| Volver al Indice |

| Atras |

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Técnica, método y teoría.

La entrevista en  profundidad en la investigación de la recepción

 

Mg. Rosario Sánchez Vilela

rsanchez@ucu.edu.uy

rsanchez@movinet.com.uy

Universidad Católica del Uruguay                                                                                                           

Resumen:

La recepción entendida como producción de sentido trasciende el momento de contacto con el medio, abarca procesos que tienen lugar antes, durante y después. La interpretación que el receptor produce sólo es posible a partir de la configuración de un horizonte que supone tanto una dimensión histórica como un “aquí” y “ahora”, a la vez que se completa en la conversación. Este artículo explora la pertinencia de la entrevista en profundidad para la investigación en recepción definida en estos términos; explicita  las dimensiones que esta técnica permite abordar y cuáles son sus compromisos teóricos.

Palabras clave: teoría de la recepción, metodología, entrevista en profundidad

 

 

 

Técnica, método y teoría.

La entrevista en profundidad en el estudio de la recepción

Mag. Rosario Sánchez Vilela
rsanchez@ucu.edu.uy
rsanchez@movinet.com.uy

Universidad Católica del Uruguay

 

Las teorías de la recepción  responden a un cambio de paradigma que desplaza la atención de la investigación hacia un área específica del proceso comunicativo: desde los textos hacia los lectores. La construcción del receptor como categoría analítica parte de la operación metafórica por la cual el término receptor, originalmente referido a la comunicación entre  máquinas, termina designando al ser humano que escucha la radio, lee el diario o mira la televisión. No obstante, desprendiéndose de la marca de pasividad en él implícita, recepción acabó por designar a un área de teorización y de investigación que se ocupa del proceso de negociación y construcción de sentido, en un tipo específico de consumo, el mediático. Su comprensión exige la convergencia de perspectivas múltiples, por eso prefiero el uso del plural “teorías de la recepción” que permite el encuentro de tradiciones de investigación diversas: la estética de la recepción, la semiótica y la sociología,  entre otras.

La recepción es aquí entendida como producción de sentido que trasciende el momento de exposición o contacto con el producto mediático.  Abarca procesos que  tienen  lugar antes, durante y después del momento preciso del consumo.  Me refiero a que la comprensión e interpretación que el receptor produce sólo es posible a partir de la configuración del horizonte desde el cual toma contacto con el producto. La noción de horizonte supone una dimensión histórica –el horizonte desde el cual leo, comprendo, interpreto, está tejido por los saberes subjetivos e intersubjetivos que lo constituyen a lo largo de la experiencia vital- y una dimensión presente, la de la situación actual en la que se produce el contacto. La naturaleza del concepto de horizonte y su importancia en la pragmática de la lectura ha sido largamente explorada por la estética de la recepción. Gadamer la recupera en la siguiente cita:

“La conciencia de la historia de los efectos, es en primer término, conciencia de la situación hermenéutica. (...) Podemos determinar el concepto de situación por el hecho de que significa un lugar que limita las posibilidades de visión. Al concepto de situación  le pertenece esencialmente la noción de horizonte. Horizonte es el círculo de visión que abarca y circunscribe todo lo visible desde un punto. Aplicando esto a la conciencia pensante, podemos hablar de una estrechez del horizonte, de una posible ampliación del horizonte, de la apertura de nuevos horizontes, etc. (...) El que tiene horizontes conoce el significado de las cosas contenidas en el horizonte, de acuerdo con los criterios de cercanía y lejanía, grandeza y pequeñez. En consecuencia, la elaboración de la situación hermenéutica significa la obtención del horizonte adecuado para las cuestiones que se nos plantean frente a la tradición.”[1]

El horizonte es fijo en el presente, pero dinámico en su posibilidad de incluir nuevos componentes de la experiencia. Existe una dimensión de la recepción que solo se completa desde la conversación que se establece en torno a los textos mediáticos y los asuntos que por ellos circulan. Podría afirmarse incluso que sólo se completa así, y de un modo específico y dinámico, la producción de sentido. La relevancia  que hoy se le asigna a la conversación en la recepción, y especialmente en los estudios de recepción televisiva, debe reconocerse como un temprano legado de Gabriel Tarde (1843-1904).

Elihu Katz pone de relieve el papel de la conversación  en el paradigma de investigación de Gabriel Tarde que refiere a la prensa: “La conversación  es una clave para comprender la diferencia entre lo activo y lo pasivo: la prensa no ejerce una influencia directa y autoritaria, anima más bien el programa de las conversaciones (…) Medios, conversación, opinión, acción, son los elementos constitutivos del modelo de Tarde, modelo que funciona únicamente, según él, de manera lineal: la conversación política se nutre de los periódicos; la opinión es el resultado de la conversación; la acción económica, política y cultural depende de las opiniones.”[2]

La dimensión conversacional de la recepción no culmina si no es comunicable verbal o gestualmente. Esta comunicabilidad es relativamente independiente de lo que el receptor sabe sobre el asunto al que el texto mediático se refiere, porque está más bien ligada a lo que él provoca como disparador  de la  conversación. Estudiar la recepción supone abordar la dinámica  de la conversación en tanto territorio en el que se teje la intersubjetividad.

