| Volver al Indice |

| Atras |

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mediación y recepción en los sectores populares urbanos, en la Provincia de Jujuy


Palabras claves: recepción – mediación – sectores populares

Eduardo Gutiérrez

 

 

Resumen:

Este trabajo es parte de la Tesis de Grado, donde se intenta observar las particularidades sociales y culturales de los sectores populares urbanos, en relación con la televisión. 

Esta dependencia entre los sectores populares urbanos y la televisión, nos obliga a pensar en la producción de fenómenos culturales,  así nos referimos en el sentido de acción de los fenómenos que contribuyen mediante la representación o reelaboración simbólica de las estructuras materiales a comprender, reproducir o transformar el sistema cultural social, así las culturas populares se configuran sobre la base de elementos que tienden a generarse en su misma práctica cotidiana, la cultura es parte de acción de asimilación del sistema social como así también de acción transformadora que existe.

 

La mediación en los sectores populares

Tenemos que comenzar a entender que si bien la cultura tiene varias formas de autodefinirse o de ser analizada desde varios puntos, es necesario poder organizar un poco esta serie de lineamientos donde la cultura es también un proceso de producción.

Si bien es cierto, muchos autores plantean a la cultura como una suma de imágenes, de valores, de representaciones, debemos indicar que la cultura produce fenómenos.

Trabajar en esta línea tiende a realizar una aproximación más cercana del campo antropológico donde el marxismo trabaja en relación entre lo económico y lo simbólico, y de algunos desarrollos de la sociología de la cultura contemporánea.

Cuando hablamos de la producción de fenómenos nos estamos refiriendo al sentido de acción de los fenómenos que contribuyen mediante la representación o reelaboración simbólica de las estructuras materiales a comprender, reproducir o transformar el sistema cultural social; es de esta manera que estamos brindando a la cultura un lugar donde se representan en los sujetos lo que sucede en la sociedad y también como instrumento para la reproducción del sistema  social.

Esto nos indica que es necesario pensar nuevamente que tanto el sistema social, como político o económico necesita también reproducirse dentro de cada sujeto, esta dimensión simbólica objetiva y subjetiva a la vez, es un aspecto principal dentro de la cultura social.

Si bien es cierto esta apropiación en pequeña escala de las reglas, y normas de los sistemas sociales son reproducidas por los sujetos, que son también productores de nuevas herramientas de transformación, con cada uno de sus elementos dentro del mismo orden social, siempre existe y alude a esta dimensión todo intento de cambio “una acción transformadora”.    

Las culturas populares se configuran sobre la base de elementos que tienden a generarse en su misma práctica cotidiana, como indicábamos anteriormente la cultura es parte de acción de asimilación del sistema social como así también de acción transformadora que existe, de esta manera en la apropiación desigual de los espacios simbólicos sociales es la que genera a los “sectores populares”, una apropiación desigual de los bienes económicos, culturales, en cualquier orden social, en un estado o nación, por parte de sus sectores subalternos.

Si bien es cierto hay ideas y teorías antropológicas acerca de la diferencia cultural y del respeto (relativismo cultural) si bien es cierto hay diferencias de culturas dentro de un mismo Estado, la separación de clases hegemónicas y subalternas, es creada  por parte de las acciones realizadas por los sectores hegemónicos de turno, es entonces claro que muchas de las diferencias son creadas o son el resultado de las desigualdades, obviamente no todas ya que muchas son causas directas del orden social establecidos, como así también de sus propias prácticas de subsistencias, y de organización.

En Jujuy tenemos que retomar y describir a los sectores populares, como agentes y actores sociales  que participan de la apropiación desigual del capital educativo, cultural, pero además la cultura de los sectores subalterno también deriva de sí, lo que el pueblo mismo genera, en su propia vida y en su propio trabajo.

La cultura Popular

Es fundamental marcar nuevos aspectos acerca del relativismo cultural que es negado constantemente, debido a que las personas son tentadas a elegir entre culturas y valores antagónicos, cuando los sectores populares andinos observan calladamente como en sus fiestas son convertidas en espectáculos para los turistas o cuando también los medios de comunicación intentan mostrar a toda una población que los valores indígenas son justamente sus valores de identidad.

