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Escuchando
la gente a partir de Big Brother – un estudio de caso en España
y Portugal
Cosette
Castro
1. Introducción:
El
sitio desde donde escribí este trabajo es el lugar del
extranjero, por mi propia condición de extranjera en España[1]
y Europa. Por eso me interesó particularmente conocer la mirada
del Otro, de los jóvenes extranjeros que viven temporal o
permanentemente en España y Portugal hacia la televisión. Sé
que hoy la categoría joven es bastante flexible porque la
juventud se alarga cada vez más y hoy hay “jóvenes de 35, casi
40 años”. En otras palabras, la entrada en el mundo adulto se
retrasa cada vez más, sea por problemas financieros, familiares o
por la propia percepción de los jóvenes sobre “sentirse
joven”. No es por casualidad que el siglo XX fue llamado el
siglo de la adolescencia por el historiador francés Philippe Ariès
(1981).
Entrevistar[2]
jóvenes de distintas orígenes culturales
en Portugal y España no ocurrió por causalidad. Creo que
son las audiencias y sus percepciones sobre la programación
televisiva, aunque contradictorias, las que definen lo cultural,
lo divertido o educativo de un programa. Además, como bien
recuerda Guillermo Orozco Gómez (1997), la televisión (y los demás
medios) tiene un papel cada vez más central en la vida de los
sujetos sociales, confiriéndoles un nuevo status de interlocución,
reconocimiento y (auto) percepción. Eso
ocurre cuando la televisión
presenta reduccionismos, estereotipos y trivialidades que
construye a partir de
esos mismos sujetos, de sus historias y realidades.
Pensar el ámbito de la
recepción es un intento de conocer el Otro. Para eso, más que idealizarlo, es preciso escucharlo. Y en el fondo
esa es una de las propuestas de esa ponencia: dar visibilidad y
voz a las audiencias, buscando establecer puntos de relación y
diferencia en la opinión de los receptores sobre el programa y el
proceso de socialización que establecen a partir de ello. Este
estudio es también un espacio de reconocimiento al Otro,
ese otro anónimo, constituido de millares de personas
a quien llamamos audiencia.
Como comenté anteriormente, la elección de los jóvenes no
ocurre por casualidad. Además del siglo XX haber sido considerado
el siglo de la adolescencia,
elegí los jóvenes porque el programa Big Brother, (Gran
Hermano en español) es formado por concursantes que se encuentran
entre 18 y 30 años, aunque el formato haya seducido las
audiencias de diferentes franjas de edad.
Pero fue entre los jóvenes que el programa
encontró más seguidores y adeptos (Días Nosty, 2000-2001).
Hasta al punto que en España y Portugal durante la primera edición,
los jóvenes pasaron a utilizar ropas,
las mismas jergas y bailar como los participantes de la
casa de GH, sin contar la cantidad de productos que eran vendidos
al público sobre GH. Ejemplo de la “fiebre” que generó entre
los jóvenes, está el caso de uno de los entrevistados latinos,
Sergio García, de Venezuela,
que tiñó su pelo, siguiendo la moda Big Brother.
Dentro
del universo elegido, extranjeros entre 18 y 30 años, intenté
seleccionar jóvenes de diferentes países, con el objetivo de
ampliar el campo de opinión recogido. Por eso, he dividido la
muestra en tres grupos:
1. En Portugal: jóvenes
europeos; jóvenes africanos e jóvenes latinos, particularmente
brasileños. En este caso, no elegí diferentes países, pues
Brasil es el único país de lengua portuguesa en Latinoamérica.
Este
criterio obedeció a los parámetros de los tipos de inmigración
en cada país. En Portugal, por ejemplo, los principales grupos
inmigratorios, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estatística
(INE-PT), son las procedentes de las excolonias portuguesas,
particularmente las localizadas en países africanos y en Brasil.
Los jóvenes europeos fueron elegidos de forma aleatoria para
poder realizar una comparación entre los diferentes puntos de
vista de los inmigrantes permanentes o temporales.
Sobre
Portugal, se puede decir que los datos del Instituto Nacional de
Estatística (INE) de Portugal
en 1999 dan cuenta que allí viven 10 millones de
habitantes, y, de este total, el 16,7% son jóvenes. En Portugal,
a ejemplo de España e Italia, continua la disminución de la
natalidad y la población mayor
traspasa el 15,3
%. La población extranjera representa el 2,2 % del total, de los
cuales el 14 % son jóvenes (INE, 2001).