Es mi propósito en este artículo explorar la pertinencia del uso de la entrevista en profundidad para la investigación de la recepción definida en estos términos. No pretendo hacer un mero ejercicio explicativo de la técnica, aunque el mismo resulta ineludible, sino que mi objetivo consiste en explicitar  cuáles son las dimensiones de la recepción que esta técnica permite abordar y cuáles son los compromisos teóricos implícitos en su uso. Para cumplir con ello me referiré específicamente a la recepción de un género, la telenovela, que por sus características específicas permitirá hacer más evidentes aquellos aspectos que considero centrales en la relación de la entrevista en  profundidad con el estudio de la recepción.

En un gimnasio, en el trabajo, en la sala de espera del médico, en una reunión familiar la conversación suele transitar en algún momento por la televisión, se detona una charla en la que se van incorporando distintas personas. La conversación vuelve a narrar, evoca escenas, interpreta, toma partido y hace prospectiva con respecto al desarrollo de la trama. Este es el modo de funcionamiento por excelencia de la telenovela, aunque su circulación en la conversación, no es exclusivo del género, ni del medio. No obstante, la serialidad de la telenovela, su generación de  expectativa y su incorporación a la rutina diaria la hacen particularmente propicia para integrar los discursos cotidianos. Al mismo tiempo, porque se trata de ficción, el  espectador se siente más confiado para expresarse sobre los temas y situaciones que en ella se plantean. Probablemente su disponibilidad sería otra si se tratara, por ejemplo, de noticias vinculadas a la vida política del país, a un conflicto sindical o al papel de la policía en la vida ciudadana[3].

Esta argumentación tiene el objetivo de llegar a formular dos afirmaciones:

1-               Investigar la recepción de la telenovela supone introducirse en los discursos de la cotidianeidad. Los sentidos producidos en la recepción, se tejen y circulan en la oralidad cotidiana. Es una actividad narrativa en la que los espectadores rehacen historias y al hacerlo también hablan de sí mismos, de su vida, de otras historias oídas o vistas. La telenovela hoy, como antes la literatura de cordel y después el radioteatro, funciona como punto de partida.    

2-               La investigación de recepción de la telenovela a la que me refiero se pregunta por los sentidos producidos en su recepción y permite el acceso a los repertorios culturales, a los mapas de significación presentes en una sociedad, en un momento dado, integrando su visión del mundo. Conversar de telenovelas es bastante  más que hablar del encuentro o desencuentro de los protagonistas de una historia de amor.

La metodología, la elección de  una técnica específica no constituyen un a priori de la investigación. El objeto de investigación y la pregunta que guía nuestra exploración definen la metodología y la técnica a utilizar. Desde allí es que se debe pensar en la pertinencia de la entrevista en   profundidad para la investigación de la recepción.  Por lo tanto, no resulta una técnica útil para cualquier indagación sobre recepción, sino para aquellas dimensiones que se manifiestan en las dos afirmaciones arriba realizadas.  

1. Afinidad entre instrumento y fenómeno.

Las preguntas que creo necesario responder con respecto al tema que nos ocupa son las siguientes: ¿por qué elegir -entre todas las modalidades posibles-  la entrevista  en profundidad  para la investigación  de la recepción?; ¿qué permite “ver” éste tipo de entrevista del fenómeno a estudiar?

Ofrezco dos argumentos. En primer lugar, su elección se sustenta en la proximidad de este tipo de entrevista con la práctica discursiva cotidiana. La entrevista en profundidad promueve una actividad narrativa que funciona de forma similar a la narratividad ordinaria. En segundo lugar, el análisis de la producción narrativa en situación de entrevista permite el acceso a la urdimbre de significaciones que circulan en la cotidianeidad producidas en la recepción de la telenovela.  Recorrer algunas características de este tipo de entrevista pondrá de manifiesto su potencialidad  en estas direcciones.

La técnica:

 La entrevista es siempre un intento de acceder al otro ya sea para conocerlo o para obtener una información que él posee y necesitamos conseguir. La entrevista  en profundidad no escapa a esa regla general, pero sus condiciones específicas la hacen particularmente interesante para nuestro propósito. 

Se impone realizar una distinción central entre las diferentes formas de entrevista, pues en cada una de ellas el investigador persigue objetivos distintos. La entrevista estructurada y también la semi-estructurada, a través de la organización de las preguntas y su direccionalidad,  implican la irrupción del investigador con sus propios términos y categorías en el discurso del otro. Ambos tipos de entrevista van a la búsqueda de una información específica de acuerdo a una jerarquía de temas que ha sido definida por el investigador.   