Así de esta manera lo que muchas veces intenta ser la “superación” de las clases populares no es más que otra cosa que la imposición del sistema capitalista para atribuir los patrones económicos y culturales.

Las prácticas de vida cotidiana que realizan son también elementos identificatorios de su pertenencia de clase y de re-presentación, es decir que estos sectores recrean formas específicas de representación, reproducción y reelaboración simbólica de sus relaciones sociales. En todos los campos posibles los sectores populares fecundan prácticas de pensamiento para sí mismos, para concebir su propia realidad, desde generar sus propios códigos comunicacionales hasta la elaboración de su propio “mundo de interés”[1].

Estos sectores los podemos definir como consecuencia de tres acciones concretas, la apropiación de desigual, la elaboración propia y la interacción conflictiva con los sectores hegemónicos.

Dentro de las características de los sectores populares también se puede notar a la gran movilidad de reproducción que existe en su interior movilidad que no solo se realiza a forma de reproducción sino con la capacidad de transformarse y de mutar, como así también esta propiedad intrínseca de diferenciación social ejercida en toda actividad social concreta.  

Una definición con la cual acordamos nuestro planteo es la del antropólogo italiano Alberto Cirese  que plantea que “no se puede definir a las culturas populares por sus rasgos internos que le serían propios, sino en relación con las culturas hegemónicas”[2] (Cirese; 2000). Si seguimos bajo este planteo Cirese define: “la popularidad de cualquier fenómeno será definido por su uso y no por su origen, como hecho y no como esencia”. 

Dentro de los estudios de recepción en los sectores populares nos dirige inequívocamente a pensar en “los otros” los sectores populares “quienes son?”, tal como lo señala Luis Alberto Romero “sobre los sectores populares latinoamericanos las respuestas a esa pregunta no son inmutables por que las identidades no son esenciales sino de naturaleza histórica y por que se construyen, se desagregan y reconstituyen a través de procesos múltiples en los que compiten se acoplan y rechazan diferentes vías o fuentes de identificación” (Romero; 1998)[3].

Es interesante plantear que los sectores populares construyen sus representaciones a partir de su propia experiencia dentro del campo de lo cotidiano, donde las “élites”, se construyen en referencia “a los otros” un “nosotros” popular, las versiones que se construyen desde diferentes lugares que caracterizados por el Estado y como así también de las diferentes Instituciones para asegurar en muchos casos la el proceso de reproducción social.

 

 

Los sectores populares y el texto social

Realizar investigaciones que estén relacionados a los “estudios de recepción y mediación”, trae aparejado muchas acciones metodológicas de otras áreas y disciplinas, lo cual supone necesariamente adecuaciones y una pérdida de contornos epistemológicos.

Dentro de este campo se puede observar dos metodologías de análisis la primera derivada de la teoría literaria o la semiótica discursiva, que da por resultado dos tipos de posturas.

Una fue criticada por Beatriz Sarlo y que califica como relativamente nueva  y en expansión “según la cual la libertad de producción de sentidos por parte del receptor de los mensajes culturales a éstos de gran parte de su peso semántico e ideológico, convirtiéndose en meros soportes de una resemantización inevitable” (Sarlo;1985)[4]

Otra verificable en diversos estudios empíricos de recepción cuya presunta originalidad dejaría perplejos a estudios como Lazarfeld, Klapper, Gurevit y tantos otros que hace mucho tiempo tematizaron la  complejidad de la circunstancia  que relativizan la influencia de los medios y trataron de explicar la actividad de los receptores auque fuese invirtiendo bastante mecánicamente el viejo punto de vista centrado en las intenciones de los productores.

María Cristina Mata[5] nos presenta tres dimensiones desde donde pensar a la recepción, estas dimensiones son solamente aislables analíticamente.

·                 Desde una dimensión discursiva, es decir, asumiendo los medios y sus mensajes como configuraciones de sentido en las que están inscriptas sus propias condiciones de recepción la situación y competencias de los receptores. En esta dimensión el receptor es marca, inscripción productiva derivada de verdaderas “estrategias de anticipación” y consecuentemente, término de la interpelación.

