Des
- Encuentros Culturales en la Prensa Sensacionalista: del derecho
positivo a las culturas “indomables”
Marcelo
Guardia Crespo
guardia@ucbcba.edu.bo
Abordar
la cultura del derecho a la información a partir de la prensa
sensacionalista es una osadía para quienes no comprenden que la
comunicación y la cultura son dos dimensiones indisolubles de la
vida de los pueblos. Reconocer formas ambiguas e informales de
ejercicio de éstos y otros derechos, en manifestaciones y
representaciones consideradas “vulgares” por las élites, es
parte de un desafío por descubrir comunicaciones insospechadas en
la prensa sensacionalista. Pero, tratar de desvendar que por detrás
de los sospechosos discursos ilustrados de la “domesticación
del inculto” hay estrategias de perpetuación de la exclusión
social, se constituye en una obligación ética para con el
conocimiento científico y sobre todo para la necesidad de
repensar en las posibilidades de encuentro de saberes que están
en conflicto desde hace siglos.
I.
“Link” teórico del derecho informativo a la cultura popular
No
se puede negar la importancia del desarrollo de la cultura del
derecho y la ética en todos los campos del quehacer humano, en
particular del derecho a la información y su conexión con el
ejercicio de la ciudadanía. Así como la -siempre perfectible-
cultura de los derechos universales, ésta es una contribución de
la cultura occidental de la cual ni las otras culturas pueden
dejar de beneficiarse.
La
información veraz, oportuna y completa de la sociedad, sobre los
hechos de interés social, se traduce inevitablemente en factor
fundamental de construcción de
una opinión pública capaz de permitir tomar posición
sobre los problemas sociales, de una manera más adecuada que la
de los públicos mal informados o desinformados.
Se puede afirmar que un pueblo bien informado tiene mejores
condiciones de participación en los destinos de su comunidad y en
la construcción de la democracia, por tanto, mejores condiciones
para ejercer ciudadanía. Es decir, de demandar y cumplir derechos
y obligaciones.
Mantener
al pueblo informado es obligación del comunicador o periodista,
porque la información es algo que pertenece al ciudadano por
derecho natural. Por tanto, aferrarse a la idea de que la prensa
es el cuarto poder del Estado, resulta ser un abuso de poder y un
cliché antiético para los desafíos de la comunicación del
siglo XXI.
El
trabajo de los comunicadores especializados en periodismo requiere
de profesionalismo, por cuanto la construcción de la noticia es
un procedimiento técnico y ético manejable luego de un proceso
sistemático y científico de capacitación. Es técnico porque la
recolección de la información, ordenamiento, construcción de la
noticia, así como su difusión, son etapas de especial cuidado.
Se codifica mensajes para lograr entendimiento. Construir la
noticia no sólo es incluir toda la información necesaria para
que el público tome conciencia de los hechos, sino es también
codificar en los términos que puedan ser entendidos por el mayor
público posible. También es un procedimiento que requiere de ética,
porque si bien es imposible alcanzar la objetividad total, sí se
puede presentar los datos más relevantes en la forma más
adecuada de modo que los principios de la ética periodística se
cumplan en base a un autocontrol profesional.
La
labor informativa tiene un sentido político por cuanto la
democracia requiere de la participación de los ciudadanos de
manera activa en función de su conocimiento sobre la realidad
social de la que hacen parte. En ello radica la importancia de la
formación de la opinión pública saludable, pues un pueblo mal
informado o desinformado participa equívocamente en la
democracia, puede incurrir en errores de incidencia social
irreversibles. En cambio, un ciudadano bien informado tiende a
opinar y decidir apropiadamente.
Por
esa razón es que los grupos de poder ven en los medios de
comunicación social, importantes herramientas de persuasión en
favor o en contra de la formación de opinión de la población,
de acuerdo a intereses no siempre colectivos.
Aunque
los periodistas saben que deben realizar un trabajo independiente,
sus condiciones de trabajo les obligan a tergiversar las noticias
a fin de mantener sus puestos de trabajo que normalmente responden
a grupos económicos o políticos. Así, la preservación de la ética
profesional del comunicador depende de factores que exigen mayor
fortaleza y conciencia en el momento de producción de la noticia.
Esta
perspectiva ideal de la producción de información a favor de la
formación de la opinión pública, sin embargo, se ve
complejizada por la incidencia de las culturas.
1.1
Las culturas como base del sentido
Si
la información ofrecida al público sería decodificada tal como
se la concibe en la etapa de la producción y se la difunde por
los medios, la formación de la opinión pública sería simple,
pero totalmente aburrida. Felizmente no lo es. La opinión pública
se forma con información
de infinitas fuentes y combinaciones de ellas, entre las que están
las noticias producidas
por los medios en sus programas informativos. Pero además están
otros elementos que hacen parte de la vida cotidiana de los
receptores. Habermas denomina este espacio como “mundo
vivido”. Martín Barbero, Orozco y otros autores, en la versión
latinoamericana de estudios culturales, teorizan sobre las
“mediaciones” en la vida cotidiana.
La
opinión no se forma a partir de la información producida y
emitida por los medios solamente. Tampoco está al margen. La idea
de la imposición de contenidos en los públicos por parte de los
medios no tiene asidero científico por cuanto los humanos vivimos
en contextos sociales que ayudan a dar sentido (significado) no sólo
a los mensajes que circulan por los medios, sino a la realidad
económica, política y social que nos rodea.