La entrevista en profundidad o etnográfica[4], en cambio, supone captar la experiencia del entrevistado en sus propios términos, acceder a las significaciones que para él tienen los sucesos a los que se refiere en la entrevista, reduciendo la intervención del investigador al mínimo posible. En otras palabras, lo esencial en ella es comprender desde el punto de vista del otro[5]. Esta técnica es fiel al enfoque fenomenológico que sustenta la investigación cualitativa según el cual  “lo que la gente dice y hace es producto de cómo define su mundo.” [6]

La siguiente definición sintetiza los rasgos sustanciales que deben ser tenidos en cuenta por la investigación: “Por entrevistas cualitativas en profundidad entendemos reiterados encuentros cara a cara entre el investigador y los informantes, encuentros éstos dirigidos  hacia la comprensión de las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras. Las entrevistas en profundidad siguen el modelo de una conversación entre iguales, y no de un intercambio formal de preguntas y respuestas. Lejos de asemejarse a un robot recolector de datos, el propio investigador es el instrumento de la investigación y no lo es un protocolo o formulario de entrevista. El rol implica no sólo obtener respuestas, sino también aprender qué preguntas hacer y cómo hacerlas”[7]

Aplicación

La entrevista parte de una pregunta disparadora que debe cumplir dos funciones: incorporar el tema que se quiere indagar y provocar la conversación.. La pregunta debe ser sólo provocadora de la conversación. La pregunta será suficientemente precisa como para introducir el tema, pero lo bastante vaga como para evitar introducir términos que, correspondiendo a las categorías del investigador, sesguen la respuesta del entrevistado.[8] El desafío  posterior para el entrevistador es mantener la charla, no dejar que “caiga”,  sin irrumpir con sus propias valoraciones o con preguntas intrusivas que determinen la respuesta.  El uso de las expresiones que el entrevistado ha utilizado devolviéndoselas en forma de interrogante para que desarrolle su significación, la devolución en espejo de las últimas palabras dichas por el entrevistado en tono de pregunta,  el gesto, serán instrumentos que pondrá en juego el investigador para llevar adelante la conversación. Se podrá recrear así una dinámica próxima a la de la cotidianeidad y esa es en gran medida la “vigilancia” que el investigador tendrá que mantener sobre su papel en la entrevista.

Si los sentidos producidos en la recepción de la telenovela circulan en la cotidianeidad, si investigar la recepción de la telenovela supone introducirse en la narratividad ordinaria, resulta especialmente útil un instrumento que propicia una actividad narrativa muy próxima a la que se practica en la vida cotidiana.

Por otra parte, la recepción en general no deja huellas, objetos, rastros físicos de los que el investigador pueda asirse.[9] Como la cultura popular, ella está inscripta en la oralidad[10]. La entrevista no estructurada recrea aquella oralidad propia de lo popular y va en busca de las voces anónimas que forman parte de la cultura popular.

Los vínculos con la oralidad están presentes además en el propio género telenovela integrado a una tradición narrativa que hunde sus raíces en las formas del relato oral. La telenovela formula una relación triangular de oralidad, imagen y escritura, desde el texto televisivo y detona, fuera de él, la oralidad en la recepción.   

1.1 Algunas consideraciones teóricas 

El discurso[11] que produce la entrevista en profundidad es una construcción, una operación narrativa en la que “están puestos en juego los elementos de la cultura que conforman el marco compartido dentro del cual los actores sociales desarrollan sus prácticas y otorgan sentido, como productores y receptores de discursos, al mundo en que viven y, por lo tanto, a su propio lugar en él”[12]. Este es un aspecto relevante: el análisis del discurso de entrevista adquiere un interés que trasciende lo singular. Las formas de construir la narración no son infinitas, dan cuenta de repertorios culturales, de marcos compartidos, del  “sentido común”.

La investigación cualitativa que echa mano a la entrevista en profundidad permite indagar en la diferencia, en nuestro caso: qué significa ver televisión, qué es ver telenovelas, cuáles son los distintos modos del ver, en suma, aquello que el rating no puede revelar. La investigación a través de entrevistas en profundidad permitirá acceder a estas dimensiones, pero también a la trama de sentidos compartidos, los sistemas de sentido por los cuales una sociedad  organiza el comportamiento, se comprende entre sus miembros, en suma, constituye su cultura. 

El uso de la entrevista etnográfica conlleva implicaciones teóricas que creo necesario explicitar: implica una teoría de la cultura y una teoría de la recepción.

Este enfoque de la investigación en recepción se inscribe en un concepto semiótico de cultura en la línea en que lo desarrolla R. Williams[13]  o tal como lo declara  C. Geertz cuando afirma: “Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una  ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones. Lo que busco es la explicación, interpretando expresiones sociales que son enigmáticas en su superficie.”[14]

 La urdimbre de significaciones, que es contexto en el que se mueve el sujeto y a la vez producción del sujeto, que es dada y creada a la vez, supone sistemas de sentido socialmente establecidos que la etnografía pretende describir. Se hace evidente entonces la proximidad de cultura y comunicación tanto por su dimensión de  producción de significaciones como por  su carácter público: “La cultura es pública porque la significación lo es.”[15]

Las narraciones de los entrevistados están construidas por códigos compartidos, remiten a significaciones que responden a la singularidad del entrevistado, pero que constituyen el ámbito social en el que ha transcurrido su historia y aquel en el que se inscribe actualmente.