·                 Desde la dimensión del consumo, entendida como operación en la que se pone en juego, complejamente, las necesidades, deseos y experiencias de los receptores empíricos generando un verdadero sistema de adhesiones y rechazos. Ello permite aproximarse a las continuidades y fracturas que se producen entre el discurso mediático y los sujetos consumidores o con más precisión entre sus modos de pensarse y actuar.

·                 Desde una dimensión cultural que reconoce a los medios masivos como  “prácticas específicamente significantes”, en el sentido planteado por Williams. Esta dimensión ubica a los medios masivos en un sistema significante manifiesto mayor, el de la cultura masiva, y permite establecer sus relaciones con otros sistemas no específicamente significantes (políticos, económicos, etc).

Si bien es cierto que dentro de los mismos sectores populares existen formas de interactuar con el mensaje producido a partir de los medios de comunicación, este doble sentido de mensaje que tiene que ser tomado, como discurso que “tiene la ventaja de poder ser asociado más fácilmente a la noción de sujeto productor, que el término (texto): un discurso es siempre un mensaje situado, producido por alguien y dirigido hacia alguien” (Romero; 1974:24).

En esta interacción de discurso televisivo cae la cooperación de naturaleza simbólica que permite a los sectores populares intensificar, recrear, la relación con los pares, vecinos, amigos. La constitución de los sectores populares como públicos ante estos discursos  mediáticos pasan por el rol de intermediarios ante el poder.

Esto quiere decir que si bien la desestructuración fragmentaria del Estado y de su perdida de rol como tal, donde los sectores populares se revén y se muestran de otra manera, con enormes diferencias sociales internas produciendo la debilidad de sus principios lazos sociales de intercambio.

En estos momentos los sectores populares reconstruyen su espacio mirando al mercado social tendiendo a organizar su vida en función de necesidad diarias.

Esta forma de identificación de los sectores populares en particular no tienen forma de representación en estamentos de decisión como es el caso particular de las decisiones gubernamentales, mas allá de los intentos de autoorganización por arte de algunos sectores, todos con el mismo fin de reclamo; Ante esto los medos de comunicación y especialmente la televisión permite mostrar y ser mostrados justamente en las esferas públicas logrando de esta manera la desvalorización de los canales organizados e institucionales preexistentes, como pueden ser los partidos o las organizaciones de carácter reivindicativo.

Las identidades de los sectores populares, como todo tipo de identidad se construye no de una ves y no para siempre, al igual que las audiencias que no son elementos constantes ni atemporales, sino por el contrario los formas que toman se cambian y bajan dejando sedimentos fuertes que construyen y generan nuevas  formas de identificaciones, es de esta manera que también se generan los receptores y sus modalidades de recepción.

Un acercamiento a las mediaciones simbólicas

Las relaciones sociales que se construyen en la dinámica social, en todo sector social produce bienes simbólicos, a estos bienes los “llamaremos discursos, que circulan, se negocian y se consumen” (Veron 1980), así como Bourdieu plantea que las relaciones de comunicación son justamente las relaciones de poder y que están siempre en dependencia del capital simbólico de los agentes e instituciones inmersos.

Así se entra en un juego donde se intenta ilegitimizar cada discurso y darle una esencia de legitimidad, es allí donde se abre un mercado de “consumo discursivo”, ahora bien si existe un consumo del discurso aparece por obvia razón los dispositivos de enunciación, que es la palabra puesta en el mercado, los denominados”dispositivos de enunciación”.

Si volvemos a la conceptualización de los campos podemos definir que dentro del espacio social hay una multidimensionalidad de relaciones, donde cada campo actúa de una determinada manera de cierta manera autónoma, ya que sus límites están entendidos por sus efectos.

La pregunta clave de Foucault sobre el poder es “¿Cuáles son, los diversos dispositivos de poder que se ejercen en niveles de las sociedades, con dominios y con extensiones tan variables?”. (1982: 174).