Aunque
sea considerado uno de los países más pobres de la Unión
Europea, en Portugal 97% de la población posee televisión[3],
uno en cada cuatro habitantes (27%) posee por lo menos un
ordenador personal en casa y en la mitad de casas (58% de la
población), hay video. Hay muy pocos
datos sobre las prácticas culturales domésticas de los jóvenes
extranjeros. Se puede decir que entre los habitantes de Portugal
la costumbre más fuerte es mirar la televisión: 97%
de la población afirma utilizarla y, de estos, 85% lo
hacen diariamente[4],
en su mayoría jóvenes y adultos. Estos números[5]
ven creciendo desde 1984, pero en 1990,
el 78% de la población portuguesa situada entre los 13 y
los 30 años declaraba
mirar la tele diariamente. En Portugal, la duración media de la
recepción televisiva diaria es de 2h19 minutos, número que
supera el tiempo de escucha de radio, que apenas supera una hora
diaria. Entre las
revistas preferidas están, desde los años 90, las especializadas
en TV y espectáculos, particularmente entre la población joven.
2. En España: jóvenes europeos; jóvenes
latinoamericanos e jóvenes árabes.
El criterio utilizado fue lo mismo. He seleccionado jóvenes
inmigrantes, permanentes o temporales, de acuerdo con los datos
del Instituto Nacional de Estadística (INE – ES). Según el
Instituto, en España los mayores flujos migratorios llegan de los
países árabes, particularmente Marruecos, y de la
lengua española vienen
de Latinoamérica, en especial Ecuador y Venezuela[6].
Sobre España se puede decir que los datos del Instituto Nacional
de Estadística (INE) da
cuenta que allí viven 40 millones de habitantes, pero esta
cifra solamente fue alcanzada
con la llegada de nuevos flujos inmigratorios.
De
acuerdo el censo de 1991, los
jóvenes representaban el 25% de la población, es decir
9.681.264 habitantes. Según estudios realizados por el Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS) en 2001,
el 98,9% de los hogares españoles poseen por lo menos uno
aparato de televisión y, en más de la mitad de los hogares, hay
video. Aunque no existan datos sobre las prácticas culturales domésticas
de los jóvenes extranjeros, se puede decir que entre los
habitantes de España, a ejemplo de Portugal,
la costumbre de ocio más fuerte es mirar la televisión: 87% la miran casi diariamente[7],
en su mayoría jóvenes (83%) y adultos. El tiempo de permanencia
frente al televisor es alto: el español medio pasa 3,5 horas
diarias mirando la televisión[8].
7.2. Sobre el producto Big
Brother:
El
formato, creado por la empresa holandesa Endemol en 1999,
es una variante de los reality shows y mezcla programa de
concursos, programa de auditorio, confesionario, telenovelas,
periodismo y documentales. Y en esto reside la gran novedad de Big
Brother (BB), como ya he comentado en artículo anterior[9],
lo que también posibilita a las audiencias que participen a través
de cartas, e-mails, teléfono (fijo y móbil) y también por
internet. El programa, emitido por Telecinco 5, en España, y TVI,
en Portugal, mostró a los espectadores la vida en directo de un
grupo de jóvenes encerrados en una casa sin derecho a recibir
informaciones o establecer contactos con el exterior[10].
Así
como en las telenovelas y las series, este tipo de programa híbrido
tiene eficacia porque
representa situaciones humanas elementales como el amor, la rabia,
el odio, los celos, la pasión, el enamoramiento,
para quedarse tan sólo en el campo amoroso. Y es eso uno
de los puntos que ayudaron a seducir las audiencias: la manera cómo
la televisión “narra”
la vida
social, cómo la construye e interpreta, cómo construye la
noción de familia o en ese caso, de jóvenes; en fin, qué
elementos utiliza para realizar, capítulo a capítulo, esa
representación fragmentada y selecta de la vida cotidiana en el
intento de producir sentido entre las audiencias.
El
programa posibilitó a
las audiencias compararse con gente de carne y hueso, de su
alrededor, que, aunque
desarrollando papeles y personajes, representan y recuerdan la
familia imaginaria o
los amigos que todos llevamos en nuestra intimidad. Big
Brother
aún posibilitó la identificación porque fue realizado en
torno de una casa, de una comuna, con formación de parejas y de
un posible futuro núcleo familiar. BB
era casi como una
familia, pero con el plus del erotismo, aunque en el caso español
las parejas fueron
las primeras en ser expulsadas por la audiencia (pero eso es tema
para otra ponencia...).