Desde este enfoque teórico de cultura  es posible conceptualizar a la recepción como encuentro de discursos: los discursos que constituyen la conciencia del sujeto y los discursos que configuran los textos televisivos.

Además del sentido lingüístico del término, esta formulación teórica de la recepción refiere a discurso como proceso social de dar y reproducir sentidos Todos estamos precedidos de discursos en los cuales las diversas subjetividades ya están representadas y en ellas habita nuestra individualidad. Se entiende entonces por discurso “un modo socialmente producido de hablar o pensar acerca de un tópico. Se define con referencia al área de la experiencia social con respecto a la cual se construye sentido, a la ubicación social desde la cual este sentido es construido y al sistema lingüístico y significante por el cual este sentido es tanto construido como puesto en circulación”[16] Los discursos están presentes en los textos, pero no son los textos.

Esta noción  de recepción implica concebir a un sujeto fruto de la cultura, que ha estado en contacto con diversas prácticas discursivas a lo largo de su historia y ha sido interpelado por ellas no necesariamente en forma unánime. Como afirma David Morley: “En el momento del encuentro textual siempre hay en juego otros discursos además del texto en cuestión –discursos que dependen de otras formaciones discursivas, introducidas por la participación del sujeto en otras prácticas culturales, educacionales, institucionales-. Y esos otros discursos fijarán algunos de los términos en los cuales un determinado texto se tome y se evalúe.”[17] El sujeto es entonces un espacio interdiscursivo conformado por los discursos con los que se ha encontrado a lo largo de su historia y aquellos de los que dispone en la actualidad (entendiendo por actualidad el presente del receptor, pero también el momento preciso de recepción).

La instancia específica de recepción –la cena familiar, la soledad del ama de casa en un momento de descanso, el encuentro con amigos para ver un programa, etc.- pone en juego un repertorio específico de discursos que inciden en la producción de sentido en el momento mismo de la recepción. Por ejemplo, el ámbito doméstico como contexto de recepción, hará pesar los discursos religiosos, morales, políticos, las configuraciones de gender que la tradición familiar específica instala como legítimas y que probablemente se manifiesten en la conversación, en los gestos o en las acciones[18]. Otros discurso diferentes actúan cuando el producto es consumido en un ámbito de pares. En cada caso el texto televisivo actúa como punto de partida para la conversación y las valoraciones que cada espectador hace de lo que se consume.  No obstante, como ya se dijo, la recepción es un proceso que no se agota en el momento de contacto sino que abarca el antes, durante y después.

Esta condición del sujeto “atravesado” por diversidad de discursos se confronta con las condiciones de los productos mediáticos. Los textos televisivos, las telenovelas, además de su carácter polisémico,[19] están constituidos ellos también por diversidad de discursos. La entrevista en profundidad permite precisamente “entrever” esa confluencia de discursos[20]. Cuando el entrevistado narra el momento de ver la telenovela, explicita las conversaciones que tiene en ese momento y  con quién, cuando al renarrar la historia de un personaje incorpora fragmentos de su propia historia y experiencia vital, cuando en el devenir de la entrevista evoca títulos de telenovela y los conecta con distintas instancias de su vida, el investigador se encuentra frente a un relato en el que puede observar esa confluencia de discursos. 

2. Características del discurso de entrevista. Selección, interpretación, destinación

Es necesario señalar algunos rasgos que debe tener en cuenta el investigador. El discurso de entrevista es una construcción y, en este sentido, próximo a la ficción. Tener claro este punto de partida evitará caer en la ilusión de  transparencia. No hay observador inocente, ni técnica inocua.

El relato del entrevistado supone necesariamente una selección. La memoria  actúa como primer filtro: el entrevistado recuerda algunos personajes, situaciones, evoca unos títulos y olvida otros. Los motivos del recuerdo y del olvido pueden ser muy diversos, pero siempre significativos. La selección muchas veces puede responder al estímulo del entrevistador: su pregunta disparadora, el mostrar alguna foto o video[21] puede provocar un determinado encadenamiento selectivo.    

Por otra parte, la selectividad se  vincula con otros dos rasgos centrales: el discurso del entrevistado es interpretativo y “destinado a”.   El entrevistado construye una interpretación, atribuye un sentido a los hechos, conductas y situaciones sobre las que narra. La elección supone una determinada jerarquización  a la vez que se establece una red de relaciones y encadenamientos causales. En el caso de la recepción de telenovela,  el discurso de entrevista conlleva una labor interpretativa de historias,  personajes, valoración de conductas, pero también incluye una interpretación del “ver telenovelas” y de la significación de esa práctica en las vidas de los entrevistados.  

