Resumen:
Este
trabajo es parte de la Tesis de Grado, donde se intenta observar las
particularidades sociales y culturales de los sectores populares
urbanos, en relación con la televisión.
Esta
dependencia entre los sectores populares urbanos y la televisión, nos
obliga a pensar en la producción de fenómenos culturales,
así nos referimos en el sentido de acción de los fenómenos
que contribuyen mediante la representación o reelaboración simbólica
de las estructuras materiales a comprender, reproducir o transformar
el sistema cultural social, así las culturas populares se configuran
sobre la base de elementos que tienden a generarse en su misma práctica
cotidiana, la cultura es parte de acción de asimilación del sistema
social como así también de acción transformadora que existe.
La mediación en los sectores
populares
Tenemos
que comenzar a entender que si bien la cultura tiene varias formas de
autodefinirse o de ser analizada desde varios puntos, es necesario
poder organizar un poco esta serie de lineamientos donde la cultura es
también un proceso de producción.
Si
bien es cierto, muchos autores plantean a la cultura como una suma de
imágenes, de valores, de representaciones, debemos indicar que la
cultura produce fenómenos.
Trabajar
en esta línea tiende a realizar una aproximación más cercana del
campo antropológico donde el marxismo trabaja en relación entre lo
económico y lo simbólico, y de algunos desarrollos de la sociología
de la cultura contemporánea.
Cuando hablamos de la producción de fenómenos
nos estamos refiriendo al sentido de acción de los fenómenos que
contribuyen mediante la representación o reelaboración simbólica de
las estructuras materiales a comprender, reproducir o transformar el
sistema cultural social; es de esta manera que estamos brindando a la
cultura un lugar donde se representan en los sujetos lo que sucede en
la sociedad y también como instrumento para la reproducción del
sistema social.
Esto nos indica que es necesario pensar
nuevamente que tanto el sistema social, como político o económico
necesita también reproducirse dentro de cada sujeto, esta dimensión
simbólica objetiva y subjetiva a la vez, es un aspecto principal
dentro de la cultura social.
Si bien es cierto esta apropiación en pequeña
escala de las reglas, y normas de los sistemas sociales son
reproducidas por los sujetos, que son también productores de nuevas
herramientas de transformación, con cada uno de sus elementos dentro
del mismo orden social, siempre existe y alude a esta dimensión todo
intento de cambio “una acción transformadora”.
Las culturas populares se configuran sobre
la base de elementos que tienden a generarse en su misma práctica
cotidiana, como indicábamos anteriormente la cultura es parte de acción
de asimilación del sistema social como así también de acción
transformadora que existe, de esta manera en la apropiación desigual
de los espacios simbólicos sociales es la que genera a los
“sectores populares”, una apropiación desigual de los bienes económicos,
culturales, en cualquier orden social, en un estado o nación, por
parte de sus sectores subalternos.
Si
bien es cierto hay ideas y teorías antropológicas acerca de la
diferencia cultural y del respeto (relativismo cultural) si bien es
cierto hay diferencias de culturas dentro de un mismo Estado, la
separación de clases hegemónicas y subalternas, es creada
por parte de las acciones realizadas por los sectores hegemónicos
de turno, es entonces claro que muchas de las diferencias son creadas
o son el resultado de las desigualdades, obviamente no todas ya que
muchas son causas directas del orden social establecidos, como así
también de sus propias prácticas de subsistencias, y de organización.
En
Jujuy tenemos que retomar y describir a los sectores populares, como
agentes y actores sociales que participan de la apropiación desigual del capital
educativo, cultural, pero además la cultura de los sectores
subalterno también deriva de sí, lo que el pueblo mismo genera, en
su propia vida y en su propio trabajo.
La
cultura Popular
Es
fundamental marcar nuevos aspectos acerca del relativismo cultural que
es negado constantemente, debido a que las personas son tentadas a
elegir entre culturas y valores antagónicos, cuando los sectores
populares andinos observan calladamente como en sus fiestas son
convertidas en espectáculos para los turistas o cuando también los
medios de comunicación intentan mostrar a toda una población que los
valores indígenas son justamente sus valores de identidad.
Así
de esta manera lo que muchas veces intenta ser la “superación” de
las clases populares no es más que otra cosa que la imposición del
sistema capitalista para atribuir los patrones económicos y
culturales.