7.3. Eligiendo las técnicas:
He
utilizado la obra de Guillermo Orozco (1996), que define la
investigación cualitativa como
“un proceso de indagación
de un objeto al cual el investigador accede a través de
interpretaciones sucesivas con la ayuda de instrumentos y técnicas
que permite el involucramiento con el objeto para interpretarlo de
la forma más integral posible”[11]
.
El
instrumento elegido para esta muestra cualitativa fue las
entrevistas semi-estructuradas. Inicialmente mi propuesta era
realizar grupos de discusión con los jóvenes de diferentes
culturas, pero encontré un problema que me impidió de llevar
adelante esta propuesta. La cuestión religiosa me imposibilitó
la realización de grupos
de discusión con los jóvenes musulmanes porque chicos y chicas
no pueden estar juntos o reunirse. Ante la perspectiva de cancelar
los grupos con los jóvenes musulmanes, opté por adaptarme a las
diferentes costumbres de los entrevistados, pues me interesaba
incluirlos en mi investigación.
La
alternativa que encontré fue realizar entrevistas que tienen carácter
semi-estructurado. En ellas, fue incluyendo una u otra pregunta,
de acuerdo con el país y las características de cada
entrevistado. He realizado preguntas abiertas
con una hora y media de duración, lo que enriqueció el análisis.
He
utilizado, en primer lugar, las mediaciones[12]
de Guillermo Orozco Gómez, que sugiere cuatro grupos de
mediaciones, a partir de la convicción que la cultura impregna
todas ellas: 1) mediación individual; 2) mediación situacional;
3) mediación institucional y 4) la mediación videotecnológica.
Las
cuatro mediaciones hacen
parte de la primera parte de las categorías que componen el análisis
de esta ponencia, además de una segunda parte que es compuesta
por el corpus televisivo. En esta segunda parte,
aparecen cuestiones relativas al qué hacer televisivo como
la excesiva exposición del programa y sus participantes al público,
que se transformó en una sobredosis informativa sobre BB; la
opinión de los
extranjeros sobre la programación televisiva;
la cuestión de la ficción y de la realidad en Big
Brother, así como la censura en el programa y la cuestión de la
telebasura.
7.4. Sobre las mediaciones:
Mediación individual: Se
puede decir que los entrevistados fueron elegidos, independiente
del género, por su situación de inmigrante temporal o permanente
en España y Portugal. También por su edad, establecida en la
franja de los 18 hasta los 30 años, ya que los participantes de
los dos programas también eran jóvenes en esta franja de edad.
De los 30 entrevistados, 28 son estudiantes universitarios en
nivel de licenciatura o postgrado
y dos se preparan para entrar en la universidad – los dos
en España.
Entre
ellos, hay algunas diferencias. Por ejemplo: de los 15
entrevistados en Portugal, solamente dos trabajan: una africana
formada en Turismo y un europeo, que vive allá por motivos de
trabajo. Los otros 13 entrevistados se dedican a estudiar. En España,
la situación es más heterogénea. De los 15 entrevistados, cinco
solamente trabajan (cuatro árabes y un latino); tres estudian y
trabajan (un europeo, un latino y un árabe) y
otros ocho se dedican a estudiar.
Sobre
las relaciones afectivas que establecen, entre los entrevistados
se observa divisiones importantes con relación a los africanos
(PT) y árabes (ES) que encuentran novias o se casan con personas
de su misma nacionalidad, religión
o raza, pues viven en grupos más cerrados, en cuanto los
latinos / brasileños (PT), latinos (ES) y europeos que residen en
los dos estados poseen, en su mayoría, compañeros nacidos en el
país que os acoge.
Preguntados sobre si participarían de un programa de este
formato, los 30 entrevistados tuvieron opiniones muy divididas. De
un lado, estaban los que defendían la privacidad y por eso no
participarían, y de otro, estaban los que alegaron la curiosidad
como motivo para participar. Ocho de los diez europeos
entrevistados que viven en España no tuvieron dudas en decir que
les gusta el programa, pero no participarían ni enseñarían su
intimidad a la gente. Aunque miren GH, los cinco árabes
entrevistados fueron unánimes en decir que no participarían del
programa y eran concientes que el programa no pasaría en sus países
(Marruecos, Argelia y Túnez), porque la privacidad y el recato
son valores importantes entre sus costumbres.