El entrevistado elabora un discurso interpretativo porque quiere que sea comunicable, inteligible para el otro al que va destinado. Esta tercera característica de relato “destinado a” fortalece el carácter de construcción del discurso de entrevista. Al  hablar de la telenovela el entrevistado construye una imagen de sí mismo destinada al entrevistador, de ahí la importancia de las condiciones de realización de la entrevista, el papel del investigador en su transcurso y la “vigilancia” que debe tener él mismo. Vuelvo entonces sobre la idea inicial: la transparencia es una ilusión y la recepción pura es inasible. Siempre hay intervención del investigador y contar con ella, hacerla explícita, es la mejor manera de reducirla al mínimo y proceder con humildad en las conclusiones.

2.2 La entrevista como “artificio”.

Los tres rasgos señalados, selectividad, interpretación y destinación, obligan a considerar la excepcionalidad de la situación de entrevista. Si bien la entrevista en profundidad es próxima a lo que Bajtin ha llamado “los pequeños géneros cotidianos”[22] es fruto de una ruptura que el investigador produce en lo cotidiano. El discurso narrativo del entrevistado es provocado por el entrevistador que genera la instancia de entrevista. Esta no es otra cosa que una circunstancia “creada para” la investigación y tiene un destinatario presente que es el investigador.  Con frecuencia el entrevistado quiere responder a las expectativas que supone tiene el entrevistador y genera entonces respuestas que tienden a ser estereotipadas.  La situación de entrevista incide en lo que el entrevistado elige decir y en cómo lo dice. Será necesario tomar recaudo y adoptar estrategias para amortiguar los peligros de una artificialidad inevitable.

Si bien la asepsia total es imposible, y la sola presencia del investigador es un elemento condicionante de la construcción que el entrevistado hace, señalaré algunas condiciones de la realización de la entrevista pueden paliar la situación.  Es necesario tener clara la posición del investigador tanto en la entrevista como en la investigación. En cuanto  a la entrevista, es preferible realizarla en territorio del entrevistado, a ser posible en su hogar[23]. El investigador es herramienta para captar el punto de vista del otro, tendrá entonces que evitar la intrusión de sus propias valoraciones y prejuicios, pero al mismo tiempo generar una proximidad tal que permita el rapport por el cual la entrevista adquiera la naturalidad de la conversación cotidiana. En el caso de mi experiencia de  investigación sobre recepción de telenovela se hicieron evidentes estos aspectos: “Debía cuidar  que mi memoria de las telenovelas vistas no interfiriera en las evocaciones de las entrevistadas. Al mismo tiempo, era necesario crear cierto clima de complicidad en el gusto por la telenovela, imprescindible para que estas espectadoras se manifestaran. En consecuencia, debía demostrar que yo conocía aquello de lo que me estaban hablando, pro no desde una posición de superioridad del investigador por encima del consumo popular, sino de quien comparte un placer.”[24] Era necesario mantener un sutil equilibrio: vigilar la no inclusión de mis términos y al mismo tiempo mostrarme involucrada para de esa manera amortiguar la destinación a la figura de investigador, recrear la cotidianeidad de la conversación sobre telenovelas.   

2.3 El trabajo con los datos

No obstante, el investigador no debe olvidar la excepcionalidad de la situación y de su responsabilidad en la construcción del discurso de entrevista. Él es, en cierta forma, coautor de esta producción narrativa. El trabajo de análisis de los datos es una nueva construcción. Si el discurso del entrevistado es interpretativo, sobre él opera una nueva interpretación: “lo que llamamos nuestros datos, en realidad no son sino nuestras propias construcciones de las construcciones que hacen otras personas (...) lo que hacemos es interpretar, y peor aún: estamos interpretando interpretaciones”[25].

El análisis de los datos pretende poner de manifiesto el mapa de significaciones, los sistemas de sentido[26] que en la recepción los espectadores producen. En el fluir del discurso de la entrevista el entrevistado elige personajes e historias, selecciona temas, valora conductas, establece relaciones. El análisis comenzará por identificar las  palabras clave, en torno a las cuales se genera una red de asociaciones. Es posible delimitar entonces campos semánticos[27]. A partir de las palabras clave se estudiarán relaciones de causalidad, organización jerárquica de los temas y subtemas, analogías y antítesis. El campo semántico es precisamente el conjunto de significados asociados a un término clave en torno al que se establece una cadena de asociaciones. La definición de los campos semánticos permite construir un sistema de sentidos configurado por el contexto cultural del hablante y por la situación de entrevista. Esta forma de trabajo sobre los datos permite que las categorías de análisis provengan de los propios términos de los sujetos investigados.

3. Entrevista en profundidad e “historia de vida”.

Los entrevistados narran su experiencia como consumidores. Vuelven a contar tramos de la historia consumida y siempre se deslizan en mayor o menor medida hacia la narración autobiográfica. La experiencia se hace aprehensible por la narración que el entrevistado impregna de su propia historia la cual explicita fragmentariamente. En otras palabras, pretendo subrayar la proximidad del discurso de la entrevista en profundidad con el relato autobiográfico[28].