En
la comunicación masiva, así como en cualquier interacción
humana, existe una relación dialéctica que permite la extracción
de beneficios por ambas partes. A menos que la relación sea
obligada, que no es el caso de la comunicación masiva, por la
creciente profusión de oferta programática, inclusive en términos
de noticias periodísticas. Entonces, ocurren procesos de
negociación y producción de sentidos de acuerdo a los
referenciales de las personas: conocimientos, pertenencia,
identidad, edad, sexo, clase social, nivel de educación, etc. Así,
la retórica de los productores de noticias se ve necesariamente
enfrentada con la no siempre previsible capacidad hermenéutica de
los públicos que aceptan, rechazan, dan otros significados o, en
casos extremos, hasta proyectan significados donde no los hay.[1]
1.2
Mediaciones económicas y políticas
Con
esos elementos juega el mercado y, como los medios de comunicación
son empresas cuyos objetivos legítimos son lucrativos, la
programación y producción de sus mensajes son atravesados por
esta mediación económica. Finalmente, la noticia se convierte en
mercadería, porque la empresa de comunicación vive de acuerdo a
la oferta y la demanda.[2]
Cuanto más dura es la competencia, más se prioriza el lucro y en
esa lucha muchos empresarios han optado por el camino más fácil:
exacerbar las pasiones de la demanda. Sin embargo, no podemos
dejar de destacar a los empresarios que definen una línea ética
en sus medios y realizan ofertas informativas elaboradas con
profesionalismo y ética, logrando así mayor audiencia y -en
consecuencia- mayores réditos económicos.
La
mediación política en la prensa se hace visible en la “toma”
de los medios de comunicación por los partidos políticos. Los
políticos adquieren canales, frecuencias de radios, medios
impresos para construir la información, para favorecer o
perjudicar adversarios. En países como Bolivia, el manejo de los
informativos incurre en la mezcla de géneros de manera
evidentemente contraria al ejercicio de un periodismo científico.
La información está mezclada con la opinión, la propaganda se
disfraza de informativo, no se respetan los códigos de ética, se
desconoce el derecho a la vida privada de los ciudadanos, se mata
civilmente a personas e instituciones; todo por la guerra mediática
a la que conducen los empresarios y periodistas vinculados a
partidos políticos.
A
este panorama retórico, se suma la desinformación general de los
públicos latinoamericanos, ocasionada por la pobreza y bajo nivel
de escolaridad. Aunque existen canales y flujos informativos riquísimos
que permiten percibir la realidad y entenderla desde su punto de
vista e intereses individuales y colectivos, el público sabe
detectar algunas astucias del poder y defenderse de ellas, por eso
es que, por ejemplo, en procesos electorales, candidatos con pocos
recursos propagandísticos pueden llegar a obtener importantes
votaciones. Los medios son fundamentales en la formación de la
opinión pública, pero no son determinantes. Son escenario
privilegiado de la actividad política, pero no son actores,
porque detrás de ellos están los sujetos emisores, con
esclarecedoras u oscuras intenciones, frente a los públicos que
tienen su cultura, su vida cotidiana y su historia como
imprevisibles armas de defensa.
II.
La intención del mensaje
Siguiendo
a Humberto Eco, afirmamos que el mensaje tiene una intención que
no es la del emisor
ni la del receptor. De esa manera analizamos cualitativamente la
producción de los periódicos Extra y Gente surgidos en Bolivia a
fines del año 1998, no para demostrar cómo incumplen con los
requisitos básicos de la producción formal de noticias, sino
para descubrir qué es lo que pueden tener como germen para la
satisfacción del derecho a la información.
Asimismo
nos desmarcamos del discurso ilustrado[3]
sobre medios que considera que este tipo de prensa, además de no
tener información rescatable, incentiva a sus lectores a la
violencia, amenaza a la moral, la educación y las “buenas
costumbres”, motiva a los instintos sexuales y no cumple con el
“rol social” que debieran asumir los medios de comunicación.
Es un discurso basado en preocupaciones
moralistas y no así propositivas que contribuyan a la comprensión
integral del fenómeno. No toma en cuenta la perspectiva de los públicos,
porque los considera carentes de criterio. Pero al alejarse de
ellos, le hace el juego al poder por contribuir, no sólo a la
perpetuación de los sistemas culturales, sino del desencuentro de
las culturas.
La
condena de este tipo de prensa, puede llevar a cerrar los caminos
para el encuentro e interacción de la cultura ilustrada del
derecho con las culturas populares que, en términos generales,
tienden a identificarse con los valores de la modernidad
occidental.
2.1
Temáticas priorizadas
Los
dos periódicos priorizan la información policial, la deportiva,
la del espectáculo con algunos elementos propios de las culturas
populares: informalidad, humor, erotismo, crítica, etc.. La
información política está ausente más en Extra que en Gente.
El tratamiento de esa información es superficial, incompleta y
frecuentemente desequilibrada en cuanto a presencia de fuentes
antagónicas, defecto común inclusive en la prensa formal.