De los
diez latinos entrevistados, sean castellanos o de habla
portuguesa, ocho afirmaran que no participarían en el programa.
Entre los de lengua castellana, dos afirmaron que el programa no
pasaría en sus países (Colombia y Chile) porque es un programa
que desnuda la privacidad de la gente. Los brasileños
entrevistados, fueron unánimes en garantizar que GH pasaría en
su país, lo que realmente ocurrió a partir del 2002, dos años
después de la realización de las entrevistas.
Información:
Entre
los 30 jóvenes entrevistados, fue posible observar que cuatro de
los cinco europeos que viven en Portugal se preocupan de leer
diarios en internet o comprar revistas de sus países de origen.
En España, esa preocupación aparece otra vez entre los europeos
y también entre los latinos – seis de los 10 entrevistados
informaron que frecuentemente utilizan internet para informarse
sobre su país de origen.
Cuanto a
la información diaria, los árabes entrevistados que viven en
España son los que menos leen diarios. De los cinco, todos
prefieren informarse por la televisión, dejando para leer diarios
esporádicamente en bares[13].
Los latinos son los que más diarios consumen entre los
entrevistados. Cuatro de los cinco entrevistados compran o leen
diarios en bares. Los
europeos, tanto en España como en Portugal, están más
divididos: seis prefieren informarse por diarios y otros cuatro
prefieren informarse a través de la televisión. En Portugal,
tanto los africanos como los brasileños entrevistados, en su
mayoría estudiantes, prefieren leer diarios a recibir solamente
información a través de la televisión.
Ocho de los 10 entrevistados leen prensa frecuentemente.
Mediación situacional : Sobre la situación dónde se produce la interacción
televisiva en el caso de este estudio, los entrevistados miran la
televisión en su casa o en casa dos los novios (as).
También entre los 30, solamente una entrevistada (europea)
no poseía televisión en casa, pero miraba la televisión en casa
de amigos, acompañando el programa Gran Hermano.
El acto
de mirar la televisión y particularmente el programa BB apareció
como un elemento socializador para los diferentes grupos de jóvenes
en España y Portugal. Una de las entrevistadas de Latinoamérica,
Paulina Chicaiza,[14]
ecuatoriana que vive en España, comentó que sus amigos y ella se
reunían los domingos para comer pizza,
mirar y comentar sobre el programa.Big Brother también fue un
elemento socializador en el sentido de que ha servido de tema de
conversación entre los
entrevistados. De acuerdo con Monica Dotti, estudiante italiana
que vive en Portugal,
“(...)no hablar sobre BB es
como no formar parte de esta tierra.Toda la gente está enganchada. Es como no saber la última novedad. Se
habla de Big Brother en el supermercado, en la parada del autobús
y en la universidad. En todos los sitios. La gente está pendiente
de lo que hacen, dicen o sienten. Uno se siente un marciano si no
sabe de qué va.”
Mediación Institucional:
Se caracteriza por el rol de la familia, del trabajo, de la
escuela y de los compañeros en la recepción televisiva. La mayor
parte de los 30 entrevistados afirmaron que miran la televisión
acompañados, sea por la familia, por novios, compañeros de piso
o amigos. Solamente cuatro afirmaron que, para ellos,
el acto de mirar la televisión es un acto solitario. De
estos, solamente un europeo residente en Portugal garantizó que
prefiere asistirla en solitario. En España, tres entrevistados
miran la televisión solos: un árabe, un europeo y un latino, más
que nada porque viven solos.
El hecho de que vivan con los padres también condiciona la
mirada, así como con los compañeros de piso. Entre los árabes
entrevistados que viven en España, solamente uno vive sólo y es
una situación temporal, porque está buscando una persona para
compartir piso. Las otras cuatro entrevistadas, comparten el piso
con varias compañeras y el acto de mirar la televisión difícilmente
es en solitario, porque depende del gusto del grupo.