La respuesta no es para nada simple pero nos dispara en un nuevo rumbo donde se establece lo que Inesita Araujo define “a pesar de designar, aparentemente, posiciones estables o cristalizadas, la concepción centro –periferia, cuando es aplicada al dominio de los simbólico, encierra una extrema dinámica, pues esta basada en “relaciones” en “flujos” y tiene como referente “efectos de sentido”, centro y periferia son posiciones relativas que se reproducen en cada campo” (Araujo; 52) [6].

Desarrollamos un poco más este punto tomando el caso si el centro es hegemónico, es omnipotente, porque esta en relación con la periferia, y es ahí donde se genera una lucha interna en cada núcleo, esta lucha que se genera por la apropiación del poder simbólico y esto se observa dentro de cada campo.

Se puede realizar una comparación con la construcción biológica de las células corporales humanas, donde cada célula contiene a “los núcleos periféricos que sufren coerciones de los centrales y de la coyuntura histórica, pero tiene especificidad para responder a los que le es pedido, o para construir otras formas de relacionarse con los núcleos centrales” (idem;53).

Esta manera de exponer las relaciones nos permite advertir que las luchas simbólicas que se dan entre la Periferia y la Centralidad, pueden ser ajustada para el concepto de Umberto Eco, sobre la estrategia desviante, que designa la manera en que los receptores  –núcleo periféricos- de una situación de comunicación reaccionen contra el dispositivo de enunciación de los emisores -núcleo central- reacusandolo sin entrar en una disputa abierta.

Para analizar justamente estos mercados, valores y poder desentrañar como funciona el mercado simbólico, es necesario develar algunos de los mecanismos de funcionamiento social que permiten en circunstancias históricas dadas, mostrar las condiciones sociales de producción y reconociendo los discursos en juego, poner en evidencia su papel en las relaciones de poder, a través de análisis intrínseco del discurso.

Si retomamos la idea de Umbero Eco acerca de la estrategia desviante podemos hablar justamente ahí de mediación, donde los espacios de negociación entre lo periférico y lo central, se transforman en flujos producidos por “factores de mediación”, naturales. Ahora bien para materializar estos conceptos podemos ir incluyendo justamente conceptos que nos permitan hacer observaciones mas definidas y observables.

Si la sociedad esta compuesta por diferentes sectores y también estos sectores por diferentes núcleos mircosociales, se puede decir que existe un campo término que es definido por Bourdie, como una noción que no descarta, ni oculta, el conflicto, por lo contrario un campo es definido por la hegemonía pero se instala a través de una lucha de poder.      


Este esquema nos permite comprender mucho mejor los conceptos que entran en juego, el campo y flujos discursivos. Así determinamos que justamente no existe una cierta convivencia armónica de los sectores y de los campos, al contrario la puja constante se determina justamente en los flujos discursivos que intentan legitimar su base o se desde donde se habla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Podemos así intentar esbozar una concepto de mediación que nos permita justamente definir su construcción intrínseca, entonces la mediación sería “el elemento que posibilita la conversión de una realidad en otra, realidades que son eminentemente discursivas, por lo tanto mutuamente constitutivas, pero que representan siempre un efecto de diferenciación” (Araujo:idem 57).

Entonces las mediaciones que se producen en los diferentes campos son parte de procesos multidimensionales y multidirecionales, no tiene un camino directo ni mucho menos una función determinada, por la simple razón de que las personas no ocupan lugares fijos, sino por el contrario están en una constante movilidad y ocupan diferentes posiciones sociales, siendo de esta manera agente de múltiples mediaciones.

De las mediaciones Televisivas en Jujuy

Una vez esbozado el concepto de mediación, tenemos que acotar este concepto con el acto de enunciación del texto televisivo, justamente como un campo mas que emite y que lleva en su interior otros campos, una puja de la legitimación de su discurso a esto no debemos olvidar que la televisión, pertenece justamente a uno de los campos de la industria cultural, la televisión es justamente uno de los fenómenos técnicos-sociales-mediáticos, mas importante de los últimos tiempos debida quizás a su facilidad de penetración entre las personas y por ende en la sociedad en su totalidad, la televisión también nos ofrece dispositivos de “moldeamiento” y “reconversión de las sensibilidades”.

