participantes.

 

Los hallazgos

 

De la política

 

Aunque, tal como se ha descrito en la vitrina metodológica, las participantes fueron de edades muy distintas, coincidieron las opiniones de todas las amas de casa en tanto su escepticismo en la política mexicana y en los políticos. Sin embargo, al mismo tiempo todas celebraron la apertura democrática, que ha posibilitado la competencia real entre los distintos partidos políticos que se presentaron en la elección,

 

“... lo que sí se es que ya hay más partidos que están participando y que tienen oportunidad de ganar”

 

“En este caso, pues si tú ves que el PRI ya está “choteadito” y que no ha hecho nada en tantos años, entonces vota uno por los nuevos partidos. No nuevos, pero que ves que sí están trabajando”

 

“Es una época en la que el gobierno de izquierda está trabajando después de tantos años de permanecer un solo partido ahora hay pluralidad y es una buena oportunidad para generar cambios en nuestra sociedad”.

 

Por otro lado, todas las amas de casa manifestaron su descontento con el actual gobierno, el de Vicente Fox. Sin embargo, hubo quienes mostraron su inconformidad con el propio papel de la sociedad, a la que calificaron de pasiva:

 

“Nadie puede cosechar nada que no siembre. Nosotros tenemos la sociedad que tenemos porque eso es lo que hemos venido generando desde muchos años atrás.

Si nosotros le dejamos o descargamos todo (al gobierno)o, no va a poder lograrlo. Los que generamos los cambios somos nosotros como sociedad”.

 

Todas las participantes dijeron estar interesadas en la política, pero no estas elecciones porque, dijeron, son federales que, al contrario de las presidenciales (a celebrarse en el 2006), no son determinantes en el rumbo del país,

 

“(En estas elecciones) no hay como un interés, así de que no nos deje dormir... pues yo creo que nadie. Realmente ahorita, al menos para mí, es así de “¡ah!, van a haber elecciones”, pero no es algo que me quite el sueño”.

 

En esta elección, las amas de casa definieron el ejercicio del voto como el deber ser de los ciudadanos y la buena conducción en la administración como el deber ser del gobierno,

 

“Considero que es importante (votar). La veo como una obligación ciudadana. Si queremos respuestas de la gente que nos gobierna debemos votar para poder hacer la pregunta o cuestionarles sobre lo que queremos saber. Si no votamos, no considero que debamos pedir explicaciones a lo que hacen”.

 

De los telediarios

 

Las amas de casa entrevistadas concidieron en que las noticias producidas por los telediarios mexicanos, constituyen la vía principal para mantenerse informadas acerca de las elecciones. La mayoría de ellas afirmó mirar exclusivamente la televisión para conocer el curso de las campañas, utilizando ocasionalmente otros recursos, como el periódico o los noticiarios radiofónicos.

 

“ (los noticiarios de televisión los veo) a veces sólo una vez al día porque todos repiten lo mismo muchas veces y me aburren. Y los periódicos casi nunca leo los del día, sino ya después de dos o tres días que ya estuvieron arrumbados los leo”.

 

Hubo quien comentó la propaganda política colocada en las calles como otra fuente informativa para conocer a los candidatos,

 

“Los he visto por televisión, en las pancartas, en los espectaculares, o sea, hay mucha propaganda en la calle también”.

 

Por otro lado, las amas de casa coincidieron en la importancia de mantenerse informadas del curso de las elecciones, actividad a la que también consideraron como un deber ser,

 

            “Veo las noticias para informarme, no para entretenerme”.

 

Afirmaron a su vez que el deber ser de los noticiarios es el de informar veraz e imparcialmente, reflejar la realidad, ser honestos y, en el caso de un proceso electoral, dar las noticias de manera clara.

 

De los informativos, los nocturnos fueron los más vistos por estas mujeres. La mayoría de ellas afirmó mirarlos solas o, en algunos casos, acompañadas de sus maridos, con quienes suelen discutir las noticias que van apareciendo. Solo una de ellas afirmó que la política es un tema del que prefiere no hablar con su esposo.