2.2
Contenidos educativos
Algunos
días aparecen páginas dedicadas a información, denominada por
los productores “educativa”. En ellas, se encuentra noticias
relacionadas con el ámbito educativo formal (sistema escolar) de
utilidad para padres y niños en edad escolar. Sin embargo, la
dimensión educativa más relevante está dada por la información
instructiva sobre temática variada: salud, sexualidad, prevención
y cuidados sobre enfermedades de todo tipo, campañas de vacunación.
No existe lugar específico para ello, inclusive los suplementos
considerados menos serios o machistas como Extra Solterazo[4],
tiene notas instructivas sobre educación sexual, en medio de
fotos de mujeres semidesnudas y chistes “colorados”.
También
está presente un tratamiento que podría ser considerado
preventivo frente a la violencia. Se trata de noticias de crónica
policial que son aprovechadas para presentar información
preventiva. El texto informativo, con elementos de la subjetividad
narrativa, se convierte de pronto en texto prescriptivo: “…si
va en taxi no suba al lado del conductor, menos aún si se
encuentra solo. Los antisociales pueden recostarse en el asiento
trasero y salir, cuando menos uno lo espera.”[5], recomienda un texto de noticia con contenido
evidentemente educativo.
““...también
hay peligro cuando va en la parte de atrás, porque las vagonetas
tienen un espacio que supuestamente es para llevar equipaje. Fíjese
que esté vacío para subir.
No
permita que suba un segundo pasajero cuando va en radio-taxi. El
servicio es exclusivo para el que lo contrata en primera
instancia. Si aborda un vehículo solo(a), asegúrese que alguien
tome la placa del mismo. Si no la tiene, ni lo piense.”[6]
2.3
Información cultural
Las
noticias de Espectáculo y Página Social, muestran la vida artística
de personajes nacionales e internacionales y las actividades
culturales (fiestas públicas y privadas) de sectores de clases
subalternas. Es frecuente la noticia sobre acontecimientos de las
vendedoras de mercados, familias de migrantes quechuas y aymaras,
así como festejos religiosos donde se proyecta en escenario simbólico
el imaginario de movilidad social de los grupos y comunidades.
2.4
Periodismo y literatura
El
tratamiento del texto se desplaza ambiguamente entre la tendencia
a la formalidad, con redacción que busca mostrarse hacia la
objetividad, uso de
pirámide invertida, etc.; hasta lo contrario: texto narrativo
casi emotivo-ficcional.
La
combinación del periodismo con la literatura es uno de los
elementos más importantes del texto sensacionalista. Los hechos
son presentados como historias de personajes de la vida real que
han vivido un drama de características extraordinarias: asaltos,
agresión, muerte, accidente, violación, etc. La emoción y el
suspenso están presentes en una narrativa ficcional creada por
el periodista en base a algún caso real.
“Todo
iba bien, hasta que fueron sorprendidos por tres desconocidos que
tenían todo planeado. Rodearon a la pareja, que se dio cuenta que
intentaban atracarlos, pero no se imaginaron que el propósito era
violar a la muchacha.”[7]
Para
ello no se duda en incorporar elementos ajenos a los hechos
ocurridos, surgidos al calor de las emociones del redactor.
“R.E.
cegado por su más bajos instintos, clavó sus ojos en el pequeño
cuerpecito de la menor, por lo que ordenó a su hermana que vaya a
buscar al perro. La pequeña salió de la casa mientras el
degenerado empezó a tejer en su mente morbosa el deseo de estar
con la niña.” [8]
2.5
Plus informativo
Llamamos
así al incremento de elementos que condimentan la noticia a fin
de convertirla en más interesante. Es evidenciable la presencia
de “datos” difíciles de ser apropiados por procedimientos
regulares de producción de noticias. En las dos citas últimas
podemos desconfiar de cómo el reportero -por ejemplo- pudo saber
si “los tres desconocidos tenían todo planeado” o, en el
segundo, cómo supo que “el degenerado empezó a tejer en su
mente morbosa el deseo de estar con la niña”.
Sin
embargo, el “Plus” también se hace visible en las
ilustraciones que acompañan las noticias o se presentan en la
portada de los periódicos. Se trata de un procedimiento que
atraviesa varias cabezas, porque normalmente el dibujante no tiene
la oportunidad de presenciar los hechos. El reportero cuenta lo
que le contaron en la policía o los allegados a las víctimas.
Lleva esa información a la redacción y la pasa, en algunos casos
todavía mediada por el editor o Jefe de prensa, al dibujante que
naturalmente inventa una situación producto de su imaginación y
“visión” de mundo, basado en una realidad contada por
intermediarios.
Los
resultados son altamente curiosos. Los ambientes, vestuario,
rostros, escenarios, etc. se muestran estereotipados pero con
“toques personales” del dibujante que por su estado de ánimo
podrá mostrar altos grados de dramaticidad, similares a los de
comics policiales y de aventuras. Los rostros con expresión de
dolor, sangre sobre la piel, puñales ensangrentados, sombras y
luces eficientemente manejadas, etc. Así también, por ejemplo,
un ratoncito asustado que mira desde el umbral de su cueva, en un
rincón de una habitación, el drama que viven los personajes de
la “noticia”. Todos casos que ilustran la existencia del Plus
Informativo de este tipo de prensa.
2.6
Retórica de identificación
La
estructura narrativa muestra de manera latente la narración del
lado de lo considerado permisible, bueno y normal de la cultura.