Las
prácticas de vida cotidiana que realizan son también elementos
identificatorios de su pertenencia de clase y de re-presentación, es
decir que estos sectores recrean formas específicas de representación,
reproducción y reelaboración simbólica de sus relaciones sociales.
En todos los campos posibles los sectores populares fecundan prácticas
de pensamiento para sí mismos, para concebir su propia realidad,
desde generar sus propios códigos comunicacionales hasta la elaboración
de su propio “mundo de interés”.
Estos
sectores los podemos definir como consecuencia de tres acciones
concretas, la apropiación de desigual, la elaboración propia y la
interacción conflictiva con los sectores hegemónicos.
Dentro
de las características de los sectores populares también se puede
notar a la gran movilidad de reproducción que existe en su interior
movilidad que no solo se realiza a forma de reproducción sino con la
capacidad de transformarse y de mutar, como así también esta
propiedad intrínseca de diferenciación social ejercida en toda
actividad social concreta.
Una
definición con la cual acordamos nuestro planteo es la del antropólogo
italiano Alberto Cirese que
plantea que “no se puede definir a las culturas populares por sus
rasgos internos que le serían propios, sino en relación con las
culturas hegemónicas” (Cirese; 2000). Si
seguimos bajo este planteo Cirese define: “la popularidad de
cualquier fenómeno será definido por su uso y no por su origen, como
hecho y no como esencia”.
Dentro de los estudios de recepción en los
sectores populares nos dirige inequívocamente a pensar en “los
otros” los sectores populares “quienes son?”, tal como lo señala
Luis Alberto Romero “sobre los sectores populares latinoamericanos
las respuestas a esa pregunta no son inmutables por que las
identidades no son esenciales sino de naturaleza histórica y por que
se construyen, se desagregan y reconstituyen a través de procesos múltiples
en los que compiten se acoplan y rechazan diferentes vías o fuentes
de identificación” (Romero; 1998).
Es interesante plantear que los sectores
populares construyen sus representaciones a partir de su propia
experiencia dentro del campo de lo cotidiano, donde las “élites”,
se construyen en referencia “a los otros” un “nosotros”
popular, las versiones que se construyen desde diferentes lugares que
caracterizados por el Estado y como así también de las diferentes
Instituciones para asegurar en muchos casos la el proceso de
reproducción social.
Los
sectores populares y el texto social
Realizar investigaciones que estén
relacionados a los “estudios de recepción y mediación”, trae
aparejado muchas acciones metodológicas de otras áreas y
disciplinas, lo cual supone necesariamente adecuaciones y una pérdida
de contornos epistemológicos.
Dentro de este campo se puede observar dos
metodologías de análisis la primera derivada de la teoría literaria
o la semiótica discursiva, que da por resultado dos tipos de
posturas.
Una fue criticada por Beatriz Sarlo y que
califica como relativamente nueva
y en expansión “según la cual la libertad de producción de
sentidos por parte del receptor de los mensajes culturales a éstos de
gran parte de su peso semántico e ideológico, convirtiéndose en
meros soportes de una resemantización inevitable” (Sarlo;1985)
Otra verificable en diversos estudios empíricos
de recepción cuya presunta originalidad dejaría perplejos a estudios
como Lazarfeld, Klapper, Gurevit y tantos otros que hace mucho tiempo
tematizaron la complejidad
de la circunstancia que
relativizan la influencia de los medios y trataron de explicar la
actividad de los receptores auque fuese invirtiendo bastante mecánicamente
el viejo punto de vista centrado en las intenciones de los
productores.
María Cristina Mata
nos presenta tres dimensiones desde donde pensar a la recepción,
estas dimensiones son solamente aislables analíticamente.
·
Desde una dimensión discursiva, es decir, asumiendo los medios
y sus mensajes como configuraciones de sentido en las que están
inscriptas sus propias condiciones de recepción la situación y
competencias de los receptores. En esta dimensión el receptor es
marca, inscripción productiva derivada de verdaderas “estrategias
de anticipación” y consecuentemente, término de la interpelación.
·
Desde la dimensión del consumo, entendida como operación en
la que se pone en juego, complejamente, las necesidades, deseos y
experiencias de los receptores empíricos generando un verdadero
sistema de adhesiones y rechazos. Ello permite aproximarse a las
continuidades y fracturas que se producen entre el discurso mediático
y los sujetos consumidores o con más precisión entre sus modos de
pensarse y actuar.