Pensar en la televisión se nos hace cada vez mas complejo y mucho mas si estamos inmersos en la ubicación geopolítica de la “periférica” Argentina, es así que en la televisión “confluyen de manera desordena pero de manera contundente, lo político, lo económico, lo tecnológico, por una parte y los educativo, lo estético y los cultural por otra” (Orozco, Guillermo:13) [7].

En Jujuy para comenzar a realizar una concepción de la mediación televisiva se puede empezar por plantear que la sociedad jujeña, que tiene la característica de ser pequeña, costumbrista, tradicional, se encuentra hoy sumergida dentro de los avances de los medios y de las tecnologías de la información, de los cuales él mas importante es la televisión que se encuentra suscripta a todos los estados de la vida social sea esta:

·             Individual

·             Grupal

·             Hogareña

·             Privada

·             Pública

·             Profesional

Si se encuentra inmersa en tantos campos, se puede apreciar que justamente la televisión con toda su carga, política, cultural, educativa, es parte fundamental de la sociabilidad en su conjunto.

La televisión y una visión de lo cotidiano en Jujuy

Luego de exponer justamente el desarrollo de las textualidades, de las negociaciones y de la conformación de las mediaciones. Mediaciones primeras entre los sujetos y luego entre los medios y los sujetos.

Hablando de la televisión en tanto institución y en tanto medio electrónico, la televisión capta, produce y a la vez participa en la circulación de significados; Legitima situaciones, nos interpela racional y emocionalmente, nos posiciona como televidentes individuales y colectivos de múltiples maneras para acceder a la interacción con su programación; define cada vez más el intercambio simbólico y el sistema social de comunicación; delimita, finalmente el ámbito de la democracia.

Todo esto lo hace la televisión en un momento, como sugiere Barbero “para replantear las relaciones entre cultura masiva y cultura popular es básico descubrir los desfases, las distancias y reelaboraciones que ocurren entre la producción y la apropiación en los procesos comunicacionales” (Barbero; 1990)[8].

Ahora bien en Jujuy, especialmente en S.S. de Jujuy las mediaciones y recepciones de las audiencias se produce en contextos diversos, parte de este trabajo de revisión etnográfica de las audiencias se produjo en los bares ubicados en las calles Santiago del Estero y José de la Iglesia, un lugar estigmatizado por su construcción social debido a que estos espacios son justamente  usados por vendedores ambulantes, personas marginales, cuenta propistas.

En estos lugares las recepciones, se producen de maneras diversas el texto televisivo es consumido de múltiples maneras en los tiempos en que se encuentra encendida de las 12:00 del mediodía hasta las 18:00, el consumo se lo realiza en una primera instancia como elemento info-comunicación, debido a que los propietarios de los bares sintonizan los canales de noticias nacionales y en algunos casos muy raros los noticieros locales, de esta forma las primeras horas de penetración cultural se da en el plano informativo, donde las escenas muestran, los cortes de ruta, la inseguridad, la tasa de desempleo etc. En esos momentos la representación simbólica muestra a sus pares, sus amigos y vecinos.

En estos bares donde la mayoría de los que concurren a estos lugares son justamente de los “sectores populares” que son atraídos por los precios y también por la televisión, elemento fundamental que organiza la funcionalidad del lugar, como así también su espacio y sus usos.

El tiempo pasa y se realiza el zaping  siempre por parte del mozo o dueño del bar, y se elige entre gritos de la audiencia y la complacencia del mozo. Se decide por películas (la mayoría en inglés), o por los programas englobados en el género del talk show, un género que habla y se construye a partir de las experiencias de los “sectores populares”.

Este doble juego en el que se engloba, es un punto para indagar justamente como se construye esta apropiación del discurso televisivo del talk show  y el discurso real de los sectores populares, el mensaje mediático se funde y se configura en un discurso único el discurso que refuerza y nos señala las condiciones en los cuales se desarrolla la vida cotidiana de los sectores populares urbanos, que son justamente sectores no “letrados” pero si mediáticos, manejan y hacen propio el texto televisivo, pero su lenguaje y bagaje cultural es reducido. Se habla de la TV, se usa a la TV, pero no la entienden, ni en su producción ni en su funcionamiento.  Lograr descifrar las formas de la TV no es una acción que tenga que ser realizada por los sectores populares, para eso está los discursos académicos

Conclusiones Abiertas

No basta con admitir que cada discurso es recibido de distintas maneras, que no existe una relación lineal ni monosémica en la circulación del sentido. Si cada discurso posee, como dice Eliseo Verón es un "campo de efectos" y ese campo no es definible sólo desde la producción, necesitamos indagar los procesos de "mediatización", las reglas de “transformación entre un discurso y sus efectos".