Lo contrario está siempre como expresión de la transgresión y
sus actores: delincuente, asesino, irresponsable.
Las
noticias, el redactor y así se espera del lector, se identifican
con el “lado bueno” obviamente y sus soportes simbólicos se
sustentan en una visión maniqueísta de la vida que tiene como
fuente única el lado de la víctima.
2.7
Irrupción de la desgracia
Uno
de los recursos retóricos más fuertes en términos de estructura
retórica es la que se reproduce, casi de manera permanente, en la
presentación de la desgracia que irrumpe, con el objetivo de
buscar empatía en el lector. Sus componentes son 6:
1.
Descripción de la cotidianidad, tiempo y espacio en el que
sucede la desgracia: la casa, la calle, el trabajo.
2.
Irrupción sorpresiva de la desgracia que cobra vida y
paraliza la cotidianidad de los próximos. La muerte llega sin
aviso.
3.
Particularización de los hechos: mundo emotivo particular
y alteraciones que hacen referencia a la sorpresa de los
sobrevivientes o parientes.
4.
Curiosidad por el detalle: La necesidad de conocer lo más
mínimo de los antecedentes y consecuencias de los hechos es
satisfecha, inclusive en forma de preguntas. “Si todo estaba
bien, ¿Por qué le sucedió a él?”. Nadie se explica lo
ocurrido.
5.
Estados psicológicos y emotivos alterados: “El
inconsolable padre…no deja de llorar.” Se exalta la irrupción,
inexplicabilidad, particularización y desgarradura existencial.
6.
Mirada de restauración: ¿Cómo vivirán?. Capacidad de
restauración. Luego del desorden se debe volver al orden, en
nuevas y tristes condiciones, como capacidad de resignación y
mirada al futuro. Viudas con niños en los brazos, preguntan. “¿Y
ahora quien me va a ayudar a criar mis hijos?”
En
general se trata de una “articulación comunicativa, utilizada
por los redactores, entre las personas que sufren la desgracia,
los propios reporteros y el público lector, cuyas preocupaciones
coinciden más o menos dentro de estos elementos y permiten
activar sentimientos y cuestionantes arquetípicas de la mente
humana frente al enigma de la muerte.”[9]
2.8
Reafirmación de tradiciones: superativismo vs desvío
Contrariamente
a la idea empírica de que los mensajes de este tipo de prensa
estimulan la violencia y la transgresión, las noticias tienden a
explicitar una posición conservadora de los valores y la moral
populares, en base a la representación de los hechos que condena
la transgresión. Se sataniza a los transgresores adjetivándolos
sin ningún reparo[10].
“La
joven tenía un collar de chupones diseminados en todo el cuello,
frente a su impotente padre contó que desde que se fugó de su
casa había mantenido relaciones sexuales con su chico y presume
estar embarazada...”[11]
La
narración conduce a condenar la transgresión de la joven a través
de la descripción de las acciones de la progenitora y una foto de
ambas refuerza la intención con un subtitular que dice: “La
jovencita descarriada junto a su madre”.
2.9
Retórica de los titulares
Según
Pedroso, los titulares son la oración principal del sistema
productivo del discurso. Son la presentación del periódico.
Presentan la noticia resumida. Son el inicio de la generación de
significados inclusive en personas que no compran el periódico[12]. Proponen una narración mítica con los dos lados
protagonistas, pero ubicando al lector hacia el lado de la víctima.
Oculta al sujeto de la acción transgresora, pero carga su
existencia con antivalores tales como: debilidad, imprudencia,
incapacidad de controlar instintos, irracionalidad, que lo hacen
portador del lado oscuro de la humanidad premoderna.
“Le
tajeó los testículos”. “Envenenó a su bebé”, “Violaba
a su marido”. “Asesinan a mujer y arrollan su cadáver”.[13]
2.10
Las nociones de derecho
No
se puede decir que la prensa sensacionalista pretende difundir o
concientizar a los lectores sobre la cultura del derecho positivo
y las posibilidades de ejercicio de ciudadanía, aunque dado su
alcance masivo sería una excelente oportunidad de llegar a
grandes sectores de la sociedad.
Lo
que se muestra son nociones básicas de derechos humanos en
general, que coinciden con la legislación y normatividad vigente
en el país. Algunas noticias son enriquecidas con datos
relacionados sobre todo a legislación, Código Penal y otros,
pero nunca en profundidad, porque no es su objetivo. Así como
aparece una cultura reforzadora de valores morales generales, la
cultura del derecho se presenta como algo natural aunque, de
cierta forma, distante. Otros valores como democracia, justicia,
igualdad, también se presentan como expresión de los sectores
populares, sobre todo cuando sus derechos individuales o
colectivos son afectados o cuando son víctimas del delito y
reclaman a la sociedad y al estado: “queremos justicia.”
III.
La intención del emisor
Es
importante apuntar que los dos periódicos analizados (Extra Y
Gente), pertenecen a dos de los grupos mediáticos más
importantes del país Canelas-Rivero y Garafulic, ambos
propietarios de periódicos, canales y radios en las ciudades más
grandes de Bolivia. Estos grupos, a su vez están vinculados a
intereses económicos empresariales y de manera más o menos explícita
a partidos políticos.
Curiosamente,
los dos medios sensacionalistas se contraponen en cuanto a manejo
informativo a los medios formales de los mismos grupos que, por
cierto, son los medios impresos y televisivos más grandes e
importantes a nivel nacional.