·
Desde una dimensión cultural que reconoce a los medios masivos
como “prácticas específicamente
significantes”, en el sentido planteado por Williams. Esta dimensión
ubica a los medios masivos en un sistema significante manifiesto
mayor, el de la cultura masiva, y permite establecer sus relaciones
con otros sistemas no específicamente significantes (políticos, económicos,
etc).
Si bien es cierto que dentro de los mismos
sectores populares existen formas de interactuar con el mensaje
producido a partir de los medios de comunicación, este doble sentido
de mensaje que tiene que ser tomado, como discurso que “tiene la
ventaja de poder ser asociado más fácilmente a la noción de sujeto
productor, que el término (texto): un discurso es siempre un mensaje
situado, producido por alguien y dirigido hacia alguien” (Romero;
1974:24).
En
esta interacción de discurso televisivo cae la cooperación de
naturaleza simbólica que permite a los sectores populares
intensificar, recrear, la relación con los pares, vecinos, amigos. La
constitución de los sectores populares como públicos ante estos
discursos mediáticos
pasan por el rol de intermediarios ante el poder.
Esto quiere decir que si bien la
desestructuración fragmentaria del Estado y de su perdida de rol como
tal, donde los sectores populares se revén y se muestran de otra
manera, con enormes diferencias sociales internas produciendo la
debilidad de sus principios lazos sociales de intercambio.
En estos momentos los sectores populares
reconstruyen su espacio mirando al mercado social tendiendo a
organizar su vida en función de necesidad diarias.
Esta forma de identificación de los
sectores populares en particular no tienen forma de representación en
estamentos de decisión como es el caso particular de las decisiones
gubernamentales, mas allá de los intentos de autoorganización por
arte de algunos sectores, todos con el mismo fin de reclamo; Ante esto
los medos de comunicación y especialmente la televisión permite
mostrar y ser mostrados justamente en las esferas públicas logrando
de esta manera la desvalorización de los canales organizados e
institucionales preexistentes, como pueden ser los partidos o las
organizaciones de carácter reivindicativo.
Las identidades de los sectores populares,
como todo tipo de identidad se construye no de una ves y no para
siempre, al igual que las audiencias que no son elementos constantes
ni atemporales, sino por el contrario los formas que toman se cambian
y bajan dejando sedimentos fuertes que construyen y generan nuevas
formas de identificaciones, es de esta manera que también se
generan los receptores y sus modalidades de recepción.
Un acercamiento a las mediaciones simbólicas
Las relaciones sociales que se construyen en
la dinámica social, en todo sector social produce bienes simbólicos,
a estos bienes los “llamaremos discursos, que circulan, se negocian
y se consumen” (Veron 1980), así como Bourdieu plantea que las
relaciones de comunicación son justamente las relaciones de poder y
que están siempre en dependencia del capital simbólico de los
agentes e instituciones inmersos.
Así se entra en un juego donde se intenta
ilegitimizar cada discurso y darle una esencia de legitimidad, es allí
donde se abre un mercado de “consumo discursivo”, ahora bien si
existe un consumo del discurso aparece por obvia razón los
dispositivos de enunciación, que es la palabra puesta en el mercado,
los denominados”dispositivos de enunciación”.
Si volvemos a la conceptualización de los
campos podemos definir que dentro del espacio social hay una
multidimensionalidad de relaciones, donde cada campo actúa de una
determinada manera de cierta manera autónoma, ya que sus límites están
entendidos por sus efectos.
La pregunta clave de Foucault sobre el poder
es “¿Cuáles son, los diversos dispositivos de poder que se ejercen
en niveles de las sociedades, con dominios y con extensiones tan
variables?”. (1982: 174).
La respuesta no es para nada simple pero nos
dispara en un nuevo rumbo donde se establece lo que Inesita Araujo
define “a pesar de designar, aparentemente, posiciones estables o
cristalizadas, la concepción centro –periferia, cuando es aplicada
al dominio de los simbólico, encierra una extrema dinámica, pues
esta basada en “relaciones” en “flujos” y tiene como referente
“efectos de sentido”, centro y periferia son posiciones relativas
que se reproducen en cada campo” (Araujo; 52).