Para Hafida Ameziane,
marroquí que vive en España, a algunas de sus compañeras
de piso les gustaba mirar GH, otras se aburrían, querían apagar
la tele, porque consideraban el programa una basura. “Discutíamos
por eso.” Las discusiones ocurren también en familia o entre
novios. En Portugal, por ejemplo, Paulo Dias, un joven africano
que viven en el vecino país desde hace tres años, comenta que
“(...) en casa de mi novia toda la familia lo ve. ¡Es una
pasada! Gente inteligente, mi novia es universitaria, su papá
ingeniero y se quedan allá, mirando como tontos. Estoy obligado a
mirar si quiero estar un rato con ella, porque ella no acepta
salir de casa en los días de programa”.
El
brasileño José Reis, que vive desde hace ocho años en Portugal
es otro joven que sufre con la preferencia de su familia y novia
por Big Brother. “No lo soporto, pero en mi familia y en casa de
mi novia todos miran. Hasta me dicen para que me calle cuando
quiero hacer comentarios”.Por otro lado, Jennifer Sacoto,
colombiana que vive
en España desde hace dos años y comparte el piso con su novio
catalán, reconoce que empezó a interesarse por Gran Hermano por
influencia de su compañero. “Él está totalmente enganchado.
Mucho más que yo”.
Los
bares también son una alternativa para saber de lo que pasa en el
programa, sea porque transmiten en directo GH a través del canal
de pago, como es el caso del bar del Club Natación Cataluña de
Barcelona, o a través de los comentarios de los frecuentadores de
los bares. Sergio García, joven venezolano que vive en España,
siempre acompaña el programa por las mañanas cuando va a
practicar deportes en el Club de Natación Cataluña.
El local
de estudio es otro espacio institucional de referencia
para los entrevistados, que puede ayudarles a formar opinión
sobre el programa. Tanto
en Portugal como en España, las referencias y comentarios sobre
el programa entraban en las clases, invadían bares y demás
recintos escolares.
“Entras
en el bar de la universidad o en el comedor y escuchas la
gente en la cola comentando sobre GH. También en las mesas se
escucha sobre los participantes y sobre quién debería
marcharse.”
El
comentario es de la
joven Ines Carvalho, brasileña que vive en Portugal desde hace
seis años, pero bien podría ser de cualquiera de los estudiantes
que viven en los dos países. Tina Rinhardt, estudiante de
castellano en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona, comenta
que ha sentido curiosidad en conocer la versión española porque
comentaron el programa en clase y hablaron sobre los participantes
y las parejas.
Otras formas de mirar GH (o
La Mirada Indirecta):
Simona Laconi forma parte del grupo que denominé Mirada
Indirecta, o sea hace
parte del grupo de personas que acompañan
BB indirectamente, sin mirarlo directamente en la tele. La
estudiante italiana prefiere leer revistas del corazón, estar al
día de las novedades con la amiga del trabajo o aún, echar un
vistazo en internet a mirar el programa en la televisión porque
en directo Gran Hermano le parece muy aburrido. Otros
entrevistados también prefieren disfrutar de la mirada indirecta.
Es el caso de Maite San Miguel, una venezolana que hace cinco
años vive en España. “Yo prefiero saber sobre GH a través
de Crónicas Marcianas y los comentarios de Boris[15].
Son mucho más interesantes”.
La
inglesa Emma Parrot, que vive hace un año en Lisboa, acompaña el
BB inglés desde una mirada indirecta. “Sé todo
por las revistas inglesas. Big Brother ha parado
Inglaterra, como pasa aquí en Portugal. Sé todo, aunque no esté
allí”. Jesús García, estudiante
español que se encuentra en Portugal también mira el programa de
forma indirecta. Aunque no haya visto la escena de violencia de
uno de los participantes de BB contra una compañera de programa,
“es como si lo tuviera visto, porque hablaron tanto de él en la
televisión y en casa de mi novia que fue una pasada. Yo sé casi
todos los detalles”.
Mediación tecnológica: La
televisión produce su propia mediación y utiliza recursos para
imponerla sobre su audiencia. Este fue el caso del programa GH,
donde ocurrió una sobredosis de información, resúmenes,
referencias sobre la vida de los participantes en otros programas
de Tele 5 (ES) y TVI (PT), en una constante auto-referencia al
programa y a la (s) cadena (s), entrevistas en otras cadenas así
como la utilización de una fuerte publicidad. En fin, todo un
paquete de marketing para divulgar y “vender” más el producto
Big Brother .