3.1
Objetivos
Sus
objetivos son informar a la sociedad sobre hechos de violencia y
los destinatarios, las clases subalternas del país
(semianalfabetos, desempleados, comerciantes, taxistas, micreros,
albañiles y clases medias). Para el director de Extra “..es un
periódico que la cholita pueda leer.”[14]
También
buscan prevenir bajo el supuesto de que la noticia puede tener esa
función; es decir, utilizar la información sobre violencia para
evitar que el lector sea víctima en la realidad.
El
otro gran objetivo es entretener porque dicen estar concientes de
que el público no sólo compra o lee periódico para informase,
sino también para distraerse o distensionarse de la vida
cotidiana del trabajo y los problemas. Por ello, la codificación
frecuentemente diluye los límites entre información y
entretenimiento. La actitud de los lectores es más emocional que
racional, según los productores.
Entre
los aspectos compartidos por ambos periódicos están los de
denunciar la violencia urbana, exponer el delito para prevenirlo,
denunciar la ausencia de derechos, formar criterios respecto a la
realidad y educar a la sociedad carente sobre temas de riesgo.
3.2
Límites en la redacción
La
mayor parte de los componentes de los equipos de redacción tiene
formación universitaria, con estudios concluidos o por concluir.
Eso les permite tener una visión de lo que es la redacción
formal de periodismo y cómo la adoptan en su trabajo. Pese a
ello, como vimos en anterior acápite, el producto es distante del
ideal de noticia periodística propuesta por la academia.
Sin
embargo tienen algunos reparos. Por ejemplo evitan publicar fotos
de menores de edad, porque así lo prohíbe el “Código Niño,
Niña, Adolescente”. No muestran fotos de cadáveres, aunque
alguna vez aparecen algunos. Para ilustrar noticias prefieren
recurrir a los dibujos. Dicen evitar ser morbosos en el texto.
“Tratamos de no ser macabros, hacemos una lectura enriquecedora
de los hechos y tenemos un límite del buen gusto”, afirma el
director de Extra.
Afirman
no ser racistas, sexistas o machistas. Se dicen demócratas y críticos
del autoritarismo, así como tener una clara posición en favor de
la justicia social, a la que desean contribuir.
Están
conscientes de que la ausencia de parámetros para la producción
de la noticia sería un caos contrario a sus principios. Reconocen
estar permanentemente frente a situaciones que exigen esfuerzo por
superar la subjetividad. Definir erotismo, pornografía, moralidad
e inmoralidad, público o privado, es siempre un proceso sujeto a
elección subjetiva, afirma uno de los directores.
Asimismo,
admiten la adjetivación en el texto, porque consideran que es
importante lograr empatía en el público quien toma parte en
favor de la víctima. Juzgan y califican al transgresor con toda
naturalidad. “Quiero que éste aparezca para que la gente sepa
que es un maldito.”[15]
3.3
Retórica = convencer
Los
productores están conscientes del poder que tienen al trabajar en
estos medios. Su principal mecanismo de retroalimentación es la
conversación directa con los lectores en la calle, con los
vendedores y con las personas que acuden a la redacción para
presentar quejas o denuncias.
Saben
que su público está formado por personas poco ilustradas y con
una tradición más oral que escrita. Pero ello no evita que
reconozcan la “sabiduría popular” de sus lectores.
Para
alcanzar sus públicos, recurren a su lenguaje coloquial, al
manejo de detalles en la descripción de los hechos, al uso de
estructuras mitológicas, adjetivación y narración literaria[16],
orientando al refuerzo de valores, nunca en contra.
3.4
Literatura
Para
los productores de Extra se trata de una estrategia planificada y
consciente. “el lector no busca crónica policial, sino
historias”, afirma Iturri. Por tanto, los redactores están
permanentemente buscando nuevas formas de narración literaria que
atienda esa supuesta demanda del lector.
En
relación a los dibujos, los productores saben que tergiversan la
realidad, aunque consideran un componente más de la noticia
policial. La directora de gente se muestra contraria a su uso,
justamente por la dificultad de representar la realidad tal cual
es.
3.5
Rol político
Según
el director de Extra, que tiene un pasado militante en partidos de
izquierda, existe una función política de esta prensa por cuanto
atienden a las clases subalternas, excluidas, y se contraponen
culturalmente a la prensa de las élites. Se trataría por tanto
de una función clasista que busca reivindicar a las clases
subalternas. “Los periódicos de élite están alejados de la
población. Es una vergüenza ser de élite, la obligación del
periodista es llegar a todos.”[17]
3.6
Rol educativo
Ninguno
de los dos periódicos tiene por objetivo desarrollar actividad
educativa formal con la producción de noticias. Sin embargo, el
rol preventivo que se espera se cumpla, es una forma de contribuir
para la educación del ciudadano.
Para
los productores de Gente, hay un campo en el que desearían
intervenir efectivamente en favor del público pobre: lograr
justicia. Para la directora de Gente, el periodismo puede
coadyuvar a que se logre agilidad en los procesos de justicia,
gracias al poder que tienen los medios de incidir sobre la
burocracia judicial, aunque esa no es una atribución directa de
la labor informativa.