Desarrollamos un poco más este punto
tomando el caso si el centro es hegemónico, es omnipotente, porque
esta en relación con la periferia, y es ahí donde se genera una
lucha interna en cada núcleo, esta lucha que se genera por la
apropiación del poder simbólico y esto se observa dentro de cada
campo.
Se puede realizar una comparación con la
construcción biológica de las células corporales humanas, donde
cada célula contiene a “los núcleos periféricos que sufren
coerciones de los centrales y de la coyuntura histórica, pero tiene
especificidad para responder a los que le es pedido, o para construir
otras formas de relacionarse con los núcleos centrales” (idem;53).
Esta manera de exponer las relaciones nos
permite advertir que las luchas simbólicas que se dan entre la
Periferia y la Centralidad, pueden ser ajustada para el concepto de
Umberto Eco, sobre la estrategia desviante, que designa la manera en
que los receptores –núcleo
periféricos- de una situación de comunicación reaccionen contra el
dispositivo de enunciación de los emisores -núcleo central-
reacusandolo sin entrar en una disputa abierta.
Para analizar justamente estos mercados,
valores y poder desentrañar como funciona el mercado simbólico, es
necesario develar algunos de los mecanismos de funcionamiento social
que permiten en circunstancias históricas dadas, mostrar las
condiciones sociales de producción y reconociendo los discursos en
juego, poner en evidencia su papel en las relaciones de poder, a través
de análisis intrínseco del discurso.
Si retomamos la idea de Umbero Eco acerca de
la estrategia desviante podemos hablar justamente ahí de mediación,
donde los espacios de negociación entre lo periférico y lo central,
se transforman en flujos producidos por “factores de mediación”,
naturales. Ahora bien para materializar estos conceptos podemos ir
incluyendo justamente conceptos que nos permitan hacer observaciones
mas definidas y observables.
Si la sociedad esta compuesta por diferentes
sectores y también estos sectores por diferentes núcleos
mircosociales, se puede decir que existe un campo término que es
definido por Bourdie, como una noción que no descarta, ni oculta, el
conflicto, por lo contrario un campo es definido por la hegemonía
pero se instala a través de una lucha de poder.
Este esquema nos permite comprender mucho
mejor los conceptos que entran en juego, el campo y flujos
discursivos. Así determinamos que justamente no existe una cierta
convivencia armónica de los sectores y de los campos, al contrario la
puja constante se determina justamente en los flujos discursivos que
intentan legitimar su base o se desde donde se habla.
Podemos así intentar esbozar una concepto
de mediación que nos permita justamente definir su construcción intrínseca,
entonces la mediación sería “el elemento que posibilita la
conversión de una realidad en otra, realidades que son eminentemente
discursivas, por lo tanto mutuamente constitutivas, pero que
representan siempre un efecto de diferenciación” (Araujo:idem 57).
Entonces las mediaciones que se producen en
los diferentes campos son parte de procesos multidimensionales y
multidirecionales, no tiene un camino directo ni mucho menos una función
determinada, por la simple razón de que las personas no ocupan
lugares fijos, sino por el contrario están en una constante movilidad
y ocupan diferentes posiciones sociales, siendo de esta manera agente
de múltiples mediaciones.
De las mediaciones Televisivas en Jujuy
Una vez esbozado el concepto de mediación,
tenemos que acotar este concepto con el acto de enunciación del texto
televisivo, justamente como un campo mas que emite y que lleva en su
interior otros campos, una puja de la legitimación de su discurso a
esto no debemos olvidar que la televisión, pertenece justamente a uno
de los campos de la industria cultural, la televisión es justamente
uno de los fenómenos técnicos-sociales-mediáticos, mas importante
de los últimos tiempos debida quizás a su facilidad de penetración
entre las personas y por ende en la sociedad en su totalidad, la
televisión también nos ofrece dispositivos de “moldeamiento” y
“reconversión de las sensibilidades”.
Pensar en la televisión se nos hace cada
vez mas complejo y mucho mas si estamos inmersos en la ubicación
geopolítica de la “periférica” Argentina, es así que en la
televisión “confluyen de manera desordena pero de manera
contundente, lo político, lo económico, lo tecnológico, por una
parte y los educativo, lo estético y los cultural por otra”
(Orozco, Guillermo:13).