No
se puede olvidar el uso de las distintas tecnologías por primera
vez en un programa televisivo. Tanto en España como en Portugal
las audiencias pudieron participar por cartas, e-mails, páginas
web y teléfono, mezclando tecnologías de comunicación, como la
televisión abierta y la de pago y también internet.Pero aún así,
los recursos tecnológicos no están disponibles de la misma
manera en España y Portugal. El entrevistado holandés Vicent
Biltereyst, que vive en Portugal, comenta que en términos tecnológicos
la televisión en Portugal va por detrás de las otras cadenas
europeas. “Toda la tecnología de Big Brother tuvo de ser
instalada desde Holanda a Portugal, porque ellos no tenían nada.
Diferente de España, donde sólo fue vendido el formato.”
7.5.Corpus Televisivo:
Aparte las cuatro mediaciones, me pareció importante
agregar otros puntos al análisis
que dicen respecto a la cuestión televisiva y la mirada
del receptor. Esos
puntos, como la excesiva exposición del programa y sus
participantes al público, que se transformó en una sobredosis
informativa sobre GH/BB, la opinión
de los extranjeros sobre la programación televisiva,
la cuestión de la ficción y de la realidad, así como la
censura en el programa están incluidos en una categoría que llamé
corpus televisivo, pues tratan del qué hacer televisivo. O sea,
pasan por las diferentes estrategias que establecen las cadenas
para seducir las audiencias, que van desde la elección de la
programación, del género (ficción, realidad o mixto), la
presentación en directo o grabada, la existencia de censura, la
cantidad de información emitida sobre un mismo programa o la noción
de BB en cuanto telebasura.
Programación: La televisión
y su programación fueron bastante criticadas por los
entrevistados, particularmente por los europeos, latinos y árabes
que viven en España y por los europeos que viven en Portugal. A
los europeos en general no les gusta la televisión hecha en
Portugal y España, a la que consideran aburrida en comparación
con sus países. Bien diferente de la opinión de
los africanos que residen temporal o definitivamente en
Portugal. A ellos les gusta mucho la programación portuguesa y brasileña que
es emitida en el vecino país particularmente porque vienen de países
pobres, que no tienen una producción significativa en televisión.
La mayor
parte de entrevistados que viven en España no les gusta la
producción de ficción producida en este país, particularmente
las series, que consideran copias de las series norte-americanas.
Maite San Miguel afirma las series españolas son aburridísimas.
“Son una copia de las norteamericanas, y son mal hechas. También
los brasileños que viven en Portugal, aunque no hayan
dicho claramente que no les gusta la televisión portuguesa,
cuando fueron preguntados sobre los programas que asistían,
siempre citaban como sus preferidos la programación de Rede Globo
emitidas por SIC, como el reality show
Programa do Ratinho, las telenovelas brasileñas o el
programa de humor Sai de Baixo.
Sobredosis de información:
Este punto fue mencionado varias veces por los entrevistados,
debido al espacio dedicado a BB y sus ex -participantes en la
parrilla televisiva. Un espacio que no siempre funcionó como
elemento de atracción e interés para las audiencias. Samed Tlili
es de Tunisia y se molesta que den tanto espacio para Gran
Hermano.Nadia Ramadane, marroquí opina que en Tele 5 hay
demasiada publicidad de Gran Hermano. “Parece que no hay otro
tema para hablar en la tele. Eso es muy aburrido”. Esa también
es la opinión de Inés Carvalho, que vive en Portugal. “Lo que
pasa es que hay una sobredosis del programa. Hay BB por la mañana,
por la tarde, hablan de él en otros programas. Ya no se puede
mirar la tele.”
Ficción
y realidad: La cuestión de los géneros televisivos, hoy tan
diluidos, merece ser recordada, pues la función de los géneros
es situar la audiencia en
relación a los distintos programas, permitiendo su clasificación
en modelos, en formatos reconocibles. Esa identificación ocurre a partir
de las pautas
de actuación de cada formato. BB, por ejemplo, es un tipo de reality show. Se trata de un formato híbrido
que juega con la memoria de la audiencia, pues mezcla programa de
concurso, programa de auditorio, talk shows, confesionario,
telenovelas, documental y periodismo, a través del uso de
entrevistas y reportajes, estimulando así la identificación y la
sensación de familiaridad de las audiencias. Es pues un producto
“nuevo” que surge a partir de la mezcla de formatos ya
conocidos.