Para
los productores de Extra, la dimensión educativa está en la
capacidad de reflejar la vida cotidiana (productiva) del trabajo y
el descanso a través de la reivindicación de las prácticas de
los subalternos y no así de la información macrosocial de la
cultura oficial. “Extra es una posibilidad real, a partir de lo
cotidiano, de hacer modificaciones e inventar lo cotidiano.”[18]
Por
diferentes vías, los productores de estos periódicos tienen
argumentos para demostrar que su trabajo tiene un rol social.
Conocen bien las características de los lectores y saben cómo
llegar a interpelarlos con mensajes, cuya producción no se limita
a seguir los lineamientos del periodismo formal y sí de utilizar
recursos eficaces de persuasión que atienda la demanda
informativa, preventiva y de entretención. Lo que no se explicita
son los objetivos económicos que obviamente tiene cualquier
empresa, ni cómo esta mediación económica interfiere en el
profesionalismo de su producción de noticias.
IV
Derecho informativo desde las culturas populares
Más
que referirnos a la intención del receptor, analizamos los usos
que éste hace de la prensa sensacionalista, tomando en cuenta sus
condiciones de vida.
En
Bolivia, así como en la mayoría de los países latinoamericanos,
la pobreza es un factor de incidencia permanente en la
sobrevivencia de sus habitantes, en el consumo cultural y el
acceso a bienes simbólicos. Existe poca tradición de lectura, lo
que se refuerza con la crisis económica, el desempleo y los altos
índices de deserción escolar. La cultura del derecho positivo y
los derechos ciudadanos es conocida muy superficialmente por gran
parte de la población que está más preocupada por la
sobrevivencia en condiciones precarias, que en la información
sobre derechos.
4.1
Relación con el medio
La
recepción, en la comunicación humana, se refiere a una
diversidad de procesos que ocurren de manera compleja, rápida o
lenta y bajo lógicas mentales imprecisas e irregulares, más aún
si se trata de culturas populares. Destacamos la relación del
sujeto con el medio, por ser parte de un tipo de comunicación no
siempre investigado por no referirse a la dimensión semántica ni
sintáctica de la comunicación sino solamente a la pragmática,
es decir, al comportamiento.
Hay
dos tipos de lectores, los que leen titulares en la calle y los
que compran el periódico y lo leen y comparten con personas que
no compran pero sí leen. Son personas de clases media y baja,
constituidas por trabajadores informales y desempleados, cuya práctica
de lectura dista de la lectura profunda y racional de los lectores
de periódicos formales.
La
lectura de estos periódicos resulta ser un hábito de conexión
con el quehacer local y cultural del contexto en que se desarrolla
la vida.
4.2
Relación con los mensajes
Ocurre
en varias etapas: decodificación que supone acceso al código
coloquial, breve y directo de las noticias, cosa que no ocurre con
la prensa formal considerada “ininteligible” por los sectores
populares; interpretación, donde se producen los significados de
acuerdo a los referenciales reales o imaginarios de los lectores;
incorporación, que supone apropiación de la información para la
vida particular y reacción, algo de difícil determinación sobre
todo si se trata de mensajes informativos cuyo objetivo no es el
de provocar cambio de comportamiento. La resemantización se da más
en noticias y no así en información recreativa como crucigramas
y horóscopos.
La
preferencia del público se inclina por la crónica roja,
consistente en hechos extraordinarios de la calle, donde se
desarrolla gran parte de la actividad cotidiana, además de la del
trabajo e intimidad familiar. Existe desinterés por la información
económica, política y social del país o región, por
considerarla distante y hasta ajena. Lo importante es el entorno
inmediato marcado por la violencia, exclusión y pobreza, aspectos
éstos que concentran la atención.
“Me
gusta leer Gente porque sale lo más importante diremos ¿no?, eso
de matanzas, lo que está pasando, tantas cosas que se escuchan”
[19]
La
noción de “lo que está pasando” se refiere a la proximidad
geográfica, de clase social, de riesgo urbano, experimentados
diariamente por los lectores. Los peligros compartidos, aparte de
la pobreza, frente a la transgresión, la delincuencia, el exceso,
la imprudencia, bajas pasiones, depravación, descontrol,
alcoholismo, drogadicción, etc. que interpelan permanentemente a
los lectores.
Por
ello, los lectores consideran esta prensa como periódicos sin
censura ni control por parte del poder o los políticos, porque
“muestran la realidad tal como es”. También la consideran
como un factor preventivo de protección contra la violencia.
Valorizan lo que consideran “hablar de su realidad”, como
contraria a la ausencia en los medios formales, así como el
lenguaje sencillo que facilita el entendimiento y la comunicación.
Sin
embargo, desconfían de la total veracidad de las noticias porque
creen que los hechos son “inflados” para garantizar su venta.
4.3
Procesos autoeducativos
Aunque
no existan procesos planificados de enseñanza por parte de los
emisores, los lectores de esta prensa consideran los contenidos
altamente educativos. Se trata de un proceso complejo de
apropiaciones autoeducativas que desarrolla el lector, en base a
sus necesidades de aprehensión de conocimiento. No existe intención
de “enseñanza”, pero sí ocurre aprendizaje.