En Jujuy para comenzar a realizar una
concepción de la mediación televisiva se puede empezar por plantear
que la sociedad jujeña, que tiene la característica de ser pequeña,
costumbrista, tradicional, se encuentra hoy sumergida dentro de los
avances de los medios y de las tecnologías de la información, de los
cuales él mas importante es la televisión que se encuentra suscripta
a todos los estados de la vida social sea esta:
·
Individual
·
Grupal
·
Hogareña
·
Privada
·
Pública
·
Profesional
Si se encuentra inmersa en tantos campos, se
puede apreciar que justamente la televisión con toda su carga, política,
cultural, educativa, es parte fundamental de la sociabilidad en su
conjunto.
La
televisión y una visión de lo cotidiano en Jujuy
Luego
de exponer justamente el desarrollo de las textualidades, de las
negociaciones y de la conformación de las mediaciones. Mediaciones
primeras entre los sujetos y luego entre los medios y los sujetos.
Hablando
de la televisión en
tanto institución y en tanto medio electrónico, la televisión
capta, produce y a la vez participa en la circulación de
significados; Legitima situaciones, nos interpela racional y
emocionalmente, nos posiciona como televidentes individuales y
colectivos de múltiples maneras para acceder a la interacción con su
programación; define cada vez más el intercambio simbólico y el
sistema social de comunicación; delimita, finalmente el ámbito de la
democracia.
Todo
esto lo hace la televisión en un momento, como sugiere Barbero
“para replantear las relaciones entre cultura masiva y cultura
popular es básico descubrir los desfases, las distancias y
reelaboraciones que ocurren entre la producción y la apropiación en
los procesos comunicacionales” (Barbero; 1990).
Ahora
bien en Jujuy, especialmente en S.S. de Jujuy las mediaciones y
recepciones de las audiencias se produce en contextos diversos, parte
de este trabajo de revisión etnográfica de las audiencias se produjo
en los bares ubicados en las calles Santiago del Estero y José de la
Iglesia, un lugar estigmatizado por su construcción social debido a
que estos espacios son justamente
usados por vendedores ambulantes, personas marginales, cuenta
propistas.
En
estos lugares las recepciones, se producen de maneras diversas el
texto televisivo es consumido de múltiples maneras en los tiempos en
que se encuentra encendida de las 12:00 del mediodía hasta las 18:00,
el consumo se lo realiza en una primera instancia como elemento
info-comunicación, debido a que los propietarios de los bares
sintonizan los canales de noticias nacionales y en algunos casos muy
raros los noticieros locales, de esta forma las primeras horas de
penetración cultural se da en el plano informativo, donde las escenas
muestran, los cortes de ruta, la inseguridad, la tasa de desempleo
etc. En esos momentos la representación simbólica muestra a sus
pares, sus amigos y vecinos.
En
estos bares donde la mayoría de los que concurren a estos lugares son
justamente de los “sectores populares” que son atraídos por los
precios y también por la televisión, elemento fundamental que
organiza la funcionalidad del lugar, como así también su espacio y
sus usos.
El
tiempo pasa y se realiza el zaping siempre por parte del mozo o dueño del bar, y se elige entre
gritos de la audiencia y la complacencia del mozo. Se decide por películas
(la mayoría en inglés), o por los programas englobados en el género
del talk show, un género que habla y se construye a partir de las
experiencias de los “sectores populares”.
Este
doble juego en el que se engloba, es un punto para indagar justamente
como se construye esta apropiación del discurso televisivo del talk
show y el discurso real
de los sectores populares, el mensaje mediático se funde y se
configura en un discurso único el discurso que refuerza y nos señala
las condiciones en los cuales se desarrolla la vida cotidiana de los
sectores populares urbanos, que son justamente sectores no
“letrados” pero si mediáticos, manejan y hacen propio el texto
televisivo, pero su lenguaje y bagaje cultural es reducido. Se habla
de la TV, se usa a la TV, pero no la entienden, ni en su producción
ni en su funcionamiento. Lograr
descifrar las formas de la TV no es una acción que tenga que ser
realizada por los sectores populares, para eso está los discursos
académicos
Conclusiones
Abiertas
No
basta con admitir que cada discurso es recibido de distintas maneras,
que no existe una relación lineal ni monosémica en la circulación
del sentido. Si cada discurso posee, como dice Eliseo Verón es un
"campo de efectos" y ese campo no es definible sólo desde
la producción, necesitamos indagar los procesos de "mediatización",
las reglas de “transformación entre un discurso y sus
efectos".