Hasta aquí el eje de esta exposición ha sido la entrevista en profundidad en la investigación de recepción de telenovela. Me propongo hacia el final avanzar algunas reflexiones sobre la utilización de otras modalidades emparentadas con aquella técnica. Me refiero al relato autobiográfico y a la historia de vida. En tanto las vidas de las personas están atravesadas por la ficción, ambas constituyen instrumentos propicios para investigar la telenovela como narrativa inserta en las vidas cotidianas de los receptores.

La entrevista en profundidad puede ser aplicada una única vez a una cantidad de personas  o puede aplicarse en serie a una única persona para producir una historia de vida o un relato autobiográfico.[29] Cuando la entrevista produce un relato autobiográfico el entrevistado es a la vez narrador y personaje. Como narrador suele organizar el relato en torno a hitos[30]. El hito es aquel acontecimiento que supone un antes y después, la quiebra de la rutina y la instalación de una nueva. En torno a ese acontecimiento se establecen relaciones de causalidad, asociaciones por analogía y por oposición, etc.

El uso del relato autobiográfico en la investigación de la recepción abre la posibilidad de identificar hitos en la historia de los medios a partir de la perspectiva de los receptores. Se trata de una manera distinta de enfocar la historia de los medios.  Otra posibilidad cierta es la de identificar en la vida de consumidores singulares aquellos que constituyeron hitos en su propia historia de espectadores y su conexión con la diversas etapas de la vida de las personas. Es posible así estudiar la relación dialógica  entre la vida y la ficción.

Algunas preguntas cuya respuesta puede indagarse poniendo en juego estas herramientas son por ejemplo: ¿cómo se construye el oyente? ¿cómo el oyente se constituye en telespectador? El relato autobiográfico y la historia de vida permiten abordar la recepción como proceso contínuo en una dimensión  diacrónica. Es posible estudiar cómo se modifican los horizontes de expectativa de los sujetos en su relación con los medios y sus transformaciones tecnológicas.

A través del relato autobiográfico el investigador puede  explorar una zona a la que no tiene acceso directo: la dimensión de la ficción  inscripta en la vida cotidiana. En otras palabras, es posible de esta forma estudiar la articulación de las prácticas del ver con otras prácticas y saberes de la vida cotidiana[31].

A modo de cierre

Los estudios de recepción se preguntan por la producción desde las audiencias, indagan en las significaciones y en los modos del ver. Su campo de exploración es el de los sentidos y las prácticas. La pregunta define, entonces, la opción por un enfoque cualitativo y herramientas afines al objeto de estudio. No se pretende defender aquí una adhesión incondicional a la investigación cualitativa, sino subrayar la relación de necesidad entre lo que nos preguntamos, las herramientas que elegimos para buscar respuestas y las derivaciones teóricas de ambas instancias. Si la pregunta es sobre el sujeto en su sistema de significados y por la dinámica de su producción, es pertinente privilegiar la exploración  con instrumentos afines al objeto de estudio. Es desde esta perspectiva que se ha valorado aquí el empleo de la entrevista en   profundidad. A modo de síntesis creo oportuno puntualizar  algunos aspectos recorridos.

Sentidos y prácticas del ver se despliegan en el ámbito de la cotidianeidad. La entrevista en   profundidad produce una narratividad próxima a la que las personas practican diariamente en la conversación. Esta es una de las ventajas de su utilización si se entiende a la recepción como un proceso que en ella se completa.  Otra dimensión relevante del uso de la entrevista es que permite el acceso a los marcos compartidos, al sentido común, pero también a la diversidad aproximándonos a la elaboración del  “mapa” de sentidos de una comunidad. 

La opacidad del fenómeno que nos ocupa y la quiebra de la autoridad etnográfica no suponen bajar los brazos y renunciar a esta perspectiva de investigación. Las “descripciones densas”, la acumulación del trabajo empírico permitirán comprender mejor el proceso de recepción que, en última instancia, es conocer un aspecto de la producción de cultura, en el sentido en que en estas páginas se ha manejado. La entrevista en profundidad presenta potencialidades y límites que deberán ponerse a prueba en cada investigación.

 

BIBLIOGRAFÍA

AAVV, Desafíos de la investigación cualitativa, Revista Nómadas, Nro. 18 Universidad Central, DIUC, Bogotá, abril, 2003.

BAJTIN, M., Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI, 1982.

BEISSO, R. y CASTAGNOLA, J. L. “La vida era siempre…” Cuadernos del CLAEH Nº 53, Montevideo, 1990

CHIRICO, Ma. Magdalena, “La producción narrativa en la situación de entrevista”, Cuadernos del CLAEH, Nº 53, Montevideo, 1990/1

FISKE, J. “British Cultural Studies and Televisión”, en R. Allen (comp.) Channells of discourse. Television and contemporary criticism. Chapel Hill, Teh University of North Carolina Press, 1987.

GADAMER, Hans Georg, “Historia de efectos y aplicación”, en Rainer Warning (ed), Estética de la recepción, Visor,  Madrid, 1989, pag.82

GEERTZ, C, La interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona, 1987.