Uno de los aspectos centrales de la comprensión de la mediación en América Latina es, entonces, como "el lugar desde donde se produce el sentido en los procesos comunicativos", destacando a la mediación como un componente activo y estructurante de los mismos.

Si trabajamos con el presupuesto epistemológico de que los procesos de recepción rebasan la mera exposición ante los medios de comunicación y por lo tanto, no están circunscritos al momento específico y directo entre los sujetos receptores y los referentes mediáticos, sino que transcurren a lo largo de varios escenarios, en los que a su vez transcurre la agenda cotidiana de diferentes segmentos de audiencia: hogar, escuela, lugar de trabajo, barrio, lugares públicos, bares, lugar de juegos, etc..

Cambio epistemológico que ya fue trabajo y que todavía sigue en píe donde los investigadores latinoamericanos han abordado combinadamente y diferencialmente los estudios de comunicación y cultura desde ámbitos y situaciones variadas.

Como en nuestro caso particular la recepción, audiencia y mediación, no solo se restringe a analizar a los discursos de los individuos en contacto con los medios de comunicación en ámbitos domésticos, sino que tiene que ser revisado en la línea que sugiera Grimson, para poder pensar en sujetos socio-culturales, en interacción con los  medios en ámbitos públicos-privados.  Y aquí entre en juego (no tan limpio) el análisis de los programas televisivos que nos sugieren y promueven, públicamente las acciones de las vidas en su campo privado.

El australiano John Fiske es uno de los autores centrales en la conceptualización de este término. Según él (1987:16), la polisemia del texto “es el equivalente textual de la diferencia y la diversidad sociales”. Con mayor detalle, afirma que “la estructura del texto típicamente intenta limitar sus significados a los que propone la ideología dominante, pero la polisemia establece fuerzas que se oponen a ese control. La hegemonía del texto nunca es total, pero siempre debe luchar para imponerse en contra de esa diversidad de significados que producirán los lectores” (1987:93). Fiske, pues, considera imprescindible estudiar los procesos de significación a partir de la articulación entre los textos y las audiencias7.

Los medios de comunicación se consideran uno de los procedimientos más importantes de los que dispone la sociedad para autorreproducirse. Pero la audiencia no reproduce pasivamente la ideología, sino que interactúa continuamente con los contenidos de la televisión (medio central) y del resto de medios del sistema comunicativo.

En los estudios de recepción, el contexto de recepción permite ver como los distintos planos de la vida (el económico, el político, el cultural, etc.) se articulan en prácticas rutinarias regidas por normas, entre las que se encuentra ver la televisión.

Los medios de comunicación se consideran uno de los procedimientos más importantes de los que dispone la sociedad para autorreproducirse. Pero la audiencia no reproduce pasivamente la ideología, sino que interactúa continuamente con los contenidos de la televisión (medio central) y del resto de medios del sistema comunicativo.

En los estudios de recepción, el contexto de recepción permite ver como los distintos planos de la vida (el económico, el político, el cultural, etc.) se articulan en prácticas rutinarias regidas por normas, entre las que se encuentra ver la televisión.

Los medios de comunicación se consideran uno de los procedimientos más importantes de los que dispone la sociedad para autorreproducirse. Pero la audiencia no reproduce pasivamente la ideología, sino que interactúa continuamente con los contenidos de la televisión (medio central) y del resto de medios del sistema comunicativo.

En los estudios de recepción, el contexto de recepción permite ver como los distintos planos de la vida (el económico, el político, el cultural, etc.) se articulan en prácticas rutinarias regidas por normas, entre las que se encuentra ver la televisión.