Uno
de los aspectos centrales de la comprensión de la mediación en América
Latina es, entonces, como "el lugar desde donde se produce el
sentido en los procesos comunicativos", destacando a la mediación
como un componente activo y estructurante de los mismos.
Si
trabajamos con el presupuesto epistemológico de que los procesos de
recepción rebasan la mera exposición ante los medios de comunicación
y por lo tanto, no están circunscritos al momento específico y
directo entre los sujetos receptores y los referentes mediáticos,
sino que transcurren a lo largo de varios escenarios, en los que a su
vez transcurre la agenda cotidiana de diferentes segmentos de
audiencia: hogar, escuela, lugar de trabajo, barrio, lugares públicos,
bares, lugar de juegos, etc..
Cambio
epistemológico que ya fue trabajo y que todavía sigue en píe donde
los investigadores latinoamericanos han abordado combinadamente y
diferencialmente los estudios de comunicación y cultura desde ámbitos
y situaciones variadas.
Como
en nuestro caso particular la recepción, audiencia y mediación, no
solo se restringe a analizar a los discursos de los individuos en
contacto con los medios de comunicación en ámbitos domésticos, sino
que tiene que ser revisado en la línea que sugiera Grimson, para
poder pensar en sujetos socio-culturales, en interacción con los
medios en ámbitos públicos-privados.
Y aquí entre en juego (no tan limpio) el análisis de los
programas televisivos que nos sugieren y promueven, públicamente las
acciones de las vidas en su campo privado.
El
australiano John Fiske es uno de los autores centrales en la
conceptualización de este término. Según él (1987:16), la
polisemia del texto “es el equivalente textual de la diferencia y la
diversidad sociales”. Con mayor detalle, afirma que “la estructura
del texto típicamente intenta limitar sus significados a los que
propone la ideología dominante, pero la polisemia establece fuerzas
que se oponen a ese control. La hegemonía del texto nunca es total,
pero siempre debe luchar para imponerse en contra de esa diversidad de
significados que producirán los lectores” (1987:93). Fiske, pues,
considera imprescindible estudiar los procesos de significación a
partir de la articulación entre los textos y las audiencias7.
Los
medios de comunicación se consideran uno de los procedimientos más
importantes de los que dispone la sociedad para autorreproducirse.
Pero la audiencia no reproduce pasivamente la ideología, sino que
interactúa continuamente con los contenidos de la televisión (medio
central) y del resto de medios del sistema comunicativo.
En
los estudios de recepción, el contexto de recepción permite ver como
los distintos planos de la vida (el económico, el político, el
cultural, etc.) se articulan en prácticas rutinarias regidas por
normas, entre las que se encuentra ver la televisión.
Los
medios de comunicación se consideran uno de los procedimientos más
importantes de los que dispone la sociedad para autorreproducirse.
Pero la audiencia no reproduce pasivamente la ideología, sino que
interactúa continuamente con los contenidos de la televisión (medio
central) y del resto de medios del sistema comunicativo.
En
los estudios de recepción, el contexto de recepción permite ver como
los distintos planos de la vida (el económico, el político, el
cultural, etc.) se articulan en prácticas rutinarias regidas por
normas, entre las que se encuentra ver la televisión.
Los
medios de comunicación se consideran uno de los procedimientos más
importantes de los que dispone la sociedad para autorreproducirse.
Pero la audiencia no reproduce pasivamente la ideología, sino que
interactúa continuamente con los contenidos de la televisión (medio
central) y del resto de medios del sistema comunicativo.
En
los estudios de recepción, el contexto de recepción permite ver como
los distintos planos de la vida (el económico, el político, el
cultural, etc.) se articulan en prácticas rutinarias regidas por
normas, entre las que se encuentra ver la televisión.
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E-mail:editorial@unju.edu.ar
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Aproximaciones A La Identidad De Los Sectores Populares. En Causas
y Azares, N° 7
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Entrevista a Eliseo Veron", Punto de vista, año VII, No. 24,
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