GEERTZ, C. El antropólogo como autor, Paidós, Barcelona, 1989.

GINZBURG, C “Señales de un paradigma indiciario”, en Aldo Gargajo (comp.)  Crisis de la Razón, México, Siglo XXI, 1983.

GINZBURG, C. El Queso y los gusanos,  Muchnik Editores, Barcelona, 1994.  

GUIRAUD, Pierre, La sémanthique, París, PUF, Colección Que Sais Je?, 1995.

KATZ, E., “La herencia de Gabriel Tarde. Un paradigma para la investigación sobre la opinión y la comunicación“en  Daniel Dayan, En busca del público, Gedisa, Barcelona, 1997

MORLEY, David, Televisión, audiencias y estudios culturales, Buenos Aires, Amorrortu, 1996

PANTOJA FRANCO, Mariana, “Histórias  da Ivanilde no Alto Río Jurus”, en Género, narrativas, memórias, Cadernos Pagu 8/9, Campinas, San Pablo , UNICAMP, 1997.

PIÑA, C., “Sobre la naturaleza del discurso biográfico”, Cuadernos del Claeh  Nº 53, Montevideo, 1990.

SANCHEZ VILELA, R., Sueños Cotidianos. Telenovela y Oralidad. Taurus-Ucu, Montevideo, 2000.

SPRADLEY, James, The ethnografic interview, Holt, Rinehart and Winston, New York, 1979

TAYLOR, S. y BOGDAN, R., Introducción a los métodos cualitativos, Barcelona, Paidós, 1992.

VARGAS CORTES,  S.M., “Técnicas de coleta e análise qualitativa de dados.” en Pesquisa social empírica: métodos e técnicas, Cadernos de Sociología 9, UFRGS, Porto Alegre, 1998.

 

Datos de la Autora: Márcia Gomes Marques: Universidad Católica del Uruguay, Facultad de Ciencias Humanas.  Profesora de Teorías de la Comunicación y Seminarios Temáticos. Coordinadora Académica de la Maestría en Comunicación y Recepción de Medios. Co-directora del Programa de Investigación Medios y Vida Cotidiana. Email: rsanchez@ucu.edu.uy



[1] Gadamer, Hans Georg, “Historia de efectos y aplicación”, en Rainer Warning (ed), Estética de la recepción, Visor,  Madrid, 1989, pag.82

[2]Elihu Katz,  recupera  las ideas del  ensayo de Tarde en  1899  sobre la conversación  en “La herencia de Gabriel Tarde. Un paradigma para la investigación sobre la opinión y la comunicación “ en  Daniel Dayan, En busca del público, Gedisa, Barcelona, 1997, pag. 319.

[3] A este respecto James Lull en su investigación sobre la televisión en China señala que sus entrevistados se muestran muy abiertos a opinar sobre la miniserie New Star y emitían allí críticas al sistema y al gobierno chino, pero en cambio se mostraban renuentes a hablar directamente de la situación de su país. Ver James Lull, “Televisión y resistencia en China”  en Orozco, Guillermo, Hablan los televidentes. Estudios de recepción en varios países. Cuadernos de Comunicación y Prácticas Sociales, U. Iberoamericana, México, 1992.  

[4] La entrevista en profundidad es un instrumento ligado a la investigación etnográfica. En el sentido que la plantea Clifford Geertz, “la descripción etnográfica presenta tres rasgos característicos: es interpretativa, lo que interpreta es el flujo del discurso social y la interpretación consiste en tratar de rescatar “lo dicho” en ese discurso de sus ocasiones perecederas y fijarlo en términos susceptibles de  consulta. (...) Además la descripción etnográfica tiene una cuarta característica, por lo menos tal como yo la practico: es microscópica” La interpretación de las culturas, Gedisa, México, 1987, pag. 32  Las cuatro características se evidencian en el uso de la entrevista en profundidad al aplicarlo a la recepción de la telenovela.

[5]Spradley, James, The ethnografic interview, Holt, Rinehart and Winston, New York, 1979, cap.1

[6]S. Taylor y R. Bogdan, Introducción a los métodos cualitativos, Barcelona, Paidós, 1992, pag.. 23. Estos autores enfatizan esta correspondencia al atribuirle a la entrevista en profundidad la exclusividad de la denominación “entrevista cualitativa” excluyendo entonces de esta categoría los otros dos modos de entrevista, la estructurada y la semi-estructurada.

[7] Ob cit pag. 101. La negrita es mía.

[8] La tensión entre emic (las categorías del “nativo”) y etic (las categorías y prejuicios del investigador) es uno de los aspectos que se deberá vigilar en este tipo de investigación.

[9] En algunos casos se puede recurrir a las cartas y mails que los espectadores envían a revistas, canales de televisión o a los propios actores. En los últimos años los grupos chats y foros en internet pueden constituirse en herramientas para indagar en la recepción. Vale la pena subrayar además que ambos comparten la fugacidad de lo oral. No obstante estas fuentes de datos, si bien constituyen un material rico, no son suficientes para investigar la recepción en el sentido que he formulado.