 

Las mujeres entrevistadas afirmaron participar en la elección del noticiario que se mira en sus hogares, aunque son al final resultan ser los maridos o los hijos quienes lo eligen

           

“Por lo general, es mi esposo quien pone las noticias”.

 

En este sentido, varias mujeres coincidieron en señalar la opinión de sus maridos o la de sus padres o abuelos, es decir, la opinión de las figuras masculinas, como un elemento clave en el que basaron su decisión de voto. Este hallazgo nos sugiere pensar en las múltiples comunidades o repertorios interpretativos por los que puede atravesar el proceso de recepción de las audiencias, entre los cuales la familia emerge como el escenario principal,

 

“En general, es mi abuelo el que dice:” vota por el PRD”.

 

Credibilidad en los noticiarios

 

En lo relativo a la credibilidad de nuestras informantes en los noticiarios de televisión, casi todas las amas de casa expresaron su credibilidad en los telediarios, en el supuesto de que el deber ser de estos programas es la de informar imparcial y verazmente. Algunas cuestionaron este elemento y criticaron además el amarillismo latente en las noticias presentadas por estos informativos,

 

“Las noticias no siempre son buenas, hay mucho amarillismo”.

 

De nuevo, los dos telediarios más vistos fueron “Noticiero”  de Televisa (conducido por Joaquín López Dóriga), y “Hechos”, de Tv Azteca (conducido por Javier Alatorre). 

 

“A veces veo a López Dóriga, a veces vemos los noticieros del 13 y de los dos me gusta más el del 13”.

 

De los presentadores, afirmaron que les gustan y que, difícilmente, los productores pondrían al frente de los telediarios a personajes desagradables o con un manejo pobre del lenguaje y de los temas.

 

A diferencia de otros procesos electorales, en este ninguna de las entrevistadas asoció a los telediarios con algún partido político. Por el contrario, criticaron la falta de interés de estos programas por informar de los comicios,

 

“Los noticiarios no me ayudan a conocer las propuestas de los candidatos porque casi nunca los sacan”

 

“Los noticiarios solo ofrecen la información a medias, no profundizan”.

           

De esta manera, las noticias emitidas por estos telediarios encuentran relación directa con la participación política de los sujetos de esta investigación en tanto que ellas tampoco se interesaron particularmente en estos comicios, por cuenta propia,

 

            “No me interesa la política, voto porque es un deber ciudadano, pero nadamás”.

 

Por otro lado, aunque estas mujeres coincidieron en que no es la información emitida por los telediarios la que determina su decisión de voto, reconocieron que sí puede representar un recurso para elegir a un candidato, cuando se proponen informar de las propuestas y del curso que siguen las campañas.

           

El hogar, la principal comunidad de recepción

 

El principal insumo de las mujeres participantes para elegir un candidato, no fueron los noticiarios. Eso es claro. Entonces, ¿cuál fue? De nuevo (Vega, 2002; Vega, 2003), la discusión sobre las elecciones con otros sujetos, fue valorada como la vía principal para decidir su voto.

 

En este sentido, las amas de casa señalaron exclusivamente el hogar como el espacio en donde platican de las elecciones, aunque algunas de ellas hicieron referencia a su grupo de amistades. En este tenor, es importante destacar nuevamente el rol de los maridos y/o de la figura paterna en la decisión política de nuestras entrevistadas.

 

Por último, en lo relativo a los temas que más preocupa a las amas de casa conocer de las campañas, todas coincidieron en que la delincuencia es el principal problema a resolver en este país y, por tanto, el que primordialmente atendieron de las propuestas de campaña durante este proceso electoral. Es decir, su interés se centró en atender preferentemente las informaciones que tuvieran que ver con la seguridad de su familia. 