Bibliografía

ALTHUSSER, Louis. Aparatos Ideológicos de Estado. 5 Ed. Rio de Janeiro: Edições Graal,1991.

ARAUJO, Inesita. Mediaciones y Poder en Recepciones y Mediaciones, Casos de investigación en América Latina, Coordinador Guillermo Orozco. Ed. Norma 2002.

BEATRIZ, SARLO. Lo Popular Como Dimensión. Tópica Retórica Y Problemática De La Recepción, Mimemo, Bsas, (1985).

CIRISE, Alberto. Ensayos Sobre Culturas Subalternas.

FISKE JOHN. Los Estudios Culturales Y La Cultura De La Vida Cotidiana. Publicado En Gossber, Lawrence, Nelson, Cary Y Treicher, Paula (Ed.) Cutral Estudies, Londo, Routledge,(1992). Traducción Para La Cátedra Teorías Y Prácticas De La Comunicación I (UBA) Por  Gabriela Samela.

GRANDI, Roberto; Los estudios culturales: entre texto y contexto, culturas e identidad extractado de GRANDI, Roberto. Texto y contexto en los medios de comunicación, Bosch, Barcelona, 1995

MATA, Maria Cristina. Radio; Memorias De La Recepción, Aproximaciones A La Identidad De Los Sectores Populares. En Causas y Azares, N° 7

MARTÍN-BARBERO J. (1986): De los medios a las mediaciones. México, Gily.

MARTÍN-BARBERO J. (1996): “La televisión o el mal de ojo de los intelectuales”, en Número, mayo. Bogotá, Colombia.

OROZCO, G. (1995): “Escuela y TV: hacia una alianza por nuevos motivos», en Documento base de discusión del Congreso Mundial de Educación para los Medios. La Coruña, España.

OROZCO, G. (1996a): “TV y audiencias: una relación que requiere ser reglamentada”, en OROZCO, G.: Televisión yEducación.

SILVERSTONE, Roger. New media and community. Paper presentado en el Colóquio Brasil - Grã-Bretanha de Estudios Culturales, Universidad de Gama Filho. Rio de Janeiro, 1999.

VILCHES, L. (1993): La televisión. Los efectos del bien y el mal. Barcelona, Paidós.

 

Datos del Autor: Edgardo Gutiérrez: Universidad Nacional de Jujuy Tesista de Grado
E-mail:editorial@unju.edu.ar



[1] Mundo de interés, con esta idea está básicamente ejemplificando como los sectores tienden a construir un propio mundo de valores como así también de concepto donde ellos por propia ejecución de los mismos generan sus propios tópicos de conversación, su propia valoración de la información, y esto genera la diferenciación de la apropiación de los diferentes discursos o textos comunicativos.

[2] Alberto Cirese, antropólogo italiano que maneja la definición de sectores populares conjuntamente con Lombardi Satrini, que coinciden que no se puede brindar una definición ontológica del ser nacional, de la identidad ahistórica de los sectores populares. A. Cirise, Ensayos Sobre Culturas Subaltenras,P 51

[3] Luis Alberto Romero, Ed. Siglo Ventium

[4] Beatriz Sarlo, Lo Popular Como Dimensión. Tópica Retórica Y Problemática De La Recepción, Mimemo, Bsas, (1985).

[5] Mata Maria Cristina. Radio; Memorias De La Recepción, Aproximaciones A La Identidad De Los Sectores Populares. En Causas y Azares, N° 7

 

[6] Inesita Araujo, Mediaciones y Poder en Recepciones y Mediaciones, Casos de investigación en América Latina, Coordinador Guillermo Orozco. Ed. Norma 2002.

[7] Guillermo Orozco. Televisión Audiencias y Educación, Ed. Norma 2002.

[8] Leonor Arfuch, "La mediatización y los juegos del discurso. Entrevista a Eliseo Veron", Punto de vista, año VII, No. 24, agosto-octubre de 1985, p.15.

 

 



Todos los derechos reservados Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata.
Programación y diseño: 
PaulaRomero |Hernan Rodriguez Azpiazu
La Plata | Buenos Aires
| Argentina.
- 2004 -