[10] Sobre la dificultad del acceso a la “cultura subalterna” en tanto ella es fundamentalmente oral, reflexiona Carlo Ginzburg en la introducción a su estudio sobre el molinero Menocchio. Ginzburg no renuncia a la tarea sino que recorre caminos oblicuos, indaga a partir de pequeñas señales. El Queso y los gusanos Muchnik Editores, Barcelona, 1994. Ver también “Señales de un paradigma indiciario”, en Aldo Gargano (comp.): Crisis de la Razón, México, Siglo XXI, 1983.

[11] Es necesario precisar que al utilizar el término “discurso de entrevista” lo hago en un sentido lingüístico, me estoy refiriendo a la producción de enunciados verbales inscriptos en la circunstancia de entrevista. Vale la pena la aclaración porque más adelante adoptaré otra acepción del término. 

[12]Ma. Magdalena Chirico, “La producción narrativa en la situación de entrevista”, Cuadernos del CLAEH, Nº 53, Montevideo, 1990/1, pag. 80.

[13] Ver R. Williams, Marxismo y Literatura, Barcelona, Península, 1980.

[14] Geertz, C., ob cit pag. 20. La negrita es mía.

[15] Geertz, C., ob cit.  pag. 26.

[16] J. Fiske “Introducción a los estudios culturales británicos”, pag.41, Cuaderno 21 de UBA

[17]David Morley, Televisión, audiencias y estudios culturales, Buenos Aires, Amorrortu, 1996,  pag.  94. No es este el lugar para recorrer uno a uno los conceptos de sujeto e interpelación implícitos en esta formulación de la recepción. Remito a este respecto a una buena síntesis en el capítulo 2 de esta obra.

[18] El hecho de levantarse y  retirarse del lugar donde se ve la tv;  la acción de la madre o el padre tomando el control y sacando de pantalla una escena que consideran inmoral, son ejemplo de acciones y gestos que pesan en el momento de la recepción.

[19] Distinción entre polisemia y multiplicidad de discursos. Nociones interrelacionadas, pero no equivalentes. La polisemia es una propiedad del signo y por lo tanto de la articulación de los mismos en el texto, el discurso remite a la dimensión social en la que los sentidos se producen y por lo tanto es el ámbito en el que la polisemia de los signos se constriñe.

[20] A modo de ejemplo, ver la entrevista a Mercedes, en Sánchez Vilela, Rosario, Sueños Cotidianos. Telenovela y Oralidad. Taurus-Ucu, Montevideo 2000. La entrevistada confronta las representaciones sobre  maternidad/paternidad en una telenovela brasilera (Historia de Amor) con los discursos que formaron parte de su historia como hija y aquellos que integran su presente de madre. El juego de encuentros y tensiones entre discursos diversos puede ser observado a través de la entrevista. El sentido producido en la recepción sobre el personaje es resultado de este encuentro de repesentaciones de la subjetividad. 

[21] El recurso a fotografía, revistas o videos suele ser un instrumento complementario muy útil cuando se realizan varias entrevistas sucesivas como parte de una historia de vida o de un relato autobiográfico.

[22] M. Bajtin, Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI, 1982.

[23] No debemos olvidar la proximidad de esta modalidad de entrevista con la observación participante.

[24] Sueños cotidianos, pag76-77.

[25] Geertz, Clifford, La interpretación de las culturas, México, Gedisa, 1987, pag. 9.

[26] Por “sentido” entiendo el conjunto de las posibilidades de significación, producto de la cultura y por tanto resultado de la comunicación.

[27] Guiraud, Pierre, La sémanthique, París, PUF, Colección Que Sais Je?, 1995.

[28] Ver Carlos Piña, “Sobre la naturaleza del discurso biográfico”, Cuadernos del Claeh  Nº 53, Montevideo, 1990.

[29] La historia de vida permite, además del relato oral del protagonista, el uso de otras fuentes (documentos públicos, prensa, cartas, etc.). El relato autobiográfico, en cambio, se sustenta exclusivamente en el relato oral.

[30] Ver Rosario Beisso y José Luis Castagnola “La vida era siempre…” Cuadernos del CLAEH Nº 53, Montevideo, 1990.  El estudio del relato autobiográfico que los autores postulan proporciona un modelo de análisis muy  útil.

[31] En esta dirección hemos estado trabajando con Mónica Maronna en el Proyecto de Investigación de Historia y Memoria de los Medios de Comunicación en el Uruguay: “Leer, escuchar y mirar” en el que el uso de la entrevista en profundidad y del relato autobiográfico ha permitido  explorar dos dimensiones: la de la producción a través de las historias de vida de ´los  hacedores` y  la de la memoria de la recepción.

 

 

 



Todos los derechos reservados Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata.
Programación y diseño: 
PaulaRomero |Hernan Rodriguez Azpiazu
La Plata | Buenos Aires
| Argentina.
- 2004 -