 

 

 

Discusión y conclusiones

 

Este trabajo nos aporta datos sobre la manera en que las mujeres entrevistadas se relacionan con la esfera política. Puede además ayudarnos a explicar el alto abstencionismo de las recientes elecciones, abstencionismo que tuvo como protagonistas a las mujeres, quienes constituyeron el 67 por ciento de la población total que no votó, aún cuando son ellas quienes conforman la mayoría de los ciudadanos empadronados ante el IFE (más del 51 por ciento).

 

Por otro lado, esta investigación nos da cogniciones sobre el papel que la información de los telediarios cumple en esa socialización política.

 

En primer lugar, hemos visto que el escepticismo en la política y en los políticos mexicanos son los que condicionaron la actitud de nuestras informantes para ejercer o no su derecho al voto, por la falta de respuestas de este gobierno, por la calidad de las campañas llevadas a cabo por los candidatos, carentes de propuestas sustanciosas, y por la propia pasividad con que la sociedad se ha conducido en esta esfera y que, en mucho, ha determinado la no participación. En este sentido, resalta el sentimiento de culpa latente al señalar en frases como: “tenemos el gobierno que merecemos” que, finalmente, son los sujetos los responsables de la mala conducción de sus gobiernos.

 

Hemos visto en este estudio que la vía que primordialmente utilizan las amas de casa para mantenerse informadas de las elecciones, han sido los noticiarios de televisión y que una de sus principales motivaciones para mirarlos es el “deber” de estar informadas. Sin embargo, independientemente de que su concimiento, comentarios y opiniones de las elecciones estuvieran fundamentadas en parte de las noticias de estos programas, las participantes mostraron siempre una actitud crítica frente a ellos.

 

Por otro lado, hemos visto que en la opinión que las participantes tienen de los telediarios mexicanos frente a los procesos electorales, priva el escepticismo en la veracidad de las informaciones presentadas por esos noticiarios, aun cuando en principio manifestaron su credibilidad en las informaciones. Concluyo que este escepticismo en los telediarios puede deberse a la larga tradición de la televisión mexicana durante el régimen priista de favorecer al partido de Estado.

 

Hemos visto en este estudio que, al no considerar a los noticiarios televisivos como promotores de la participación política de las audiencias, porque ahora ni siquiera se ocuparon de informar de las campañas como sí lo hicieron en otros comicios, los propios telediarios incrementan el incredulidad de los ciudadanos, no solo en los políticos, sino en la propia participación política.

 

Sin embargo, como he anotado en los apuntes teóricos, aún cuando no podemos negar que los telediarios son la principal vía de los ciudadanos para mantenerse informados sobre una elección, el proceso de recepción de estas noticias está determinado por otros elementos, también significativos.

 

Como otras investigaciones lo han envidenciado, el proceso de recepción televisiva no inicia ni finaliza cuando el televisor es encendido ni apagado. De acuerdo a lo que encontramos en este estudio, y que coincide con otros trabajos empíricos, es que los ciudadanos llevan estas informaciones a otros espacios, es decir, a otras comunidades de recepción –como el hogar y los grupos de amistades-, en donde, mediante la discusión con otros sujetos, dan un significado a esas noticias y al final deciden, en este caso específico, su participación política.

 

Adicionalmente, este trabajo nos ha dado nociones sobre otros hábitos de recepción de estas informaciones, por parte de las amas de casa en México. Primero que sus hábitos tienen una relación directa con sus actividades cotidianas: atienden la radio o la televisión al mismo tiempo que realizan otros actividades propias de su trabajo doméstico, como cocinar o planchar.

 

En segundo lugar, hemos observado también que son primordialmente los hombres que viven en el hogar, sean los maridos, los padres, los abuelos o los hijos, quienes escogen el noticiario que mira la familia porque en esta esfera se reconoce que son ellos los “expertos” en la política, de ahí que varias de las participantes afirmaran que su voto es guiado por la opinión de esos sujetos.

 

Otros hallazgos están relacionados con el consumo mediático de este grupo de recepción, los relativos a sus otras fuentes informativas, además de la televisiva, tales como la radio, la propaganda política colgada en las calles y, ocasionalmente, la prensa.