El caso
BB no es el único. Ya hace algún tiempo que en televisión es
imposible hablar de géneros puros. Los programas están cada vez
más mezclados, híbridos y la ficción constantemente está
mezclada con la realidad y
la realidad
con la ficción, de la misma manera como utilizan distintos
recursos tecnológicos, como la televisión digital, la televisión
de pago e internet.
Preguntados si BB era un programa de ficción, de realidad en directo o una
mezcla de los dos, los entrevistados se mostraron divididos. Entre
los que viven en
Portugal, los brasileños fueron unánimes en decir que el
programa es una mezcla entre ficción y realidad y cuatro de cinco
lo consideraron una telenovela de la vida real, conforme había
anunciado TVI.
Los africanos se dividieron entre ser un
programa real y de ficción, pero cuatro de cinco identificaron
Big Brother como una telenovela de la vida real. Entre los
europeos que viven en el vecino país, cuatro de cinco lo
consideraron un programa que mezcla ficción y realidad, así como
cuatro de cinco lo consideraron como una telenovela de la vida
real. O sea, de los 15 entrevistados, 12 consideran el programa
una telenovela de la vida real, asumiendo como suyo el discurso de
TVI.
De
acuerdo con Youssef Meggaro, marroquí que vive hace tres años en
España, el programa se encuentra en el límite entre la ficción
y la realidad, pero para
Jennifer Sacoto esa realidad debe ser matizada,
“(...) es un programa real porque son seres humanos metidos
en una casa, tienen necesidades, lloran, pelean. Es ficción en el
momento que lo editan y crean
una historia fantasiosa con música y cosas.”
Censura:
La mayor parte de los
entrevistados creen que el programa tiene algún tipo de censura,
sea en la edición de imágenes, en la presentación de los resúmenes
o incluso sobre los temas que los participantes pueden o no
comentar. Entre los extranjeros que viven en Portugal, todos los
brasileños entrevistados creen que hay censura. Para Antonio
Paulo Peçanha Mendes, estudiante
brasileño, hay manipulación de imágenes. Cuatro de los cinco
europeos entrevistados creen que hay censura.
A ejemplo de Paulo Peçanha, la inglesa
Emma Parrot afirma que no hay transmisión cada hora del día
en los canales abiertos. “Puede ser que ciertas partes sean
censuradas, pues hay una selección de imágenes”.
El
grupo más dividido es lo de africanos que viven en Portugal. De
cinco, tres creen que hay censura en el programa. Por otro lado,
el estudiante caboverdiano Amilton Evota, no cree que haya
censura. “ está todo disponible en el canal de pago, no hay
como tener censura”.
En España,
los entrevistados latinos y árabes garantizan que hay censura,
sea por la manipulación de imágenes o por no permitir que los
participantes se expresen libremente y hablen de todos los temas.
Nolvenn Bizien, estudiante francesa que vive hace seis
meses en España, cree que
siempre hay algo de censura, principalmente al presentar
resúmenes. “Había temas que los participantes no podían
hablar”. También Kassandra Potsou, estudiante de Chipre que
vive hace un año y medio en España, piensa que hay censura en los resúmenes. “ Allí, enseñan
a la gente lo que desean”. La colombiana Jennifer Sacoto
recuerda un caso de censura política en el programa español.
“Un etarra[16]
intentó entrar en la casa y si no fuera por la televisión de
pago que emite GH en directo durante las 24 horas, nadie lo sabría”.
Telebasura: La cualificación
de telebasura siempre estuvo presente en el discurso de la mayor
parte de los intelectuales[17]
que escribieron sobre Gran Hermano, en España o Portugal, sea en
el campo académico o periodístico. Por eso, he querido conocer
la opinión de las audiencias extranjeras que viven
en los dos países, una vez que este formato híbrido ha
enganchado las audiencias en 21 países dónde fue emitido y sigue
despertando controversia, amores u odios, pero no la indiferencia
de la gente.
Mi interés
fue conocer la opinión de los entrevistados sobre la diferencia
que hay entre lo que piensan los expertos e intelectuales, que
consideran el programa telebasura y los índices de audiencias, ya
que, en la primera
edición del programa en España, por ejemplo, GH llegó a tener
11 millones de espectadores (Pérez, 2001). La pregunta que me
planteaba era si podría ser considerado telebasura un programa
que enganchó a tantas personas y qué pensaba la gente común y
corriente sobre el tema. Según Tina Rinhardt, estudiante alemana,
“ hay una diferencia grande
entre lo que le gusta a la gente y lo que es considerado bueno por
los intelectuales. Un documental es una cosa buena, pero un
programa como Gran Hermano también lo puede ser porque divierte a
la gente, y los jóvenes nos identificamos con los
concursantes”.