“El
lector conecta información con situaciones de la vida cotidiana y
la convierte en ‘lecciones’ para la seguridad propia y la de
su familia.”[20]
El
reconocimiento del rol preventivo de la prensa sensacionalista por
parte de los lectores es uno de los hallazgos más importantes de
las recientes investigaciones realizadas en Bolivia sobre esta temática.
Se ha llegado a afirmar que esta prensa está supliendo el rol
preventivo delegado constitucionalmente a otras instituciones de
la sociedad.
4.4
Comunicación ritualizada
La
capacidad de sacralizar el mundo es una característica de la
cultura humana que la antropología de la religiones la llama
mitificación. Una posibilidad es hacerlo dentro de alguna
institución reconocida y aceptada como tal. Sin embargo, los
humanos mitificamos también el mundo que nos rodea (mitos
no-confesionales), sin que éstos sean necesariamente asumidos
como tales.
Aunque
la racionalidad de la modernidad occidental esté en contra de
esta dimensión por la carga de subjetividad que conlleva, el
humano nunca ha dejado de tener religiones tanto confesionales
como no confesionales y con ellas visiones mitificadas de la vida.
La prensa sensacionalista cumple -en ese campo- un importante rol
cultural entre sus lectores.
Lo
que las narraciones periodístico-literarias presentan a su público
son diversas formas de dramatizar los conflictos de las “fuerzas
contendientes de la vida”[21],
cuyo tema central es la relación vida/muerte y recrea el ritual
de la vida cotidiana de los habitantes de una sociedad en riesgo.
Sus componentes básicos son: a) el “héroe” que representa al
ciudadano común que sale a trabajar para alcanzar sus metas de
superativismo personal o familiar o simplemente sobrevivir, b) el
“ideal” que son los objetivos de las personas: crecer,
“mejorar la vida”, ascender socialmente, progresar, “salir
adelante”, etc. y c) las fuerzas que se oponen casual o
intencionalmente a esos proyectos individuales o colectivos,
llamadas por Da Távola, Monstruo.
Así,
cada noticia es un drama personalizado en que el ciudadano común
se enfrenta al accidente, al delincuente, al depravado y al
peligro en todas sus formas. Y aunque no siempre es derrotado o
muere, las más de la veces es víctima inocente o indefensa. Ahí
se genera empatía con el público que se identifica con ese lado
de la historia para experimentar la angustia de sentirse frente a
la muerte y la fuerza de reponerse de la misma para así continuar
con la vida.
De
ese modo, la prensa sensacionalista presenta dos modos de
comunicación: uno transmite la información de los hechos y el
otro reproduce el ritual de la participación de los lectores en
la sociedad.
Su
lectura configura un acto ritual no confesional. Es ritual porque
las noticias alarman pero también reconfortan porque ellos, los
lectores, no son los que corrieron esa suerte, aunque las
condiciones sociales y culturales sean compartidas por lectores y
víctimas. Es mitológico porque aborda el tema de muerte sobre el
cual, el lector no tiene las respuestas pero sí todas las
preguntas.
“...la
relación del telespectador con las noticias, y el amplio mundo
que éstas representan, puede ser algo mucho más ritual, simbólico
y posiblemente mítico
que informativo y, en este sentido, las noticias (…) podrían
ser conceptualizadas de manera más adecuada como una ‘forma de
discurso cultural.’”[22]
De
esta manera, el rol informativo de la prensa sensacionalista va más
allá de la simple información periodística racional. El público
establece con el texto un vínculo cargado de subjetividad
incomprensible para la mirada ilustrada. La condena y la censura
son típicas reacciones de la fácil y empobrecedora “visión
negativa” sobre esta prensa, incapaz de visualizar la construcción
de discursos sociales necesarios para la vida en tiempos de
inseguridad ciudadana y reveladores de grandes contradicciones
culturales de la sociedad.
4.5
Identificación cultural y reconocimiento
Al
presentar temas que preocupan a públicos subalternos, la prensa
sensacionalista conecta la necesidad de pertenencia y reafirmación
cultural, con la oferta periódica de crónica roja y otros,
promoviendo una suerte de identificación que se contrapone a la
cultura de la prensa formal. Son las culturas excluidas que se
sienten interpeladas por estos periódicos que no dudan en
explotar esa demanda compleja y ambigua compuesta por drama,
sangre, muerte, escándalo, pero también, fiesta pública o
privada, celebración de las identidades, en lenguajes populares y
transmitiendo información que además de satisfacer su derecho a
saber, producen comunicación en cuanto intercambio de ideas y
producción de significados.
4.6
Tema de charla
Si
entendemos la comunicación como proceso de interacción no sólo
de los signos con los referenciales del lector, sino también de
los humanos reales entre sí, gracias a esos signos, no podemos
negar que esta prensa promueve infinitas interacciones de personas
como “tema de charla”.
Esquinas,
paradas de buses, filas en los mercados, puestos de trabajo,
espacios del interior de los hogares, etc., son lugares especiales
de intercambio de ideas sobre los hechos noticiados. Son el
tiempo/espacio de la producción de significado en el que se
reafirman los valores tradicionales y se condena la transgresión.
La violencia y el desvío son condenados como actos
indeseados cuya trascendencia se convierte en saberes que
benefician la cultura preventiva individual y familiar.