 

Finalmente, me interesa subrayar el hecho de que las amas de casa atiendan preferentemente, en la vida cotidiana, en las propuestas de campaña y en los propios telediarios, los temas que tienen una relación directa con el bienestar de su familia. En este sentido, como lo señalaba en la introducción, mucho se acusa a las mujeres en general, y no solo a las amas de casa, de conservadoras en torno a la política, en tanto se preocupan por temas domésticos, o que su conducta política es ingenua, idealista y puritana.

 

Recordemos que esta visión sesgada de la participación política femenina encuentra razón en los dos elementos que señalaba: por un lado, en los parámetros masculinos sobre los que se define lo que es la normalidad política, y por el otro, en la construcción socio-histórica de los géneros.

 

Pienso que estos supuestos implican plantearse qué es lo que significa, desde la propia experiencia de las mujeres, la política, y dejar de preguntarnos qué es lo que pasa con las mujeres que no les interesa lo que acontece en esta esfera, sino, más bien, qué sucede con la política institucional que no despierta el interés de las mujeres ni de los jóvenes ni de otros ciudadanos. Creo que ello permitiría que lo considerado doméstico sea susceptible de ser político. Esto contribuiría sin duda a eliminar las barreras entre lo público y lo doméstico y a ampliar nuestros horizontes cuando definimos la participación política y la propia recepción televisiva de este tipo de informaciones.

 

 

Esta investigación nos ha dado nociones preliminares sobre la manera en que el grupo de recepción de las amas de casa participa en la esfera pública, aún cuando los noticiarios de televisión no parecen representar un estímulo para su acción política.

 

Por otro lado, nos ha evidenciado la utilidad de construir un puente entre el campo de las audiencias y el de la comunicación política, adoptando también elementos desde una perspectiva de género (por ejemplo, los relativos al trabajo doméstico y a la participación política de las mujeres), con el objetivo de conocer las mediaciones que afectan las formas en que se relaciona la recepción con la acción política de los receptores.  En este sentido, reconozco la necesidad de explorar los elementos específicos que permean la participación política de las mujeres en México.

 

La conclusión que a partir de ello desprendo es la necesidad de seguir tejiendo trabajos de investigación que nos permitan otras formas de construir ciudadanía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

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            (2002) “La recepción de las noticias electorales televisadas entre las amas de casa mexicanas", ponencia presentada en el Congreso de la ALAIC, Bolivia, junio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aimée Vega Montiel

Ciudad de México, 1974

 

Síntesis curricular

 

Comunicóloga. Maestra en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México y Maestra en Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona. Candidata a Doctora en Comunicación y Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Es catedrática en la Maestría en Ciencias de la Comunicación, FCPyS, UNAM. Profesora de tiempo completo en la Licenciatura en Comunicación del ITESM Campus Estado de México. Secretaria Académica de la Asociación Mexicana de Investigadores de Comunicación. Miembro del Consejo de Expertas Asesoras del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal.

Sus intereses de investigación se ubican en las áreas de: estudios de recepción, comunicación política, teorías y metodologías de investigación en comunicación y perspectiva de género.

Ha publicado su trabajo en diversas publicaciones y foros, nacionales e internacionales.

 

 



[1] En sentido formal, la participación política se refiere a la práctica política de los ciudadanos en las  instituciones. Implica la acción de los sujetos que los lleva a tomar decisiones relacionadas con el poder y su ejercicio, sea en favor o en contra. Así también, la participación política es colectiva. Presupone entonces organización, estrategia y acción, todas orientadas a transformar. (Fernández Poncela, 1994). La participación política involucra también elementos de la subjetividad de las personas. Esta definición implica, en principio, que, en un sistema democrático, son todos los ciudadanos los que gozan de este derecho. Sin embargo, como se  verá en este artículo, es imposible hacer una generalización. Más bien, a lo que nos llama es a hacer una distinción entre las diversas formas de participar y accionar en la esfera pública política.

 

 



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