Esa es
la opinión de la mayor parte de los entrevistados en España y
Portugal, incluso los que poseen una mirada crítica hacia el
programa. Jennifer Sacoto, por ejemplo, afirma
que hay que respectar el sentimiento de las audiencias hacia BB y
Paulina Chicaiza dice que
“fue un programa con una
audiencia impresionante. Salías en la calle y todos hablaban de
Gran Hermano en las tiendas, en los bares. Me parece una falta de
respecto a la audiencia decir que el programa era una tontería.
Es un programa que habló al corazón de la gente”.
Sergio
García evalua que “los intelectuales viven en un mundo muy
distinto de la gente común y
corriente. Quizás ellos deberían pasar unos días en la casa de
gente como yo o los
participantes del programa”.
También
en Portugal, los entrevistados defendieron
el derecho de las audiencias a mirar el programa. La
estudiante africana Ileana Alves e Silva afirma que
los intelectuales saben muy poco sobre lo que es bueno para
la gente. “Las audiencias se encantaron por BB porque se
reconocen en ellos, se identifican. Llamar el programa de
telebasura es como llamar a la gente de basura.
Conclusiones:
Esta
mirada hacía los Otros, a las audiencias, a través de un formato
televisivo híbrido como es el caso de Big Brother, ha llevando en
cuenta que la televisión tiene un papel cada vez más central en
la vida de los sujetos sociales. A menudo se les confiriere un
nuevo status de interlocución, reconocimiento y (auto) percepción.
Esto ocurre, aún cuando la televisión
presenta reduccionismos, estereotipos y trivialidades que
delinea a partir de esos mismos sujetos y de sus historias,
construyendo su particular versión de la realidad. Al reconocer
la importancia de la televisión en los procesos de producción de
sentido que ocurren a partir de su participación en la vida
cotidiana, vale la pena destacar la importancia de realizar
estudios de este tipo sobre el proceso mirar, sentir, observar,
ver y comentar la televisión realizada por diferentes audiencias,
dándoles voz y espacios en las investigaciones en comunicación.
Esto significa llevar a cabo investigaciones que estudien las prácticas
sociales, su relación con los medios de comunicación y con las
audiencias.
Todos
los programas, independiente de los índices de audiencia, merecen
ser tomados en consideración
porque implica
también considerar los significados que entran en juego en los
procesos de recepción. Además, esos mismos programas que
divierten, son reconocibles y posibilitan la identificación de
las audiencias, podrían ser utilizados en los centros de estudios
para auxiliar en la adaptación y aprendizaje de los
jóvenes extranjeros,
posibilitando un conocimiento más profundo de la sociedad dónde
están viviendo. En el caso de Brasil, podría ser utilizado como
puente para conectar con la gente en proyectos en que las
audiencias puedan hablar sobre lo que piensan sobre la televisión
y los diferentes productos que ella ofrece, así como en proyectos
de comunicación y educación, a ejemplo de lo que viene
ocurriendo en Gran Bretaña en escuelas de primer y según grado.
Referencias
Bibliográficas:
ARIÈS,
Philippe (1981). História Social da Criança e da Família.
Rio de Janeiro, Zahar.
MARTÍN
BARBERO, Jesús (1987). De
los Medios a las Mediaciones. Bogotá: Tercer Mundo.
Cosette
Castro: )Doctora en Periodismo y Comunicación por la Universidad
Autónoma de Barcelona (ES).
Maestría en Comunicación y Cultura por la PUC/RS -
Brasil. Profesora de Comunicación y Periodismo en Unisinos. Cordinadora
de Programación y Contenido en la TV Unisinos. cosette@mercurio.unisinos.br
[2]
Las entrevistas fueran realizadas en el período comprendido
entre mayo y diciembre del año 2000, meses en que fue emitida
la primera edición de Gran Hermano(GH)/ Big Brother(BB) en
los países seleccionados. En España, aproveché los meses de
mayo y junio para realizar las entrevistas en Barcelona y en
Portugal las entrevistas fueran realizadas durante el mes de
diciembre, en Lisboa.
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