Toda
esa información violenta y lúdica presente en la prensa
sensacionalista se constituye en un tipo de representación de la
realidad que coincide con las expectativas de información de
estos públicos, por tanto, aceptable éticamente desde su
perspectiva. El contraste prensa formal / sensacionalista
corresponde a la relación derecho positivo / cotidiano. Negar la
existencia de las culturas populares, con sus lógicas, con su
distanciamiento y sus conexiones con las culturas superiores, es
demarcar la diferencia que inaugura la exclusión.
4.7
Revelación del mercado
Una
de las críticas más fuertes a esta prensa es su carácter
comercial. Para sus detractores, el único objetivo que mueve a
los productores es el lucro, aunque éstos tienen otros argumentos
más interesantes que los meramente lucrativos. Sin embargo, no se
puede entender este fenómeno cultural sin el contexto neo-liberal
vigente en el país desde mediados de los 80, y que el mercado es
una relación ente oferta y demanda, por tanto, es una relación
dialéctica. Lo que nos lleva a
concluir que la prensa sensacionalista es una relación de
intercambio simbólico en la que extraen lucro ambas partes.
Por
un lado, muestra el lado terrible de la vida en las ciudades, no sólo
como hechos violentos, vulgaridad, etc, sino que permite descubrir
que la sociedad está con serias dolencias sociales, producto de
carencias materiales y culturales perpetuadas por siglos. Si la
población estuviese bien alimentada, con acceso pleno a la
educación y trabajo, la prensa ofertada y consumida sería otra.
Por
eso sostenemos que el mercado es un dispositivo de revelación del
“lado oscuro” de la sociedad. Entonces, la prensa
sensacionalista es un síntoma de la crisis económica del país y
la región, del sistema político y cultural gestados en la
democracia y su proyecto de modernidad. En síntesis, de exclusión
económica, política y cultural.
V.
Crisis de la modernidad y del sentido
En
el fondo, este panorama nos permite constatar que la modernidad
occidental que prometió, y aún
lo hace, un mundo libre, igualitario, democrático y con
vigencia de derechos humanos, no está alcanzando sus objetivos.
Es más, aunque teóricamente hay avances significativos en
materia de derechos, las élites continúan empujando a la
sociedad a nuevas formas sofisticadas de exclusión, donde la
información y el acceso a sus modernos sistemas de producción,
circulación y consumo definen la diferencia. Cuanto más se
promueve la cultura del derecho, mayores y más infranqueables son
las diferencias sociales.
Lo
que las clases populares consumen de la prensa sensacionalista
satisface sus necesidades informativas, por tanto, estamos frente
a una forma diferente de ejercicio del derecho informativo.
Por
eso es importante identificar los puntos de encuentro entre las
culturas ilustradas y las populares. “Zonas de Contacto” (Mary
Pratt), que son espacios de encuentro y flujo de ideas, valores y
nociones útiles para la construcción pluralista de modernidades
alternativas. Sólo así podremos trabajar sin prejuicios, con lo
distinto a nuestros valores, por el logro de entendimiento y
formulación de bases para el pluralismo cultural y el ejercicio
de ciudadanía.
Conclusión:
cultura mediática y sensacionalismo
La
cultura mediática, entendida como la producción cultural
permitida por las nuevas tecnologías de la información y
comunicación, es la base para la existencia de esta prensa. Así
como en la mayor parte de su oferta, hace que la prensa
sensacionalista, de manera radical, informe a poblaciones pobre y
de clase media, fortalezca la mayor circulación de la información
en la sociedad, a mayor velocidad, menor costo y al alcance de más
grupos sociales. Sin embargo, la profundidad de la información,
así como el profesionalismo en la producción de las noticias,
como ya se sabe, dejan mucho que desear. Es que no deben verse
como productos periodísticos, sino más como literarios o
producciones culturales de amplio espectro que van desde lo
informativo, lo educativo, lo recreacional, hasta lo lúdico
popular.
Sin
embargo, su existencia demuestra la existencia de un abismo
comunicacional o informativo entre espacios separados desde hace
siglos: la cultura ilustrada o académica y la popular. Es una
abismo porque consagra la diferencia social que se refleja en la
diferencia de consumo cultural, pero lo peligroso es que se trata
de un desencuentro apuntado hace más de dos siglos pero nunca
completamente superado. Al contrario,
el desencuentro entre estos mundos se muestra como condena
ilustrada de lo popular por ser grosero, vulgar y depravado,
obviamente irracional y completamente subjetivo. Es otro pulcro
antifaz de la hegemonía para perpetuar la exclusión social y
cultural en construcciones ideológicas que, como afirma Martín
Barbero, incluyen en el discurso pero excluyen en lo concreto.
Las
relaciones de poder se reconfiguran permanentemente mostrando las
ventajas y lo positivo del nuevo mundo globalizado, pero ignorando
que los sectores populares están luchando muy precariamente por
una modernidad no siempre coincidente con la de los países más
desarrollados, pero no por eso menos auténticos.
Esta
cultura generada y desprendida de la prensa sensacionalista es un
espacio privilegiado para identificar dónde se encuentran y se
desencuentran las culturas, dónde se crean espacios ideales para
la intervención y el fortalecimiento de la cultura del derecho,
pero partiendo de su comprensión, sin ascos ni desprecios porque
esas son señales de intolerancia cultural, egocentrismo y
autoritarismo que condena la comunicación entre las culturas al
habitual fracaso y astuto reacomodamiento de la hegemonía.
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